6.1.11

ESPECIAL: EL EJÉRCITO RUMANO EN 1916

El "Armata activa" o ejército ordinario, estaba formado por los hombres comprendidos entre los 21 y 28 años; el "Reserva armatei" o ejército de la reserva abarcaba a los que estaban entre los 24 años y los 40 años; y la milicia, los de 41 a 46 años. Entre 1914 y agosto de 1916 el ejército se amplió hasta llegar veinte divisiones de infantería y dos de caballería. El jefe del estado mayor era el general Dumutru Iliescu, aunque el rey Fernado I ostentaba legalmente el mando supremo.

FOTO. EL REY FERNANDO I DE RUMANIA ( IZQUIERDA ) DURANTE UNA VISITA A INGLATERRA. El 27 de agosto de 1916 el gobierno rumano se decidió finalmente a declarar la guerra a Austria-Hungría, con la pretensión de apoderarse de la región fronteriza de Transilvania, poblada mayoritariamente por rumanos aunque con grandes minorías de húngaros y alemanes. En esa fecha se movilizó a 833.601 hombres sumando oficiales y tropa, equipados con 800 ametralladoras y un auténtico museo de artillería de 1.300 piezas. Las divisiones de la Reserva número 21º,22º y 23º quedaron formadas el 9 de septiembre, dos semanas después del comienzo de la guerra para Rumania. A partir del conjunto de las divisiones disponibles se formalizaron siete cuerpos de ejército, distribuidos en cuatro ejércitos: I ejército del general Ioan Clucer, cuartel general en Craiova. Integrado por el 1º cuerpo de ejército. II ejército del general Grigoire Crainiceanu, cuartel general en Baicoi. Integrado por los 2º y 3º cuerpos de ejército. III ejército del general Alexander Averescu, cuartel general en Bucarest. Integrado por los 6º y 7º cuerpos de ejército. IV ( inicialmente "del Norte" ) del general Constantin Presan, cuartel general en Bacau. Integrado por el 4º cuerpo de ejército.

El 5º cuerpo de ejército permanecía a la expectativa para situaciones de emergencia.

FOTOS. MEDIOS DE TRANSMISIONES ANIMALES E INALAMBRICAS EN EL EJERCITO RUMANO A nivel de grandes unidades los ejércitos estaban estructurados en cuerpos, y estos en divisiones: las primeras 15 divisiones disponían de complementos de artillería y ametralladoras al completo, la decimosexta división de algunos, y el resto, de ninguno. La infantería era una mezcla de regulares, reservistas, territoriales y milicianos. Naturalmente los regulares recibían el mejor armamento y equipo, y la milicia debía contentarse con el más obsoleto. Una división del primer escalón ( las numeradas del 1º al 10º ) disponía de gran potencial, hasta 27.000 hombres. Estaba estructurada en dos brigadas de dos regimientos cada una ( por tanto 4 regimientos divisionales ). Aparte se les agregó una brigada de infantería de la Reserva. El reglamento estipulaba 4.793 hombres por regimiento divididos en tres batallones de 1.160 hombres cada uno. Un batallón se subdividía en cuatro compañías de a pie y una compañía de ametralladoras. En el caso de que el regimiento fuera calificado de infantería ligera ( " Vinatori" ) sus batallones se reducían a dos.

Las divisiones disponían de un escuadrón de caballería ( "Calarasi" ) y de una brigada de artillería compuesta de dos regimiento de dos o tres batallones cada uno. Asimismo se asignaba una compañía de ingenieros, una sección encargada de señales y comunicación ,y un batallón de servicios varios ( incluía servicios médicos y de aprovisionamiento ).

MAPA. LAS FRONTERAS DE RUMANIA EN 1916. ACANTONAMIENTO DE LOS EJÉRCITOS RUMANOS. La lista de las divisiones rumanas y sus mandos en agosto y septiembre de 1916: 1º Division: General Ioan Dragalina 2º Division: General Constantin Manolescu 3º Division: General Marin Nicolescu 4º Division: General Gheorghe Burghele 5º Division: General Petre Frunza 6º Division: General Constantin Cristescu 7º Division: General Ion Istrate 8º Division: General Ioan Patrascu 9º Division: General Ioan Basarabescu 10º Division: General Artur Vaitoianu 11º Division: General Ion Muica 12º Division: General Traian Gaiseanu 13º Division: General Alexandru Socec 14º Division: General Petre Vasilescu 15º Division: General Eremia Grigorescu 16º Division: General Constantin Anastasiade 17º Division: Desconocido 18º Division. Desconocido 19º Division: General N. Arghiescu 20º Division: General David Praporgescu 21º Division: Desconocido 22º Division: General Aristide Razu Curiosamente, las fuerzas armadas rumanas estaban bastante influenciadas por el modelo marcial de los Imperios Centrales en lo que se refería a vestimenta y armamento, puesto que en los años anteriores la monarquía rumana había procurado relacionarse cordialmente con ellos. Los rifles de infantería eran austriacos, sobre todo modelos Mannlicher de 1893 y 1895 y unas decenas de miles de Steyr M1912; y la artillería de campo la componían piezas de 75 mm Krupp modelo de 1903, alemanas. Baste recordar la apreciación socarrona que hacía Erwin Rommel mientras dirigía la toma de la villa rumana de Kurpenul en noviembre de 1916: "A la derecha yacía la batería que la 1ª sección habia destruido (...) Como no había enemigos en la zona de vanguardia me acerqué con una pequeña patrulla y eché un vistazo a la batería: ¡ cañones Krupp ! ¡ ingeniería alemana !" Respecto a la artillería pesada de campo se contaba con los Schneider M1910 del calibre 105 mm Aunque la milicia estaba dotada con equipos de 1870 como el fusil Peabody-Martini M1879, por otro lado había suficientes fusiles. La artillería adscrita a las divisiones de nueva formación ( de la 11º a la 20º ) eran cañones ligeros de 57 mm procedentes del desmontaje del anillo de fortificaciones de Bucarest y montadas sobre chasis improvisados, en los que el escudo lo constituía precisamente una parte de sus cúpulas originales. Los morteros eran una mezcla del modelo 1896 de la Vickers de 127 mm, y un surtido de modelos franceses y alemanes.

 El verdadero talón de Aquiles era la cuestión de la provisión de municiones. Había cuatro calibres distintos para los fusiles, pero el verdadero problema era que solo se disponía de 1.000 cartuchos por hombre, con lo que la escasez estaba garantizada. Con una industria armamentística débil, Rumania dependía para su municionamiento de capturas o importaciones aunque el gobierno, en la época en que decidía su intervención en la PGM apostaba por una guerra corta que haría innecesaria una reserva de municiones… La fuerza aérea ( "Corpul Aerian Romana" fundada el 20 de abril de 1913 ) estaba compuesta por cuatro escuadrones combinados ( "Escuadrila" ) encargados desde el 15 de agosto de 1916 de apoyar a cada uno de los ejércitos de infantería, y un "grup" adicional para custodiar Bucarest. En los primeros meses de la lucha estaba equipada con una desvencijada colección de aparatos franceses de preguerra ( en condiciones operativas eran 4 Caudron, 2 H. Farman, 10 M. Farman, 8 Voisin y 4 Nieuport ) aunque posteriormente recibiría considerables refuerzos formándose en enero de 1917 la "Aeronautica Regala Romana".

RUMANIA SE DECANTA POR LOS ALIADOS. HINDENBURG SUSTITUYE A FALKENHAYN

El gobierno de Bucarest, alentado por los efectos devastadores de la ofensiva Brusilov sobre Austria-Hungría y por el callejón sin salida de los alemanes en Verdun, se comprometió secretamente a unirse a la causa de los Aliados a mediados del mes de agosto aunque aguardó hasta el día 27 para efectuar su declaración oficial. Hasta entonces Rumania había sido un valioso suministrador de los preciados trigo y petróleo para Alemania y Austria-Hungría, con lo que su decisión les era doblemente perjudicial. El panorama se ensombrecía todavía más para los Imperios Centrales, ya muy agobiados por el cenit de las ofensivas enemigas del verano, al abrirse un nuevo flanco de combate en los Cárpatos transilvanos. Como amargo anticipo, Italia había declarado oficialmente la guerra a Alemania dos días antes, el 25 de agosto, (hasta entonces solo era beligerante contra Austria-Hungría) y se incautó de las propiedades y buques germanos presentes en el país.

Esta coyuntura desfavorable fue el colmo para la estrategia de Falkenhayn, totalmente deshauciada, un desprestigio que obviamente se extendió a su promotor. Empeoró su posición el haber descartado precisamente una intervención rumana a corto plazo. Sus últimos apoyos en el escalafón, como von Hohenborn, ministro de la guerra, el general von Lyncker, jefe del gabinete militar imperial, y von Müller, jefe del gabinete naval, le abandonaron. En el cuartel general de Pless, a lo largo de la tarde noche del 27 al 28 de agosto Guillermo II, ya bastante deprimido después de conocer la sorpresiva postura de Bucarest, recibió un aluvión de quejas de diversas autoridades civiles y militares. Asumiendo que Falkenhayn había perdido el favor de los altos grados del Heer, convocó unilateralmente a Hindenburg y Ludendorff para tratar de remediar la crisis, a pesar de la antipatía que sentía por ambos, temiendo ( acertadamente como se vería poco después ) que el impetuoso Ludendorff le despojaría de muchas funciones en la conducción del conflicto e incluso en la toma de decisiones en el gobierno civil de Alemania.

Consciente de que esa convocatoria a sus rivales en el mando representaba la retirada pública del favor del káiser, principal valedor que le restaba, el 29 de agosto Falkenhayn asumió que debía presentar su dimisión. Como paradoja final le fue encomendada la dirección de las fuerzas que debían reducir el desafío lanzado por los rumanos.

En la subsiguiente reunión celebrada el mismo día 29 con la pareja del Oberost, en la que estuvo presente el canciller Bethmann-Hollweg desplazado expresamente desde Berlín para atajar la tormenta, Guillermo II designó al viejo mariscal como nuevo jefe de Estado Mayor y a Ludendorff como segundo jefe en el puesto. Muy significativamente Ludendorff prefirió rebautizar su cargo como Primer General del Mando Supremo, estipulando que asumiría junto a Hindenburg la autoridad en "todas las medidas y decisiones que puedan ser adoptadas".

Inmediatamente se tomaron las primeras medidas tendentes a centralizar al máximo la conducción de las hostilidades, con la vista puesta en mejorar la eficiencia de los esfuerzos militares y civiles.

Hindenburg despachó una nota ese agitado 29 de agosto al ministerio de la guerra ordenando un drástico incremento de la producción bélica de municiones, que debía duplicarse, y de cañones y ametralladoras en una proporción triple. Todo antes de medio año, con vistas a dejarlas a disposición de las tropas para la siguiente temporada en la primavera de 1917.

Otra de las primeras disposiciones del  estreno del Duo estuvo orientada a crear un organismo decisorio que supervisase la actuación al unísono de todos los ejércitos de los Imperios Centrales y sus asociados. La propuesta fue sancionada en una conferencia presidida por el káiser Guillermo II en la que participaron delegados austrohúngaros, el zar de Bulgaria y el hombre fuerte de Turquía, Enver Pasha.Conrad von Hotzendorf, como jefe de Estado Mayor austriaco, trató de oponerse al severo recorte de competencias que suponía el surgimiento de esta institución, pero infructuosamente, dada la enorme dependencia en todos los aspectos de Austria-Hungría respecto a su socio alemán. De este modo nació el Mando Supremo de la Guerra desempeñado, claro esta, por Hindenburg y Ludendorff. El 8 de septiembre ambos acudieron a una conferencia  con los comandantes de los grupos de ejércitos y de los ejércitos mismos en el cuartel general del kronprinz Ruperto de Baviera, situado en Cambrai, para revisar la situación.

Después de un vivo debate, la asamblea de jefes aceptó que se había entrado en una fase de producción y desgaste, en la que los Aliados tenían la iniciativa operacional en el frente Occidental. La estrategia y las tácticas debían adaptarse al escenario resultante, para reducir las pérdidas en hombres y material, que tan terribles habían sido en 1916. Si no se obraba en consecuencia,  el riesgo de un colapso ante ofensivas enemigas reanudadas sería máximo en 1917.

Para contrarrestar esto, Ludendorff presentó a los grupos de ejércitos del Oeste una serie de pasos que incluían la conveniencia de construir dos “Ruckzugs stellungen” o posiciones de retirada fortificadas. Una debía cubrir la base del saliente de Noyon desde Arras hasta las cercanías de Soissons, que recibiría el nombre de Línea Sigfrido, y otra de menor longitud la base del saliente de Saint Mihiel o Línea Michel. Su objetivo era acortar el perímetro defensivo si fuera preciso, liberando unidades para crear una reserva de emergencia.

La planificación para las posiciones fortificadas se inició rápidamente. A finales de septiembre de 1916 el trazado de la línea Sigfrido estaba preparada y se acopiaron los materiales y personal para su construcción. 

La línea estaría a unos 40 kilómetros por detrás de los frentes del 1º, 2º y 7º ejércitos. En el centro de la línea la ciudad de San Quintín fue integrada como un baluarte. En la parte sur se aprovechó el valle del Oise y los altos boscosos del sector de Saint Gobain.

La longitud de la Línea Sigfrido abarcaba 142 kilómetros, acortando el frente unos 45 kilómetros. Sería capaz de recibir entre ocho y diez divisiones, aparte de una reserva de tropas y artillería. El 27 de septiembre, tras la aprobación del OHL, el Kronprinz Ruperto ordenó el inició de los  trabajos, que se esperaba concluyesen en cinco meses.

Otra posibilidad que puso sobre la mesa el Grupo de Ejércitos de Ruperto fue la construcción de una línea de retirada más al norte, entre Arras y La Bassee. Tendría unos 80 kilómetros de longitud y recibiría el nombre de la Línea Wotan. 


En cambio, discurría más cerca de la línea del frente del momento, a unos 15 kilómetros por detrás. Tampoco suponía un acortamiento del tramo a defender. Ludendorff le dio el visto bueno el 4 de noviembre de 1916, pero la escasez de materiales y obreros hizo que se retrasase su comienzo hasta que se completara la Línea Sigfrido.

La conferencia de Cambrai también puso las bases de una doctrina actualizada que se tradujo en una serie de documentos del OHL que promulgaban normas de construcción de fortificaciones, implantaban nuevas tácticas, e introducían cambios organizativas para gestionar en adelante las operaciones defensivas.


21.11.10

MATADERO EN VERDUN ( III PARTE )

Los alemanes al mando del capitán Guillhausen  consiguieron el 2 de junio de 1916 instalarse sobre la superficie de fuerte Vaux, mientras los franceses mantenían los subterráneos, al mando del comandante Raynal. Las escasez de agua en las cisternas se convirtió pronto en un problema para la guarnición del fuerte. Hubo intentos de auxilio desde el exterior con contrataques franceses los días 3-5 de junio, pero todos fueron rechazados por el fuego enemigo. La rendición final de los más de 500 defensores de Vaux se produjo el día 7 de junio.

 El 8 de junio los alemanes irrumpieron a través de los altos de Chambitoux de camino a Fleury. Se interponían unidades de la 52º división. Una de ellas, la brigada 103, retrocedió bruscamente 700 metros ante la amenaza, exponiendo el flanco derecho de la 151º división apostada en la granja Thiaumont, que no pudo mantenerla, causando un imprevisto revés a los franceses. Sobre los sucesos de esa madrugada se abrió una investigación que estableció que el 291 regimiento se entregó en masa en cuanto acometió el enemigo. El comandante Robert, del 293 regimiento, acusó a su unidad vecina, el batallón 347º, de faltar a su deber abandonando sus numerosas ametralladoras. De hecho, algunos de sus componentes desbandados fueron identificados en la propia ciudad de Verdun, donde habían buscado refugio.

El general Nivelle, consciente de la necesidad de cortar los brotes de pánico entre sus filas ordenó al comandante de la división aplicar las más severas sanciones. Varios oficiales y soldados fueron arrestados; dos tenientes corrieron peor suerte y fueron ejecutados sin juicio previo. El batallón 347º y el regimiento 293º fueron disueltos poco después por indicación de Joffre . Pese a los fracasos sucesivos la mayoría de los defensores seguían obedeciendo fielmente las consignas de proteger cada palmo de terreno, pero ciertamente andaban escasos de fe en la victoria y de confianza en sus mandos.

Después de que Vaux sucumbiera solo quedaba una, una sola, línea atrincherada por perforar para que los hombres del Kronprinz entrasen por fin en el esquivo centro de Verdun: la enclavada entre las cuestas de Thiaumont, las ruinas de Fleury y el fuerte Souville.
Solo con apoderarse de esas posiciones sus cañones podrían tirar sobre los puentes sobre el Mosa a menos de cinco kilómetros de distancia, decantando definitivamente la suerte de Verdun.
A lo largo de las primeras semanas del estío, Von Knobelsdorf no cejó y ordenó empujes continuados en el área, en una espiral creciente de pérdidas para ambos bandos. El 21 y 22 de junio una nueva cortina de fuego se desplomó sobre las asoladas trincheras francesas. Sacos terreros, alambres, parapetos, cuerpos humanos, quedaron hechos añicos. Esa noche del 21 al 22 se empleó un arma secreta: el gas fósgeno, conocido también como "cruz verde". Las máscaras antigas francesas no eran totalmente efectivas ante este nuevo tóxico, que en particular neutralizó a los sirvientes de las baterías artilleras. Las unidades de la guardia bávara aprovecharon para percutir a lo largo de seis kilómetros, asegurando las ruinas de Fleury en un épico combate en el que la sección de "sturmtruppen" de la división Alpina arrastró entre los escombros sus ametralladoras pesadas MG-08 neutralizando los puestos franceses con ráfagas directas. Desde allí su tiro alcanzaba las calles de Verdun.

 

IMAGEN. CUADRO REPRESENTANDO A LOS STURMTRUPPEN ALPINOS IRRUMPIENDO EN LAS RUINAS DE FLEURY EL 23 DE JUNIO DE 1916

Pero los alemanes estaban perdiendo impulso y estrechando demasiado su punta de ataque por pura carencia de los efectivos indispensables. En Fleury los bávaros precisamente tuvieron que frenar sus acciones a causa del fuego de flanco efectuado por los franceses desde los laterales del saliente. En particular la disminución de su cobertura artillera, hasta la fecha una de sus principales bazas, debido a la creciente amenaza en el Somme y en Galitzia les estaba haciendo perder pegada en el teatro del Mosa. Es un dato significativo que a primeros de agosto de 1916 la reserva divisional del OHL en el frente occidental ascendiera a ¡una unidad!

El desánimo que arrastraba el Kronprinz desde mayo empezó a contagiarse ahora al propio Guillermo II, a pesar de que seguía aferrándose en su fe por el jefe del OHL. La lista acumulada de bajas, sumadas a las del Somme, aumentaba vertiginosamente. Desde aquel momento la credibilidad y la confianza depositada en Falkenhayn por la opinión pública y por sus colegas militares se resquebrajaron. El canciller Bethmann-Holweg mostró abiertamente su preferencia por un relevo a favor de Hindenburg, y no fue el único dirigente destacado en adoptar esta postura. Entre ellos se contaban el kronprinz de Baviera Ruperto, industriales encargados de la industria bélica como Rathenau, Krupp, Ballin y Duisberg, o el líder del SPD en el Reichstag, Erzberger.

Entretanto, aún a sabiendas de que el suelo crujía bajo sus pies, Falkenhayn secundó la postura de Von Knobelsdorf y respaldo el empecinamiento en los ataques. Recibiría muchas críticas por ello.

Se volvió a apelar a la entrega y habilidad de los guardias bávaros. El 11 de julio se pusieron en marcha despejando los alrededores de Fleury y aplastaron a la 255 brigada francesa, cuyo jefe , el coronel Colequin de Lisle sucumbió en su puesto de mando, igual que el coronel Driant en el bosque de Caures medio año antes. Pero en cambio, el 140º regimiento de Prusia Oriental no pudo romper hasta el punto acordado de encuentro, el fuerte de Souville. Una partida aislada de bávaros del 2º batallón si consiguió alcanzar la explanada del fuerte proporcionando la que sería última alegría a los jefes del 5º ejército alemán, que creyeron estar ante un nuevo milagro como el de fuerte Douaumont. Pero una oportunísima barrera de fuego artillero francés les infligió un 50% de bajas y acabó con el atrevido intento de captura de Souville.

Después de esto, Falkenhayn reconoció implícitamente su fracaso dando consignas contradictorias para cesar los asaltos a gran escala a la vez que autorizaba poco después una "defensa agresiva". En definitiva, sin atreverse a dar la orden explícita de detenerse y admitir por tanto que renunciaba a Verdun, y seguramente, a su puesto en la conducción de la guerra.

El Kronprinz Guillermo puso fin a esa reluctancia de Falkenhayn para reconocer el fracaso destituyendo a Knobelsdorf el 21 de agosto. Esto suponía una censura directa al responsable del OHL. El propio Kronprinz dio paso voluntariamente al general Lochow, hasta entonces rector de las operaciones en la margen derecha del Mosa, para que ocupase la dirección del exhausto 5º ejército. Mientras, en el otro campo, Mangin, que durante el todavía crítico mes de julio había promovido contrataques sin descanso, se apuntó un tanto al desalojar definitivamente a los alemanes de las ruinas de Fleury el 18 de agosto. Verdun estaba salvada, aunque la lucha para recuperar el terreno perdido no había concluido.

23.8.10

EL DILEMA GRIEGO: MACEDONIA, CAMPO DE LUCHA DE BÚLGAROS Y ALIADOS

Después de la debacle de Serbia en 1915 y el fiasco de Gallipoli, evacuada a principios del año, las expectativas de los Aliados en los Balcanes quedaron severamente recortadas, buscando tan solo mantener una presencia testimonial sobre la península y así apoyar las presiones que efectuaban las facciones proaliadas dentro de las hasta entonces neutrales Rumanía y Grecia, y de paso salvar la cara ante la opinión pública dando a entender que Serbia, el origen formal de la guerra mundial, no había sido abandonada a su suerte. Enfrente se les oponía el pequeño pero aguerrido ejército de Bulgaria, veterano de las guerras balcánicas de 1912-13. Debido a la calma de la zona tras la ocupación de Serbia, hasta la fecha los búlgaros solo contaban con una contribución militar restringida de sus socias Alemania y Austria-Hungría.

En parte por ese carácter de encrucijada de contrapuestos intereses varios, las fuerzas de los Aliados desplegadas en la Macedonia griega trataban de representar a todos los miembros de la coalición. Al núcleo inicial anglofrancés estacionado en Salónica y a los serbios refugiados en el invierno de 1915-16, se les sumaron en agosto 5.000 rusos y 11.000 italianos. Durante aquellas semanas el papel ambiguo y complicado de los griegos quedó de manifiesto por su decisión de entregar a los búlgaros el fuerte Rupel, que jugaba un estratégico papel cerrando el valle del río Struma. La influyente embajada británica en Atenas elevó sonoras quejas por la cesión y aumentaron las divergencias sobre la definitiva postura a tomar entre los dirigentes helenos.

Mientras, los búlgaros respondieron al amenazador incremento de tropas enemigas en Macedonia iniciando una ofensiva el 17 de agosto contra la ciudad de Florina, cerca de la encrucijada de las fronteras de Albania, Serbia y Grecia., en la que participaron 18.000 hombres. Florina cayó pronto, el 19, aunque las fuerzas servias en el exilio evitaron un desplome de la línea. La respuesta fue en principio débil, limitándose a algunos bombardeos de la costa de la Tracia occidental en poder de los búlgaros a cargo de unidades ligeras de la Royal Navy.

Hubo que esperar hasta septiembre para que el general Sarrail emprendiera una acción resolutiva: primero con un poco efectivo asalto a las colinas que formaban el dispositivo exterior de Florina, aunque más tarde, a base de perseverar lograra recuperar la ciudad el 17 de septiembre y, efímeramente, el dominante pico Kajmakcalan. El 14 de octubre se usaron con profusión proyectiles de gases tóxicos, con nulo resultado porque no se logró ni arrebatar un metro de trinchera a los búlgaros.

Por otro lado, era frecuente que las adversas condiciones climáticas e higiénicas causaran más trastornos que la propia actividad enemiga: por ejemplo, unos 300 soldados ingleses fallecieron después de haber contraído malaria en su nuevo destino. FOTO. ELEUTERIO VENIZELOS, JEFE DE LOS ALIADÓFILOS GRIEGOS

Los inacabables bandazos de la caótica política griega y el inseguro panorama subsiguiente decidieron a los Aliados a recurrir a un intervencionismo descarado, violentando definitivamente la ya maltrecha neutralidad del país. El 30 de noviembre un destacamento francobritánico se apoderó de El Pireo ante la negativa del rey Constantino I de autorizar el tránsito de pertrechos a través de la capital. Menudearon las escaramuzas y tiroteos en el lugar, seguidos de una frágil tregua. Simultáneamente se propició un golpe de estado alentando la formación de un gobierno provisional con sede en Salónica y presidido por el primer ministro Venizelos, enfrentado desde hacía años al rey.

Inicialmente este gabinete provisional no logró imponer su voluntad en el sur de Grecia, pero mientras tanto los británicos encontraron así un motivo más para continuar su estrategia de hechos consumados desembarcando en diversas islas del Egeo, como ocurrió en Esciros, uno de los nodos del cableado telegráfico.

20.8.10

POR EL VALLE DE LAS SOMBRAS: EL SOMME ( II PARTE )

MAPA. PROGRESIÓN DE LA BATALLA DEL SOMME HASTA SU FINALIZACIÓN A MEDIADOS DE NOVIEMBRE DE 1916
Los británicos mejoraron sus métodos a lo largo del verano con el empleo de barreras móviles de fuego artillero y el tiro de contrabatería más preciso. El bosque de Leuze fue asegurado el 5 de septiembre y el día antes los franceses habían hecho lo propio con Bouchavesnes. 

Pero el gran revulsivo se esperaba con la presentación en combate de un arma inédita: el tanque. Entraron en acción 49 de ellos el 15 de septiembre. Aunque su escaso número, limitaciones técnicas y su uso inadecuado actuando individualmente en funciones demasiado estáticas de apoyo inmediato a la infantería mermaron su efectividad, su efecto psicológico fue importante y sus posibilidades de desarrollo futuro quedaron de relieve. De modo inmediato su presencia permitió la captura de la villa de Flers y una profundización de casi 2 kilómetros durante la jornada. Precisamente durante aquellos duros enfrentamientos fue herido mortalmente Raymond Asquith , hijo del primer ministro británico. Haig quedó impresionado con la novedad y solicitó la producción inmediata de un millar de unidades.

Se insistió con los empujes: el 25 de septiembre los Aliados capturaron Combles y el 26 Thiepval, allí gracias a la contribución de 13 blindados. Esta progresión se vio comprometida desde finales de mes por el incremento de las lluvias que activaron los barrizales, transformados por los bombardeos en verdaderos lagos de lodo. El problema más grave no se daba tanto en la primera línea como en el área capturada detrás de ella en las semanas anteriores, descrita gráficamente como “una esponja, atravesada por torrentes de barro”. FOTO. EL GENERAL RAWLINSON, JEFE DEL 4º EJÉRCITO BRITÁNICO EN EL SOMME

El cambio en la dirección militar alemana a finales de agosto, con el nombramiento del dúo Hindenburg-Ludendorff, se tradujo en un ahorro del esfuerzo defensivo, recortando perímetros y abandonando las posiciones demasiado expuestas. El estreno de liderazgo hasta logró insuflar nuevos ánimos a las agotadas tropas. El 2 de octubre un contraataque alemán recobró el villorio de Le Sars, mostrando la combatividad de los germanos a pesar de todos los padecimientos acumulados; pero también su penuria de reservas, porque 5 días más tarde tuvieron que evacuarla de nuevo. A partir de mediados de octubre el 4º y 5º ejércitos británicos libraron una serie de reñidas acciones a ambos lados del río Ancre para capturar Le Sars, las crestas de Le Transloy y los altos adyacentes. El punto más avanzado sobre la carretera de Bapàume fue curiosamente un túmulo prehistórico, Butte de Warlencourt y sobre todo el disputado reducto Suabia.

El triste panorama con el que se saldaba la feroz dilatación de la batalla a lo largo de 4 meses queda reflejado en las palabras de un sanitario canadiense, Earl Hembroff:

“ Muertos por todas partes, sobre todo destrozados, ya que los proyectiles insisten en sacarlos a la superficie. Cuerpos agarrotados, totalmente ennegrecidos por las bombas de humo. Un soldado raso británico abrazado a un boche, como en un combate mortal (…) y algunos ( supervivientes ) de los más grandes lloraban como niños “Otros en cambio maldecían la meteorología desfavorable y mantenían la necesidad de no dar tregua al acosado enemigo, a pesar del sufrimiento propio, como reflejó el general Rawlinson: “ El mal tiempo, que nos ha obligado a ir más lentos ha dado un respiro a los boches. Su artillería esta mejor organizada y su infantería combate con más tenacidad, pero siguen llegando desertores y cuanto más bombardeemos, más prisioneros y desertores tendremos. Por consiguiente, quisiera ser más o menos agresivo durante todo el invierno, pero no querría suavizar la situación el año que viene “.

Más tarde el 1 de noviembre llegó el capítulo final con la operación sobre Beaumont Hamel. Allí, sobre el cráter dejado por la explosión de la mina Hawthorne en julio se habían instalado posiciones defensivas germanas, se excavó una nueva mina y tras su detonación en el amanecer del 13 de noviembre la 5º división Highland se lanzó al ataque, apoyada además por una barrera móvil, grandes cantidades de gas liberadas por proyectores Livers, fuego indirecto de ametralladoras y el acompañamiento de tanques. Los defensores quedaron muy disminuidos y en unas horas la división británica se hizo con Beaumont Hamel, mientras que por el sur la 63º división penetraba siguiendo el cauce del río Ancre y por el norte la 2º división hacía lo propio en la cresta Redan. Tuvieron miles de bajas,  pero hicieron 7.000 prisioneros alemanes durante esos días.

Pero finalmente en el Somme el telón estaba a punto de caer: el 17 de noviembre la primera nevada cubrió los campos arrasados, y el último movimiento considerable de tropas tuvo lugar al día siguiente, junto a las riberas del Ancre. Después, el silencio tenso del invierno puso el epitafio a los 95.675 ingleses, 50.729 franceses y 164.055 alemanes muertos durante aquellos aciagos meses.

Algunas fuentes estiman las bajas totales sumando muertos, heridos y desaparecidos,  en 630.000 por los Aliados y alrededor de 660.000 por los alemanes. Otra fuente( Robertshaw ) menciona 419.000 británicos, 200.000 franceses y unos 437.000 a 680.000 alemanes  El desglose estadístico publicado en 1922 por el ministerio de la Guerra británico  en su publicación ´Statistics of the military effort of the British Empire during the great war ´contabilizaba para el periodo julio-diciembre de 1916 unas bajas británicas de 21.947 oficiales  y 459.868 de clase de tropa, frente a bajas germanas de 4.879 oficiales y 231.315 de clase de tropa, pero no incluye sus pérdidas ante los franceses al sur del río.


28.7.10

ESPECIAL BIOGRAFIAS: OTTO VON BELOW


Otto Ernst Vinzent Leo von Below ( 1857-1944 ) nació el 18 de enero de 1857 en Danzig. Enrolado en el ejército prusiano en 1875, ingresó en la Academia de la Guerra en 1884 donde estudió hasta 1887. Entre 1905 y 1909 sirvió como comandante del decimonoveno regimiento de infantería. Tras ser ascendido a general de brigada y dirigir la cuatrigesimotercera brigada de infantería en 1909, se convirtió en comandante divisionario en Prusia Oriental en abril de 1912.

Al principio de la guerra Below, ahora general en pleno, tomó la dirección del primer cuerpo de la reserva, al que lideró con distinción en las campañas abiertas en Prusia Oriental, como Gumbinnen, Tannenberg, y la Primera batalla de los lagos Masúricos. Esto le proporcionó el mando del VIII ejército el 7 de noviembre de 1914 sucediendo al general Hermann von Francois. Below desempeño un papel principal en la Segunda batalla de los lagos Masurianos y recibió la medalla Pour le Mérite el 16 de febrero de 1915. Pasó a conducir el 26 de mayo el ejército del Niemen, con el cual conquistó Kurlandia en 1915. De vuelta al VIII ejército, permaneció en Kurlandia hasta 1916, cuando fue enviado a Macedonia para hacerse cargo de las divisiones alemanas y búlgaras agrupadas en el “ grupo de ejércitos Below “.

Seis meses más tarde fue transferido a Francia como jefe del VI ejército. Eso fue un breve paréntesis porque el 9 de septiembre de 1917 fue de nuevo trasladado, ahora al frente italiano, donde se convirtió en el comandante en jefe del recién formado XIV ejército austroalemán. Al mes siguiente Below alcanzó el mayor de los éxitos ofensivos en Caporetto ( o decimosegunda batalla del Isonzo ) destrozando virtualmente a los ejércitos italianos de la zona. Reconocido como uno de los mejores comandantes de campo alemanes fue nombrado coronel en jefe del noveno batallón de cazadores el 18 de noviembre de 1916; en 1917 fue condecorado con la orden del Aguila Negra y, el 27 de marzo con las hojas de roble para su Pour le Mérite.

El 1 de febrero de 1918 Below retorno a Francia como líder del nuevo XVII ejército en el sector Arras-Cambrai. Participando en la ofensiva de primavera y en las batallas defensivas del verano contra los Aliados, Below intercambió puestos en las últimas semanas de la guerra con el jefe del I ejército, general Bruno von Murda. Tras el armisticio, Below fue enviado a Kassel donde fue puesto al cargo del frente occidental interior, evitando un golpe revolucionario marxista. Desde enero a junio de 1919 mantuvo s última responsabilidad, el decimoséptimo cuerpo en Danzig. Fue destituido a fines de junio de 1919 despues de haber amenazado con encabezar un levantamiento contra la aceptación del Tratado de Versalles. Murió en Besenhausen, cerca de Gotinga, el 9 de marzo de 1944

Basado en la traducción personal de: “ The Kaiser´s Warlords “ de Ronald Pawly, 2003.

17.8.09

DIRIMIENDO LA SUPREMACÍA EN EL MAR : JUTLANDIA ( II PARTE)

IMAGEN. GRABADO ENSALZANDO EL HEROISMO DE LOS MARINEROS DEL CRUCERO ALEMÁN "WIESBADEN" EN JUTLANDIA
Durante la grandiosa maniobra de despliegue de la Gran Flota no cesaron los enfrentamientos entre las diversas agrupaciones intermedias dispuestas entre los gruesos de ambas escuadras. En torno al inmovilizado crucero ligero Wiesbaden se movían, por un lado, los airosos cruceros de batalla de Von Hipper, que concluían la persecución sobre Beatty, y por la otra banda lo cruceros-acorazados de la 1ª escuadra del contralmirante R. Arbuthnot, compuesta por el Defence, Duke of Edinburgh, el Warrior y el Black Prince. Arbuthnot ordenó un brusco quiebro hacía el sur para aproximarse y rematar a bocajarro al Wiesbaden, que se estaba transformando ante la acumulación de disparos en un derrelicto humeante. Pero los hombres de Von Hipper, que en ese instante, 18.15, habían derivado hacia el noreste descubrieron a su dañado navío y a los expuestos buques de Arbuthnot, sobre los que inmediatamente abrieron fuego. El Lutzow pulverizó con dos salvas al Defence, de 14.800 toneladas. Siguiendo nuevamente la declaración de Von Hase: “ sucedió algo terrorífico. Con una tremenda explosión, el buque inglés se partió en dos; una llamarada inmensa lo envolvió por completo, y se hundió ante nuestros ojos”. El Defence era el buque insignia de Arbuthnot, que sucumbió junto con toda la tripulación, 893 hombres. El resto de su 1ª escuadra tampoco escapó al correctivo: el “Warrior” sufrió 21 impactos que afectaron a su sala de máquinas; sobrevivió algunas horas, antes de acabar hundiéndose a la mañana siguiente. El Black Prince siguió al “Duke of Edimburgh” en la maniobra para alejarse, pero acabó separándose de la escuadra británica, por causas nunca esclarecidas ( ¿ impacto de un torpedo, averías de los sistemas principales? ). Aislado, esa madrugada tendría un trágico encuentro con dos acorazados alemanes…

Mientras, desde las 18.20, los acorazados británicos castigaban la punta de la escuadra germana. En particular, salieron tocados el “Konig” , el “Markgraf”, el “Derfflinger” y el “Lutzow”. Este último recibió 4 proyectiles en la proa que arrancaron de cuajo una de las torres de artillería y generaron un tremendo incendio y una imponente inundación que hocicó el navío. El ya condenado “Wiesbaden” fue otro de los damnificados, aunque increíblemente se mantuvo todavía a flote.

Lo cierto es que los marineros de Albión habían conseguido desplegarse en una posición que amenazaba con cortar perpendicularmente el rumbo de la escuadra alemana, y teniendo en cuenta su mayor número, terminar envolviéndola. Ante ese gravísimo peligro, Scheer consideró virar en redondo. Fue precisamente antes de ejecutar esa maniobra evasiva cuando los británicos experimentaron un nuevo desastre: en medio del duelo artillero , el crucero de batalla Invencible de 17.250 toneladas y victorioso veterano de las Malvinas en 1914, fue blanco a las 18.31 de un cañonazo procedente del Derfflinger que hizo explotar los pañoles de municiones de su parte central, provocando sucesivas voladuras a las que solo sobrevivieron 6 náufragos. El Invencible se llevó consigo a 1.026 hombres, incluido el contralmirante Hood.

A pesar de anotarse este tanto, la situación de Scheer continuaba siendo muy precaria, sin poder vislumbrar a sus propios cruceros batallas y con mala visibilidad por el este-noreste, precisamente donde se acababa de extender al completo la Gran Flota. De ahí se entiende la orden emitida a las 18.35 de invertir el rumbo 180º sobre estribor, enfilando así hacia el suroeste y alejándose de la tenaza enemiga, mientras los destructores tendían cortinas de humo ocultando la maniobra. El giro, perfectamente ejecutado desconcertó a los ingleses, que no lo incluían en sus programas de táctica por considerarlo demasiado arriesgado y proclive a las colisiones. Los cruceros de exploración ingleses, escarmentados ante puntería alemana, procuraron mantener las distancias, con lo que no pudieron informar inmediatamente de los movimientos enemigos.

Todo ello condujo a un breve receso, con la interrupción total del fuego a las 18.50. La oportuna pausa fue aprovechada por Von Hipper trasladarse a otro de sus barcos, abandonando el arrasado Lutzow, que intentó por su parte renquear a puerto, escoltado por cuatro destructores. Ahora, la división de Von Hipper quedaba en la expuesta retaguardia cerrando la formación en retirada.

La respuesta de Jellicoe a la jugada de su antagonista fue tal vez demasiado cautelosa; en lugar de perseguirlo decididamente, se limitó a gobernar hacía el sur, permitiendo a los alemanes cierto respiro, que paradójicamente sería roto por el propio Scheer cuando a las 18.55 volvió a cambiar de rumbo, de nuevo contra los estupefactos y encantados británicos, que veían como la escuadra enemiga aceptaba nuevamente el desigual envite.
FOTO. EL ALMIRANTE JOHN JELLICOE, EN EL ACORAZADO INSIGNIA "IRON DUKE".
Esta decisión de Scheer de aceptar un nuevo mano a mano ha sido siempre muy polémica, tanto en sus justificaciones como en sus consecuencias. El propio almirante alegó con posterioridad que trataba de recuperar la iniciativa para no terminar acorralado y en mala posición para conseguir la ruptura de contacto aprovechando la oscuridad de la noche, aparte de tratar de rescatar a los tripulantes del indomable Wiesbaden. Algunos autores opinan que en realidad pretendía hacerle una pasada ( causando los correspondientes estragos ) por la popa a la Gran Flota, a la que habría situado con poca exactitud, y calculado una composición numérica errónea por defecto, y por tanto una longitud de formación más corta. Lo cierto es que corrió a estrellarse contra el mismísimo centro de la línea enemiga, repitiendo el escenario del que se había zafado media hora antes.

En pocos minutos la Hochseeflotte se vió envuelta en un verdadero alud de andanadas, con todo el arco del horizonte silueteado de fogonazos envolviendo mortalmente a la vanguardia germana. A las 19.12 Scheer tuvo que dar su brazo a torcer y ordenar su tercer giro a estribor de la jornada, pero apurado por la comprometida situación, radió a los cruceros de batalla de Von Hipper que insistieran y continuaran su marcha de colisión, en una especie de carga de la “caballería ligera acuática”. Esto equivalía casi a una inducción al suicidio, pero Hipper ( temporalmente a bordo de un destructor ) y sus capitanes de navío acataron la orden y llegaron a acercarse a menos de 7.000 metros de de los navíos ingleses. De nuevo los cruceros de batalla recibieron una implacable rociada de proyectiles. Estos también azotaron a los acorazados alemanes inmersos en plena maniobra de giro, especialmente el Konig que encajó hasta 21 impactos de elevado calibre; otros como el Grosser Kurfust y el Friederich der Grosse recibieron asimismo un duro correctivo.

A las 19.18 llegó la salvación, cuando se autorizó a los devastados cruceros de batalla actuar contra “la vanguardia enemiga”, lo que en la práctica les daba libertad para caer hacia el suroeste y eludir así el lazo mortal de la Gran Flota. El precio había sido importante: 21 impactos directos en el “Seydlitz” con 150 bajas, 17 en el “Derfflinger” con 190 bajas y cuatro impactos en el “Moltke”, mejor librado. Aparte de esta tardía pero oportunísima contraorden , posiblemente lo que salvó a los dos primeros cruceros citados fue la deficiencia de los proyectiles británicos de gran calibre ( comprobada después de la batalla a instancias del contralmirante Beatty ), que por un defecto de fabricación en las espoletas estallaban antes de haber perforado los blindajes, aminorando sus efectos destructivos. El concurso de las flotillas de destructores VI y IX del capitán Heinrich que sumaban 11 unidades en total, contribuyó a resguardar a los buques de Von Hipper puesto que a las 19.15, a instancias de Scheer, se arrojaron al ataque a 30 nudos, tendiendo cortinas de humo, atrayendo sobre si el fuego enemigo y lanzando un abanico de 12 torpedos: una actuación eficaz, porqué Jellicoe ordenó para esquivarlos una caída hacia fuera, a babor, que le alejaba 3.500 metros de la flota alemana y acabó por interrumpir el tiro de los cañones ingleses. No obstante, los intrépidos “zerstorer” pagaron su tributo: el S-35 de 640 toneladas fue alcanzado y se partió en dos arrastrando a 88 hombres, mientras que fueron dañados el S-51 y el V-28. Además debieron abandonar su pretensión de evacuar a la tripulación del destrozado Wiesbaden que terminaría por hundirse horas después con su dotación casi íntegra ( 588 marineros, salvo un superviviente ).

FOTO. EL ESCRITOR JOHANN KINAU, DE SEUDÓNIMO "GORCH FOCK", EMBARCADO EN EL "WIESBADEN" Y FALLECIDO EN JUTLANDIA
Al igual que la anterior decisión de Scheer, la caída hacia fuera de Jellicoe ha sido denostada por sus críticos que sostienen que en vez de caer 90º hacia fuera hubiera debido hacerlo solo sobre 45º hacia fuera o incluso adentro, para no dar opción de escape a los alemanes. Aún más se le ha reprochado que después de ejecutar esa maniobra no ordenase continuar a una velocidad de 20 nudos en pos del enemigo rumbo oeste; en cambio durante la siguiente media hora describió un semicírculo a velocidad 17 nudos, desde la 19.33 al sur, desde las 19.41 al suroeste y solo a las 20.00 al oeste pleno, por donde se alejaba la Hochseeflotte. Beatty instó a su superior a las 19.47 a una persecución más enérgica: “ Urgente. Propongo vanguardia de acorazados siga a cruceros de batalla. Podemos cortar ¿ la cabeza, la cola, la retirada? a toda la escuadra enemiga” A las 20.00 Jellicoe optó por seguir el consejo, aproó al oeste y solicitó a la 2º escuadra de acorazados del vicealmirante Jerram que se sumara a los cruceros de batalla de Beatty; pero Jerram, sin contacto visual con Beatty, no cumplimento la orden. Así que cuando los veloces cruceros de batalla ingleses, lanzados a toda velocidad en pos del enemigo hallaron a las 20.17 la cola de la formación alemana, compuesta por las molidas naves de Von Hipper que intentaban penosamente reparar los daños sufridos, se encontraron sin apoyo.

A pesar de ello, aquella incursión de Beatty hubiera podido ser el colmo de los bravos pero desmantelados “Derfflinger” y “Seydlitz”, que volvieron a recibir varios impactos, uno de ellos en el puente de mando del “Seydlitz”; pero el ángel de la guarda de ambas embarcaciones hizo horas extras durante el choque de Jutlandia, y la providencial intervención de los 6 viejos acorazados pre-dreadnought de la clase Deutschland volvió a rescatarlos in extremis. El fuego simultaneo de las 24 piezas de 280 mm que reunían los veteranos "Deutschland" fue suficiente para persuadir a Beatty de la conveniencia de suspender su acoso.

El vicecomandante británico, mucho más cauto después de las terribles voladuras de 3 de sus cruceros de batalla, y separado de la Grand Fleet, prefirió ahora no tentar la suerte y alejarse levemente hacia el sur. De este modo concluían los enfrentamientos entre los grandes colosos blindados , porque la caída de la noche impedía los combates en línea. El sol se puso a las 20.19, si bien durante el crepúsculo se mantuvieron escaramuzas menores entre los destructores y los cruceros ligeros que gravitaban alrededor de ambas escuadras. Los jefes de ambas meditaban los pasos a seguir durante la noche: dispositivos de marcha, objetivos que se pretendían alcanzar una vez llegada la amanecida, y especialmente, cuales serian las intenciones del enemigo.

Scheer, ya plenamente consciente de haberse enfrentado a la totalidad de la Gran Flota británica, se inclinó por dirigirse hacia el banco de Horns Reef, en demanda de la proximidad de la costa germana, y a mano de la protección de los campos de minas propios fondeados allí. Si en la mañana siguiente volviera a encontrarse con los barcos británicos en Horns Reef, su libertad de elección estaría asegurada. El almirante teutón, sospechando que los ingleses procurarían interponerse en su itinerario durante la noche, para obligarle a dirigirse hacia el oeste y por tanto al interior del Mar del Norte, ordenó a las flotillas de destructores II, V y VII, y parte de las VI y IX, que buscasen y hostigasen al adversario, aun a riesgo de quedarse sin cobertura propia en la mañana del 1 de junio. Respecto a los acorazados, a las 21.06 Scheer fue tajante: debían dirigirse en ruta directa ( 150 kilómetros ) a Horns Reef, sin apartarse del rumbo sur-sureste, ocurriera lo que ocurriera durante la travesía nocturna. MAPA. LA FASE NOCTURNA DE LA BATALLA: SCHEER SE DESLIZA POR DETRAS DE JELLICOE.El planteamiento de Jellicoe descartaba entablar una batalla nocturna, donde la superioridad numérica que disfrutaba quedaría virtualmente anulada, y las posibilidades de ser víctima de ataques torpederos, o aun peor, de “fuego amigo” por dificultades de identificación, elevadísimas. En principio el jefe británico se inclinó por seguir rumbo sur, pensando en interceptar al enemigo al clarear el día siguiente, si este elegía como vía de escape Heligoland o el estuario del Ems. Además decidió mantener junto a la Gran Flota toda su fuerza de destructores ( precisamente pintada de negro y entrenada para los ataques torpederos nocturnos ). La estructura de marcha adoptada se basaba en 6 columnas, separadas solo por 1,5 kilómetros, para evitar confusiones o separaciones alarmantes, mientras que las flotillas de destructores y la 2ª escuadra de cruceros ligeros se desplazaría en la retaguardia. Algo más adelantado, al suroeste, el incansable Beatty formaba la vanguardia junto a la 1ª y 3ª escuadras de cruceros ligeros.

La oscuridad se presentaba muy densa, debido a la ausencia de luna y al cielo cubierto. Insospechadamente a las 22.00 la Hochseeflotte se encontraba a tan solo 12 kilómetros al oeste-noroeste del grueso británico, justo detrás de él. Los alemanes terminaron sobrepasando por la cola a los acorazados antagonistas, pero se enzarzaron con algunos de los destructores y cruceros ligeros que cerraban la formación de Jellicoe. A partir de las 22.04 se produjeron una sucesión de feroces encuentros con intercambio de disparos y torpedos. Los primeros afectados fueron el crucero ligero de Su Majestad Cástor que tuvo 19 muertos y 23 heridos, y el alemán de la misma clase Hamburg con 40 bajas; a las 22.20 hubo otro enfrentamiento en el fueron alcanzados los cruceros ligeros Southampton con 36 muertos y 40 heridos tras recibir 18 proyectiles y el “Dublín” que por su parte sufrió ocho impactos con 27 bajas. Pero mucho peor parado terminó uno de sus oponentes, el germano Frauenlob de 2.670 toneladas que fue víctima de varios impactos y un torpedo arrojado por el Southampton que lo fulminó casi instantáneamente. El Frauenlob arrastró consigo a 313 hombres, incluido su capitán Georg Hoffman. Otro de los componentes del III grupo de reconocimiento de Von Reuter que terminó afectado, aparte del desgraciado Frauenlob, fue el crucero Stettin que padeció daños menores y 36 bajas.

A las 23.00 se produjo un suceso todavía más espectacular y sangriento, cuando el renqueante crucero acorazado “Black Prince” tocado durante los combates del día y que surcaba la mar a duras penas tratando de reincorporarse a la Gran Flota, identificó varias sombras insinuadas en la oscuridad como acorazados británicos y emitió la señal luminosa de reconocimiento. Error fatídico. Eran los acorazados alemanes “ Thuringen” y “Ostfriesland” de 22.000 toneladas, que acto seguido iluminaron con sus focos de gran potencia al infortunado navío y lo desintegraron en apenas cuatro minutos disparándole prácticamente a quemarropa ( estaban a solo 1.500 metros de distancia ) con toda su artillería. Ninguno de sus 857 tripulantes pudo salvarse.

A las 23.30 el conductor de la 4ª flotilla de destructores británicos, el “Tipperary” ( de la clase "Botha", desplazaba 1800 toneladas y daba 32 nudos ) mostró la señal de reconocimiento a unas sombras entrevistas: fue iluminado por los proyectores del II grupo de reconocimiento alemán, fuerte en 3 cruceros ligeros, e inmediatamente alcanzado por un aluvión de granadas que lo dejaron rápidamente destrozado, hundiéndose dos horas más tarde con 185 muertos; el resto de las unidades de la flotilla arrojaron torpedos y se alejaron. Para tratar de esquivar los artefactos el II grupo de reconocimiento ejecutó un brusco giro hacia el oeste, que provocó el abordaje del “Elbing”, de 4.300 toneladas, por el acorazado de su misma bandera “Posen” que le seguía a poca distancia moviéndose a 16 nudos. Evacuada su dotación, el inmovilizado buque seria autohundido por los propios germanos. Uno de los destructores de la 4ª flotilla, el “Spitfire” se vio en el trance de ser abordado deliberadamente por el acorazado “Nassau”, aunque terminaron rozándose lateralmente e intercambiando algunos disparos.

Estos enfrentamientos dispersos eran vislumbrados desde el resto de los barcos presentes con intensa emoción. Cediendo la palabra a Von Hase: “ Veíamos los fogonazos de los disparos, los grandes piques iluminados por los proyectores (…) no podíamos distinguir los detalles, pero los resultados de la lucha que se libraba se hacían patentes para nosotros cuando un llameante buque tras otro,al rojo vivo, desfilaba en las cercanías

Poco más tarde la 4ª flotilla volvió a protagonizar otro agónico episodio, cuando varias bengalas iluminantes arrojadas por los alemanes delataron su posición. El “Broke” tocado en el timón y con 81 bajas a bordo abordó al “Sparrowhawk” ( de la clase "K", de unas 1.000 toneladas y 31 nudos ), que instantes después era también abordado por el “Contest”. A las 3.00 el “Sparrowhawk” fue abandonado y rematado por otro destructor inglés. Este nuevo sacrificio no fue en balde, porque durante todo el incidente los destructores volvieron a usar sus tubos lanzatorpedos, haciendo diana en el crucero ligero “Rostock”,causándole 20 bajas y tales desperfectos que a las 3.45 sería evacuado y hundido por su propia dotación. A modo de colofón, la 4ª escuadrilla todavía lanzaría un postrer e infructuoso ataque en el que caerían el “Fortune” y el “Ardent”( también destructores de la clase "K"), con 150 muertos y decenas de heridos.

Junto a las vicisitudes de la 4º flotilla, otros destructores ingleses se vieron envueltos en desfavorables incidentes, como el “Turbulent”, que a las 00.15 se enfrentó al acorazado “Westfalen” y resultó hundido arrastrando a 90 de sus hombres. Su compañero de la 13º flotilla, el “Petard” fue asimismo alcanzado pero consiguió escapar al precio de 15 bajas. En torno a las 00.30 la mayor parte de la escuadra germana había rebasado por completo la cola de su antagonista, suceso que fue percibido desde los acorazados británicos de la 6ª división, al descubrir que los combates se desplazaban en una línea desde estribor a babor. Jellicoe, sin información precisa sobre la entidad de las fuerzas que estaban combatiendo y desconociendo la presencia de acorazados entre ellas prefirió mantenerse como iba. Lo cierto es que ambas flotas, después de haber cortado su rumbo y casi coincidir, siguieron marchas divergentes. Scheer ya acariciaba su objetivo, los protectores campos de minas de Horns Reef. Tan solo la 12ª flotilla de destructores ingleses se interponía en su camino. Esta flotilla se había ubicado a unos 15 kilómetros al norte de la 1ª escuadra de acorazados de Jellicoe, para luego desplazarse otros 8 kilómetros hacia el este, lo que la llevó a interceptar casualmente a la Hochseeflotte a las 1.45, detectando a la II escuadra de los pre-dreadnought. A las 1.52 el comandante de la flotilla, Stirling, radió su importante descubrimiento, que sin embargo no fue recibido en ninguna estación inglesa, posiblemente por las interferencias de las estaciones radiotelegráficas alemanas en tierra firme.

Los destructores de Stirling tomaron posiciones para un ataque torpedero a vuelta encontrada, adelantando primero a la agrupación enemiga, arrojando finalmente a las 2.10 un abanico compuesto por una docena de torpedos. En los barcos teutones no se apercibieron hasta el último instante del peligro, y su desesperada maniobra evasiva no salvó al acorazado “Pommern” de 13.200 toneladas que a las 2.20 pegó un formidable estallido de llamaradas y se perdió junto con toda su marinería, 844 hombres, constituyendo la baja más sangrienta de la flota alemana en todo el combate. Por añadidura, el destructor inglés “Maened” que arrojó con un breve retraso sus tres torpedos hizo blanco en su homologo alemán V-4, que tuvo 22 bajas y se hundió velozmente, aunque sus náufragos fueron pronto rescatados por barcos propios.

Virtualmente, ahí finalizó la batalla de Jutlandia, porque ambas agrupaciones continuaron alejándose, y a las 3.00 del 1 de junio los gruesos respectivos estaban ya a 50 kilómetros uno de otro, separación que seguiría dilatándose. Los expectantes vigías no hallaron rastro alguno del adversario, ni entonces ni en las horas siguientes bajo la creciente amanecida. Scheer aguardó un tiempo en Horns Reef hasta que le llegaron las noticias del naufragio del Lutzow, en retirada desde hacia varias horas y que no pudo finalmente superar sus vías de agua y otros destrozos, aunque fue evacuado ordenadamente por los 4 destructores que le habían prestado escolta.

Tras confirmar el final del crucero de batalla, el almirante alemán se deslizó entre los campos de minas propios llegando por fin a la anhelada base de Wilhemshaven al mediodía del 1 de junio de 1916.

Durante aquellas mismas horas y ante la ausencia del enemigo, Jellicoe reagrupó sus muy desperdigadas unidades, sin ir mas lejos a la 6ª división que solo al mediodía logro conectar con el resto de los acorazados. Después de varios rastreos infructuosos, el jefe británico terminó por dirigirse de regreso a Scapa Flow, un tanto chasqueado e inmediatamente criticado en su país por mostrar falta de resolución frente a una fuerza contraria manifiestamente más débil.

21.7.09

POR EL VALLE DE LAS SOMBRAS: EL SOMME ( I PARTE )


MAPA. POSICIONES DE PARTIDA BRITÁNICAS EL 1 DE JULIO DE 1916 AL NORTE DEL SOMME, Y LÍNEAS Y UNIDADES ALEMANAS PRESENTES EN EL SECTOR.


A pesar de la sangría de Verdun, las previsiones aliadas para una ofensiva determinante en el verano de 1916 siguieron su curso. La fuerza británica en Francia había aumentado hasta alcanzar los 1.146.357 soldados en abril, rozando el millón y medio a finales de junio. Haig hubiera preferido descargar el golpe en Flandes, pero los franceses le convencieron para propinarlo más al sur, en el sector del río Somme, que había permanecido en calma relativa desde los combates de otoño de 1914. El grandioso proyecto habría contado con la participación de 39 divisiones francesas agrupadas en tres ejércitos ( el 2,6 y 3 ) mando de Foch, pero tuvo que reducirse drásticamente a la vista de la preocupante evolución en Verdun. Joffre finalmente disminuyó su contribución a 26 divisiones ( no disponibles simultáneamente ), cediendo el protagonismo y el esfuerzo central a los británicos. Se acordó que la operaciones de asalto directo empezarían el 29 de junio. No obstante, el poderoso bombardeo preliminar, concebido como la principal herramienta ofensiva puesto que teóricamente la infantería se limitaría a rematar la faena sobre el terreno despejado, comenzaría el 24 de junio.

Los mandos del OHL esperaban alguna clase de maniobra de diversión enemiga en el frente Occidental para aliviar la presión que padecían los franceses en Verdun, pero no descubrieron con antelación el punto exacto. Sobre el frente escogido, de unos 30 kilómetros de longitud y próximo al nudo de carreteras de Bapaume que Haig había establecido como objetivo mínimo, se hallaba establecido el II ejército alemán de Von Below. Este sí se había apercibido de los preparativos Aliados, pero no consiguió persuadir a sus superiores de la inminencia de un gran ataque. El II ejército estaba compuesto por 11 divisiones, cinco de las cuales permanecían apostadas al norte del Somme, en torno a las riberas del Ancre; otras tres estaban al sur, hasta el Seurre que marcaba el punto más meridional del futuro empuje enemigo. Las tres restantes se mantenían como reserva en las inmediaciones. En conjunto, el equipamiento de estas unidades era correcto ( de hecho la mayoría de sus miembros exhibían los nuevos cascos metálicos  redondeados “stahlhelm” que reemplazaban al clásico “pickelhaube” puntiagudo de cuero ). Eso si, andaban algo escasas de artillería pesada y aviones debido a las transferencias realizadas para reforzar al V ejército que disputaba la posesión de Verdun desde principios de año. La tranquilidad del sector, en cambio, había permitido erigir una sólida red de trincheras ampliamente provistas de alambre de espino, o nidos de ametralladoras y morteros que cubrían las rutas de aproximación.

De hecho, la inminencia del ataque en el Somme coincidió con la última gran apuesta de Falkenhayn el 21 de junio de 1916 sobre la margen izquierda del Mosa, al oeste de Verdun, precisamente cancelada cuando el rugido de los cañones Aliados se desencadenó en el Somme el día previsto, el 24 de junio. Organizada en baterías que reunían 2.200 bocas de fuego ( 1.500 inglesas y unas 700 francesas ), la artillería aliada estaba desplegada 900 metros por detrás de su propio frente, mientras que las piezas pesadas de sitio permanecían 1,5 kilómetros detrás de aquellas. Desde ese día y durante la semana siguiente, sin interrupciones, este dispositivo arrojó sobre las posiciones alemanas la inaudita cifra de 1.500.000 proyectiles con los devastadores y mortíferos efectos imaginables:
El rugido nunca cesaba (…) no nos llegaba agua o comida (…) los hombres se volvían histéricos y sus camaradas tenían que golpearles para impedirles que corrieran al exterior y se expusieran al vendaval de proyectiles; hasta las ratas eran presas del pánico y se refugiaban en nuestros camastros. Corrían por las paredes y tuvimos que matarlas con las palas”, escribió el veterano S. Westmann, en un episodio que sirvió de inspiración para el capítulo VI de la novela de Remarque “ Sin novedad en el frente”. Esta versión aliada del “Trommelfeuer” practicado anteriormente por los alemanes en Verdun o por los rusos en el lago Naroch fue diseñada por Haig, Rawlinson, ( comandante del 4º ejército británico comprometido en la operación ) y el general francés Nivelle, confiados en que esa barrera preparatoria de fuego infligiría daños cruciales. A continuación sería el momento de ejecutar el plan de progresión de Haig, con el 4º ejército y las divisiones francesas de Foch actuando como puntas de lanza; una vez culminada la ruptura, estas fuerzas girarían hacia el norte para ampliar el derrumbe alemán, dejando una brecha que sería explotada por la caballería británica que aguardaba en retaguardia. Los ingleses deberían girar al norte y noreste y los franceses al sureste. El objetivo inmediato, pero sin fijar plazos,  de los franceses eran las elevaciones al este del Somme y al sur de Peronne.  El de los ingleses, las alturas desde Le Tras los hasta Achiet. 

El asalto de la infantería aliada estaba originalmente establecido para el 29 de junio, pero se retrasó hasta el amanecer del 1 de julio por culpa de las copiosas lluvias y porque se descubrió que el bombardeo, a pesar de su inmensa potencia, no había conseguido arrasar todas las barreras de alambre de espino. De todos modos el grado de destrucción fue muy notable: “ todos los obstáculos fueron aplastados y asimismo las trincheras fueron en su mayor parte sepultadas” apuntaría Falkenhayn posteriormente.

La guinda la puso el último bombardeo preparatorio, entre las 6.25-7.30 del 1 de julio, a razón de 3.500 proyectiles por minuto, culminado con la explosión final de varias enormes minas excavadas trabajosamente en el subsuelo a las 7.28.

Llegó la señal para que los infantes británicos y franceses se adelantaran en sus áreas respectivas, avanzando en líneas levemente separadas y a paso regular ( aunque algunas divisiones fueron algo más imaginativas, como la 31º, que empezó a desplegarse 10 minutos antes del momento cero ). La progresión fue desigual; en ciertos puntos el alambre de espino alemán se mantenía casi intacto y los espacios despejados en él eran tan estrechos que provocaba congestiones de paso, con los hombres casi detenidos, mientras que en otros lugares estaba mucho más dañado y permitía vía libre. Como había sucedido el año anterior y en Verdun, los defensores comenzaron a brotar de sus búnkeres de 10 metros de profundidad, aturdidos y cansados, pero portando sus mortíferas ametralladoras.

A las 8 de la mañana Haig se mostró bastante satisfecho con los aparentes progresos. Sus hombres no tanto, porque estaban experimentando un severo castigo que saturaba los puestos de socorro con miles de heridos. Habían entrado en combate 13 divisiones británicas que acumulaban 57.000 bajas, de ellas unas 20.000 mortales, la jornada más sangrienta sufrida por el ejército británico en su historia. Por ejemplo, el batallón 6º Royal Warwicks encajó 520 muertos y 316 heridos sobre un total de 836 efectivos originales, es decir, baja al completo.

Las ganancias de espacio fueron magras: tan solo un par de kilómetros de penetración en el mejor de los casos en Montauban y Mametz, aparte del reducto “Leipzig”; en cambio en Gommecourt, Beaumont y Thiepval prácticamente no se había conseguido nada. Las 5 divisiones francesas participantes, dirigidas por el general Fayolle, se apuntaron un leve éxito, tal vez por haber dispuesto de artillería de mas calibre, capturando un tramo de la primera línea de trincheras alemanas y alcanzando las afueras de Herbecourt, aunque lejos todavía de su objetivo marcado, Peronne.

Desde luego, del mismo modo que en 1915, el abismo abierto entre las esperanzas puestas en ofensivas consideradas clave y definitivas, y la realidad decepcionante era muy difícil de digerir. De hecho, no fue aceptado. El pensamiento recurrente de Haig y otros mandos de los beligerantes en la misma tesitura podría resumirse de la siguiente manera:” Bien, es preciso continuar y acabar lo empezado, cueste lo que cueste. Un poco más de presión y sacrificio, y seguro que esos desgraciados de enfrente acabarán cediendo”. Ese tipo de convicciones prolongaría la espantosa batalla durante cinco meses, transformándola en un espeluznante desafío de desgaste, de manera similar a lo acontecido en Verdun.
MAPA. VISTA GENERAL CON LA RED VIARIA DEL SOMME Y LAS 3 LÍNEAS FORTIFICADAS ALEMANAS

Hasta mediados de julio prosiguieron las acciones restringidas aunque costosas para intentar rebasar la segunda línea alemana, sobre todo en Contalmaison y el bosque de Mametz, que finalmente quedó asegurado el 13 de julio. Los franceses se apuntaron algunos progresos en la carretera de Bray a Peronne, atravesando la meseta de Flacourt. Todo ello en medio de ímprobos esfuerzos y sazonado de persistentes contraataques alemanes contra Montauban y Mametz. En la noche del 13 al 14 un golpe de mano nocturno alimentó las ilusiones Aliadas, con la captura de Bazentin-Le-Petit seguida el 15 de julio por la irrupción en el bosque de Delville; pero los alemanes se rehicieron ante la lentitud del avance y retuvieron esa floresta, en parte gracias a la progresiva incorporación de 14 divisiones alemanas de refresco a lo largo de esas semanas, equilibrando la superioridad numérica inicial de los Aliados ( que era de 4 a 1 en la primera semana de julio )

Por lo demás, aunque distaba de ser un factor determinante, los Aliados se habían hecho con el dominio sobre los cielos del Somme, con 201 aviones galos y 185 británicos, frente a 129 alemanes. En los combates preparatorios en junio, ni siquiera el liderazgo de Max Immelman, el mejor piloto germano del momento, pudo alterar este desequilibrio, y el mismo Immelman acabó siendo derribado y muerto.
                                           CUADRO. COMBATE EN POZIERES JULIO 1916


El 19 de julio se llevó a cabo una incursión de distracción en Fromelles y las vecinas colinas de Aubers, inmediatamente al norte del área en disputa del Somme, a cargo de veteranos del Anzac duchos en la expedición a Gallipoli. Desde un comienzo la ejecución de esta incursión fue motivo de controversia. El general Elliot, jefe del contingente australiano y un oficial del Alto Estado Mayor, Howard, sostuvieron que debían cancelarse los preparativos a causa de la solidez de las defensas alemanas y la falta de un motivo consistente para arriesgarse, puesto que el adversario no estaba retirando sus tropas desde allí para enviarlas como refuerzo al Somme. Su postura fue agriamente contestada por el comandante del cuerpo de ejército al que estaban asignados los australianos, Sir Richard Haking, que sostenía lo siguiente: “ Las tropas están preparadas, están dispuestas y ansiosas por atacar, y me parece que cualquier cambio de planes tendría consecuencias negativas sobre las tropas en este momento”. No debía desmoralizarse a los soldados retrasando o cancelando el operativo. La verdad es que Fromelles supuso un nuevo y sangriento varapalo, con 2.100 muertos, 4.000 heridos y 500 prisioneros, por solo 1.500 bajas alemanas.

A finales de julio, los líderes políticos y mediáticos en Londres mostraron las primeras señales de zozobra ante la magnitud de las pérdidas sufridas por el ejército en esta campaña. Desde el Estado Mayor Imperial en la ciudad del Támesis, Robertson escribía a Haig: “los que mandan comienzan a inquietarse un poco respecto a la situación (…) si la pérdida de, digamos, 300.000 hombres nos permitirá obtener resultados realmente extraordinarios, porque si no, deberíamos contentarnos con algo menos de lo que estamos haciendo ahora

3.8.08

DIRIMIENDO LA SUPREMACIA EN EL MAR: JUTLANDIA ( I PARTE)




Tras el relevo del almirante Von Pohl en el mando de la Flota de Alta Mar alemana por el almirante Reinhard  Scheer, aquella adoptó un talante más agresivo para retar a los británicos a un combate decisivo con los británicos en el mar del Norte. FOTO. EL ALMIRANTE  SCHEER


En principio, ateniéndose a precedentes anteriores, Scheer había elaborado planes para bombardear el puerto de Sunderland a fin de atraer a una fracción de la flota inglesa y destruirla. Al cabo el proyecto fue sustituido por una batida por el canal de Skagerrak, para dejarse ver en la costa sur noruega atacando a posibles navíos mercantes aliados que traficasen con Escandinavia, con el mismo objetivo de servir de anzuelo que en el caso anterior.




Una orden radiada el 30 de mayo de 1916, ordenando a los buques germanos prepararse para la salida fue interceptada y descifrada por los ingleses, en posesión del código naval alemán desde el incidente del Magdeburg en la costa rusa en agosto de 1914, de tal modo que la Gran Flota levó anclas de su base de Scapa a las 21.30 horas de ese mismo día, anticipándose a sus enemigos. Se incorporaron a ella los ocho acorazados de la 2ª escuadra de combate salidos de Cromarty, y los seis cruceros de batalla y los cuatro potentes acorazados de Evan-Thomas, procedentes de Rosyth bajo la dirección del vicealmirante Beatty. El conjunto de la Gran Flota estaba subordinada al almirante Jellicoe, con su insignia en el acorazado Iron Duke. La escuadra de Beatty, compuesta de buques rápidos, estaría encargada de formar la fuerza de exploración avanzada, separándose hasta 60 millas del grueso.



La homóloga agrupación de reconocimiento alemana la componían  cinco cruceros de batalla bajo el mando del vicealmirante Von Hipper, apoyada por tres docenas de destructores y cruceros ligeros. Había salido del estuario del río Jade a las 01.00 horas del 31 de mayo, seguida las 02.30 horas del resto de la Hochseeflotte, compuesta por 16 acorazados y su correspondiente acompañamiento de destructores y cruceros ligeros. Scheer desplegaba su insignia a bordo del  Friederich der Grosse. Además, seis lentos y vulnerables pre-dreadnoughts de 13.200 toneladas se le sumaron al poco tiempo, zarpando del estuario del Elba, representando más una carga que una ayuda para el contingente. 

LISTA DE LOS BUQUES ALEMANES PRESENTES EN JUTLANDIA

Así, en la madrugada del 31 de mayo de 1916 los alemanes navegaban en paralelo a la costa danesa de la península de Jutlandia, desconociendo que toda la inmensa flota inglesa ( 37 acorazados y cruceros de batalla, ocho cruceros acorazados, 20 cruceros ligeros y 78 destructores ) se dirigía desde hacia horas a su encuentro. Solo el crucero de batalla Australia permanecía en reparaciones después de un choque fortuito.


Scheer recibió las primeras noticias de los movimientos adversarios a las 05.30 horas y las 06.48 horas, a través de los informes de submarinos vigías, que avistaron acorazados enemigos en número reducido. No obstante el almirante interpretó estos informes parciales como un indicio favorable para su ferviente deseo de que se correspondieran con una presencia limitada y desperdigada de formaciones enemigas, lo que encajaría en sus planes de entablar combate con superioridad...


El orden de marcha de los alemanes hacia Skagerrak se dividía en dos agrupaciones separadas 50 millas, con los cruceros de batalla de Von Hipper en cabeza seguidos por la masa de los 22 acorazados ( incluidos los anticuados pre-dreadnought ) desplegados en línea de fila, para poder entablar combate sin necesidad de redesplegarse. Los británicos mantenían, como hemos dicho, un dispositivo parecido pero aun más separado, con los buques de Beatty formando en tres columnas y los cruceros ligeros exploradores adelantados a su vez, efectuando un amplio barrido en un arco de 100 millas de longitud. El grueso de Jellicoe les seguía dispuesto en seis columnas, lo que en caso de combate obligaría a un presuroso redespliegue.


Disminuyendo distancias conforme transcurrían el reloj, a las 14.15 del 31 de mayo uno de los cruceros ligeros, el Galatea  descubrió a dos destructores alemanes que registraban al vapor danés  N.J. Fjord. Ambos destructores formaban parte del grupo de Von Hipper y se enzarzaron a las 14.28 en un intercambio artillero con los ingleses. a partir de ese momento los mensajes del descubrimiento de la presencia del adversario recorrieron ambas escuadras rivales. El Galatea terminó arrumbando al noroeste, en pos de sus compañeros mientras era perseguido por la agrupación de Von Hipper al completo, que aproó su rumbo al oeste. Beatty dirigió el suyo al sur-sureste. Como consecuencia, a las 15.15 los cruceros de batalla de ambas nacionalidades se avistaron por convergencia de rumbos. A las 15.45 comenzó la batalla propiamente dicha, cuando los alemanes abrieron fuego con una distancia de separación de 15.700 metros, seguidos a los pocos segundos por las torres artilleras enemigas. Los directores de tiro alemanes, favorecidos por una visibilidad asimétrica centraron más pronto a los navíos antagonistas. A las 16.00 las formaciones se habían aproximado hasta los 12.800 metros. Los impactos mutuos comenzaron a sucederse. La situación se torno tan comprometida para Beatty que este ordenó caer hacia fuera para aumentar las distancias. Justo en ese instante se produjo la primera pérdida en su escuadra cuando una salva del  Von der Tann alcanzó de pleno al  Indefatigable, que cerraba la formación: comenzó a arrojar humo por sus superestructuras y perdió el rumbo. Otros dos impactos directos sellaron su destino, coronado por una serie de explosiones y llamaradas rojas. 1015 hombres se perdieron con la voladura del Indefatigable.



FOTO. EL CRUCERO LION, BUQUE INSIGNIA DE BEATTY.


A pesar del golpe sufrido los ingleses experimentaron cierto alivio gracias a la plena incorporación de los 4 acorazados de Evan-Thomas, que se habían separado un tanto de los cruceros de batalla antes del cañoneo y que ahora se agregaban presurosos a Beatty, y también al incremento de la distancia, hasta los 16.000 metros. De hecho entre las 16.08 y las 16.12 los cruceros de batalla  Von der Tann y Moltke, en la trasera de la formación de Von Hipper recibieron un duro castigo a cargo de los terroríficos proyectiles del calibre 381 mm de los acorazado de Evan-Thomas, y tuvieron que zigaguear constantemente para eludir la peligrosa lluvia explosiva. Pero en cabeza de las formaciones el duelo continuaba y a las 16.25 los ingleses cosecharon un nuevo desastre, esta vez en el Queen Mary , alcanzado por el Derfflinger. Según lo describía el director de tiro de este, Von Hase:




" Del castillo de este buque brotó una inmensa llamarada roja. Después se produjo una explosión a proa , seguida de otra mucho mayor en el centro del buque. Oscuros trozos del crucero de batalla volaron por los aires, e inmediatamente todo el buque reventó, con una terrorífica explosión. Se alzó una gigantesca columna de humo y los mástiles se rindieron hacia dentro. La formidable humareda lo ocultó todo, mientras seguía alzándose más y más, y calculo que llegaría a los 300 o 400 metros de altura ".




El Queen Mary arrastró consigo a 1.158 marinos; para consternación de Beatty, que sin embargo alentado por la plena incorporación de los acorazados de Evan-Thomas, no arrojó la toalla y mantuvo el rumbo sureste, a la par que sus rivales. FOTO. LA VOLADURA DEL QUEEN MARY




En medio del combate de las grandes moles se movían y contendían los pequeños destructores, en un paisaje de escasa visibilidad, entorpecida por el humo, pero con enfrentamientos a distancia mucho más corta, en ocasiones casi a bocajarro. Al principio los alemanes salieron peor parados y perdieron a los destructores V-29 y V-27, de 640 toneladas, pero la suerte era cambiante y durante un ataque torpedero los destructores ingleses Nestor y Nomad  ( de la clase "M", de unas 1.000 toneladas y 35 nudos ) fueron tocados y quedaron inmovilizados. En ese instante los dos grupos de cruceros de batalla se vieron en presencia de la flota de Alta Mar. Este vital descubrimiento le fue notificado a Jellicoe a las 16.45, al tiempo que Beatty invertía el rumbo hacía el norte tratando ahora de arrastrar al conjunto enemigo hacía el núcleo de Gran Flota. En el proceso, los alemanes remataron al Nestor y al Nomad, que se defendieron bravamente con sus torpedos antes de sucumbir.


Con todo, Beatty, escarmentado del triste resultado de la refriega anterior, aprovechó su mayor velocidad para mantenerse fuera del alcance de la artillería de Von Hipper, dejándolo en cambio bajo el tiro de la suya, al tiempo que obligaba a estirarse a toda la línea enemiga porque los acorazados germanos no superaban los 20 nudos. La apariencia, no obstante, era que los barcos británicos trataban de huir a toda velocidad y que la oportunidad soñada de destruir a una parte de la escuadra inglesa parecía materializarse para los teutones...aparentemente.




Una avería en el Seydlitz hizo caer la velocidad de la agrupación de Von Hipper a 25 nudos, encajando además diversos impactos de 381 mm durante esta "Carrera hacia el norte". A pesar de todo los alemanes aguantaron el letal chaparrón y también lograron colocar impactos no decisivos en los acorazados de Evan-Thomas que cerraban la formación de Beatty. A las 17.50 una tercera agrupación británica entró en liza, los cruceros de batalla del almirante Horace Hood, que anteriormente habían patrullado en dirección al Skagerrak, y que ahora acudían prestos a sumarse al enfrentamiento, logrando inmovilizar al crucero ligero Wiesbaden. También el destructor ingles Shark quedó averiado y parado tras las escaramuzas con sus homólogos alemanes. FOTO. EL MALHADO CRUCERO LIGERO WIESBADEN.




Esta sorpresiva intervención de Hood condujo a Scheer a sospechar que había más buques pesados adversarios en la zona. Entretanto Beatty se apunto un éxito de maniobra cruzándose en la trayectoria de Von Hipper ( formando la posición táctica "T" ) colocando así múltiples blancos en el Derfflinger e incendiando al Seydlitz, obligando a Von Hipper a gobernar primero al este y finalmente al sur, en demanda de la cobertura del grueso de la flota de Alta Mar, a las 18.00 horas. En ese mismo momento Jellicoe y Beatty establecieron contacto visual, aunque el primero no se decidió a ordenar el despliegue de su escuadra porque desconocía el rumbo exacto por el que Scheer se estaba acercando; el tiempo apremiaba porque el crepúsculo era inminente y restaban pocas horas de luz, requiriendo el despliegue de una fuerza tan vasta muchos minutos.

A las 18.21 las unidades de Beatty y Hood se fusionaron quedando el segundo en cabeza de la unificación. Por su parte Von Hipper, sintiéndose amparado al acercarse a la Hochseeflotte, optó por cambiar de rumbo orientándonse hacia los ingleses al norte-noreste. También Jellicoe se decidió a dar el paso de organizar sus buques sobre el ala de babor, precisamente la más alejada del enemigo, justificando esta preferencia en el temor a un posible ataque torpedero de los destructores enemigos, temor exagerado considerando que el mismo disponía una flotilla de destructores que habrían desbaratado tal eventualidad. En la decisión también influyó la errónea estimación que tenía de la posición exacta de la Hochseeflotte. Pero lo cierto es que la elección lo alejaba diez kilómetros del enemigo, dando a este cierto respiro. La Gran Flota tardó unos 25 minutos en culminar la maniobra, completada a las 18.38.

1.2.08

FULMINANTE CAIDA DE ERZURUM. TURQUIA, A LA DEFENSIVA EN ANATOLIA

Una vez conseguido el reluctante permiso del Gran Duque Nicolás para proseguir con sus agrupaciones y amenazar Erzurum, el bastión turco esencial en Armenia, el general Iudenich acondicionó los caminos y tendió un ferrocarril de vía estrecha desde Sarikamish para dar más consistencia a su proyectada marcha. Tambien se coordinó con el general Lyakhov, que acaudillaba a los rusos en la costa del mar Negro y a Chernozubov que hacía lo propio en la región de Azerbayán para que siguieran su estela ofensiva. En pocos días el IV cuerpo Caucásiano de Chernouzov aseguró el flanco izquierdo ruso entrando en Hinis y Malazgirt, tanto tiempo disputada el año anterior; Lyakhov había establecido contacto con el II cuerpo Caucásiano y se preparaba en el flanco derecho junto al mar.

En el frente principal, se tomó contacto con los fuertes exteriores que protegían Erzurum y se transportaron desde Kars piezas pesadas destinadas al inminente asedio de las ciudadelas turcas. En esos críticos momentos Enver Pasha trataba de desplazar 7 divisiones desde los Dardanelos al Cáucaso; pero estas topaban con la dificultad de que antes de llegar a destino debían atravesar cientos de kilómetros desde la terminal ferroviaria de Ankara y por tanto el despliegue de los refuerzos no sería posible antes de abril de 1916.

Erzurum quedaba así ciertamente expuesta, y confiada a sus propios recursos. En principio parecían suficientes: su perímetro fortificado consistía en un grupo de 11 fuertes artillados, con sus dos flancos asegurados por otras 4 fortificaciones. Por último, un tercer anillo contaba con 6 fortalezas más, completando las defensas principales. Las trincheras habían sido erigidas allí donde lo permitía el terreno rocoso. Varios puntos montañosos eran considerados impenetrables...supuestamente. Se consideraba que la guarnición idónea debería tener como mínimo la cifra 75.000 hombres, pero eran menos de 50.000 los disponibles, en malas condiciones tras el abandono precipitado de la línea Koprukoy. El total de piezas artilleras emplazadas ascendía a 400, aunque solo 150 podían ser clasificadas como modernas. Enver estimaba que al menos serían suficientes para sostener una defensa prolongada, confiando además en la sólida reputación de la infantería turca para esa lucha de asedios, y en la convicción de que los rusos no andaban sobrados de cañones de altos calibres.

MAPA. OPERACIONES DE 1915-1916 EN ARMENIA.

Es cierto que Iudenich no estaba listo para emprender un asedio en toda regla. El método para superar el obstáculo que representaba Erzurum parecía estar en alguna rápida maniobra de envolvimiento que provocara el pánico y un nuevo repliegue de los turcos. Al II cuerpo del Turquestán de Przevalski se le encomendó infiltrarse a través de la meseta del río Kara, tenida por inexpugnable, eso sí, precedidos por lo ya típicos ataques de distracción preliminares. El plan fue expuesto por Iudenich a sus oficiales el 8 de febrero. El 11, a las 14.00 horas los artilleros rusos abrieron fuego sobre dos de los fuertes turcos, capturando al anochecer el de Dalan-Goz. En las horas siguientes los progresos fueron desiguales pero varias columnas de fusileros, trepando dificultosamente crestas a 2.000 metros de altitud tomaron el fuerte Kara Gobek, para a continuación apuntarse el fuerte Tafet donde el X cuerpo otomano fue machacado.

Al acabar el día 14 de febrero los rusos descendían de las alturas y pululaban la meseta de Kara. A primeras horas del 15 de febrero el reconocimiento aéreo determinó que los turcos, incapaces de bloquear la brecha abierta en el anillo de fuertes, abandonaban sus posiciones. Yudenich ordenó a Przevalski que asaltase Erzurum por el norte; este no se demoró y al atardecer había traspasado el último circuito fortificado. En la mañana del 16 de febrero de 1916 los cosacos del Terek se posesionaron de la disputada villa. Fueron apresados 5.000 soldados turcos y otros 10.000 fueron baja por muerte o heridas, a lo que se añadía la incautación de 300 cañones. Teniendo en cuenta la amplitud de la victoria, las pérdidas rusas eran modestas: un millar de muertos y 8.000 heridos, buena parte por congelación.

Se explotó el éxito enviando a la caballería cosaca por la carretera a Erzican dando caza a los rezagados, hasta detenerse en el poblado de Mamahatum, a 80 kilómetros al oeste de Erzurum. Otra agrupación aprovechó para cruzar el valle del Choruk, al pie de los Alpes Pónticos y acampar en Bayburt, respaldando el avance anfibio que realizaba el general Lyakhov en el mar Negro. Desde el 5 de febrero, combinando acometidas terrestres y pequeños desembarcos detrás de las líneas turcas precedidos por bombardeos navales, las tropas rusas fueron ocupando la franja litoral hacia el oeste. La flota rusa era preponderante en aquellas aguas, primero gracias a sus 5 pre-dreadnought de 12.500 toneladas, y más todavía desde el verano de 1915, con la incorporación de los potentes acorazados Marija y Katerina II . De este modo el almirante Ebenhardt, que mandaba la flota estacionada en Sebastopol, pudo prestar una eficaz cobertura a las operaciones de Lyakhov. El 5 de marzo los rusos rebasaron Atina y se plantaron a 50 kilómetros de Trebisonda ( Trabzon ), el mayor puerto de la zona, sin apenas efusión de sangre ( menos de 300 bajas propias ).