12.10.17

EL ALTO MANDO ALEMÁN Y SUS DECISIONES MILITARES 1914-1916 DE ERICH VON FALKENHAYN


                                                                    DISPONIBLE EN AMAZON

                                                                    DISPONIBLE EN AGAPEA
         
                                                                    DISPONIBLE EN CASA DEL LIBRO

                                                                    PDF DESCARGABLE DEL INDICE, PRÓLOGO, PREFACIO Y CAPÍTULO I

En 1914 las diferencias y rivalidades entre las grandes potencias europeas que dominaban el mundo acabaron dirimiéndose en la llamada Gran Guerra, más tarde conocida como Primera Guerra Mundial.

El desarrollo industrial y tecnológico iniciado en el siglo XIX aplicado a la práctica bélica se hizo notar en todo su efecto devastador. Las estructuras de las sociedades se vieron trastocadas severamente, y el desequilibrio resultante volvería a brotar en 1939 con todavía más furia.

Erich von Falkenhayn tuvo un papel determinante en el primero de estos acontecimientos.
Líder del Alto Mando Alemán desde septiembre de 1914 hasta agosto de 1916, tuvo que enfrentarse a la difícil misión de recomponer los planes militares de su patria para hacer frente a una guerra prolongada y a la superioridad numérica y de recursos de la vasta coalición enemiga.

Pero también tuvo que tratar con las debilidades internas del principal socio de Alemania, la monarquía multicultural austrohúngara, y asimismo arbitrar las profundas diferencias de criterio entre las diversas instituciones alemanas sobre las decisiones a tomar y como efectuar las operaciones.

Este libro refleja la titánica tarea, los aciertos, errores y las enormes responsabilidades de su autor en el crucial bienio de 1914-1916.






ERICH VON FALKENHAYN (1861-1922) Fue un militar alemán que alcanzó el puesto de ministro de la Guerra antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, tras una dilatada y exitosa carrera en el ejército de su país. Bien relacionado con el Káiser Guillermo II, sustituyó en el Alto Mando en septiembre de 1914 al general Von Moltke el Joven.

Suya fue a partir de entonces la enorme tarea de reorganizar el frente Occidental en Francia y Bélgica, atender las demandas de los ambiciosos jefes alemanes en el frente Oriental, elaborar tácticas militares acordes con los tiempos, y coordinar las relaciones y planes con los otros miembros de las Potencias Centrales. Tomó decisiones de la máxima trascendencia, entre otras priorizar la campaña alemana para el año 1916 centrándola en el Oeste, hecho que condujo a la enorme y terrible batalla de Verdún.

Tras la crisis provocada por el coste de esa operación y las duras ofensivas Aliadas en el Somme y Galitzia en el verano de 1916, Falkenhayn, que ya había sido cuestionado entre otros por los generales Hindenburg y Ludendorff, acabó perdiendo la confianza del Káiser y abandonó su puesto.

Durante el resto del conflicto sirvió en puestos subordinados en Rumanía, Palestina y Bielorrusia. En 1919 publicó el relato de su papel al frente del Oberste Heeresleitung (OHL), el Alto Estado Mayor del ejército alemán.


ÍNDICE DE CONTENIDOS :


PRÓLOGO...PAG 11

PREFACIO....PAG 17


CAPÍTULO I. EL CAMBIO DE JEFATURA EN EL ESTADO MAYOR…PAG 19

El cambio en la jefatura del Estado Mayor. La idea y propósito del Estado Mayor. Las relaciones entre el Alto Estado Mayor y los Cuarteles Generales de los países asociados. Los miembros más destacados del Estado Mayor.


CAPÍTULO II. LA SITUACIÓN MILITAR GENERAL A MEDIADOS DE SEPTIEMBRE DE 1914…PAG 27

La situación militar general a mediados de septiembre de 1914. Un peligroso debilitamiento del frente Occidental en favor del frente Oriental. Descartada una ulterior retirada del frente. La imposibilidad de recurrir a una campaña ofensiva en el Este y una defensiva en el Oeste. La marina no proporciona apoyo activo en el intervalo. La importancia del cierre permanente de los Dardanelos. Decisión de apoyar a nuestros socios en Galitzia. La gravedad de la situación. Plan de Inglaterra para imponernos el hambre.


CAPÍTULO III. LAS BATALLAS DEL YSER Y ALREDEDOR DE LODZ…PAG 41

Fracaso del avance contra el San y el Vístula. El ataque en Flandes continúa. El Comandante en Jefe del Este decide un movimiento de flanqueo. La batalla de Ypres. Principios de la guerra de trincheras. División en grupos de ejércitos; sus desventajas.


CAPÍTULO IV. EL PERIODO DESDE EL COMIENZO DE LA GUERRA DE TRINCHERAS EN NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 1914 HASTA EL REINICIO DE LA GUERRA DE MOVIMIENTOS EN 1915…PAG 55

Ventajas y desventajas de la guerra de trincheras. Incremento de unidades de combate mediante el decrecimiento de la capacidad de lucha. Material de guerra suplementario en el invierno de 1914-1915. Desarrollo de la fuerza aérea. Turquía irrumpe. Las deficiencias que el ejército turco sufría. Los jefes del Este reclaman refuerzos adicionales. La importancia de Rusia en el cuadro bélico. Se decide la ofensiva de invierno en el Este. La ofensiva en el Este solo conduce a éxitos parciales. Resultados de las batallas en los Cárpatos y en la batalla de los lagos Masurianos. Ataques de distracción en el Oeste. Situación en los Dardanelos. La actitud de Italia. La guerra submarina.


CAPÍTULO V LA RUPTURA EN GORLICE-TARNOW Y SUS CONSECUENCIAS…PAG 85

La situación en el frente Occidental en la primavera de 1915. El estado del ejército austrohúngaro. Reflexiones antes de decidir la ruptura. Consideraciones antes de la ruptura. Preparativos para la ruptura. Fintas antes de la ruptura. Ataque de diversión en el Oeste. Los efectos de la ruptura. Procedimiento respecto a Italia. Reflexiones sobre la acción contra Italia. Decisión de conducir una guerra defensiva contra Italia en aquel momento. Relaciones entre Italia y Alemania. La situación en Galitzia a fines de mayo y primeros de junio de 1915. La ofensiva en Galitzia es reanudada en 1915.


CAPÍTULO VI. OPERACIONES CONTRA RUSIA EN EL VERANO Y OTOÑO DE 1915. 
COMIENZO DE LA CAMPAÑA SUBMARINA SIN RESTRICCIONES EN 1915…PAG 113

La situación en el Este a mediados de 1915. Reflexiones sobre la situación en Galitzia a finales de junio de 1915. Formación del ejército del Bug. La naturaleza del terreno en el área del Pripet. Medidas de alivio para el grupo de ataque en Polonia. Actitud del AEM ante las intenciones del Comandante en Jefe del Este. Severo revés del 4º ejército austrohúngaro a primeros de julio de 1915. Renovadas medidas de alivio para el grupo de ataque. Cruce del Vístula por Woyrsch; victoria de Mackensen. La toma de Varsovia e Ivangorod. Discusión entre el AEM y el Comandante en Jefe del Este. Errores en la conducción de operaciones. Operaciones separadas por parte del AEM austrohúngaro así como del Comandante en Jefe del Este. Empieza el transporte de tropas hacia la frontera serbia. La toma de Novo Georgievsk. Los rusos se refuerzan cerca de Vilna. Empieza la ofensiva del Comandante en Jefe del Este. Las operaciones en Vilna se estancan. Discusiones entre el AEM y el Comandante. Posición consolidada. Situación en el otoño de 1915. Tanteos de paz hacia Rusia. La insatisfacción de la campaña submarina. Propuesta americana de mediación. 


CAPÍTULO VII. TENTATIVAS DE RUPTURA EN EL OESTE EN EL OTOÑO DE 1915 Y LA CAMPAÑA CONTRA SERBIA…PAG 163

Sellada la alianza con Bulgaria. Borrador de operaciones contra Serbia. Éxitos franceses en la Champaña en el otoño de 1915. Los ataques enemigos en masa son rotos. Llegadas de refuerzos para el Oeste en el límite de tiempo. Héroes alemanes en Francia en el otoño de 1915. Condiciones para una ruptura. Paso del Danubio en el otoño de 1915; operaciones en Serbia. Colapso del ejército serbio. La difícil posición de Grecia es tenida en cuenta. La campaña serbia, una operación secundaria. Fricción búlgaro-austrohúngara. La continuación de las operaciones contra Salónica abandonadas. Posición consolidada en la frontera griega.


CAPÍTULO VIII. LA SITUACIÓN A FINALES DE 1915…PAG 197

Reparos a la propuesta austrohúngara para atacar Italia. El mando austrohúngaro congela las operaciones contra Italia. Reflexiones sobre una ofensiva sobre Rumania. Nos abstenemos de un ataque sobre Rumania en el otoño de 1915. Los Dardanelos son liberados. Plan de operaciones para 1916.


CAPÍTULO IX. LA CAMPAÑA DE 1916…PAG 225

Previsión de las operaciones en el área del Mosa 1916. Las reservas del ejército. No hay esperanza en el Oeste de una contribución de nuestros socios. Reflexiones sobre la dirección del ataque y los preparativos. Medidas para camuflar nuestras intenciones. El ataque en el área del Mosa empieza. Éxito en la margen occidental del Mosa. Contraataque en el área del Mosa. Un ataque ruso de diversión. Ofensiva austrohúngara en Italia. Fallo de la ofensiva austrohúngara; triunfo de los rusos. Situación completamente alterada por el fallo de nuestros socios en Galitzia. Las reservas occidentales van hacia el Este. La ofensiva rusa en Galitzia. Medidas preventivas contra Rumania. Situación militar en los Balcanes a mediados de 1916. Empieza la ofensiva enemiga en el Somme. Situación militar en el Oeste en el momento del asalto enemigo en el Somme. Excesivo debilitamiento del frente galitziano confirmado. Los poderes de los líderes alemanes son ampliados. Medidas contra Rumania. Contragolpe de los italianos. Declaraciones de guerra de Italia y Rumania. Renuncia del Jefe del Estado Mayor. La situación general a finales de agosto de 1916.


APÉNDICE FUERZAS ENFRENTADAS…PAG 288




16.9.17

CONSOLIDACIÓN DEL PODER AÉREO 1917-1918

En agosto de 1916 los monoplanos Fokker y Pfalz componían el grueso de los cazas monoplaza de la Fliegertruppe. Sin embargo la irrupción de los Nieuport y Spad VIII franceses y de los DH.2 ingleses había roto su hegemonía. Entre otras victorias, abatieron al as alemán Otto Parschau en Roisel el 21 de julio de 1916 durante los combates aéreos de la batalla del Somme.  Parschau, jefe del Abwehrkommando Nord (AKN) tenía en su haber la entonces respetable cifra de 8 victorias. Los nuevos modelos Halberstadt D.II y D.III que se incorporaron al frente Occidental desde finales de junio lo hicieron con cuentagotas, aunque fueron recibidos por los pilotos alemanes como una mejora respecto a los superados Fokker Eindecker. También por estas fechas se emprendió una reforma a fondo de la organización del Fliegertruppe. Aparecieron los  primeros Jagdstaffeln, (escuadrones de cazas) conocidos más popularmente por su contracción como Jastas. Sus misiones primordiales eran destruir a la fuerza de caza enemiga y proteger a los lentos aviones biplaza de exploración y guía de artillería, estorbando al mismo tiempo a los del adversario. El principal promotor del cambio fue el as Oswald Boelcke, que defendió la constitución de los Jastas ante el Feldflugchef (estado mayor aéreo) y su director, el comandante Lieth-Thomsen, ese verano. Además Boelcke aportó el fundamento teórico de los escuadrones de caza con su famoso “Diktat”, reuniendo los principios básicos del combate aéreo. Tras un breve ausencia para una gira de inspección, Boelcke regresó para hacerse cargo del recién creado Jasta 2. El más celebre de sus discípulos fue el Barón Rojo. El Jasta 4 se formó el 25 de agosto, al principio equipado con aviones Haberststadt. El mismo día nació el Jasta 6, al mando de Joseph Wulff. El más celebre de todos, el Jasta 11 surgiría el el 28 de septiembre de 1916 bajo la dirección de Rudolph Lang, pero pasaría a la historia cuando Richthofen se hizo cargo del escuadrón el 16 de enero de 1917.

Los primeros ejemplares del Albatros D.I también llegaron lentamente a partir de septiembre de 1916. El Albatros D.I era un diseño de Robert Thelen y sus ayudantes Gnaeding y Schubert. Usaba un sistema de aterrizaje y la cola similares a los de la serie C.X, con la aleta inferior del CXIII. El fuselaje, de forma elíptica y robusta, era completamente nuevo. El motor era un Benz Bz III o un Merecedes DIII que accionaba una hélice biplana. Eran mecanismos poderosos, que permitieron la instalación de dos ametralladoras. Su único defecto palpable era que el plano superior dificultaba la visión del piloto, cosa que fue corregida en el  modelo D.II, que ya instalaba el Mercedes DIII. El Albatros D.II era más rápido trepando y más ligero. El Albatros D.III, equipado con ametralladoras dobles empezaría a operar desde enero de 1917. Su introducción permitió la victoria del "abril sangriento" de 1917, pero cierto estancamiento de la producción alemana y el auge de la británica volvieron a equilibrar las cosas.  Los británicos presentaron en 1917 su caza SE5 con su motor V8 Hispano-Suiza, y sobre todo el soberbio Sopwith Camel desde junio de ese año. La respuesta alemana la constituyó el Fokker Dr 1 a finales del verano de 1917, un modelo alabado (y usado) por el Barón Rojo.

Al principio la contribución norteamericana fue modesta. Su destacamento aéreo era una sección dentro del llamado Cuerpo de Señales. Aunque disponía de unos mil pilotos y 250 tripulantes, no estaban preparados para el combate europeo de manera inmediata, y de hecho operaron en 1917-18 con aviones suministrados por los franceses en su mayor parte. Es cierto que desde los años anteriores un contingente de pilotos voluntarios se había unido a los Aliados.

Sobre los bombardeos contra Alemania una fuente estima que en 1915 cayeron sobre localidades germanas 940 bombas lanzadas por aviones o dirigibles Aliados, causando  116 muertos, 329 heridos, y unas pérdidas materiales de 0,83 millones de marcos en daños. Se habrían producido medio centenar de ataques. En 1916 comenzó una escalada: 1.817 bombas lanzadas, 160 muertos, 352 heridos y unos daños estimados en 1,38 millones de marcos.

Respecto a los bombardeos sobre Inglaterra, los alemanes se concentraron en atacar con la flota de zeppelines, pero a mediados de 1916 comprendieron que eran inadecuados para la misión y en otoño de ese año comenzaron a equiparse con los bombarderos Gotha, dotados con dos motores, capaces de alcanzar una altura máxima de 4.500 metros, más allá de la altitud que lograban los cazas contemporáneos, un alcance de 800 kilómetros y capaces de transportar hasta media tonelada de bombas. Cuatro escuadrones de estos bombarderos fueron desplegados en Bélgica, con su primer ataque a finales de mayo de 1917 contra Folkestone. Participaron 22 aparatos y causó 95 muertos. A mediados de junio de 1917, efectuaron una ambiciosa incursión diurna sobre Londres 18 Gothas. Pese a ser interceptados por más de 90 cazas ingleses, no sufrieron pérdidas y pudieron lanzar su carga sin problemas, causando 162 víctimas mortales.

El 7 de julio  en un ataque por parte de 22 Gothas, uno de ellos fue derribado y tres dañados, a costa de dos cazas ingleses derribados por el fuego defensivo de los bombarderos. Sólo cuando el Royal Flying Corp equipó a sus escuadrones en Inglaterra con los potentes Sopwith Camels comenzaron a sufrir pérdidas los Gothas. La reacción alemana fue reemplazar los ataques diurnos por incursiones nocturnas.

A mediados de septiembre, un bombardero aún más potente, el Zeppelin-Staaken Riesenflugzeug "Gigante" entró en escena. Equipado con cuatro motores, podía transportar una carga máxima de dos toneladas de explosivos.

20.8.17

LA SECUELA DE AMIENS: PRIMERA DUDA EN LA VOLUNTAD DE LUCHA ALEMANA

Fue la peor derrota que un solo ejército había sufrido durante la guerra” ( Von Lossberg)

Agudizado al conocerse del colapso de las divisiones y las capturas de sus planas mayores. Marwitz había solicitado inmediatamente todas las unidades disponibles. Ludendorff urgió a Hutier a lanzar todo lo que pudiera al sureste y noreste de Roye, y se le solicitó al príncipe Ruperto el envío de divisiones al sur. Al  anochecer del día 8 al 9 el boquete central había sido cubierto, pero seis divisiones del II ejército habían dejado de existir para entonces.

El espíritu del alto mando disminuyó más todavía al día siguiente cuando los comandantes de división y los oficiales de combate comparecieron en el Cuartel General para confirmar la magnitud del desastre. Ciertamente narraron  prodigios de valor pero  a la vez Ludendorff tuvo que escuchar “también comportamientos, que abiertamente confieso, no habría creído posibles en el ejército alemán; cuando destacamentos de nuestros hombres se habían rendido a soldados aislados o meros pelotones. Las tropas en retirada al cruzarse con las divisiones de reserva que acudían con bravura a la acción, eran increpadas con expresiones como 'esquiroles' y 'prolongadores de la guerra', expresiones que se repitieron luego. Los oficiales en muchos lugares habían perdido su influencia”. Ante semejantes noticias, Ludendorff autorizó una retirada parcial durante la noche del 9 al 10 de julio de agosto. En una cita con el Káiser el 10 agosto Ludendorff admitió que “hemos sufrido una severa derrota (…) especialmente alarmante es que el espíritu marcial de algunas divisiones dejaba mucho que desear (…) el fracaso del II ejército el 8 de agosto no puede ser atribuido al agotamiento de nuestras divisiones”.

FOTO. OFICIALES ALEMANES DEL II EJÉRCITO CAPTURADOS POR LOS CANADIENSES EN AMIENS

Se planteaba una disyuntiva: retirarse y reponer fuerzas, o aguardar y luchar. El comandante alemán eligió la última opción. El coronel Von Haeften, que estaba junto a Ludendorff le relató al futuro canciller Max von Baden: “aparentemente calmado, pero muy serio (…) no era la pérdida de terreno o la superioridad del tanque lo que le preocupaba (…) lo que deprimía al general era que había perdido confianza en la moral de sus tropas, el elemento indispensable en la victoria.

El día 13 de agosto se celebró en Spa una reunión más formal entre la dirección militar con el canciller Hertling y el ministro de exterior Von Hintze. Ludendorff cuenta: “Nos expresamos clara y precisamente, que no estábamos en la posición de ganar la guerra militarmente, pero que esperábamos sostenernos en Francia. Von Hintze concluyó que nuestras intenciones debían dar paso a negociaciones de paz (…) de nuevo me referí a la cuestión se la situación de los reemplazos (de tropas) tan frecuentemente tratada, y señalé el daño de la propaganda enemiga".


Hintze informó del resultado de las conversaciones al Káiser en la audiencia real del 14 de agosto, y de la asunción de una nueva postura defensiva estratégica para desgastar al enemigo. Esto significaba un cambio en el papel de la diplomacia. También transmitió  la esperanza de Hindenburg de poder retener el suelo francés, que serviría para someter la voluntad del adversario. Guillermo II propuso que Hintze buscara la mediación de Alfonso XIII y de la reina de Holanda. El canciller Hertling asimismo esperaba que algún triunfo aislado amansara las aguas en el frente Occidental. En declaraciones posteriores, ciertos testigos como Von Haeften o el barón Von Lersner acusaron a los dirigentes del OHL de no haber sido suficientemente tajantes con los políticos para que abriesen un canal de comunicación directa con los Aliados en agosto, cuando la situación del frente aún estaba equilibrada.
                                                      FOTO. EL CANCILLER HERTLING

Los Aliados no dieron el anhelado respiro.  Espoleados por las exigencias del mariscal en jefe Foch y estimulados por la presencia de 19 grandes divisiones norteamericanas (5 apoyando a los británicos y 3 a los franceses) su actividad continuó. Aprovechando las secuelas de la batalla de Amiens el 3º ejército francés de Humbert presionó hasta el día 16 de agosto. El 10º ejército de Mangin le tomó el relevo avanzando contra Soissons a partir del día 17 de agosto. El día 21 de agosto fue el 3º ejército británico de Byng el que se movió hacia Bapaume, secundado poco después por el 1º ejército de Horne sobre su flanco izquierdo. El 4º ejército de Rawlinson, tras reponer las fuerzas gastadas en Amiens, reanudó su avance con los australianos en vanguardia hacia Peronne y el cruce del Somme.

Los alemanes comprobaron espantados como el adversario empezaba a utilizar contra ellos la misma táctica de las ofensivas escalonadas que tan buen resultado les había proporcionado en las operaciones de la primavera. Ahora eran sus reservas las que se veían obligadas a “bailar” a toda prisa desde un punto amenazado hasta el siguiente lugar donde caía el ataque, mientras los Aliados explotaban su ventaja de concentración masiva inicial que les proporcionaba éxitos seguros. El resultado fue que desde mediados de agosto, lenta pero inexorablemente, los Aliados estaban limando toda la línea del frente enemiga.

27.7.17

LA GUERRA DE INDEPENDENCIA FINLANDESA

A mediados de noviembre de 1917, aprovechando la revuelta bolchevique en San Petersburgo, los sindicatos finlandeses, los socialistas y los bolcheviques de Otto Kuusinen convocaron una huelga general, en la que chocaron con los nacionalistas partidarios de la independencia. Estos últimos, bajo la dirección de Svinhufvud formaban un gobierno de coalición con los centristas. Proclamaron la independencia el 6  de diciembre de 1917. Se multiplicaban los asesinatos políticos y los choques callejeros. En el país permanecían todavía 40.000 soldados rusos, aunque el gobierno de Lenin había reconocido la independencia.


FOTO. COLUMNAS DE PRISIONEROS ROJOS FINLANDESES Y RUSOS CAPTURADOS EN TAMPERE
Desde el 19 de enero aumentaron los disturbios. En la noche del  27-28 de enero de 1918  la Guardia Roja, milicias gemelas a las creadas en San Petersburgo, tomaron la capital, Helsinki, y derribaron al gobierno. Svinhufund huyó en barco, pero sus partidarios refugiados en Vaasa formaron un alternativo Consejo de Representantes del Pueblo. Estalló la guerra civil entre los Blancos, pronto apoyados por Alemania y por voluntarios suecos, y los Rojos, sustentados por el naciente estado soviético que trataba de retener el control de este territorio vecino. Los Rojos controlaban la zona costera meridional, y los Blancos las áreas rurales del centro y norte. Bajo la conducción del antiguo y experimentando general zarista Carl Mannerheim, los Blancos derrotaron sucesivamente a sus enemigos en las batallas de Tampere entre el 15 de marzo y el 6 de abril de 1918. Por esas fechas, los bolcheviques rusos, obligados por el tratado de Brest-Litovsk, evacuaron a las últimas tropas rusas que había apoyado a los Rojos. El 3 de abril los Blancos habían recibido el refuerzo de una división alemana desembarcada en Hanko al mando de Von der Goltz. Reconquistaron Helsinki el 14 de abril y vencieron definitivamente en Lahti. Viipuri, en el istmo de Carelia y confín meridional del antiguo ducado de Finlandia fue recuperada por Mannerheim el 28-29 de abril.


 Hacía el 7 de mayo se rindieron o huyeron a Rusia las últimas partidas rojas. La campaña estuvo sazonada de diversas atrocidades cometidas por ambos bandos contra los prisioneros, aunque los vencedores Blancos tuvieron la oportunidad final de castigar a sus adversarios. Las luchas provocaron unas 36.000 víctimas, en apenas medio año de duración de los combates.

FOTO. EL GENERAL MANNERHEIM PARTICIPANDO EN EL DESFILE DE LA VICTORIA EN HELSINKI.

26.7.17

AMIENS: EL DIA NEGRO DEL EJÉRCITO ALEMÁN

El 8 de agosto fue el día de luto del ejército alemán en la historia de esta guerra (…) El 8 de agosto abrió los ojos de los estados mayores de ambos bandos; los míos, desde luego, quedaron abiertos (…) El káiser me dijo más tarde que, después del fracaso de la ofensiva de julio y después del 8 de agosto, sabía que la guerra ya no podía ser ganada
Ludendorff, "Memorias"

El 24 de julio tuvo lugar una conferencia de mandos Aliados en Bombon. En ella Foch, Petain, Pershire y Persing manejaron un documento que marcaba las directrices hasta el final de año. Reducir los tres salientes del frente enemigo en Amiens, Chateau-Thierry y Saint Mihiel, con vistas a mejorar para la esperada campaña de 1919 las comunicaciones ferroviarias enemigas. Si salían bien, debería haber una ofensiva general. Al final del informe se admitía que, según como evolucionasen esas operaciones, se podía explotar un triunfo antes del invierno. No obstante los planes se dilataban en principio hasta el verano de 1919.

El 13 de julio Haig despachó con Rawlinson, el jefe del 4º ejército británico,  la necesidad de asestar un golpe contra el saliente alemán ante Amiens. Rawñinson ya había lanzado con anterioridad  una incursión  en  Hamel la madrugada del 4 de julio liderada por australianos respaldados por carros Mark V ( que llegaban a razón de 60 al mes) amparados por la niebla y la humareda de la artillería que se abstuvo de realizar bombardeo previo. Tomaron 1.500 prisioneros a un coste de 672 muertos y heridos propios.

Rawlinson propuso repetir la jugada a mayor escala y encabezándola con más carros de combate. Había asumido el modelo de batalla de tanques probado en Cambrai y Soissons. Se trataría de alejar las líneas alemanas del cruce ferroviario de Amiens para evitar el fuego de hostigamiento que hasta entonces limitaba su capacidad. Haig primero, y más tarde Foch recibieron entusiasmados la propuesta. Rawlinson disponía de unos 600 blindados, de los cuales, prescindiendo de los que estaban en mantenimiento, 96 eran de reserva, 22 de remolque de artillería pesada. Listos para emplearse había unos 420, la gran mayoría Mark 5 de más de 30 toneladas. El general tenía a sus órdenes 14 divisiones de infantería y 3 de caballería, compuestas por australianos, canadienses y británicos. La presencia de 800 aviones garantizaba la superioridad aérea e impedían al enemigo vigilar desde los cielos los preparativos. Aparte del 4º ejército de Rawlinson colaboraría en su flanco derecho el 1º francés (que aportaba otros 1.100 aviones) de Debeney. Este general francés había ascendido por méritos propios. Participó al frente de la 25º división en los combates iniciales en Verdún. Fue promovido a comandante de cuerpo de ejército en abril de 1916 dirigiendo el 32º cuerpo en el Somme. Estaba por tanto acostumbrado a coordinarse con los británicos. Se convirtió en jefe de ejército a finales de 1916,  recibiendo la dirección del 1º ejército  en diciembre de 1917. Tuvo un papel relevante a la hora de contener los embates enemigos durante la operación Michael.

El 5 de agosto, en la última conferencia antes del inicio de la ofensiva, Foch y Haig  ampliaron el objetivo inicial de avanzar hacia la línea Roye-Chaulnes, a 50 kilómetros de distancia; habría que empujar otros 25 kilómetros hacia Ham. Entretanto el 3º ejército francés de Humbert actuaría sobre Montdidier y Noyon. El cuerpo de caballería relevaría entonces a la infantería y seguiría hasta Chaulnes  y Roye.

Todo se subordinaba a la sorpresa de la aparición súbita de los blindados. Apoyándolos habría 120 regimientos de artillería británica con unos 2.000 cañones, pero sin recurrir al bombardeo preliminar. Los tanques debían avanzar sin obstáculo ni servidumbre respecto a otra arma, al mismo tiempo que la infantería y con una barrera móvil de artillería 200 metros por delante. Su aproximación sería disimulada con fuego esporádico y aprovechando la niebla matutina complementada con la artificial. La artillería británica de calibre mediano y pesado se ocuparía esencialmente a su equivalente enemiga. Para asegurar la cooperación completa, Foch puso las tropas francesas e inglesas bajo las órdenes de Haig y se retrasó el ataque francés 45 minutos para no estropear la sorpresa inicial, puesto que al no contar con tanques, los franceses necesitaban efectuar un bombardeo preparatorio.
FOTO. ARTILLEROS AUSTRALIANOS CERCA DE VILLERS-BRETONEUX

Al otro lado del frente estaba desplegado el II ejército alemán de Von Marwitz, compuesto por tres cuerpos de ejército. Entre sus colaboradores destacaban el teniente general Viktor Kühne y el teniente general Alfred von Larisch. Kühne dirigía el 11º cuerpo adscrito al II ejército y dispuesto en la parte central de su despliegue, con las divisiones13º, 41º, 43º de la Reserva y la 108º. Había empezado su ascenso como jefe de la 25º división combatiendo tanto en el frente oriental como en el frente occidental entre 1914 y 1916, bajo la dirección de Marwitz , con el que formó un círculo de confianza. Pasó a ser comandante de cuerpo de ejército desde noviembre de 1917 y participó en la aplicación de la operación Michael. Von Larisch  dirigía el 54º cuerpo de ejército, desplegado en el flanco norte del II ejército. Había servido en Verdún en 1916 y en Riga en 1917. En enero de 1918 se había hecho cargo de la dirección del 54º cuerpo, participando en la subsidiaria operación Goerz. En el flanco meridional estaba el 51º cuerpo de Von Hofacker. El sector parecía tranquilo, y la inspección del general Von Kuhl a primeros de agosto no había detectado ninguna anormalidad. Aunque los puestos de escucha advirtieron de sonido de tanques al oscurecer, los oficiales de inteligencia consideraron sin relevancia los informes.

Los transportes fingidos y las emisiones de radio falsas sirvieron de distracción. En la noche del 6 al 7 de agosto se reunió el cuerpo blindado a unos 3-4 kilómetros del frente. La aproximación definitiva se hizo en la noche del 7 al 8 de agosto, apostándose a un kilómetro tras la primera línea. Los dos batallones acorazados más modernos, el 3º y 6º disponían de los novedosos Whippet, aunque estaban asignados a la caballería que debía aprovechar la brecha creada por los Mark V y la infantería.

A las las 5.20 de la mañana hora alemana, (4.20 hora de Greenwich) del 8 de agosto en la luz incierta del amanecer neblinoso avanzaron los tanques por la tierra de nadie acompañados de cuatro divisiones canadienses, cuatro australianas y dos británicas, seguidas de tres de reserva y un cuerpo de caballería. En el flanco derecho poco después según lo acordado intervinieron las ocho divisiones francesas de Debeney.  Las ametralladoras, morteros y granadas de mano de los defensores solo tenían un efecto esporádico sobre los Mark V. Únicamente la artillería podía obtenerlo bajo ciertas condiciones. Los alemanes se enfrentaron a un dilema: cuando disparaban eran detectados y barridos implacablemente , si no disparaban, la infantería de acompañamiento enemiga llegaba hasta ellos sin resistencia. La barrera de fuego rodante progresaba a razón de 100 metros cada dos minutos, para ralentizarse después a 3 y por último a 4 minutos. Más allá de la barrera rodante, seguía el fuego a distancia sobre los caminos de acceso, pueblos, campamentos y reductos fortificados del mando. Las conexiones fueron rotas y la imagen de lo que sucedía en primera línea se desenfocaba . "¿Donde estaba exactamente el enemigo?", se preguntaban angustiados los artilleros  y el alto mando del II ejército alemán.


La ruptura se produjo en toda la línea operativa, pero especialmente en la parte central. Las seis divisiones de primera línea alemanas se desintegraron. A las 7.20 horas habían cumplido su primer objetivo del III cuerpo inglés: las divisiones 12º y 18º acompañadas por los pocos blindados de una sola compañía. En cambio la división 58º  fue más incisiva gracias a sus  dos compañías blindadas, deteniéndose a las 7.30 horas en el canal de Chipilly.  La progresión del cuerpo de ejército australiano fue más arrolladora.  Su primera oleada  estaba compuesta por las divisiones  australianas 2º y 3º con la ayuda de 48 tanques, desplegados en un frente de seis kilómetros. Consiguieron apoderarse de la carretera Hamel-Cerisy en dirección sureste, realizando una pausa a las 7.20 horas en las que el segundo escalón australiano, compuesto por la 4º y 5º divisiones y sus 96 tanques tomaron el relevo. En el proceso la 13º división alemana fue completamente puesta fuera de combate y sus jefes capturados. Ulteriores movimientos permitieron a los australianos llegar a las cercanías de Proyart. En el sector de la 2º división australiana, los tanques habían sido rudamente castigados por baterías alemanas que se sostenían en Bayonvillers, aunque fueron finalmente neutralizadas a las 10.00 horas. La 5º división australiana repelió más tarde con ayuda de los aviones un contraataque de las reservas alemanas a lo largo del pasillo ferroviario conocido como “Rommerschlucht”, a dos kilómetros y medio de Bayonvilliers. Harbonnieres cayó a las 12.00 horas, completando la tercera y última etapa asignada al cuerpo australiano. La progresión del cuerpo canadiense fue igualmente espléndida.

Hubo graves problemas con el cuerpo de caballería, estructurado en brigadas, que supuestamente debía explotar el éxito. No fue capaz de posicionarse adecuadamente a través del territorio recién ganado, y cuando intento enfrentarse al adversario, como hizo la 6º brigada al sur de Cayeur o la brigada canadiense en Beaucourt fracasó lamentablemente ante grupos dispersos de fusileros alemanes.

En dos horas, 16.000 soldados germanos se habían rendido, incluidas las planas mayores de varias divisiones,  y capturado 200 cañones. A las 12 de la mañana se había logrado profundizar 14 kilómetros. Detrás de los tanques y las patrullas de caballería, los coches blindados perseguían y acribillaban todo conato de resistencia;  desde las alturas los aviones se dedicaron a bombardear la retaguardia enemiga.

FOTO. UN TANQUE MARK V PASA JUNTO A PRISIONEROS ALEMANES QUE TRANSPORTAN UN HERIDO EN CAMILLA

Después de la primera pausa los británicos continuaron y la emprendieron contra las baterías alemanas en un frente de 30 kilómetros.  La tercera fase fue la irrupción en la línea principal de la infantería alemana ( bien determinada por la inteligencia británica). Desde las 9.20 no  hubo más parones. La brecha permaneció abierta hasta que llegaron las reservas alemanas a Frammerville y Proyart. Los británicos, a pesar de la evidente oportunidad prefirieron ceñirse a su plan primitivo y no trataron de mover su infantería y sus tanques restantes más allá durante el resto del día.


Los franceses de Debeney hicieron un progreso algo más modesto, unos 7 kilómetros, pero tomaron 5.000 prisioneros y 161 cañones. El desajuste  de la 153º división francesa en el punto de enlace provocó flanqueos artilleros sobre el ala derecha de los canadienses. Al quedar bloqueada la encrucijada de Chaulnes se rompieron las comunicaciones alemanas de todas las posiciones entre Montdidier y Lassigny.

El Alto Mando alemán respondió con urgencia y el segundo día intervinieron nueve divisiones de refuerzo. Los británicos, que solo tenían ahora 145 tanques operativos, perdieron impulso aunque avanzaron otros cinco kilómetros. El día 10 de agosto la arremetida fue languideciendo, entre otras cosas porque a Rawlinson solo le restaban 67 blindados operativos. Más al sur los franceses sacaron partido del avance de sus socios y el 3º ejército francés de Humbert, al sur del 1º ejército, atacó el día 9 de agosto. Las dificultades habían aumentado a partir ese día porque los Aliados atravesaban los campos lunares creados por la batalla del Somme. Para colmo allí enlazaban con el II ejército alemán las fieras defensas del XVIII ejército de Von Hutier, que lograron destruir o dañar 300 tanques. Los refuerzos alemanes acudieron a lo largo de la jornada y lograron bloquear la brecha. Rawlinson percibió que sus tropas estaban cansadas y consiguió el permiso de Haig para detenerse el día 11 de agosto, tras un fútil ataque de los australianos.  Foch hubiera querido que continuara hacia Ham y Peronne.

                                     FOTO. EN LA PRIMERA HILERA, DESDE LA IZQUIERDA: RAWLINSON, DEBENEY, FOCH, EL REY DE INGLATERRA Y HAIG.

Por otra parte Humbert consiguió entrar en Montdidier, evacuada por los alemanes ante la amenaza provocada por el descalabro sufrido en las posiciones adyacentes del norte. Este esfuerzo francés continuó hasta el día 16 de agosto en torno a Lassigny.


24.7.17

OPERACIONES DE CONSOLIDACIÓN EN MESOPOTAMIA EN EL INVIERNO DE 1917-1918


El 19 de noviembre de 1917, el ejército británico en  Mesopotamia supo de la muerte debido al cólera del teniente general  Maude. El teniente general  Marshall fue nombrado como su sucesor.

Hacia finales de noviembre, Marshall decidió atacar al 13º Cuerpo de Ejército turco que sostenía el río Diyala al norte de Mansuriya. Los pasos sobre las sierras de  Jebel Hamrin y Kara Tepe eran la clave. Las fuerzas turcas parecían bien dispuestas para la defensa. L a tarea que se le había encomendado a las tropas británicas incluía el forzar los pasos de los ríos Diyala y Nahrin, así como los pasos de Sakaltutan y Abu Zenabil a través del Jebel Hamrin. Las operaciones fueron encargadas al general  Egerton, mientras que una fuerza de caballería bajo el mando del general de división Jones, ejecutaba paralelamente una demostración sobre el río Adhaim  para evitar que los turcos reforzaran la línea Tuz Kermatli-Kirkuk.

El pasaje del Diyala fue forzado con éxito por la noche, pero los turcos habían inundado concienzudamente todo el terreno bajo en la margen derecha por encima de su confluencia con el río Nahrin. Sin embargo, a pesar de  ello, el 3 de diciembre se ocupó toda la posición turca entre Mirjana y el río Nahrin, y los turcos retrocedieron hacia el norte. Al mismo tiempo, una brigada de infantería avanzó hacia el noroeste a lo largo del Jebel Hamrin y rechazó al enemigo hacia el paso de Sakaltutan y el río Nahrin, mientras otra brigada de infantería despejó Kishla Suhaniya. Al anochecer los turcos se retiraron, y los británicos ocuparon el paso de Sakaltutan,  dedicando la jornada siguiente a reunir más tropas y provisiones,  cuya llegada hasta entonces se había retrasado por las dificultades del terreno y el clima.

El 5 de diciembre de 1917, una columna combinada avanzó contra Kara Tepe, pero los avances fueron lentos, y no fue hasta el mediodía del día siguiente que un asalto, llevado a cabo por una brigada de infantería, junto con un ataque de flanco por otra brigada de infantería, capturó la posición. La mayoría de los turcos huyeron y la naturaleza montañosa del terreno les permitió escabullirse. En su retirada a través de Kifri incendiaron sus depósitos de carbón y la mina de carbón del lugar. En manos británicas habían caído 250 prisioneros, y dado muerte a un centenar de enemigos.

 Para estos éxitos fue esencial el arrojo de la infantería, el estrecho apoyo de la artillería y la cooperación del cuerpo de aviación. Durante las operaciones recibieron una valiosa contribución del destacamento ruso bajo el teniente coronel Bicharakhov. El 8 de diciembre, las tropas fueron retiradas de las zonas de avanzada, pero los pasos de Sakaltutan y Abu Zenabil fueron retenidos y se estableció una cabeza de puente en Kizil Robat, con vistas a futuras acciones. Las bajas de los británicos eran escasas. El 9 de diciembre fue ocupada Khanakin y las comunicaciones en ese área mejoraron.

Sobre el Eúfrates, Ramadi había sido capturada en septiembre de 1917, y durante el otoño  las tropas de la zona se dedicaron a consolidar sus líneas e influir positivamente a las tribus árabes circundantes. Varios puentes fueron tendidos a través del río Eúfrates, y se apresuró el desarrollo de la zona de retaguardia para aliviar la presión sobre el transporte que debía traer los suministros por carretera desde Bagdad hasta que el ferrocarril se completó el 21 de diciembre.

En la zona de Hit durante los meses de diciembre de 1917 y enero de 1918 fue evidente que los turcos estaban siendo reforzados. Gran parte de sus tropas estaban acantonadas en Hit, y según sus fuerzas aumentaban, sus patrullas fueron adelantadas río abajo hasta Uqbah y Nafata. En consecuencia, el comandante británico ordenó al general de brigada Brooking, que dirigía las tropas en el frente del Eúfrates, capturar Hit y su guarnición tan pronto como sus preparativos estuvieran completos y el estado del terreno lo permitiera.

El 19 de febrero de 1918 se comprobó que la posición principal turca estaba dos millas más allá de Hit, detrás de una depresión conocida como el Wadi Ancho, mientras que cerca de dos tercios de sus tropas estaban unos 25 kilómetros más arriba, en Salahiya. El Alto Mando británico no quería empeñar sus tropas en combate, a menos que se presentara una ocasión excepcional. Se ordenó mantener el contacto mediante constantes patrullajes y reconocimientos. El 8 de marzo de 1918 se descubrió que los turcos habían abandonado su posición en el Wadi Ancho, y se estaban replegando en dirección a Salahiya. Las tropas británicas fueron desplazadas hacia adelante, y el Royal Flyng Corps que cooperó bombardeando y ametrallando al oponente, causó muchas bajas y sobre todo mucha confusión entre las columnas en retirada del enemigo y su transporte. Hit cayó  el día 9 de marzo, y Salahiya el 10; los supervivientes se retiraron a Khan Baghdadi.

Entonces el general  Marshall ordenó que el enemigo fuera rechazado lo más lejos posible de Hit, infligiéndole a la vez el mayor daño en el proceso. Para  este objetivo, tropas móviles adicionales, que incluían una brigada de caballería y vehículos automotores blindados ligeros, recibieron la orden de desplazarse a Hit, con instrucciones de moverse de noche y ocultarse de día, para que el enemigo no advirtieran la concentración de las tropas británicas. Otras  tretas fueron efectuadas para engañar a los turcos en cuanto a las verdaderas intenciones de los británicos.


El día 26 de marzo de 1918 el plan de operaciones consistió en ejecutar un ataque en fuerza contra el flanco izquierdo del enemigo, y enviar la caballería y los automóviles blindados envolviendo su flanco derecho. Los preparativos para este ataque estaban llegando a su fin cuando se hizo evidente que los turcos ya había comenzado a retirarse de sus posiciones adelantadas, pero tenía la intención de llevar a cabo una defensa al noroeste de Khan Baghdadi. En consecuencia, se adoptaron disposiciones para atacar esta posición, y a cubierto de un efectivo fuego de artillería, esto se llevó a cabo a las 17:30 horas con ligeras pérdidas. Entretanto la caballería, después de una marcha larga y difícil, ganó el camino de Alepo donde el mismo cruzaba el Wadi Hauran poco después de las 17:00 horas y cortó la retirada del enemigo por la carretera y el río. Alrededor de las 23:30 horas, los turcos lanzaron un fuerte ataque con la esperanza de atravesar el centro de la caballería. Fueron completamente rechazados y dejaron 1.000 prisioneros.

A las 05:30 horas del 27 de marzo llegaron las columnas de infantería y completaron la victoria, capturando un gran número de prisioneros, suministros y municiones de todo tipo. Hubo una enérgica persecución por parte de la caballería y una columna móvil en automóviles. Haditha fue capturada sin resistencia seria con sus depósitos de municiones. Por la noche fue alcanzada Khan Feheme. El 28 de marzo se capturó Ana y se encontró otro gran depósito de municiones. La persecución por medio de automóviles continuó durante 117 kilómetros a lo largo de la carretera de Alepo, se tomaron muchos prisioneros, en la mayoría de los casos los turcos se entregaron espontáneamente, desgastados y desmoralizados por la rapidez de la persecución británica. Cayeron prisioneros el comandante y estado mayor de la 50ª División Turca, el jefe de Ana, dos comandantes de regimiento, 213 oficiales, y 5.022 efectivos de otros rangos, incluidos algunos alemanes. Se capturaron doce cañones, 47 ametralladoras y gran cantidad de rifles, municiones y tiendas. La cantidad de munición encontrada en Ana era demasiado grande para ser movida y simplemente  fue volada. El 30 de marzo de 1918 las tropas se retiraron gradualmente por el Eúfrates hasta posiciones previamente preparadas.


En el frente noreste se envió una pequeña columna a principios de enero de 1918  hasta Pai-Tak, al pie del Paso de Tak-i-Girra. No encontró oposición, y durante su regreso fue ocupada Kasr-i-Shirin. Hacia el final del mes, el estado de hambruna producido por los combates en el norte de Persia fue tomada en consideración para tratar de reabrir la principal ruta comercial a través de Kirmansha con el fin de abastecer a los  pueblos y aldeas, y proporcionarles una salida para sus manufacturas domésticas. Se aumentó la guarnición de Kasr-i-Shirin, y se adelantaron pequeños puestos hacia Kirmansha y también se reparó la carretera, que estaba en un lamentable estado de deterioro. La continuidad del tiempo húmedo hasta esa fecha, junto con la nieve en la parte alta al este del Paso de Tak-i-Girra, hizo que el mantenimiento de las tropas por el camino fuese una cuestión de extrema dificultad.

Aparte de las operaciones en el Diyala, el Tigris y el Éufrates, y las actividades hacia Kirmansha, los británicos llevaron a cabo numerosas operaciones menores en todos los frentes, en base a reconocimientos  de  caballería y  de los vehículos a motor blindados ligeros y por los ataques de bombardeo por parte del RFC. A finales de marzo de 1918, se realizaron importantes patrullas agresivas a gran escala cerca de Tikrit, pero los turcos en esa zona se retiraron hacia el norte.

En la frontera persa algunas tribus, especialmente los Sinjabis, eran partidarias de los turcos y alemanes. Como esta tribu tenía su asentamiento justo al norte de la carretera Qasr-i-Shirin - Kermanshah, se  organizó una expedición de castigo. Los británicos se apoyaron en la confederación tribal  Guran estaba a punto de tomar medidas contra los Sinjabis. Despacharon una pequeña columna de todas las armas para cooperar. El 25 de abril de 1918 se produjo una acción  en la cual los Sinjabis fueron derrotados y sufrieron grandes bajas y los aviones convirtieron su retirada en fuga. Entre las tribus de los alrededores se creó una impresión profunda en favor de los británicos y la línea de comunicaciones con  Persia permaneció segura.

Con el objeto de hacer más segura la línea de comunicación persa, se consideró conveniente expulsar a los turcos del área de Kara Tepe-Kifri-Tuz Kermatli y mantener a Kifri y Tuz para el futuro. El plan general de operaciones que fue trazado consistía en simular un ataque convergente contra Kara Tepe y Kifri, pero en realidad atacar primero  los objetivos más lejanos de Abu Gharaib y Tuz Kermatli, con la intención de bloquear las rutas de escape y despejar posteriormente  cualquier fuerza hostil al sureste y al este de estos lugares. Los movimientos preliminares fueron retrasados por la lluvia a mediados de abril, pero todas las columnas acudieron a sus respectivas zonas de concentración para el 25 de abril. Los turcos parecían  ignorar el ataque inminente. Las operaciones fueron confiadas al teniente general Egerton y por la mañana del 26 de abril de 1918 había completado el despliegue de las tropas concernidas.

2.7.17

PRIMERA RÉPLICA ALIADA: SOISSONS (VILLERS-COTTERETS)

En la noche del 17 al 18 fui al cuartel general del grupo de ejércitos del príncipe Ruperto para revisar una vez más el estado de sus preparativos. El ataque se consideraba como una continuación del que  había sido interrumpido a fines de abril. Lo iban a realizar el IV y el VI ejército al norte del Lys, y sus objetivos eran la toma de las alturas dominantes situadas entre Poperinghe y Bailleul, así como de las que rodean a Hazebrouck. En la mañana del día 18, durante la discusión con el estado mayor del grupo de ejércitos, recibí las primeras noticias de que por medio de un inesperado ataque de tanques, los franceses habían roto la línea al sudoeste de Soissons. Terminé la conferencia en el grupo de ejércitos del príncipe Ruperto (naturalmente en un estado de máxima tensión nerviosa) y volví en seguida a Avesnes.”
Ludendorff, Memorias.

Los planes contra el gran saliente alemán cuya punta se apoyaba en el Marne, asaltando el empalme ferroviario de Soissons, habían sido concebidos por Foch a principios de mayo, pero la operación Gneisenau los había bloqueado. Petain se mostró algo remiso al proyecto pero no se opuso directamente. Magin dispondría en su 10º ejército de diez divisiones adelantadas, entre las que se contaban la 1º y 2º divisiones norteamericanas. En el segundo escalón tenía seis divisiones de infantería y un cuerpo de caballería, y una reserva de dos divisiones británicas.  Degoutte participaría con el 6º ejército, compuesto por siete divisiones adelantadas, de las cuales dos eran norteamericanas, y una en segunda línea, con otras tres norteamericanas en la reserva.

Los movimientos empezaron al amanecer del día 18 de julio, a las 5.35 horas en la zona del 10º ejército sin bombardeo previo, pero respaldado por la colaboración de 343 tanques ( 223 en primera línea y 120 en la reserva) en su sector, de ellos 225 tanques ligeros Renault.

Esta cuña facilitó el avance sobre la carretera entre Soissons y Chateau Thierry, insuficientemente protegida. Delante de Magin estaba apostado el VII ejército alemán de Von Boehn con cinco divisiones y seis en la reserva. Frente a Degoutte estaba el IX ejército con seis divisiones y dos en la reserva. Pero en ambos casos su estado era precario. No habían recibido reemplazos con los que compensar las pérdidas encajadas en la pasada operación Blucher, el aprovisionamiento deficiente y las posiciones fortificadas débiles o directamente inexistentes. El objetivo previsto del 10º ejército era la línea Berzy-Chaudun-Vierzy. Intervenían también fuerzas de aviación y 6 batallones de infantería e ingenieros en camiones.

A las 8.30 en el sector de Magin se había avanzado 12 kilómetros de largo por 3 de profundidad; a las 12 horas eran ya una penetración de 6 kilómetros. Al atardecer columnas blindadas habían llegado 2 kilómetros más allá de Vierzy. En el sector del grupo Watter, perteneciente al IX ejército ,se produjo la caída de Missy a las 8.20 con la pérdida de la artillería de la 42º división. También se produjo el envolvimiento de Saviores y una irrupción francesa hacia  Vaux Castille, de nuevo con la pérdida de la artillería de la 14º división germana. En cambio la 115º división resistió el chaparrón inicial, seguramente por no ser presionada con tanques, aunque tuvo que retirarse al oscurecer para no quedar acorralada. Acudieron entonces las reservas alemanas para intentar recomponer la situación: el 109º regimiento en auxilio de la 42º división, el 40º regimiento en ayuda de la 14º división. A las 20.30 fue quebrantada otra vez la 14º división en Vierzy  al reactivarse las incursiones de blindados.

 Los logros de Degoutte eran algo más modestos, unos 5 kilómetros. pero igualmente había logrado desarticular a las unidades enemigas.  Había  inferido a los defensores del grupo Winkler  una brecha en el área de la 10º división bávara, que fue a continuación desarbolada por un ataque francés de 132 carros de combate y dos divisiones, la 2º y la 47º, secundadas más tarde por la 63º. El cese del fuego francés para adelantar la artillería tras esta ganancia de terreno, sin embargo, proporcionó a los acosados alemanes un respiro para buscar nuevas líneas defensivas.

Así, el impulso francés se frenó al anochecer, pero el éxito ya estaba conseguido debido a las fuertes pérdidas alemanas y a que las comunicaciones de todo el saliente  del Marne en su flanco derecho pendía de un hilo. El 10º ejército habían perdido 102 tanques el primer día de la batalla. Al día siguiente solo estaban disponibles para  intervenir 105 blindados;  el 20 de julio  solo pudieron actuar 32 unidades; aunque el 23 ascendieron los activos a 82. En el sector del 6º ejército fueron 58 los vehículos perdidos. La reformada doctrina francesa de ofensiva se apoyó en la necesaria protección de la artillería, prescindiendo de los bombardeos de preparación. lo que facilitó la sorpresa, como hemos visto. Durante el proceso de adelantar las baterías implicaba el cese de fuego al atardecer del día 18 dejaba algo desprotegida a la infantería y tanques atacantes, lo que explica el parón de la noche del 18 al 19 de julio, el momento más crítico.

MAPA. LA BATALLA DE SOISSONS (SALIENTE DEL MARNE)

 Por parte de la defensa  alemana se demostró que las formas tradicionales de barreras de fuego artilleras eran ineficaces frente a la nueva amenaza de los vehículos acorazados. Hubo lentitud en adoptar una distribución diferente en los emplazamientos artilleros para rechazar las incursiones blindadas, y sobre todo seguía sin introducirse armamento anticarro especializado, a pesar de las lecciones de Cambrai en el otoño anterior.  Hindenburg aún tenía la esperanza de contener a los atacantes y reanudar las operaciones sobre Reims más adelante. Ludendorff criticó a su jefe de operaciones, Wetzell, por haber sobrevalorado la capacidad combativa del VII ejército. Ante las noticias del agravamiento de la situación tuvo que despedirse de su último sueño ofensivo en Flandes, y ordenó el envío de más reservas al Marne.

Demasiado tarde. Las tácticas defensivas alemanas ante la superioridad en tanques, aviones y artillería aliadas, pensadas para las llanuras de Flandes, en cambio eran inadecuadas para los terrenos ondulados y los crecidos campos de cereales. El 20 de julio los Aliados llegaron al Marne, cruzándolo al día siguiente. Ludendorff estaba en un callejón sin salida. En la tarde del día 22 de julio el káiser, de visita en Avesnes recibió asombrado la cascada de malas noticias. En una charla sostenida ese mismo día con el coronel Mertz,  Ludendorff admitió que barajaba la retirada del saliente del Marne aunque no terminaba de decidirse. Incluso confesó que no había tenido esperanzas cuando ordenó el ataque sobre Reims la semana anterior. El 25 de julio la situación era tan crítica que el general Von Lossberg, jefe de estado mayor del IV ejército y experto en tácticas defensivas, que había sido enviado por el cuartel general en gira de supervisión aconsejó tajantemente a su regreso una retirada. Una medida aceptada de inmediato por Hindenburg y reluctantemente por Ludendorff, demasiado consciente del efecto adverso que tendría semejante noticia entre la población de la patria.

Feré en Tardenois cayó el día 27 de julio y finalmente el nudo ferroviario de Soissons el 1 de agosto. Los vapuleados ejércitos VII y IX completaron su repliegue en las siguientes jornadas. Los alemanes esperaban que los Aliados hubiesen gastado su fuerza de ataque  y que pudiera esperarse un periodo de tranquilidad. No sería así. Era la primera de la réplicas Aliadas del verano a las jugadas de Ludendorff en primavera.