2.4.13

TRAGEDIA EN EL CAMINO DE LAS DAMAS ( II BATALLA DEL AISNE )



"Nuestra hora ha llegado", anunció premonitoriamente Nivelle el 16 de abril  de 1917 a la concentración de "poilus" reunidos al noroeste de Reims en medio de una gélida ventisca primaveral. Era el momento de poner en práctica la ambiciosa teoría ofensiva del comandante en jefe francés, que había prometido a todos una penetración importante en el plazo de 24 horas.

MAPA. EL SECTOR DEL AISNE EN EL CAMINO DE LAS DAMAS ANTES DE LA BATALLA


Las cosas se torcieron desde el principio: el largo bombardeo previo de dos semanas había alertado a los defensores alemanes. El ataque principal discurrió en unos 40 kilómetros de frente, principalmente al este de Soissons, entre Vailly y Brimont. Fue encabezado por los ejércitos 5º ( Mazel ) y 6 º ( Mangin ) con el 10º ( Duquesne ) como reserva, y  ciertamente rompió a lo largo de varios puntos. Según el plan, 16 divisiones de infantería, dos brigadas de aliados rusos y una división de caballería deberían efectuar un asalto rápido protegidas por una barrera móvil de fuego, limpiar de enemigos los altos del Camino de las Damas y desbordarse por fin en la carretera local. Pero los asaltantes no pasaron de allí.

El bombardeo previo no dañó suficientemente las alambradas alemanas y la barrera progresiva de artillería cayó en la confusión, en buena parte porque la aviación alemana consiguió dominar el aire y bloquear a los observadores aéreos encargados de guiar el tiro. Los alemanes habían retirado prudencialmente sus cañones a una distancia suficiente como para mantenerlos intactos, pero lo suficientemente cerca como para acribillar a la infantería atacante cuando esta capturó la primera línea de atrincheramientos. Un ataque subsidiario con 128 carros de combate, expediente inédito entre los franceses, permitió al 5º ejército sobre el flanco derecho plantarse cerca de Juvincourt, antes de ser detenido, puesto que los carros fueron gravemente dañados o averiados. Los problemas en el estreno de los flamantes blindados franceses, los Schenider CA, fueron múltiples. De hecho empezaron en las áreas de concentración, cuando la infantería  no consiguió en muchos casos levantar pasillos para ellos entre sus propias posiciones. Habían sido asignados 132 tanques   distribuidos entre los 82 de la  Agrupación Bossut ( por el oficial especialista al mando, el comandante Louis Bossut ) que debían apoyar  el ataque del 32º cuerpo hacia Juvincourt, y las 50 unidades correspondientes a la Agrupación Chaubes ( aunque había perdido algunas en los pantanos durante la aproximación ), que haría lo propio con el 5º cuerpo al oeste del arroyo Miette. No hubo elemento sorpresa porque las columnas acorazadas se aproximaron al Aisne a pleno día y fueron avistadas por la aviación enemiga. Aunque una columna de Schneiders logró profundizar hasta 5 kilómetrosm tuvo que replegarse al no ser alcanzada por su infantería, y los artilleros alemanes causaron estragos: la agrupación Bossut perdió 31 vehículos por impactos de cañón ( aparte de otros 13 volcados, atascados o con averías mecánicas ). Entre los tripulantes muertos estaba el propio Bossut cuando dirigía el avance del grupo Nº1. En el sector del V cuerpo las pérdidas ascendieron a 26 Schneiders a manos de la artillería, pereciendo 51 tripulantes.
MAPA. EL BAUTISMO DE FUEGO DE LOS BLINDADOS FRANCESES EN EL CAMINO DE LAS DAMAS

 Un tercer golpe al este del Aisne en dirección a Brimont fue contenido por un fulminante contrataque alemán. Mientras esta lucha continuaba, un ansioso Nivelle desplegó un esfuerzo al este de Reims, ocupando los altos de Moronvilliers. Esta ganancia permitió a los franceses escudriñar un amplia área al norte. Los contragolpes enemigos no pudieron desalojarlos. Pero el día 20 la galopante escasez de municiones imponía una pausa, y se  sumaba a un hecho muchísimo peor, los hombres de Nivelle habían encajado nada menos que 187.000 bajas en los combates del conjunto del Aisne, muy por encima de las 15.000 previstas, y su capacidad de sufrimiento se quebró. Cuando se ordenaron nuevos avances, estallaron disturbios en docenas de divisiones. Nivelle había pasado de héroe en Verdun a villano en el Camino de las Damas, tildado de "El bebedor de sangre". El dia 23 de abril el mismísimo presidente Poincare intervino directamente prohibiendo nuevas acciones, lo que a todas luces anunciaba la inminente  defenestración de Nivelle. De todos modos, el 3 de mayo los disturbios aislados dieron paso al "Gran Motín"


MAPA. EL SALDO TERRITORIAL EN MAYO DE 1917

 Pérdida  irreversiblemente la confianza en la estrella del generalísimo francés, todavía se le mantuvo interinamente en el cargo durante la conferencia de Paris a principios de mayo para guardar las apariencias y garantizar a los ingleses que se mantendría la presión hasta que estos desencadenaran su previsto embate en Ypres a finales de mes. Concluida la conferencia, Nivelle fue definitivamente relegado el 15 de mayo y trasladado discretamente a Argelia, siendo sustituido por su jefe de estado mayor, Petain, precisamente el otro gran héroe de Verdun. La  vacante  a su vez generada en el estado mayor fue cubierta  por Ferdinand Foch, antiguo miembro del equipo de Joffre, y reputado por su incansable fiereza. Los primeros pasos de Petain fueron una cancelación de los procedimientos ofensivos mientras trataba de poner orden en sus convulsas huestes.

25.3.13

APOGEO DE LA GUERRA SUBMARINA EN LA PRIMAVERA Y VERANO DE 1917

Durante el mes de marzo de 1917, fueron enviados al fondo del mar 267 mercantes aliados y neutrales con 564.000 toneladas de registro. Los choques entre los submarinos y los buques de escolta se incrementaron paralelamente. Fueron destruidos el UC-43 de Erwin Sebelin por las cargas de profundidad de un destructor, el U-85 de Wilhelm Petz a manos de un buque trampa, el UB-6 de Oskar Stekelberg varado en la costa holandesa, y el UC-68 de Hans Degetau por accidente con sus propias minas.

De todos modos, uno de cada cuatro navíos que salían o se dirigían a Gran Bretaña era destruido.

Una posibilidad cada vez más mencionada era la implantación del sistema de convoyes para tratar de parar esta hemorragia. En julio de 1916 se había introducido el sistema de convoyes hacía Hoek van Holland para asegurar  las importaciones de carne holandesa con resultados positivos ( solo se habían perdido 3 buques ), y el 10 de febrero de 1917 a petición de los franceses, se formaron convoyes de barcos carboneros. Pero estos eran todavía casos excepcionales y existían dudas sobre la efectividad del sistema en convoyes oceánicos en tránsito prolongado.  El 23 de febrero de 1917 el almirante Jellicoe y su estado mayor se habían mostrado escépticos con el sistema de convoyes después de una conferencia con una decena de capitanes de la navegación mercante, los cuales pintaron múltiples dificultades para hacer navegar continuamente a los cargueros en filas con intervalos de 500 metros de distancia día y noche. Pero la necesidad de dar protección inmediata al tráfico naval era imperiosa. 

Ante la gravedad de los acontecimientos el 4 de abril  tuvo lugar una reunión en Longhope con la participación de los almirantes Beatty y Frederick Brock, jefe del distrito naval de las Shetland y Orcadas, en la que aprobó, a pesar de las dudas, el sistema de convoyes de doce buques entre Lerwick ( islas Shetland ) y la costa oriental de Escocia y Noruega. El 24 el Almirantazgo dio su visto bueno y a partir del día 29 de abril se empezó a circular con ese dispositivo en la zona. En otros escenarios proseguía implacable la caza: nada menos que 372 barcos fueron hundidos con 860.000 toneladas en el mes de abril, a cambio de la pérdida de solo dos sumergibles germanos.


En el mes de mayo las pérdidas alzanzaron 616.000 toneladas con 282 víctimas, un leve retroceso respecto a la marca de abril pero una cifra igualmente espectacular. En contrapartida fueron destruidos el U-81 de Raimund Weisbach a manos de un sumergible británico; el UC-26 de Von Schmettow destrozado al abordaje por un destructor; el UC-76 de Wilhelm Barten por accidente con minas propias en Heligoland, caso que se repitió con el U-59 de Von Firks, el UB-39 de Heinrich Küstner por una mina inglesa en el Canal de la Mancha; el UC-36 de Gustav Buch en circunstancias no aclaradas también en el Canal de la Mancha; el UB-36 de Keyserlinck ante la embestida de un carguero en la costa de Bretaña; y el UC-24 de Curt Willich en el Adriático. La lucha se endurecía a medida que cada vez más mercantes eran artillados: en 1916 eran 1.420 los vapores ingleses artillados con piezas entre los 57-152 mm, y en 1917 ascendieron a 2.987. Los buques de escolta usaban  crecientemente cargas de profundidad. Por otro lado, finalmente el Almirantazgo británico se decidió a autorizar la formación de convoyes oceánicos, el primero de los cuales zarpó el 10 de mayo de Gibraltar compuesto por 17 unidades, recalando en Gran Bretaña sin pérdidas. La experiencia de otro convoy salido desde Virginia el 24 de mayo fue igualmente satisfactoria, atravesando el Atlántico y  llegando a puerto el 10 de junio, con solo la pérdida de un buque que había quedado rezagado del grueso.

Además se hicieron notar las primeras contribuciones de escolta de los EE.UU cuando el 4 de mayo llegó a Irlanda la 8ª escuadrilla de la US Navy con 6 destructores, se activó el 29 de mayo la Transport Force compuesta por 24 cruceros y 45 transportes destinada a transportar la American Expedicionary Force ( AEF ) y el 9 de junio entró en acción la US Patrol Squadron encargada de dar protección en aguas francesas, al principio con los efectivos modestos de 6 yates armados cedidos a fondo perdido por particulares pero que aumentaría rápidamente su potencia  a lo largo del verano con docenas de destructores y yates.



DOS DE LAS BAJAS ALEMANAS EN LA CAMPAÑA DE LA PRIMAVERA DE 1917: LOS TENIENTES DE NAVÍO W. PETZ  ( U-85 ), Y H. PUSTKUCHEN ( UC-66 )

La introducción del sistema de convoyes llevaba su tiempo, y en junio los éxitos de los submarinos se alzaron hasta las 696.000 toneladas, en parte por el incremento de los submarinos  presentes simultáneamente  en  las zonas de patrulla, que ahora ascendía a 55 unidades. Por su parte los alemanes encajaron las pérdidas del UC-29 de Ernst Rosenow a manos de un buque-trampa,  y el UC-66 de Herbert Pustkuchen por un bou utilizando cargas de profundidad. Pero en julio las cifras se redujeron a 555.000 toneladas en 224 barcos. La aparición de los convoyes obligó a un cambio en los métodos de adiestramiento. Otro desafío lo representaba la actividad creciente de los aeroplanos aliados impulsada por el capitán Jean de Laborde como representante de la Aviación Marítima Francesa. El 29 de julio, por ejemplo, el submarino UC-16 de Georg Reimarus fue averiado por dos aviones ingleses equipados con cargas de profundidad que lo detectaron en inmersión cuando navegaba a poca profundidad, teniendo que abortar su misión y regresar a Zeebrugge.

Ese mes la contrapartida fueron el U-99, Max Elstester frente a la costa noruega a manos de un submarino británico, el UC-1 de Cristhian Mildenstein  cobrado por una mina enemiga frente a Nieuport, el UC-61 de Georg Gerth varado en la costa francesa del estrecho de Dover, el UB-20 de Hermann Glimpf desaparecido despues de salir de Zeebrugge, el UB-21 de Heinz Von Stein zu Lausnitz abordado y atacado con cargas por un cañonero, y el U-69 de Wilhelms desparecido al suroeste de Irlanda.

El plazo dado por el almirante Holtzendorff para colapasar  Gran Bretaña se acercaba a su fin. A pesar de los evidentes transtornos que se estaba causando al aprovisionamiento aliado, este seguía funcionando. En el Reichstag, el lider socialista Erzberger proclamó que la campaña submarina había fallado y que había que buscar una solución pactada. Minado por esta aparatosa  ruptura de la Burgerfriede, el canciller Bethmann-Hollweg dimitió el 13 de julio, sustituido por el anciano Georg Michaelis, bien visto por el Alto Estado Mayor, pero con escasos asideros políticos en Berlín.

Con todo, las tripulaciones de los submarinos germanos siguieron arriesgándose bravamente y obteniendo triunfos importantes, a pesar de lo cual el tonelaje cobrado disminuyó en agosto de 1917 hasta las 472.000 toneladas representadas por 186 blancos. Los sumergibles pagaron su acostumbrado tributo de sangre: el UC-44 de Kurt Tebbenjohanns frente a Waterford, el U-44 de Paul Wagenfürh  abordado por el destructor Oracle cuando navegaba en precario cerca de Noruega tras un combate con un buque-trampa; el UC-72 de Ernst Voight, destruido precisamente por otro buque-trampa, el  Acton; el UC-41 de Hans Förste por cargas de profundidad de tres bous en Escocia; y el U-50 de Berger seguramente fulminado  por una mina inglesa en las aguas de Heligoland.

A finales de agosto de 1917 las últimas esperanzas de poder resolver el conflicto meramente con la  actividad de los submarinos se derrumbaron. Únicamente en abril se habían superado las 700.000 toneladas mensuales precisas para cumplir los objetivos. Se había minusvalorado la capacidad de respuesta de los Aliados, la cantidad de submarinos precisos para la misión y la entereza de los marinos mercantes de los países neutrales que pasados los primeros instantes de confusión y temor  siguieron haciéndose a la mar y manteniendo el tránsito de suministros imprescindibles para los miembros de la Entente.




16.3.13

IMPROVISANDO SOLUCIONES: LA LÍNEA HINDENBURG. LA BATALLA DE ARRAS ( 1º PARTE )

De acuerdo con sus previsiones para mantener una estrategia  defensiva en el frente occidental, confiando en los resultados de la ofensiva submarina  en las primeras semanas de 1917 los alemanes empezaron a organizar  en el frente occidental la retirada de sus fuerzas hasta la denominada como la Línea Sigfrido  o como  la  llamaron los Aliados,  la "Línea Hindenburg". Más tarde fue extendida hacía el norte, añadiendo la Línea Wotan, igualmente formidable.

La nueva doctrina  basaba en el concepto de la defensa en profundidad fue hilvanada entre Ludendorff y los equipos del OHL, destacando particularmente el coronel Bauer y el capitán H. Geyer. Más tarde Von Lossberg se convertiría a este sistema y lo promovería activamente.

La defensa en profundidad se caracterizaba por un método elástico practicado sobre cierta anchura de terreno, basado en puntos fuertes distribuidos en el interior de las zonas de protección. Las lecciones que condujeron a su adopción provenían de los informes de las unidades en campaña mezcladas con sugerencias y opiniones recopiladas por Ludendorff durante sus giras de inspección. Se sustituían las operaciones destinadas a retener a toda costa el terreno en favor de la metódica destrucción de las fuerzas enemigas atacantes.

Una serie de documentos consagraron esta práctica: “Allgemeines über stellengbau” ( Principios sobre fortificaciones de campo) fue publicado el 13 de noviembre de 1916. “Grundsatze für die führung in der abwehrschlacht im stellungskrieg” ( Conceptos esenciales para la conducción de combates defensivos en posiciones bélicas ) se dio a conocer el 1 de diciembre.

Estos documentos modificaron las estructuras defensivas. En vez de una estrecha línea fortificada sostenida vigorosamente, se adoptaba ahora una franja ancha de defensa en posiciones fortificadas dispersas. También proporcionaron instrucciones para desplegar las guarniciones de manera que requiriesen menos tropas, reducir las bajas y “leer” el terreno para conseguir las más favorables condiciones para la lucha.

En conjunto, preconizaban la creación de tres zonas defensivas en sucesión: los puestos exteriores, el sector de combate, y la retaguardia. Su anchura total sería de unos 15 kilómetros, lo que suponía triplicar las anchuras preexistentes.

El cometido de la zona de puestos exteriores, la más próxima al adversario, era impedir que las patrullas enemigas se internaran en la zona de combate y dar una alerta temprana ante una amenaza de envergadura. Asimismo, al reducir las tropas presentes en esta expuesta zona disminuían las pérdidas provocadas por el armamento de largo alcance de los Aliados.
Detrás de los puestos exteriores, a veces sin solución de continuidad, estaba la zona de combate. Allí debía ser contenido y diezmado el ataque enemigo de manera decisiva. La zona de retaguardia quedaba bien atrasada, para impedir que fuera saturada por un bombardeo de artillería al mismo tiempo que las otras dos zonas. El terreno debía ser cuidadosamente estudiado para situar los emplazamientos fortificados, para eludir en lo posible el fuego directo y frustrar a los observadores guía de la artillería enemiga.

Ludendorff y el mariscal esperaban acortar en 40 kilómetros el perímetro a defender y reducir así el número de soldados precisos para protegerlo. Ya en febrero se había puesto a punto una sólida barrera fortificada que se extendía desde Neuville Vitasse, cerca de Arras, hasta Cerny, al oriente de Soissons. las posiciones defensivas avanzadas tenían una profundidad de hasta 2.300 metros, mientras que el conjunto de la  triple línea defensiva sobrepasaba los siete kilómetros de grosor. En la zona del Aisne, aunque no al mismo nivel de la anterior, también se reforzaron los atrincheramientos.

MAPA. EL REPLIEGUE PLANIFICADO DE LA OPERACIÓN ALBERICH, PRIMAVERA DE 1917

Entre el 15 de marzo y el 5 de abril se ejecutó el repliegue en la denominada "Operación Alberich". Se llevó a cabo una destrucción sistemática de todas las infraestructuras, cediendo a los Aliados un terreno devastado difícil de cruzar.

En la conferencia aliada de Calais en febrero de 1917 convocada por Lloyd George,  oficialmente se
iba a tratar sobre las maneras de solventar las dificultades de transporte y abastecimiento de los ejércitos, así como la urgencia de asestar un duro golpe en tierra ante las previsibles dificultades que provocaría la nueva campaña  submarina alemana. De hecho Haig dejó caer que su soñado ataque en Flandes  también amenazaría las bases de submarinos en las costa belga. Pero en la práctica se pretendía "deslizar" la creación un mando militar unificado en la persona de Nivelle.  Haig y Robertson se opusieron tajántemente y la propuesta no fructificó, pero si se acordó la proposición de Nivelle referida a priorizar un esfuerzo en el Aisne, complementado por una operación secundaria en Arras, todas bajo la batuta del comandante en jefe francés. Según la concepción de Nivelle, era preciso buscar una batalla decisiva que aplastara al ejército alemán  y restaura la confianza de las tropas y el pueblo francés.

La acción de Arras descansaría en las 20 divisiones del 3º ejército británico bajo el mando del general Allenby. Inmediatamente al norte actuarían nueve divisiones entre las que destacaba el Cuerpo Canadiense, adscritas al 1º ejército del general Horne.  Al sur  del 3º ejército actuarían siete divisiones del 5º ejercito del general Gough, también reforzado con fuerzas coloniales del 1º cuerpo del ANZAC. Enfrente tenían al VI ejército alemán del barón Von Falkenhausen, y tangencialmente al II ejército de Von der Marwitz. La disposición alemana estaba basada en los grupos ( equivalentes en tamaño a un cuerpo de ejército ) Souchez, Vimy, y Arras, dispuestos de norte a sur con siete divisiones en total,  guardando la primera línea.

Los preparativos fueron cuidadosos atendiendo a las experiencias del Somme, excavando desde finales  de 1916 túneles para que las tropas pudieran desplazarse segura y sigilosamente a la zona de concentración. Se construyeron 20 kilómetros de galerías que incluían  sistemas de raíles y hasta un ferrocarril ligero para transportar munición y retirar a los heridos, además de otras instalaciones como un hospital, almacenes, etc. Asimismo se construyeron galerías que desembocaban a pocos metros de las posiciones alemanas para que las tropas pudieran "brotar" sin exponerse hasta el último momento. Otras de estas galerías se alargaron por debajo de las líneas enemigas para usarlas como minas convencionales, volándolas justo antes del ataque, aunque a la hora de la verdad se decidió dejar varias intactas para no remover demasiado el terreno  obstaculizando a la infantería propia.


Desde  el 4 de abril se recurrió al  ya típico  bombardeo previo con explosivos y gases, esta vez de cinco días de duración,  en una longitud de 40 kilómetros, especialmente concentrado en el tramo de 15 kilómetros  comprendido entre las crestas de Vimy hasta Neuville Vitasse. Vimy había recibido  bombardeos anticipados desde el 20 de marzo y más pesados en atención a su orografía y  poderosas fortificaciones, que se estimaban difíciles de capturar. En total se emplearon 2.700.000 proyectiles.
El sistema de  trincheras alemanas habían quedado desarticulado, reducido  a nidos separados por los cráteres y retazos de alambre de espino.

Aparte de su envergadura, a diferencia de ocasiones anteriores se efectuó un meticuloso fuego de contrabatería guiado por los Reales Ingenieros que a su vez obtenían las coordenadas gracias a los preciosos datos  recabados por los observadores aéreo señalando los emplazamientos resguardados de  las piezas enemigas mediante la señalización del resplandor de su tiro. Esto permitió dejar al 80% de los cañones pesados alemanes del sector fuera de juego en los días previos al asalto. No se olvidó que las perdidas del primer día del Somme medio año antes las había provocado el tiro de estas baterías cuando la infantería inglesa atravesaba la tierra de nadie.

 El avance de la infantería  aunque señalado originalmente para el 8 de abril se retrasó a las 5.30 horas del lunes 9 de abril atendiendo a las peticiones francesas. El avance vino  acompañado de un tiempo borrascoso y viento del oeste que estorbó a los vigías alemanes. Por el centro, siguiendo las riberas del río Scarpe,  ante la 56º división  cayó el pueblo fortificado de Neuville Vitasse el 11 de abril, aunque los alemanes resistían en el complejo de trincheras adyacente, el " Monchyriegel".  Un poco más al norte siguiendo la carretera  de Cambrai se presionó  hacia Feuchy, marchando la 12º división al norte de la carretera  y la 3º al sur.  Los éxitos fueron instantáneos y Feuchy cayó en la tarde del 10 de abril. Hubo una continuación hacia Monchy-le-Preux, aunque la resistencia alemana se estaba endureciendo. La profundización obtenida era  del orden de 5-4 kilómetros en un día, distancia inédita en el frente occidental desde finales de 1914.

 En el flanco izquierdo las tropas también  profundizaron 5,5 kilómetros. Los canadienses continuaron hasta la cresta de Vimy amparados por la barrera  rodante de tiro artillero, y usando a discreción de sus ametralladoras ligeras Lewis. Los tanques que les habían asignado no pudieron participar en el avance porque se atascaron irremediablemente en el abundante barro primaveral. La 4º división canadiense capturó la cota 145, el punto mas alto de Vimy, ese mismo día. Cerca, la 1º y 2º divisiones canadienses habían capturado Thelus y Farbus. La conquista de la cresta de Vimy, que había resistido muchos embates anteriores,  fue un resonante triunfo grabado  en el imaginario canadiense. Parte de la victoria se debió al laborioso trabajo de los jefes del cuerpo Canadiense, Julian Byng  y el general Arthur Carrie. Ambos mostraron un  gran interés por la tarea de las pequeñas unidades, a nivel de pelotón y compañías, asignándoles objetivos específicos que les permitían mantener el ataque incluso si perdían a sus oficiales o se cortaban las comunicaciones. Este planteamiento y conclusiones eran los mismo que paralelamente estaban experimentando muchos comandantes alemanes, especialmente Von Hutier en el frente Oriental.

De una manera lenta  pero firme surgía en 1917 en ambos bandos una nueva táctica: se imponía el ahorro de hombres, el entrenamiento constante orientado a la adquisición de la máxima experiencia, el aumento de potencia de fuego a nivel de pequeñas unidades y el reforzamiento de la capacidad de decisión de los suboficiales sobre el terreno.

MAPA. LA BATALLA DE ARRAS ABRIL-MAYO 1917


Todas las fuerzas aliadas perdieron impulso después de la prometedora primera jornada. Desde el comienzo los asaltos en el flanco derecho no funcionaron igual que en el resto de puntos. En las operaciones del 5º ejército se había previsto en el último momento la colaboración de ataques blindados concéntricos. El 10 de abril aún no estaban listos, y solo cuatro tanques Mark II del batallón D entraron en acción el día 11 porque el resto se extraviaron en medio de la nieve  nocturna durante su marcha a la zona de concentración y llegaron tarde. A los que participaron no les fue mejor. Sus moles oscuras ofrecían un magnifico contraste con la blancura de la nieve y los artilleros alemanes  aprovecharon plenamente la circunstancia . Todos quedaron fuera de combate y  al menos dos fueron capturados.  La infantería australiana  corrió igual suerte que su destacamento de tanques de apoyo y  fue vapuleada en Bullecourt. Es cierto que el 3º ejército progresó y consiguió tomar Monchy Le Preux, pero sin poder adelantar su artillería por los campos enfangados ni desplazar reservas o caballería para explotar las brechas creadas el 9 de abril. Volvía a aparecer los problemas básicos de control de mando y dificultades de movimiento que habían dado al traste con ofensivas anteriores.



AMPLIACIÓN EN VIDEO:  VARIAS FILMACIONES DE LA BATALLA DE  ARRAS

Por otra parte los alemanes estaban superando el desconcierto inicial y reaccionando eficazmente, llevando a sus reservas para consolidar la línea. situadas el día 9 demasiado atrasadas. Así lo juzgó Ludendorff  cuando reprochó agriamente a   Von Falkenhausen y al Kronprinz Ruperto que no hubieran aplicado los principios de la "Defensa Elástica" tan recientemente enunciados, y hubieran colocado  sus reservas demasiado retrasadas, impidiendo un contrataque efectivo los días 10 o  11 de abril . Ludendorff gastó el día de su 52 cumpleaños y la cena de gala que le había preparado Hindenburg  en frenéticas conferencias telefónicas con los oficiales de mando en el área de los combates.   Las nuevas intentonas Aliados fueron repelidas con fuertes bajas, como la ya citada de Bullecourt. Puesto que las tormentas de nieve se estaban intensificando y los hombres acusaban la fatiga y el frío crecientes, tan solo se prolongó la operación hasta el 15 de abril y únicamente como diversión respecto al esperado esfuerzo francés en los parajes del Aisne.


En el aire cada vez más se incrementaba la participación de la aviación sobre los grandes choques  terrestres. En los cielos de Arras se libró una durísima pugna  entre el Royal Flying Corps dirigido por el general Trenchard y los pilotos alemanes de la Luftstreitkrafte de Hermann Von L. Thomsen entre los que destacaba la mortífera eficiencia del barón  Manfred Von Richthofen, alias el "Barón Rojo" por el insolente color de su Albatros D-III y  jefe del entusiasta  Jasta 11 ( escuadrón de caza ) desde principios de año.

El 3º y 5º ejércitos ingleses  habían reunido 25 escuadrones con 365 aviones. El VI ejército alemán disponía de 195 cazas agrupados en  ocho Staffeln ( uno de ellos el Jasta 11 ), aunque solo 42 unidades podían operar simultáneamente durante los primeros días del enfrentamiento. Dominar el espacio aéreo era una misión crucial para un adecuado reconocimiento aéreo fotográfico, guiar el fuego artillero y bombardear. Solo  en la fase preparatoria del  4 al 8 de abril se perdieron 75 aparatos ingleses con 105 tripulantes. Las pérdidas fueron tan elevadas que el periodo fue denominado el "abril sangriento" por los acosados pilotos británicos.  El Jasta 11, basado en Brayelles y Roucourt, cerca de Douai, había infligido 89 de esas bajas a sus oponentes, 21 a cuenta de Richthofen que fue nombrado "Rittermeister" por sus abrumadores méritos.




23.2.13

DESESTABILIZACIÓN Y EXPECTATIVA: LA REVOLUCIÓN RUSA DE MARZO DE 1917

En el invierno de 1916-17 la situación era crítica en Rusia. El  propio zar Nicolás II concitaba un rechazo generalizado por la evolución desfavorable de la guerra, la mala gestión y la situación interna del país. En particular, el fermento de las masas urbanas era creciente debido al desabastecimiento y la inflación. Durante la primera semanas de 1917 Petrogrado fue escenario de constantes huelgas, cierres patronales, y grandes colas ante las tiendas de productos alimenticios.

El 8 de marzo ( 23 de febrero del calendario juliano vigente en Rusia ) una manifestación de mujeres con motivo del día internacional de la mujer se convirtió inesperadamente en una protesta multitudinaria contra el mantenimiento de la guerra y el gobierno autocrático zarista. Al día siguiente la huelga general en la ciudad se impuso como un hecho consumado. El sábado día 10 varias decenas de miles de operarios de las fábricas invadían las calles al grito de "Paz y Pan ". El domingo  11 de marzo ( 26 febrero juliano ) empezaron a agravarse los disturbios, con motines y tiroteos con la policía, mientras que empezaba la confraternización de los manifestantes con los soldados y la caballería cosaca. El Zar telegrafió desde su cuartel en Mogilev  exigiendo la supresión de los desórdenes y dispuso la disolución de la Duma. El comandante militar de Petrogrado, el general Tebenikin, que había permanecido al principio a la expectativa, intentó restaurar el orden con el ejército pero los soldados se pusieron de parte de los manifestantes que les gritaban "no disparéis" y "únete a nosotros"; una compañía del regimiento imperial Pavloski se enfrentó a una patrulla policial. El giro decisivo se produjo el lunes día 12 de marzo (27 de febrero juliano) cuando primero el regimiento Volinski y poco después el Lituania y el Preobrajenski se sublevaron a partir de las 7.00 de la mañana. Partidas de soldados e insurrectos asaltaron e incendiaron los cuarteles de la policía. En el regimiento Moscú hubo menos unanimidad y cierta resistencia de los oficiales y algunos soldados. Durante la tarde fue reducido el cuartel de las brigadas motociclistas con el uso de autos blindados, los regimientos Semenov e Ismail anunciaron su adhesión al movimiento a esas mismas horas. Al caer la noche la guarnición de la ciudad ( 150.000 hombres ) había desertado o plegado a la rebelión. Revolucionarios de diversos partidos y asociaciones se apoderaron de las estaciones de ferrocarril, las centrales telefónicas y los parques de artillería.

El jefe militar de la zona, general Jabalov tan solo conservaba la autoridad sobre una columna improvisada de 1.000 hombres, y solicitaba desesperadamente la llegada de refuerzos leales. Proclamó el estado de guerra,  pero admitió ante el general Ivanov, recien llegado con un batallón de georgianos desde el frente, lo desesperado de la situación puesto que los rebeldes controlaban la ciudad y toda la artillería, y que el comandante de Kronstadt, la base naval en la isla frente a Petrogrado,  le comunicaba en llamadas telefónicas sus dudas sobre la actitud de sus hombres. Jabalov intentó fortificar el Palacio de Invierno, pero al percibir como sus últimos hombres le abandonaban, se refugió en el Almirantazgo donde fue arrestado al día siguiente, el  13 de marzo ( 28 febrero juliano ).

El balance de pérdidas humanas se estimaba en 1.443 muertos y heridos.

Los hechos de marzo de 1917 según el judio bolchevique León Bronstein "Trotski", visión sesgada pero detallada.


Entretanto el zar Nicolás II viajaba en un tren hacia Pskov, depsués de ser desviado por ferroviarios que aseguraban que el camino hacia Petrogrado estaba cortado. En la capital, los soldados amotinados y los obreros se habían agolpado ante el Palacio Táurida, sede de la Duma, donde un comité provisional, encabezado por diputados liberales, había asumido el poder.  Tras algunas dudas por la incertidumbre, el presidente de la Duma, Mihail Rodzjanko, "cadete" ( partido de los monárquicos liberales ) formó un Comité de la Duma para  ofrecer una alternativa al régimen anterior.

El Cuartel general fue advertido de que la flota del Báltico y Kronstadt  estaban amotinadas, lo mismo que la guarnición de Moscú. El jefe de las Stavka, Alexeyev,  junto con otros altos jefes militares comenzaron a hacerse a la idea de sacrificar el zarismo para estabilizar la grave convulsión del país.

La que entonces se denominó "revolución de febrero"  agrupó a representantes de obreros, soldados y campesinos  bajo la influencia de mencheviques, socialrevolucionarios y en menor medida bolcheviques e intelectuales sin filiación clara en un  Soviet ( consejo ) de Petrogrado a imagen de lo acaecido en 1905 reunido en la sala 13 del propio palacio Táuride. A su vez el Soviet creó un comité ejecutivo, que decidió formar milicias y comités de barrio y publicar el diario "Izvestia". Tras un acuerdo entre este comité del Soviet y el  Comité de la Duma,  fue designado  un Gobierno Provisional, hasta la futura  adopción de una constitución democrática y la celebración de elecciones. El miércoles 14 de marzo ( 1 de marzo juliano ) el Soviet de Petrogrado pidió a todas las unidades militares que eligieran un soviet propio.  El primer Gobierno Provisional  fue presidido por el liberal Giorgi Lvov  con figuras de extracción burguesa como Pavel Miliukov como ministro de Exteriores y Alexander Guckov como ministro de la Guerra. El abogado Aleksandr Kerenski, afín al Soviet de Petrogrado y miembro del diminuto grupo de los trudoviques, se ocupaba de la cartera de Justicia.

 En la jornada siguiente, el Gobierno Provisional presentó un programa de diez puntos que instaba a la designación de cargos electos en los gobiernos municipales y la sustitución de la  policía imperial por milicias. Aquel mismo día  15 de marzo, despues de comprobar en un frenético intercambio de mensajes con el Estado Mayor y entrevistas personales con el general Ruszki ( jefe del frente Norte ) que carecía del respaldo de las fuerzas armadas,  Nicolás II abdicó en nombre propio y el de su hijo el zarevich Alexis, en favor de su hermano, el Gran Duque Miguél. Tampoco él consiguió recabar apoyos y abdicó a las pocas horas.

El Gobierno Provisional fue reconocido inmediatamente, el  24 de marzo ( 11 de marzo juliano ),  por los Aliados, muy interesados en mantener a Rusia en la guerra. Además conjeturaban que si Rusia se convertía en una república democrática parlamentaria, de cuño liberal las líneas ideológicas quedarían solventadas entre un campo de democracias liberales ( Aliados ) frente al campo de las semiautocracias ( Potencias Centrales ). EE.UU, próximo a involucrarse en las hostilidades, fue  de hecho el primer gobierno que  reconoció el nuevo régimen ruso, el 22 de marzo, alentado también por el potente grupo de presión judio.

Las nuevas autoridades, invocando los compromisos bélicos anteriores y bajo la afirmación de que no podía haber una paz honrosa mientras hubiera fuerzas enemigas en suelo rusos optaron por seguir en el conflicto. Los suministros militares estaban fluyendo en grandes cantidades. De algún modo, se pensaba que el entusiasmo del fenómeno democrático compensaría el agotamiento y el hastío del conflicto con las Potencias Centrales.




17.2.13

LA RESISTENCIA DEL AFRICA ORIENTAL ALEMANA EN 1916 ( II PARTE )

La profundidad de la ofensiva de Smuts, sin conseguir eliminar a su hábil contrincante, si que provocó una separación en dos de los alemanes, aislando al frente oeste de la colonia de Lettow y sus tropas en el sur. En el oeste, enfrentados a los belgas, estaban 2.000 hombres bajo la dirección de Wahle. El comandante belga Tambeur, cumpliendo su parte de la ofensiva general pactada con los británicos, había reunido en abril-mayo de 1916 en la frontera del Congo una “Force Publique” de 719 blancos y 11.698 negros, repartidos en una brigada al norte del lago Kivu dirigida por Molitor, otra brigada en Russissi dirigida por Olsen, y una guardia cubriendo las orillas occidentales del lago Tanganyka. 

En un preliminar de las hostilidades, Tambeur había propuesto el 5 de abril de 1916 un armisticio, en cuyos términos los belgas trataban de obtener una justificación moral presentándose como víctimas de una agresión de sus vecinos coloniales alemanes. El 12 de abril se entabló el primer choque en Russissi, a partir del cual los belgas iniciaron sus operaciones, que solo encontraron una leve oposición. El comandante alemán de Kigali, Wintgens,  amenazado por  Molitor, ordenó el abandono de la ciudad  a sus tres compañías el 2 de mayo, y Olsen capturó  sucesivamente Nyanza el 21 de mayo y girando al sur, Kitega el 17 de junio, con lo cual el reino de Ruanda quedaba totalmente ocupado y se irrumpía en el vecino reino de Urundi. Aunque los habitantes locales en principio no los recibieron con malos términos, las relaciones empeoraron bastante debido a las feroces requisas de los askaris belgas, impelidos por  la ausencia de un sistema estable de suministros en las columnas de Tambeur, que tenían que vivir sobre el terreno.

CHARLES TAMBEUR, COMANDANTE DE LAS TROPAS COLONIALES BELGAS EN EL CONGO.

Apoyando a las tropas británicas de Rhodesia se apostó en el lago Tanganyka una flotilla  bajo el mando del díscolo oficial de marina G. B Spicer-Simson, fuerte en dos cañoneros enviados desde Ciudad del Cabo vía Elisabethville en piezas desmontadas. Por su parte los alemanes armaron los pequeños vapores "Hedwing Von Wissmann" ( de 20 toneladas ), "Kingani" , " Wami" y especialmente  el “Graf von Goetzen ” de 1.200 toneladas y con un cañon  de 105 mm. Spicer-Simson se mostró renuente a colaborar con los belgas, y prefirió mantenerse en la zona meridional del lago.


La prioridad del gobierno belga era la toma de Ujiji y dominar el lago Tanganyka, misión que correspondía a Olsen. Los británicos de Uganda, bajo la dirección de Crewe, esperaban el apoyo de Molitor para reducir Mzawa y despejar de alemanes el lago Victoria. Una vez cumplido ese requisito, desde Ujiji y Mzawa Crewe sugería cerrar una tenaza sobre Tabora.

Olsen se movió con rapidez: se estableció en Usumbura, a orillas del lago y entró en Ujiji sin resistencia, mientras Wahle reagrupaba a su gente al norte de Tabora. En el norte Mzawa capituló el 14 de julio de 1916. Entretanto Crewe acumuló 2.800 soldados y 10.000 porteadores.

A primeros de agosto Meliton y Crewe encontraron a Wahle concentrado en Shinyanga y lo desalojaron rápidamente. Tombeur veía al alcance de la mano la captura de la capital provisional del África Oriental Alemana, pero la derrota de un batallón de Olsen en Mabama introdujo ciertas dudas en el plan convergente sobre Tabora. A pesar del contratiempo, las dos brigadas belgas establecieron contacto el 14 de septiembre en las inmediaciones de Lulanguru. Conocedor de la amenaza gracias a las interceptaciones de radio, Wahle acampó con sus menguadas fuerzas (1.100 fusileros) en Itanga, vigilando al enemigo. Pronto supo que la ofensiva definitiva del enemigo estaba prevista para el 19 de de septiembre. Los alemanes abandonaron su posición al amparo de la oscuridad. La conquista de Tabora marcó el limite de las ambiciones belgas. Las restricciones logísticas y los condicionantes políticos ataron a Tombeur a la ciudad. El 3 de octubre el contingente de Crewe fue disuelto. Mientras Wahle se dirigió al sureste tratando de incorporarse a Lettow.

Parecía que los alemanes se estaban refugiando en el sur de la colonia después de perder el Ferrocarril Central. Esto revalorizó las operaciones del general de brigada Edward Northey desde Rhodesia del Norte. Emprendió la ofensiva con 2.500 hombres el 25 de mayo. Si los trastornos logísticos habían empañado las expediones de Tombeur y Smuts, la posición de Northey era aún peor. El alejamiento entre su cabecera de ferrocarril  en Ndola y su base en Kasama era de 730 kilómetros. Todos los caminos eran inadecuados para el tráfico rodado. Era imprescindible recurrir masivamente a los porteadores locales de Nyasaland. Entre abril de 1916 y marzo de 1917 hubo que emplear nada menos que 138.930 porteadores. Esto provocó el caos en la economía local y un debate contradictorio entre las demandas del gobernador de Rhodesia del Norte  C.A. Wallace, la Compañía Británica de África del Sur, los plantadores y las necesidades de la población local. Para paliar el caos se recurrió al transporte con 2.000  canoas entre Ndola y Kasama tripuladas por 12.000 remeros.

El 4 de junio Northey estaba en territorio alemán, en Neu Langenburg, y se dirigió hacia el noreste, hacia Iringa.  Lettow pensaba que tenía una oportunidad debido al relativo aislamiento de Northey respecto al resto de fuerzas aliadas.  A pesar de destinar 5 compañias a tal propósito el 24 de julio Braunschweig,  jefe de esas fuerzas, fue derrotado en Malangali, al suroeste de Iringa.

Aunque Northey estaba subordinado a la Oficina Colonial y no al general  Smuts, intentó coordinar sus movimientos con él. El 27 de agosto Smuts le pidió que capturara Iringa e impidiera que Lettow volviera a escabullirse en esa dirección. Pero Northey estaba en apuros, con sus columnas dispersadas en un frente de 160 kilómetros entre Lupembe e Iringa, y sin expectativas de recibir apoyo por el norte de la 2º división de Deventer, como deseaba. A fines de septiembre disponía de 3.800 hombres, pero cada vez mas desparramados, con uno fino hilo de 17.000 porteadores impredecibles. Ahora se enfrentaba a Kraut y 2.450 fusileros estacionados en Mahenge, a los que se incorporó Wahle después de la caída de Tabora y una difícil retirada, en la que había tenido que ir cosechando durante la marcha para abastecerse, puesto que sus porteadores y parte de sus askaris habían desertado. Cuando el 9 de noviembre Wahle tomó contacto con una patrulla de Kraut, solamente le quedaban 750 hombres  pero armados todavía con 4 cañones y 15 ametralladoras. Juntos disponían en total de 350 blancos, 3.000 askaris, 9 cañones y 39 ametralladoras.  Su objetivo era proteger los cultivos en torno a Mahenge y recuperar al menos el área de Ubena. 

A lo largo de noviembre de 1916, Northey se vio envuelto en una nube de escaramuzas desfavorables. Al menos, recibió finalmente apoyo de Deventer , que tomó a su cargo en diciembre Iringa, con lo que Northey pudo reagrupar a su contingente en el sector Songea-Lupembe.

Al mismo tiempo afluían los refuerzos aliados. La incorporación de tropas negras procedentes de otras posesiones del África Británica se estaba incrementando en detrimento del protagonismo de los sudafricanos blancos. Desde julio de 1916 se habían unido a las operaciones el regimiento de Costa de Oro (Ghana) y el regimiento de Nigeria, veteranos de la campaña contra los alemanes del Camerún. Por otra parte los Fusileros Africanos del Rey habían crecido hasta engrosar 20 batallones en febrero de 1917.

Una nuevo salto anfibio aliado tuvo lugar en Kilwa en septiembre. La división de Hoskins fue transportada en los dos meses siguientes a este puerto, pero su ambicioso plan de penetrar hacia el interior y flanquear la posición de Lettow en el Mgeta quedó  frustrada como en ocasiones anteriores  por las lluvias, los humedales y las plagas de mosca.

Los bombardeos sudafricanos estaban castigando severamente las posiciones del Mgeta, pero Lettow atacó el 5 de diciembre a los ingleses que habían tomado Kibata, librando una dura batalla con profusión de fuego artillero. De resultado indeciso, la ofensiva se apagó el 21 de diciembre. Lettow había impedido así la caída de Liwale y demostrado que conservaba su capacidad combativa,  pero sus tropas acusaban el desgaste y para Nochevieja solo disponía de 1.100 europeos y 7.300 askaris.  Entretanto la posición en Mgeta había quedado casi desguarnecida. El 1 de enero de 1917 Smuts atacó desde el oeste. Cruzó el Rufiji el 17 de enero, pero Lettow se había escabullido nuevamente del cerco deslizándose entre Hoskins y Smuts. La crecida del Rufiji y los crecientes empantanamientos por las lluvias le obligaron a dar el alto. Fue su última decisión en esta campaña, puesto que le aguardaba una nueva responsabilidad. Ya el 27 de diciembre anterior se le había notificado su nombramiento como representante de Sudáfrica en el Gabinete Imperial de la Guerra en Londres. El 20 de enero se despidió de sus asesores y abandonó África.
FOTO. EL GENERAL JAN SMUTS, JEFE DE LAS TROPAS BRITÁNICAS DURANTE LA INVASIÓN DEL AFRICA ORIENTAL ALEMANA HASTA ENERO DE 1917

En su palmarés podía proclamar que el 75% de Tanganyka había quedado ocupado, con lo que el mérito de la conquista era indudable. Pero no había podido alzarse  con la victoria en el pleno sentido de la palabra, ya que el ejército de Lettow seguía activo y no había podido atraparlo a pesar de su evidente superioridad numérica y de material. La reputación de Smuts se había fortalecido y su proyección política se consolidó (sería uno de los principales dirigentes de la Unión Sudafricana terminada la guerra), pero a principios de  1917 el desafío seguía abierto en el África Oriental.





16.2.13

PLENA MUNDIALIZACIÓN DE LA GRAN GUERRA: ESTADOS UNIDOS SECUNDA A LOS ALIADOS



Ante el estallido de la lucha en Europa la opinión pública estadounidense se había dividido. Los habitantes de ascendencia anglosajona y los círculos ideológicos liberales de la costa Este tendían a exaltar a Gran Bretaña y Francia. Muy pronto  grupos de voluntarios vía Canadá se alistaron en el ejército británico. De ellos surgieron la escuadrilla Lafayette y el Cuerpo Auxliar de Camilleros, en los cuales ciudadanos norteamericanos se implicaron en los frentes de acción. Por otro lado, muchos americanos de las amplias praderas rurales se mostraban escépticos con ambos bandos, el amplio colectivo de origen alemán solían inclinar sus simpatías a los Imperios Centrales, y el de origen irlandés era lo suficientemente antibritánico como para rechazar tajantemente un acercamiento a Londres. Pero todos ellos compartían  desdén por la mezquina rebatiña de  lindes, como era calificado el conflicto europeo, pensamiento que al principio compartía el ambiente político de Washington. Ejemplo de esa mentalidad fue el viaje del “barco de la paz” patrocinado por el empresario Henry Ford para denunciar lo que los pacifistas denunciaban como una enorme tragedia. El 4 de diciembre de 1915 se embarcó con 20 personas de su equipo, 50 pacifistas mas o menos estrafalarios y 57 periodistas rumbo a Europa. El 19 de diciembre llegó a Noruega y allí se mostró inoperante por las querellas absurdas entre sus tripulantes (  Ford se retiró el 24 de diciembre ) y sus iniciativas desdeñadas y fácilmente ridiculizadas.

¿ Cual era la actitud del gobierno? Thomas Woodrow Wilson,  jefe del partido demócrata había obtenido la presidencia el 4 de marzo de  1913 al derrotar en las pasadas elecciones del 5 de noviembre de 1912 a los divididos republicanos ( entre el ala oficial de Taft y la disidente de Theodore Roosvelt ), al conseguir 6.300.000 votos,  el  42% del censo. Wilson era un erudito profesor de Historia y  economía  política en la universidad de Princenton, que pasó a la política activa como gobernador de Nueva Jersey en 1910, donde se mostró independiente, con un estilo ascético y muy entregado al modelo ético.  Al poco de estallar la crisis bélica, Wilson proclamó la neutralidad de EE.UU. “ Debemos ser neutrales tanto de hecho como de palabra (…) debemos ser imparciales tanto de pensamiento como de obra; hemos de contener nuestros sentimientos”. Pero ante las realidades cotidianas esta altisonante declaración, muy en la característica idiosincrasia de Wilson ( que tenía una elocuencia de predicador ) quedó en papel mojado.  En el invierno de 1914-15 estaba claro que la guerra se prolongaría. Para los beligerantes se hacía crucial la acumulación de material militar y de consumo civil. En noviembre de 1914 representantes de la banca privada norteamericana ( por ejemplo, la Morgan ) comenzaron a negociar con Londres la financiación de las compras de suministros bélicos y material civil de la Entente a EE.UU. Desde primeros de 1915 llovieron los pedidos de todo tipo que hicieron florecer la actividad de múltiples sectores económicos norteamericanos. Ese flujo de negocios solamente podía establecerse con los Aliados, puesto que el bloqueo del Mar del Norte y el Adriático por la Royal Navy dejaba a los puertos alemanes y austro-húngaros fuera de juego. 


 
IMAGEN.THOMAS WOODROW WILSON, PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS ENTRE 1912-1920

Es cierto que el bloqueo provocó algunos roces puesto que EE.UU defendía el principio de “libertad de los mares” vigente hasta la fecha. Alemania pudo al principio adherirse a ese principio, esperando así indisponer a Gran Bretaña con EE.UU, y de hecho se produjeron algunas notas oficiales con quejas norteamericanas por las interferencias  provocadas por el bloqueo a las exportaciones de alimentos con destino a los Imperios Centrales. Sin embargo,  la influencia de los grupos financieros pro-Aliados en Washington suavizaron el tono de esas protestas. Y por otro lado, esos mismos productos  siempre podían ser comprados por “otros” clientes: los propios Aliados. 

En 1915 se concedieron 500 millones de dólares en créditos a los países de la Entente, y hacía 1917 el montante ascendía a unos 4.000 millones. A los Imperios Centrales solo se les había prestado 20 millones en esa fecha. En Berlín cundió el disgusto al comprobar que la neutralidad de EE.UU solo servía en la práctica para que ser convirtiera  en el principal aprovisionador y  banquero de sus enemigos. No obstante, también podía argumentarse que por esto mismo, Washington no necesitaba correr riesgos y le convenía mantenerse al margen de una implicación directa en tanto el conflicto permaneciera indeciso.

Un factor emocional y moral podía cambiar eso. La guerra submarina podía ser el método para impedir que los Aliados se abasteciesen. Hasta febrero de 1915 los sumergibles germanos habían actuado de acuerdo más o menos  de acuerdo a la ley de presas vigente ( elaborada sin tener en cuenta la posible función corsaria del por entonces inédito submarino ), pero el 4 de febrero se anunció que en las aguas británicas todo mercante podía ser hundido. Esta primera campaña concluyó con el incidente del “Lusitania”. 
Este doloroso asunto fue aprovechado por los intervencionistas pro-Aliados para hacer una campaña mediática a favor del “estado general de  preparación para la guerra”. Aunque presentada como una actitud defensiva, esta “Preparación” suponía en si misma un rearme,  acompañado de un tono cada vez más exigente sobre Alemania.  A finales de 1915 Wilson presentó un programa para el incremento del poder militar, y en enero de 1916 hasta realizó una gira para justificarlo. Con la aquiescencia del gobierno ( aunque con fondos privados ) en la localidad de Plattsburg se iniciaron unos cursillos intensivos para preparar 1.200 oficiales voluntarios , ejemplo que fue seguido por otros “Plattburgs” en varios puntos del país. Los intervencionistas estaban bien representados tanto entre las filas  demócratas ( el secretario de Estado de Wilson, Robert Lansing, era un declarado  aliadófilo ) como entre las republicanos,  particularmente vociferantes. Roosvelt en particular descalificó a Wilson tildándole de débil que ponía en peligro los intereses de la nación,  y que debía evitarse que EE.UU fuera un país impotente.

Siempre será un enigma cuales fueron las verdaderas intenciones de Wilson en aquel periodo. Cierto es que paralelamente a su creciente apoyo a la “Preparación” también incrementó sus gestiones diplomáticas aparentemente mediadoras,  enviando a uno de sus consejeros de confianza, el coronel House, de visita por Europa a principios de 1915 y de nuevo un año más tarde, en favor de la convocatoria de una conferencia de paz.

Al agotarse su mandanto, Wilson se presentó por su partido el 14 de junio de 1916 con un programa basado en la necesidad de mantener a su país apartado del conflicto mundial. De hecho, uno de los eslóganes demócratas fue “Él nos mantuvo fuera de la guerra”, con lo que captó el voto antibelicista, aunque personalmente se guardó muy mucho de prometer  que renunciaba a implicarse definitivamente. Su oponente era el republicano C. E. Hughes, incoloro ex -gobernador de Nueva York y anterior juez del tribunal supremo, en torno al que se arremolinaron los intervencionistas pro-Aliados.  En las elecciones del 7 de noviembre de 1916 Wilson fue reelegido con 9.100.000 sufragios y el 49,1 % de porcentaje. 

Así,  en consonancia con su programa, el presidente formuló el 18 de diciembre de 1916 una declaración solicitando una definición de los objetivos de guerra de los beligerantes. Obtuvo una repuesta esquiva de los Aliados y de los Imperios Centrales, pero el canciller Bethmann recogió el guante y solicitó una conferencia de paz sin términos previos. Ante la imposibilidad de conciliar las posturas Wilson estableció en un mensaje al Congreso el 22 de enero de 1917, la solicitud de una paz sin vencedores ni vencidos, sin anexiones ni reparaciones. El 31 de enero se anunció la reanudación de la guerra submarina alemana sin restricciones y después del torpedeamiento el 3 de febrero de los cargueros norteamericanos “Housatonic” y “Eavenstone”, Washington rompió relaciones con Alemania. 

A esta escalada de tensión siguió una pausa, pronto rota por un incidente diplomático. El 19 de enero el ministro de exteriores alemán, A. Von Zimmermann, había enviado un telegrama cifrado al embajador alemán en Méjico, Von Eckardt en el que le solicitaba que convenciera al presidente Venustiano Carranza para que en caso de adhesion de EE.UU a los Aliados, se instituyera una alianza germano-mejicana. A cambio, Alemania ofrecía a Méjico la recuperación de los territorios perdidos en 1848 ante su vecino septentrional,  a saber, Texas, Arizona y  Nuevo Méjico, garantizando la derrota de la coalición enemiga con la guerra submarina., e incluso se especulaba con una alianza japonesa. Esta propuesta venía a cuento de las tensas relaciones entre ambos países americanos desde el inicio de una caótica revolución al sur de Rio Grande. Los incidentes habían menudeado, especialmente desde las incursiones de Pancho Villa en la ciudad lindera de Columbus el año anterior y la consiguiente respuesta en forma de “invasión  ( tolerada por el gobierno Carranza ) de 10.000 soldados norteamericanos bajo el mando del general John Pershing en una persecución fracasada sobre  Pancho Villa. La verdad es que como jugada estratégica la propuesta de Zimmerman era absurda y ridícula vista la escasa capacidad militar y las luchas internas que sacudían Méjico, y la alta improbabilidad de que el acosado gobierno de Carranza mordiera el cebo. Pero lo peor para los Imperios Centrales no fue la propuesta en sí, sino las manos en las que cayó.

Puesto que no había comunicación directa con Méjico, el mensaje fue transmitido a la embajada alemana en Washington  vía embajada norteamericana en Berlín. Los ingleses tenían los cables pinchados y la sección de inteligencia Room 40 descifró su contenido ( como venía haciendo habitualmente ) El día 3 de febrero el embajador americano en Londres Walter Page recibió una copia de un mensaje en el que se ordenaba a Von Bernstorff abandonar su embajada. Wilson movilizó a la U.S. Navy para proteger sus mercantes y endureció su tono, pero los británicos, considerando que había que echar mas leña al fuego,  el 24 de febrero revelaron a Page el contenido del “telegrama Zimmerman”. El día 28 esa nota llegó a las redacciones de la prensa norteamericana con el revuelo que era de prever en la opinión pública. Era evidente que la ruptura final entre Alemania y EE.UU estaba al caer. El 5 de marzo Page le advirtió a Wilson del riesgo de una bancarrota en caso de que los Aliados fueran vencidos. El 9 de marzo el Congreso autorizaba el artillado de los mercantes propios. El 31 de marzo el almirante Sims y su consejero,  el comandante Babcock, partieron con destino a Liverpool de incognito para coordinar las futuras operaciones comunes.


IMAGEN. EL PRESIDENTE WILSON SOLICITANDO ALCONGRESO  LA DECLARACIÓN DE GUERRA A ALEMANIA EL 2 DE ABRIL DE 1917

El día 2 de abril de 1917 Wilson solicitó al Senado y al Congreso la declaración de guerra al II Reich.  El día 6 de abril se aprobó  la declaración de guerra por 373 votos a favor y 50 en contra en el Congreso y más contundentemente en el Senado por 82 a 6 . EE.UU intervenía finalmente  en la Gran Guerra con la fórmula de "poder asociado"  a los Aliados ( aunque curiosamente no declararía la guerra a Austria-Hungría hasta diciembre de 1917)  Inmediatamente destacamentos armados se apoderaron de los 114 navíos alemanes internados en territorios bajo control estadounidense. Serían muy necesarios para cuando hubiera que transportar el futuro ejército expedicionario americano ( A.E.F.) a Europa.

Ese mismo día también se solicitó la asignación de 3.000 millones de dólares para movilizar de inmediato a un millón de hombres en una gigantesca operación. La maquinaria de la potencia norteamericana comenzaba a ponerse en marcha. De momento su poder terrestre era modesto, unos 108.000 soldados y 132.000 miembros de la Guardia Nacional. El poderío naval era más convincente, la tercera flota de guerra del mundo

Ahora la gran pregunta que todos se hacían era: ¿ Cuanto tiempo  tardaría la potencia yanqui en estar dispuesta para actuar realmente sobre los acontecimientos bélicos?