Durante la Primera Guerra Mundial el servicio de espionaje alemán fue el pionero en España puesto que desde el comienzo había otorgado más importancia al país debido a sus ituación geográfica y actitu neutral, con muchos sectores sociales y personalidades germanófilas. En 1914 la colonia alemana residente en España era de unas 5.000 personas, en general bastante prósperas al desempeñar oficios como ingenierías, maestrías y comercio. En 1916 había aumentado hasta los 75.000 miembros debido al engrosamiento por ciudadanos en tránsito que habían quedados bloqueados por el estallido del conflicto, las tripulaciones de navíos que habían buscado refufio en puertos españoles ( unos 100 ), huídos de Portugal desde marzo de 1916 al incorporarse esta nación a los Aliados en esa fecha, refugiados llegados desde EE.UU, Canada e Iberoamérica y hasta los soldados procedentes de Camerún que se habían internado en la Guinea española tras la caída de su colonia. Los otros miembros de las Potencias Centrales sumaban unos 25.000 individuos.
Arnold von Kalle fue el jefe del espionaje alemán. Desempeñaba desde 1913 el cargo de agregado militar en la embajada de Madrid. Tenía el grado de teniente coronel, y había creado una red de buenas relaciones y contactos en los mentideros sociales de la capital. Entre sus amistades se contaba Camilo de Torres y González-Arnau, cuyo hermano era secretario de Alfonso XIII. Kalle, que residía en la calle Castellana Nº23, se gano cierta fama de vividor, cuyo aspecto más espectacular fue su relación con Mata-Hari.
Estableció una estructura de espionaje e inteligencia a partir de los consulados, unos 70 sumando los de Austria-Hungría. En el de Barcelona operaba Ostman van dee Leye y curiosamente el cónsul de Turquía, Fritz Ruggenberg. Kalle diseñó una distribución territorial con agentes de sector que funcionaban desde locales y viviendas propias. Junto a estos agentes sedentarios existían agentes móviles, que servían de enlaces, frecuentemente mujeres.
El número de agentes ascendía a varios cientos, una parte españoles sobre todo entre los informadores, y ya más especializados los del Servicio Z ( Zerstorung Dienst ) para sabotajes. Los llamados agentes voluntarios no cobraban, mientras que los agentes a sueldo estaban profesionalizados, normalmente eran oficiales en la reseeva o los que tenían más graduación. Sobresalieron Karl Bonerman, destacaso en Algeciras para cubrir los movimientos navales en el estrecho de Gibraltar, o Richard Geyer en Palama de Mallorca para desplegar puntos clandestinos de abastecimiento para submarinos en las costas baleares. A partir de 1916 la construcción de una red semejante en Valencia y Murcia quedó en manos de un oficial naval, Wilhelm Canaris ( alías “Carl” ), antiguo tripulante del crucero Dresden, que llegó desde América del Sur tras el hundimiento de su buque en Chile. En octubre de 1916 embarcó en el U-35 de regreso a Alemania. En general las tareas de estas redes eran la recogida y comunicación de datos sobre entradas y salidas de barcos en los puertos, sus nombres, banderas, cargas, origen, destino y cualquier apreciación sobre sus características. Ocasionalmente abastecían de algunos productos a submarinos alemanes que se aventuraban al Mediterráneo, como sucedió con el U-21 del as Otto Hersing.
Sus ramificaciones se extendía a Francia, donde por ejemplo el periodista español Ricardo González Zuñiga fue detenido y condenado por espionaje, siendo fusilado en noviembre de 1916, probablemente gracias a las intercepciones de mensajes en Madrid y Berlín por los británicos.
Otra rama se extendía por Marruecos para alentar a las harkas a la rebelión , utilizando la financiación a un lider local, Abd el Malek, y gestionada por el capitán en la reserva Albrecht von Koss, que había llegado a España procedente de Portugal en 1916. Incluso se organizaron actividades en Inglaterra y América, aprovechando las comunicaciones y lazos españoles con ese continente.
Tambien tuvo un papel protagonista en el espionaje germano una figura llegada a principios de 1915, Hans von Krohn, que encajaba bastante bien en el tópico del espía por su apostura, dominio de varios idiomas, y estilo sigiloso, ocupando el cargo de agregado naval de la embajada. Solía moverse entre un inmueble de la calle Orfila 5, el Hotel Palace y unas propiedades en Aravaca y Pozuelo. Contrajo matrimonio al año siguiente con una heredera del cacao portugués, lo que no evito que tuviera una amante, Marthe Richer, que era una agente doble francesa. Un rocambolesco accidente de coche que sufrió Krohn en su compañía fue ampliamente publicitado provocando una notable tirantez con su jefe Kalle.

No hay comentarios:
Publicar un comentario