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6.9.19

LA DESINTEGRACIÓN DE AUSTRIA-HUNGRÍA. VITTORIO VENETO.

Ya desde 1917 la situación política interna de Austria-Hungría se había complicado seriamente. El jefe del Partido Nacional  Checo, Kramar, había sido arrestado por traición, aunque fue amnistiado poco después. Sin embargo las demandas crecientes de mayor autonomía estaban cada vez más extendidas entre los círculos políticos de las diferentes nacionalidades de la monarquía habsburguesa. Y algunos, como Kramar en Bohemia, Markov en Galitzia o Trumbic en Croacia, que proponían ir más lejos aumentaban el número de seguidores, en parte aprovechando que la suspensión del parlamento austríaco. Los polacos, impactados por la declaración de independencia de Ucrania auspiciada por los alemanes también se incorporaron a la corriente reivindicativa.
                                                   FOTO. KAREL KRAMAR, LIDER NACIONALISTA CHECO, A LA IZQUIERDA.

En Francia y Gran Bretaña, el principal líder nacionalista checo, Thomas Masaryk, huido desde 1915 de su país, se mantenía activo a través del Consejo Nacional Checo fundado en1916 realizando varios viajes a Rusia para promover la Legión Checa. Aunque su labor tuvo un eco limitado, fue muy publicitada por los Aliados.

A principios de 1918 había indicios de desmoralización en la flota austrohúngara: en la base de Cattaro se produjo un motín a bordo de los cruceros acorazados Sankt George, Kaiser Karl VI y los acorazados predreadnought Kronprinz E. Rudolph y Kaiser Franz Joseph I. Fue sofocado dos días después gracias a la fidelidad de los tripulantes de los cruceros ligeros y destructores presentes en el puerto.No obstante, provocó la alarma de las autoridades, y el relevo del almirante Njegovan el 27 de febrero como Flottenkommandant en favor de M. Horthy, promovido al rango de contralmirante.

Mientras seguía la agitación separatista. Los acuerdos de Pittsburg fueron suscritos el 30 de junio de 1918 entre Masaryck y varios delegados eslovacos. otorgaban a la lengua de estos  rango oficial en el futuro estado y sería impartida en la enseñanza. En la misma Praga se formó una delegación interior del Consejo Nacional de Checoslovaquia en el mes de julio.  Los británicos reconocieron al Consejo Nacional como un interlocutor oficial el 9 de agosto.

La retirada de Albania con orden fue organizada por Pflanzer-Baltin tras el armisticio búlgaro a finales de septiembre, aunque no fue consensuada con Berlín.

 Ante el marasmo creciente y las vacilaciones aparecidas en su socio alemán, el 4 de octubre Carlos envió un mensaje al presidente Wilson, advirtiendo previamente a Berlín. La respuesta fue la insistencia de Washington en los derechos de checos y eslovacos. El día 14 de octubre se había reunido un gobierno provisional checo. Una semana después hasta los austriacos alemanes convocaron un debate sobre la nueva estructura política. El 6 de octubre un gobierno provisional  reunido en Agram (Zagreb) proclamó el estado yugoslavo. Carlos intentó reconducir la situación declarando el establecimiento de un imperio federal a mediados de mes; entretanto permanecía en Hungría intentando asegurarse apoyos. Las tropas del Honved del frente italiano se retiraron de sus posiciones, con el argumento de defender el suelo del reino húngaro. Los regimientos alpinos que debían reemplazarlos desertaron, lo que ahondó la desmoralización. El 20 de octubre Wilson dio un paso adelante y sustituyó la reclamación de simple autonomía  para las nacionalidades por la exigencia de independencia, pretextando que Estados Unidos había contraído obligaciones con las reivindicaciones de todos los pueblos eslavos del imperio austrohúngaro. En Fiume estalló el día 23 una revuelta de las tropas croatas de la guarnición que todavía pudo ser reprimido.

Los italianos habían pensado originalmente, en vista del agotamiento de los recursos propios y las divisiones sociales y políticas cada vez más profundas, en reanudar su ofensiva en 1919. Cambiaron de opinión ante los avances de sus socios en Macedonia y las noticias del caos creciente dentro de Austria-Hungría.

La ofensiva definitiva  contra las tropas de Boroevic en el Véneto planeada por Armando Díaz empezó el 24 de octubre. El plan preveía un movimiento en pinza sobre el 6º ejército austrohúngaro, con la participación del 8º ejército italiano en el Piave, y del 4º ejército sobre monte Grappa más al oeste. Otros tres ejércitos italianos, el 10º. el 6º y el 12º, reforzados con divisiones francesas e inglesas deberían apoyar la acción. Paradójicamente fueron estos los que conseguirían la ruptura. Las primeras cabezas de puente las estableció el 8º ejército en la noche del 23 al 24 de octubre, pero hasta el día 26 no pudieron afirmarse. Los asaltos del 4º ejército en monte Grappa fueron rechazados firmemente. A pesar de la incertidumbre que reinaba en su patria, la mayoría de los soldados austrohúngaros todavía mantuvo la disciplina unas horas. Sin embargo el 10º ejército italiano y sus divisiones británicas si que lograron afirmarse en la orilla oriental del Piave: a partir del día 28 de octubre empezó un cruce masivo aunque la resistencia austrohúngara  se mantuvo un tiempo en torno a las fortificaciones de Feltre y Fonzaso. A partir del día 29 de octubre los regimientos eslavos se negaron a seguir combatiendo, a medida que se iban extendiendo las noticias de la declaración de independencia de Checoslovaquia y la de los croatas y eslovenos.


El 25 de octubre Michael Karoly estableció el Consejo Nacional  Húngaro en Budapest preparando abiertamente su divorcio respecto a Austria. Enterados de la orden de retirada del ejército húngaro en Italia, los miembros del Consejo Nacional de Checoslovaquia dieron un ultimátum a los funcionarios austriacos del castillo de Hradcany  al tiempo que se hacía con el control de las calles. Max von Cordenhove, gobernador de Bohemia aceptó la existencia del estado checoslovaco el 29 de octubre y también la retirada de funcionarios y militares de la anterior administración. Inmediatamente después fue arrestado por los checos, eso sí, muy protocoláriamente. A la vez, en Turciansky Svaty el Consejo Nacional Eslovaco se incorporó a esa entidad estatal (aunque prudentemente dejando la puerta abierta a una autodeterminación eslovaca). También ese mismo día y contando con el visto bueno de Serbia se proclamó en Agram que Croacia y Dalmacia  formaban parte desde ese instante de un estado nacional y soberano de eslovenos, croatas y serbios. En la ciudad eslovena de Laibach (Liubliana) y en la capital de Bosnia, Sarajevo se emitieron declaraciones en el mismo sentido: todas estas zonas quedarían englobadas en el estado de los Eslavos del Sur, Yugoslavia.

El 30 de octubre de 1918  se dieron manifestaciones con participación de socialdemócratas y elementos bolcheviques en la misma Viena llamando a la proclamación de una república. Ante el colapso interno, el emperador Carlos ordenó la transferencia de la flota al Consejo Nacional de los Eslavos del Sur. Los Aliados no reconocieron esta transferencia, y en la primera semana de noviembre capturaron las bases y los navíos. Los comandos navales italianos aprovecharon para dar un golpe de mano en Pola y hundir al acorazado Viribus Unitis.


FOTO. EL GENERAL BOROEVIC, POSANDO PARA UN RETRATO
En las operaciones en torno a Vittorio Véneto, tomada el 29 de octubre  cuando ya estaba negociándose el armisticio en villa Giusti, cerca de Padua, los italianos capturaron a 200.000 soldados austrohúngaros. Boroevic consiguió retirarse en orden hacía Carintia con 80.000 hombres que se habían mantenido fieles. Pero había dejado tras de si  430.000 de sus hombres prisioneros de los Aliados, y 30.000 muertos y heridos. Sacila fue tomada el 1 de noviembre y los italianos reconquistaron Udine al día siguiente, ya cerca de la frontera. Al mismo tiempo en los Alpes el 6º ejército italiano aseguraba la meseta de Asiago abriendo el paso hacia Trento que fue tomada el 3 de noviembre. Los italianos también desembarcaron en Trieste en ese momento. Las pérdidas italianas ascendieron a 38.000 bajas durante esta campaña final.

El 30 de octubre el Comité Nacional Húngaro declaró su plena independencia de Austria y los Habsburgo, y al día siguiente su líder Karolyi fue nombrado presidente, y los miembros del Comité pasaron a ser su gobierno. El conde Tisza, el antiguo presidente y encarnación del compromiso austrohúngaro, fue asesinado en su casa por un grupo de soldados desertores. Contra las esperanzas del nuevo gobierno, la disolución del reino húngaro se puso en marcha en Zagreb y Praga.

El armisticio se ratificó el 3 de noviembre que entró en vigor en la jornada siguiente, cuando aún no habían penetrado las tropas Aliadas en territorio austrohúngaro.

El día 8 de noviembre Borovic envió varios telegramas ofreciéndose para respaldar al gobierno de Viena, aunque solo fuera para utilizar a sus tropas como baza negociadora interna. Pero el emperador Carlos rechazó la oferta, temiendo un derramamiento de sangre. Su declaración final del 11 de noviembre fue la confirmación de la desaparición del K.u.K. la última institución unitaria que se mantuvo firme en la secular monarquía danubiana que ahora llegaba finalmente a su término. El 12 de noviembre la asamblea provisional nombró a Karl Renner canciller de la pequeña república de Austria.

18.8.18

DESPLOME TURCO EN PALESTINA: LAJJUN (MEGIDDO). LA CAMPAÑA DEL VARDAR: BULGARIA ABANDONA A LAS POTENCIAS CENTRALES


Durante el verano de 1918 los guerrilleros árabes de Faisal y Lawrence habían proseguido con sus ya perfeccionadas y habituales incursiones de sabotaje, destruyendo más de 25 puentes en Palestina y Transjordania. Pero la acción principal de los británicos se pospuso hasta que refrescase el clima, a primeros del otoño.

Así, el 19 de septiembre daría comienzo la ofensiva conocida más tarde como batalla de Lajjun o Megiddo. Las posiciones turcas comprendían en el litoral al 8º ejército de Djevad Pacha, al 7º ejército de Mustafá Kemal en el interior de Palestina, y el área desértica de Transjordania y su ramal ferroviario al 4º ejército de Djemal Kucuk. Este aparente despliegue ocultaba que en realidad el desgaste del conflicto había pasado una elevada factura al potencial turco y sus efectivos reales eran muy limitados, en total no superaban en total los 40.000 hombres  y eso sumando los 6.000 soldados que guardaban las vías férreas, el 2º ejército desplegado en Siria con solo 5.000 miembros, y por último, un puñado de reservas como el 146º regimiento alemán.
En cambio las fuerzas Aliadas estaban llegando a la culminación numérica y perfeccionamiento de tácticas. Allenby tenía a su disposición  unos 70.000 hombres en buenas condiciones físicas y bien equipados: británicos y coloniales indios, australianos y neozelandeses, y unos 550 cañones.

A las 4.30 horas del 19 de septiembre la esperada ofensiva se abrió junto al litoral mediterráneo con el tiro de 400 cañones más la contribución de dos destructores desde el mar, a lo largo de un frente de 25 kilómetros. Esta inusual concentración de potencia artillera era inédita hasta la fecha en el frente palestino, y reportó a los británicos unos pingües resultados. La 54º y 60º divisiones inglesas, la 3º y 7º indias y un pequeño contingente francés atravesaron las debilitadas alambradas turcas mediante paneles de acero. El XXII cuerpo de ejército turco de Rafet Bey se desmoronó en pocas horas. Aprovechando el frente abierto las divisiones de caballería australianas 4º y 5º profundizaron velozmente en dirección a Nazaret deshaciendo a los fugitivos en retirada, intentando capturar el cuartel general de Von Sanders, que desconocía la gravedad de la situación y el peligro que personalmente corría, debido al corte de las comunicaciones por los ataques aéreos y artilleros. A las 6.30 del 20 de septiembre la caballería británica irrumpió en la localidad de la que apenas consiguió huir Von Sanders en pijama subido a un camión.
FOTO. PRISIONEROS TURCOS DE LAJJUN, SEPTIEMBRE DE 1918

A lo largo del día continuó la presurosa retirada de los restos del 8º ejército y del 7º ejército turco que se vio obligado a hacerlo igualmente rápido para no ser flanqueado por la derecha.

El vital paso de Lajjun cayó en un golpe de mano del 2º de lanceros a las 3.00 horas del 21 de septiembre.  Las fuerzas móviles de caballería y vehículos blindados continuaron la etapa hasta Birket, donde fueron rodeados 500 turcos, y a continuación hasta Afula, enclave ferroviario donde tras una refriega capturaron a 75 alemanes y 200 turcos, aparte de camiones y aviones. En esta tesitura muchos turcos que huían desde Jenin se vieron copados. Los restos del grupo de ejércitos Ylderim buscaron replegarse sobre Damasco, abandonando totalmente Palestina. Fueron castigados por ataques aéreos constantes; en particular el 7º ejército que perdió en el paso de Wadi Far docenas de camiones y piezas de artillería, evidenciando la desmoralización de sus hombres, que no eran capaces de responder a las pasadas a baja altura de los aviones británicos.


La 15º brigada de caballería británica entró en Haifa el 23 de septiembre. El Asien Korps de Von Oppern se colocó como retaguardia de refresco de los supervivientes que convergían en el sur del lago Tiberidades. El contingente turco-alemán del capitán Von Keyserling en Samakh trató desesperadamente de proteger esta vía de escape, pero fue arrollado por la 4º brigada de caballería australiana.

En Transjordania, el 4º ejército turco empezó a verse afectado por los desfavorables acontecimientos. Djemal Kucuk decidió esperar al II cuerpo que había evacuado la estación de Maan. Este retraso permitió a los árabes de Lawrence tenderles sangrientas emboscadas que culminaron el 27 de septiembre con la masacre en un oscuro episodio de 250 alemanes y turcos que se habían rendido, amplificado al día siguiente cuando los árabes rebeldes entraron en Deraa y asesinaron a los soldados turcos heridos que languidecían en los andenes. Solo la llegada de la 10º brigada de caballería detuvo la matanza.

Después de llegar a Damasco y enterado de la verdadera magnitud del desastre, Von Sanders consideró que defender el sur de Siria era inviable. Solo disponía del Asien Korps de Von Oppeln, y restos destrozados del 4º y 7º ejércitos turcos. Entretanto continuaban las operaciones de limpieza por parte de los hombres de Allenby, que apresaron a 10.000 turcos y confiscaron depósitos de material en los últimos días del mes. Los supervivientes abandonaban el sur de Siria, unos en ruta a Homs y otros por el desfiladero de Barada, donde el 30 de septiembre sufrieron otro descalabro a manos de la división australiana montada.

El 1 de octubre la 5º división de caballería, la 3º brigada de caballería australiana
y los árabes de Lawrence entraron en Damasco dirigidos por el jerife Nasir, en representación de Husayn de La Meca y del emir Faisal. 

Nasir fue el encargado de escenificar la victoria en la antigua capital del califato, acompañado por jefes tribales como Auda Abu Tayi y Nuri Shalaan, con un séquito de 1.500 paramilitares árabes. La entrada fue ordenada, puesto que los últimos soldados otomanos  habían abandonado la ciudad el día anterior en ferrocarril. Apretadas multitudes expectantes contemplaban con sentimientos encontrados al nuevo poder.
Faisal llegaría el 3 de octubre, en un nuevo desfile, montando en un tradicional caballo alazán, a pesar de que se ofreció un llamativo coche Mercedes abandonado por los alemanes.

 Sin embargo el entusiasmo de Faisal recibiría pronto un jarro de agua fría. También Allenby había acudido a la ciudad. Ambos se reunieron horas más tarde en un hotel y aparecieron las primeras discrepancias políticas. El general británico le informó, con Lawrence actuando de privilegiado interprete, que los territorios ganados, aunque formalmente bajo la soberanía hachemita, se repartían en la práctica en protectorados británicos y franceses. En Palestina, según la declaración Balfour la administración local carecería de cualquier contenido político. Mientras continuara el estado de guerra, Allenby sería el encargado de ejercer el mando en todas las zonas árabes arrebatadas a Estambul. 

Más tarde, en el ayuntamiento Faisal fue aclamado otra vez, pero seguramente con un humor sombrío después de la entrevista que dibujaba un futuro complicado para las aspiraciones árabes.



El frente balcánico en Macedonia  había permanecido casi estático desde 1916, salvo ocasionales golpes de mano. En Bulgaria, los problemas surgidos con el suministro y el desgaste bélico habían provocado la sustitución del gabinete Radoslavov por el de Aleksandar Malinov, sustentado por el partido demócrata, el nacional y el liberal progresista, desde el 21 de junio. El líder agrario Stamboliski, partidario de la neutralidad, fue sacado de la cárcel y puesto en un suave arresto domiciliario, en un gesto conciliador


Para el año 1918 los Aliados habían previsto una serie de ofensivas limitadas, pero el avance alemán en el frente occidental durante la primavera había obligado a suspenderlas. En junio de 1918 el general Guillaumont fue reemplazado al frente del llamado "ejército de Salónica" por Franchet d´Esperey, un veterano de la batalla del Marne.  Los Aliados habían reunido unas 35 divisiones (ocho francesas, siete británicas, seis griegas, seis serbias y cuatro italianas, aunque de efectivos incompletos sobre todo a causa de las fiebres endémicas de la zona), con 650.000 hombres y las habían equipado y adiestrado convenientemente.El nuevo comandante solicitó nuevos recursos para una operación fulminante. Los franceses comenzaron a mover sigilosamente gran cantidad de artillería pesada hacia las montañas, mientras los británicos emprendían acciones de distracción más al este, en Tracia Occidental.


El visto bueno para iniciar el proceso llegó el 10 de septiembre, tras la victoria de Amiens y otros éxitos notables en el frente Occidental. Los búlgaros les oponían 17 divisiones, con el apoyo de dos divisiones turcas y algunos batallones de especialistas alemanes, coordinados por Von Mackensen.


La llamada campaña del Vardar empezó con el característico bombardeo previo en la madrugada del 14 al 15 de septiembre. A las 5.30 horas se pusieron en movimiento las fuerzas francesas, serbias e italianas. En un par de días lograron penetrar 10 kilómetros, y al tercer día la ruptura era total logrando profundizaciones de hasta 30 kilómetros respecto al frente original. Este conjunto de combates es conocido como la batalla de Dobro Pole. Carentes de reservas dignas de ese nombre y con todo del valle del Vardar expuesto, las tropas  búlgaras empezaron a flaquear, y lo que es peor, a mostrar falta de voluntad de seguir resistiendo y de regresar a sus hogares. Todavía el 2º ejército búlgaro fue capaz de repeler el 19 de septiembre un ataque mixto de ingleses y griegos en Doiran aunque cedieron el pueblo. Esto  permitió a los búlgaros intentar trasladar fuerzas al punto crítico en Macedonia para cortar el paso a los Aliados en el río Cherna. Sin embargo sus columnas fueron desbaratadas en el paso de Kosturino por las constantes y efectivas incursiones aéreas de la RAF.


El 22 de septiembre los serbios llegaron a Negotina, en el trascendental ferrocarril a Salónica, y el 25 de septiembre tropas coloniales francesas estaban tomando posiciones en las sierras alrededor de Skopje (Uskub) y el 26 tomaron Strutmisa, en el territorio búlgaro.


La situación en el interior de Bulgaria se precipitó ante las malas noticias, la incapacidad de Berlín y Viena para suministrar más ayuda, y las privaciones económicas. Se organizaron revueltas y consejos en varias ciudades. La mano de la legación norteamericana, que seguía funcionando puesto que EE.UU no había declarado la guerra a Bulgaria, tuvo algo que ver en estos sucesos. La noche del 26 de septiembre un oficial de estado mayor búlgaro acudió al campamento del general Milne solicitando una suspensión de hostilidades de dos días, y envió de una delegación de paz..


El día 29 de septiembre, mientras caía Skopje ante la caballería francesa, el gobierno de Malinov aceptaba las rigurosas condiciones impuestas para los Aliados para un armisticio: se comprometía a desmovilizar completamente su ejército salvo unos pocos destacamentos en la frontera con Turquía y en los ferrocarriles; permitía que tropas aliadas ocuparan puntos clave; entregaba su armamento, aceptaba que 100.000 de sus hombres permanecieran prisioneros por tiempo indeterminado. También había condiciones territoriales: Bulgaria evacuaba todas las zonas ocupadas que había reclamado como propias: lo que conservaba de Macedonia, y la Tracia griega. Dejaba su territorio a disposición de los Aliados para posteriores movimientos. 


El armisticio entró en vigor al día siguiente. Bulgaria era el primer miembro de las Potencias Centrales en claudicar. No sería el último.






28.7.13

ESTABILIZACIÓN EN MACEDONIA



Para los estrategas alemanes una ofensiva resolutiva contra Salónica en 1917 habría supuesto una tarea absorbente en el extremo de una línea de comunicaciones larga e inadecuada. Además hubiera despertado las diferencias latentes entre Austria-Hungría, Bulgaria y Turquía respecto al futuro de Macedonia.

La postura  alemana respecto a la actitud contemporizadora  a seguir en el frente macedonio puede colegirse de las opiniones de Hindenburg:

“Debo mencionar también otros dos planes de los que debimos ocuparnos en el invierno de 1916-17 (…)respecto al ataque en Macedonia  contra  las tropas de la Entente. Bulgaria acariciaba este plan con todo fervor (…) Bulgaria quedaría casi liberada tanto política como militarmente y la empresa respondía también a los más ardientes deseos del país y de su gobierno. (…) el desembarazo militar de Bulgaria no significaba ninguna ventaja para nuestra situación general, según el criterio que entonces tenía formado. Si se hubiera obligado a las tropas que sostenían a la Entente en Macedonia a abandonar esta ciudad [ Salónica]  se habrían enfrentado a nosotros en el frente occidental. Y me parecía muy problemático emplear en alguna parte a las fuerzas búlgaras que quedaran libres en los Balcanes. El empleo de las divisiones búlgaras durante las operaciones en Rumanía al norte del Danubio, fuera de las comarcas que no representaban ningún interés inmediato para los búlgaros, había ocasionado desagradables disputas. 


En mi opinión, el mayor rendimiento de los soldados búlgaros se podía obtener si estos se dedicaban a entretener a las fuerzas de la Entente en Macedonia”

Los Aliados estaban comprometidos sentimentalmente con la causa de Servia, origen ( aparente ) de todo el conflicto mundial. Necesitaban liberar a su aliada de la ocupación y de hostigar a los socios balcánicos de Alemania. Por ello su contingente en la zona a mediados de año ya ascendía a la apreciable fuerza de 600.000 soldados que conformaban una tropa heterogénea con presencia principalmente servia, francesa, inglesa, y mas testimonial de rusos e italianos. Los griegos, sobre cuyo territorio se asentaban las bases y posiciones clave de los Aliados ( empezando por la crucial del puerto de Salónica ) finalmente se decantaron por la Entente, después de que las amenazas y presiones de Inglaterra  resolvieran la ambigüedad griega que se  venía arrastrando desde 1915. Este proceso concluyó con la toma de control de Atenas, la abdicación el 12  junio del rey Constantino I, progermano, que fue sucedido por su hijo Alejandro, y el afianzamiento en todo el país del gobierno provisional de  Venizelos, un completo títere de los Aliados. Grecia declaró oficialmente la guerra a Berlín y Viena el 29 de junio. En consecuencia las tropas griegas entonces pasaro a  alinearse masivamente junto al  ejército expedicionario mandado por Maurice Sarrail. 

No obstante, finalmente ambos bandos permanecieron a la expectativa, concentrando sus esfuerzos prinicpales en otros frentes. Es cierto que Sarrail organizó varios asaltos, el 24 de abril  protagonizado por los británicos en torno a las colinas del lago Doiran, repetido el 8 de mayo en forma de ataque nocturno rechazado por la artillería búlgara con ayuda de reflectores. Apoyándolo, al día siguiente, se movieron en torno a Monastir los franceses, servios, italianos y rusos, que  no consiguieron asentarse en la  línea de cumbres, sobre todo por la acción expeditiva de la artillería pesada alemana que secundaba a los búlgaros. Sus pérdidas hacia el día 23 de mayo, cuando se suspendió el futil asalto, ascendieron a 14.000 hombres.

 En verano, los británicos evacuaron el valle del Strumma para evitar los efectos indeseados de la plaga de mosquitos, manteniendo solo unas pocas cabezas de puentebpara hostigar a los búlgaros. Como se puede comprobar, los afanes de los hombres de Sarrail  fueron totalmente baldíos. 

Es interesante comprobar como entre las tropas rusas, desplegadas en un punto relativamente aislado respecto a su propio país, se propagaban los efectos desmoralizadores de la revolución de marzo. El general Dietrichs, jefe de la fuerza expedicionaria rusa comentaba después del fracaso de Monastir en mayo : " Los últimos acontecimientos de Rusia aumentaron la lentitud y la incertidumbre de la comunicación postal y para lo único que sirven los diversos rumores  y el chismorreo ocasional, que llegaban a las trincheras  desde la retaguardia y que difundían unos cuantos inútiles, es para poner a los hombres más nerviosos, preocupándolos y paralizando su voluntad"

El sector balcánico permanecería más o menos estable hasta finales del verano de 1918, pero la fermentación política continó durante este periodo: el 20 de julio de 1917 representantes exiliados procedentes de Servia y de las provincias meridionales austrohúngaras  firmaban el pacto de Corfú, un manifiesto para crear un estado que agrupara a los eslavos del sur, encabezado por la monarquía servia.  Tampoco Sarrail conservaría hasta el final su puesto de mando en Grecia; en diciembre de 1917 fue destituido por el irrascible Clemenceau y sustituido por el general M. Guillaumat.

4.9.12

RUMANIA SUCUMBE

El ejercito rumano enfrentado a una débil resistencia austrohúngara de milicias y grupos improvisados de mineros armados ( alrededor de 30.000 ) solo avanzó tímidamente en el sureste de Transilvania, manteniéndose a la expectativa de que los rusos atravesaran los Cárpatos por Bukovina, suponiendo que semejante fuerza combinada les permitiría irrumpir en la llanura húngara. Para conjurar este peligro los alemanes enviaron 3 divisiones a Bukovina, desde el frente occidental para apoyar a los austriacos del archiduque Carlos y su lugarteniente alemán Von Seekt.


Mackensen desplazó su fuerza, el denominado “ejército del Danubio” que operaba desde Bulgaria comprendiendo tropas búlgaras, alemanas, turcas y austríacas ( posiblemente la colaboración mas estrecha llevada a cabo por los diferentes miembros de las Potencias Centrales en todo el conflicto ) a lo largo de Dobrudja, la llanura costera fronteriza entre Rumania y Bulgaria. Después de que las tropas de Lechitski fueron repelidas de los Cárpatos, en lo que constituyo el último suspiro de la ofensiva Brusilov, los rusos aguardaron a que fueran precisamente los rumanos los que tomaran la iniciativa abriendo los pasos de montaña sorprendiéndolos desde la retaguardia. Falkenhayn aprovechó esta descoordinación entre rusos y rumanos para poner a punto a su IX ejército en el oeste de Transilvania mientras el apurado I ejército austríaco del general Arthur Arz Von Straussenburg golpeaba a su izquierda. Ludendorff, tal vez aviesamente ante la oportunidad de enmendar la plana a su antiguo superior y ahora subordinado, lo “bombardeó” con telegramas que el propio Falkenhayn calificó de “superfluos y anodinos”.



Sus doble ofensiva por los flancos contra el 1º ejército rumano tuvo lugar en un frente de 80 kilómetros de anchura al suroeste y al noreste de Hermannstadt ( actual Sibiu ). Mientras la fuerza principal atacaba la ciudad, el cuerpo Alpino del general Kraft Von Dellmensingen en la derecha se movió tras el enemigo para asegurar el paso Rotenturm ( actual Turnul Rosu ) y bloquear el escape rumano hacia el sur. Los hombres de Falkenhayn irrumpieron tras librar una batalla de cuatro días a finales de septiembre, continuando la marcha hacia oriente frente a una ligera resistencia. Este avance forzó al 4º ejército rumano en el norte a retirarse, permitiendo a los austríacos de Von Straussenburg alcanzar las fronteras de Moldavia aunque allí el endurecimiento de la resistencia y las nevadas los detuvieron.

Entretanto Mackensen descargaba su golpe desde el sur; a primeros de septiembre asedió Turtuki, un complejo fortificado a orillas del Danubio que algunos rumanos bautizaron pomposamente como “nuestro Verdun”, aunque las dos divisiones que la custodiaban capitularon inmediatamente…Silistria, la otra gran fortaleza rumana en el Danubio y puerta a la región costera de Dobrudja cayó poco después. A finales de mes Mackensen amenazaba el puerto de Constanza, principal salida al mar Negro del país balcánico, e importante depósito de suministros.

Ante la esperanza que abrían estos triunfos de conseguir un rápido colapso del nuevo socio de los Aliados, Ludendorff atendió las peticiones de envío de refuerzos, apreciando la posibilidad de atrapar a sus enemigos en Valaquia, y ordenó a Max Hoffmann, ascendido a jefe de estado mayor del Oberost tras la promoción de Ludendorff, que transfiriese 3 divisiones de infantería y 2 de caballería al sur.

El 10 de octubre los rumanos fueron completamente desalojados de suelo austrohúngaro. Mackensen y su jefe de estado mayor Gerhard Tappen gastaron varias semanas cohesionando sus heterogéneas tropas, que sostenían un frente de unos 100 kilómetros entre el Danubio y el mar Negro al acecho de Constanza. El día 19, una vez preparado, Mackensen emprendió el avance desmoronando instantáneamente las líneas enemigas y el 23 de octubre se apoderó del codiciado puerto y de grandes depósitos petroleros sitos en él. Tras una indicación de Ludendorff dispuso su fuerza principal hacia el suroeste, donde se preparó para cruzar el Danubio. Al mismo tiempo el IX ejército forzó los pasos de los Alpes Transilvanos y descendió a las planicies de Valaquia. Falkenhayn había tanteado los desfiladeros desde finales de octubre, apreciando más posibilidades en los pasos Vulcan y Szurduk en el flanco derecho; la complicada tarea de forzarlos recayó sobre el general Kühne con 4 divisiones de infantería y 2 de caballería. Parte de ellas fueron equipadas con útiles especializados de montaña.

Entre las unidades que participaron asegurando los picos dominantes sobre esos pasos se contaba el batallón de  montaña de Württemberg,  cuya 2ª compañía dirigía el teniente  E. Rommel. Este escribiría recordando sus peripecias en Muncelul y el ascenso a la Cota 1.794:  " Empezó a llover cuando comenzabamos  a ascender sin el beneficio de un guía. La lluvia se hizo más fuerte mientras la noche empezaba a caer y se volvía al poco negra como la pez. La fría lluvia se convirtió en un aguacero y nos empapó hasta el tuétano. Avanzar más sobre la empinada y rocosa pared era imposible, así que vivaqueamos a ambos lados del camino de mulas a una altitud de 1.510 metros (...) todos los intentos de encender un fuego con madera de pino enano fallaron. Nos reunimos en cuclillas muy juntos envueltos en mantas y medias tiendas y temblando por el frío (...) Finalmente se hizo la suficiente claridad para continuar la ascensión hacia la Cota 1.794 y pronto alcanzamos la línea de nieves. Cuando alcanzamos la cumbre, nuestras ropas y mochilas estaban congeladas, pegadas a nuestras espaldas"


  Kühne atacó el 11 de noviembre y después de seis días de combate consiguió atravesarlos y alcanzar los llanos camino de Craiova, que ocupó el 21 de noviembre. A continuación giro a la izquierda, hacia el este, para alcanzar el río Alt, cuyos puentes habían sido demolidos. Sus destacamentos de caballería exploraron hacía el sur y tomaron el único puente intacto que restaba sobre el Alt, lo que permitió a los destacamentos de Kühne flanquear a parte del 1º ejército rumano, que fue copado cuando trataba de replegarse sobre el Danubio.

MAPA. PRINCIPALES OPERACIONES EN LA CONQUISTA DE RUMANIA, OTOÑO 1916




Mackensen tampoco permanecía ocioso. Cruzaba el Danubio el 23 de noviembre, girando al noreste, y una semana más tarde estaba a solo 20 kilómetros de Bucarest. Simultáneamente a la izquierda de Kühne el cuerpo Alpino se abrió camino por el Roterturm, llegando a Pitesti a fines de noviembre y continuó al norte del río Arges. Este movimiento envolvente abrió el camino a las tropas que aguardaban en Krondstadt , que finalmente rebasaron el paso clave de Pedreal. De todos modos Kühne tuvo que hacer una pausa sobre el Alt, procurando concertar posiciones con el ejército del Danubio a su derecha y con el cuerpo Alpino a su izquierda.

Los rumanos, ante el desastre previsible decidieron jugarse el todo por el todo y contraatacaron al suroeste de Bucarest apuntando al ejército del Danubio con la esperanza de aislar a las unidades avanzadas de Mackensen. Una de las divisiones turcas impidió. Ahora fue el turno del contraataque definitivo de Mackensen cuando la caballería de Kühne empujó adelante abriendo una brecha por la que irrumpió la infantería del IX ejército, a la vez que la unión del flanco izquierdo de Kühne con el derecho de Dellmensingen se transformó en un rodillo en el interior de la Valaquia central. La culminación tuvo lugar el 6 de diciembre con la huída de las autoridades y la caída de Bucarest. Las fotos de Mackensen montando en un soberbio caballo blanco por sus calles fue reproducida por los periódicos alemanes, ávidos de buenas noticias.

A partir de entonces Mackensen recibió el mando del IX ejército y el general Kosch pasó a dirigir el ejército del Danubio. La persecución de las tropas rumanas en franca retirada no pudo explotarse adecuadamente por lo precario de los caminos en pleno invierno. A principios de 1917, con asistencia rusa, los rumanos estabilizaron un frente sobre el delta del Danubio y el bajo curso del Sereth. Pero la mayor parte del país; Valaquia, Dobrudja y el sur de Moldavia quedaron bajo el dominio de las Potencias Centrales, incluyendo sus fuentes de petróleo y cereales, tan necesarios para aliviar los efectos del bloqueo.



Ludendorff estaba exultante. Había temido una dura batalla en torno a Bucarest, aunque la destrucción de los campos petrolíferos de Ploiesti suponía un contrapunto negativo. Pero asegurar el espacio balcánico para las Potencias Centrales después de haber rozado el desastre durante el verano era un premio y un buen auspicio para la recién estrenada dirección suprema del dúo Hindenburg-Ludendorff. La guerra podía continuar. En cambio los Aliados, especialmente Rusia, veían como se esfumaba una de sus cartas sorpresa para resolver en breve la lucha a su favor. La guerra también se alargaba para ellos. Pero seguían teniendo enormes recursos y voluntad de victoria. Tampoco cejaron.

5.3.11

ESPECIAL: EL EJÉRCITO BÚLGARO

FOTO. HOMBRES DE LA 7º DIVISIÓN BÚLGARA
Debido a su tormentosa historia desde la recuperación de la independencia en 1878, y a pesar de su reducida extensión y recursos materiales, Bulgaria era considerada la “Prusia” de los Balcanes. Después de la guerra ruso-turca de 1877, el congreso de Berlín del verano de 1878 frustró las expectativas de una Gran Bulgaria al sustituirla por el pequeño principado de Bulgaria ( obligado a prestar vasallaje al gobierno de Estambul hasta 1908 ) y además desgajado de la provincia de Rumelia oriental, de mayoría étnica búlgara, aunque los dirigentes de Sofia lograrían anexionarla en 1885. De este modo se alimentó el irredentismo, primero dirigido contra el imperio turco otomano y más tarde contra sus vecinos balcánicos cristianos por la posesión de Macedonia, cuyos habitantes eran catalogados de "búlgaros del oeste". En esas condiciones el ejército fue un organismo indispensable para mantener la integridad nacional y sostener las cambiantes fronteras, gozando de un fuerte arraigo y prestigio entre la población.

FOTO. EL GENERAL NEREZOV, COMANDANTE DE LA 9º DIVISIÓN JUNTO CON DELEGADOS ALEMANES.
El zar Fernando I ostentaba la máxima autoridad del ejército búlgaro ( “Bulgarska Voyska” ) pero el Teniente General Nikola Zhekov era el comandante operativo. Las fuerzas armadas reunían un total de 390.000 hombress. Estaban compuestas por el ejército en activo ( “ Deystvuyushta Armiya” ) de 85.000 soldados en ejercicio entre los 21 y los 23 años; el ejército de la Reserva ( “Reserna Armiya” ) con 250.000 hombres entre los 24 y los 40 años; y la Milicia Nacional ( “ Narodno Opolecnie” ) con 59.000 hombres entre los 41 y los 46 años.

IMAGEN. GRABADO REPRESENTANDO A OFICIALES Y SOLDADOS BÚLGAROS DEL PERIODO.

El país estaba dividido en tres regiones militares.

- la primera, con sede en Sofía, abarcaba la Bulgaria occidental.
- La segunda, con sede en Plodiv, se extendía por la Bulgaria meridional.
- La tercera, con sede en Ruse, comprendía la Bulgaria septentrional.

Más tarde se añadió una cuarta región con los territorios de la Macedonia serbia, ocupados y anexionados por los búlgaros desde finales de 1915, con sede en Üskub ( nombre búlgaro de Skopje )


MAPA. LAS REGIONES MILITARES BÚLGARAS ( INCLUIDA LA 4ª, CREADA TRAS LA OCUPACIÓN DE LA MACEDONIA SERVIA EN 1915)

Existían 15 divisiones de las cuales 13 eran de infantería ( una de ellas reconvertida en división de montaña en noviembre de 1916 ) y dos de caballería. Para las campañas se las agrupó en cuatro ejércitos:

El 1º ejército estaba bajo el mando del Teniente General Climent Boyadshiev, sucedido en 1916 por el Teniente General Dimit Geshov. Se desplegó en Macedonia bajo la supervisión del grupo de ejércitos del general alemán Mackensen.

El 2º ejército, al mando del Teniente General Georgi Todorov se acantonaba en la Macedonia suroriental.

FOTO. TROPAS BÚLGARAS EN EL FRENTE DE MACEDONIA

El 3º ejército, bajo el mando Stefan Toshev, sucedido en 1916 por el Teniente general Nerezov permanecía apostado en el norte de Bulgaria y se transformó en septiembre de 1916 al entrar en conflicto con Rumania, en el ejército del Danubio, en combinación con tropas alemanas y turcas. Participó en la conquista de la región costera rumana de Dobrudja, arrebatada a Bulgaria durante la II guerra Balcánica en 1913.

El 4º ejército del Teniente General Savov actuó como fuerza de ocupación en la parte griega de la Tracia occidental. Aparte de actuar en los ejércitos nacionales, seis divisiones estuvieron integradas temporalmente en el XI ejército alemán durante la conquista de Serbia.

 FOTO. AUTO BLINDADO AUSTIN II RUSO CAPTURADO POR LOS BÚLGAROS DURANTE LA CAMPAÑA EN DOBRUDJA, EL 17-XI-1916

Respecto a las divisiones, su dotación completa de hombres era de 24.000 efectivos, organizados en dos brigadas de infantería, cada una con dos regimientos, sumando así cuatro regimientos por división. Un regimiento contaba con 4.583 hombres ( por tanto 18.332 efectivos el total de regimientos divisionales ). Las cuatro compañías de un batallón reunían cada una 263 hombres, lo que 1.057 soldados por batallón. El regimiento se completaba con una compañía de ametralladoras de 80 hombres y una compañía de trabajadores no combatientes de 180 hombres.


IMAGEN. DIVERSOS UNIFORMES USADOS POR EL EJERCITO BÚLGARO EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL ( Original Osprey )


Aparte de los regimientos de infantería convencional, las divisiones contenían un regimiento de artillería de 1.959 miembros, compañías de policía militar ( “Polska Zhandermeriya” ), un batallón de ingenieros, un compañía médica, un batallón de caballería y una compañía de suministros.

En lo tocante a las divisiones de caballería, estas se componían de de dos brigadas, cada una con dos regimientos de 657 miembros. Un regimiento contaba con cuatro escuadrones de 141 hombres cada uno, incluyendo en sus filas personal no combatiente y ametralladoras. La división se completaba con un regimiento de artillería a caballo ( de tres batallones de tres baterías ) y compañías de señales, médica y de abastecimiento.


La mayoría de los fusiles y carabinas empleados eran Mannlicher austriacos 8 mm de los modelos 1890 y 1895, aparte de unos 50.000 Nagant M1891 rusos adquiridos durante las guerras balcánicas.

"LOST BULGARIA" EXCEPCIONAL GALERÍA DE FOTOS DEL EJÉRCITO BÚLGARO EN LA I GM 

6.1.11

ESPECIAL: EL EJÉRCITO RUMANO EN 1916

El "Armata activa" o ejército ordinario, estaba formado por los hombres comprendidos entre los 21 y 28 años; el "Reserva armatei" o ejército de la reserva abarcaba a los que estaban entre los 24 años y los 40 años; y la milicia, los de 41 a 46 años. Entre 1914 y agosto de 1916 el ejército se amplió hasta llegar veinte divisiones de infantería y dos de caballería. El jefe del estado mayor era el general Dumutru Iliescu, aunque el rey Fernado I ostentaba legalmente el mando supremo.

FOTO. EL REY FERNANDO I DE RUMANIA ( IZQUIERDA ) DURANTE UNA VISITA A INGLATERRA. El 27 de agosto de 1916 el gobierno rumano se decidió finalmente a declarar la guerra a Austria-Hungría, con la pretensión de apoderarse de la región fronteriza de Transilvania, poblada mayoritariamente por rumanos aunque con grandes minorías de húngaros y alemanes. En esa fecha se movilizó a 833.601 hombres sumando oficiales y tropa, equipados con 800 ametralladoras y un auténtico museo de artillería de 1.300 piezas. Las divisiones de la Reserva número 21º,22º y 23º quedaron formadas el 9 de septiembre, dos semanas después del comienzo de la guerra para Rumania. A partir del conjunto de las divisiones disponibles se formalizaron siete cuerpos de ejército, distribuidos en cuatro ejércitos: I ejército del general Ioan Clucer, cuartel general en Craiova. Integrado por el 1º cuerpo de ejército. II ejército del general Grigoire Crainiceanu, cuartel general en Baicoi. Integrado por los 2º y 3º cuerpos de ejército. III ejército del general Alexander Averescu, cuartel general en Bucarest. Integrado por los 6º y 7º cuerpos de ejército. IV ( inicialmente "del Norte" ) del general Constantin Presan, cuartel general en Bacau. Integrado por el 4º cuerpo de ejército.

El 5º cuerpo de ejército permanecía a la expectativa para situaciones de emergencia.

FOTOS. MEDIOS DE TRANSMISIONES ANIMALES E INALAMBRICAS EN EL EJERCITO RUMANO A nivel de grandes unidades los ejércitos estaban estructurados en cuerpos, y estos en divisiones: las primeras 15 divisiones disponían de complementos de artillería y ametralladoras al completo, la decimosexta división de algunos, y el resto, de ninguno. La infantería era una mezcla de regulares, reservistas, territoriales y milicianos. Naturalmente los regulares recibían el mejor armamento y equipo, y la milicia debía contentarse con el más obsoleto. Una división del primer escalón ( las numeradas del 1º al 10º ) disponía de gran potencial, hasta 27.000 hombres. Estaba estructurada en dos brigadas de dos regimientos cada una ( por tanto 4 regimientos divisionales ). Aparte se les agregó una brigada de infantería de la Reserva. El reglamento estipulaba 4.793 hombres por regimiento divididos en tres batallones de 1.160 hombres cada uno. Un batallón se subdividía en cuatro compañías de a pie y una compañía de ametralladoras. En el caso de que el regimiento fuera calificado de infantería ligera ( " Vinatori" ) sus batallones se reducían a dos.

Las divisiones disponían de un escuadrón de caballería ( "Calarasi" ) y de una brigada de artillería compuesta de dos regimiento de dos o tres batallones cada uno. Asimismo se asignaba una compañía de ingenieros, una sección encargada de señales y comunicación ,y un batallón de servicios varios ( incluía servicios médicos y de aprovisionamiento ).

MAPA. LAS FRONTERAS DE RUMANIA EN 1916. ACANTONAMIENTO DE LOS EJÉRCITOS RUMANOS. La lista de las divisiones rumanas y sus mandos en agosto y septiembre de 1916: 1º Division: General Ioan Dragalina 2º Division: General Constantin Manolescu 3º Division: General Marin Nicolescu 4º Division: General Gheorghe Burghele 5º Division: General Petre Frunza 6º Division: General Constantin Cristescu 7º Division: General Ion Istrate 8º Division: General Ioan Patrascu 9º Division: General Ioan Basarabescu 10º Division: General Artur Vaitoianu 11º Division: General Ion Muica 12º Division: General Traian Gaiseanu 13º Division: General Alexandru Socec 14º Division: General Petre Vasilescu 15º Division: General Eremia Grigorescu 16º Division: General Constantin Anastasiade 17º Division: Desconocido 18º Division. Desconocido 19º Division: General N. Arghiescu 20º Division: General David Praporgescu 21º Division: Desconocido 22º Division: General Aristide Razu Curiosamente, las fuerzas armadas rumanas estaban bastante influenciadas por el modelo marcial de los Imperios Centrales en lo que se refería a vestimenta y armamento, puesto que en los años anteriores la monarquía rumana había procurado relacionarse cordialmente con ellos. Los rifles de infantería eran austriacos, sobre todo modelos Mannlicher de 1893 y 1895 y unas decenas de miles de Steyr M1912; y la artillería de campo la componían piezas de 75 mm Krupp modelo de 1903, alemanas. Baste recordar la apreciación socarrona que hacía Erwin Rommel mientras dirigía la toma de la villa rumana de Kurpenul en noviembre de 1916: "A la derecha yacía la batería que la 1ª sección habia destruido (...) Como no había enemigos en la zona de vanguardia me acerqué con una pequeña patrulla y eché un vistazo a la batería: ¡ cañones Krupp ! ¡ ingeniería alemana !" Respecto a la artillería pesada de campo se contaba con los Schneider M1910 del calibre 105 mm Aunque la milicia estaba dotada con equipos de 1870 como el fusil Peabody-Martini M1879, por otro lado había suficientes fusiles. La artillería adscrita a las divisiones de nueva formación ( de la 11º a la 20º ) eran cañones ligeros de 57 mm procedentes del desmontaje del anillo de fortificaciones de Bucarest y montadas sobre chasis improvisados, en los que el escudo lo constituía precisamente una parte de sus cúpulas originales. Los morteros eran una mezcla del modelo 1896 de la Vickers de 127 mm, y un surtido de modelos franceses y alemanes.

 El verdadero talón de Aquiles era la cuestión de la provisión de municiones. Había cuatro calibres distintos para los fusiles, pero el verdadero problema era que solo se disponía de 1.000 cartuchos por hombre, con lo que la escasez estaba garantizada. Con una industria armamentística débil, Rumania dependía para su municionamiento de capturas o importaciones aunque el gobierno, en la época en que decidía su intervención en la PGM apostaba por una guerra corta que haría innecesaria una reserva de municiones… La fuerza aérea ( "Corpul Aerian Romana" fundada el 20 de abril de 1913 ) estaba compuesta por cuatro escuadrones combinados ( "Escuadrila" ) encargados desde el 15 de agosto de 1916 de apoyar a cada uno de los ejércitos de infantería, y un "grup" adicional para custodiar Bucarest. En los primeros meses de la lucha estaba equipada con una desvencijada colección de aparatos franceses de preguerra ( en condiciones operativas eran 4 Caudron, 2 H. Farman, 10 M. Farman, 8 Voisin y 4 Nieuport ) aunque posteriormente recibiría considerables refuerzos formándose en enero de 1917 la "Aeronautica Regala Romana".

RUMANIA SE DECANTA POR LOS ALIADOS. HINDENBURG SUSTITUYE A FALKENHAYN

El gobierno de Bucarest, alentado por los efectos devastadores de la ofensiva Brusilov sobre Austria-Hungría y por el callejón sin salida de los alemanes en Verdun, se comprometió secretamente a unirse a la causa de los Aliados a mediados del mes de agosto aunque aguardó hasta el día 27 para efectuar su declaración oficial. Hasta entonces Rumania había sido un valioso suministrador de los preciados trigo y petróleo para Alemania y Austria-Hungría, con lo que su decisión les era doblemente perjudicial. El panorama se ensombrecía todavía más para los Imperios Centrales, ya muy agobiados por el cenit de las ofensivas enemigas del verano, al abrirse un nuevo flanco de combate en los Cárpatos transilvanos. Como amargo anticipo, Italia había declarado oficialmente la guerra a Alemania dos días antes, el 25 de agosto, (hasta entonces solo era beligerante contra Austria-Hungría) y se incautó de las propiedades y buques germanos presentes en el país.

Esta coyuntura desfavorable fue el colmo para la estrategia de Falkenhayn, totalmente deshauciada, un desprestigio que obviamente se extendió a su promotor. Empeoró su posición el haber descartado precisamente una intervención rumana a corto plazo. Sus últimos apoyos en el escalafón, como von Hohenborn, ministro de la guerra, el general von Lyncker, jefe del gabinete militar imperial, y von Müller, jefe del gabinete naval, le abandonaron. En el cuartel general de Pless, a lo largo de la tarde noche del 27 al 28 de agosto Guillermo II, ya bastante deprimido después de conocer la sorpresiva postura de Bucarest, recibió un aluvión de quejas de diversas autoridades civiles y militares. Asumiendo que Falkenhayn había perdido el favor de los altos grados del Heer, convocó unilateralmente a Hindenburg y Ludendorff para tratar de remediar la crisis, a pesar de la antipatía que sentía por ambos, temiendo ( acertadamente como se vería poco después ) que el impetuoso Ludendorff le despojaría de muchas funciones en la conducción del conflicto e incluso en la toma de decisiones en el gobierno civil de Alemania.

Consciente de que esa convocatoria a sus rivales en el mando representaba la retirada pública del favor del káiser, principal valedor que le restaba, el 29 de agosto Falkenhayn asumió que debía presentar su dimisión. Como paradoja final le fue encomendada la dirección de las fuerzas que debían reducir el desafío lanzado por los rumanos.

En la subsiguiente reunión celebrada el mismo día 29 con la pareja del Oberost, en la que estuvo presente el canciller Bethmann-Hollweg desplazado expresamente desde Berlín para atajar la tormenta, Guillermo II designó al viejo mariscal como nuevo jefe de Estado Mayor y a Ludendorff como segundo jefe en el puesto. Muy significativamente Ludendorff prefirió rebautizar su cargo como Primer General del Mando Supremo, estipulando que asumiría junto a Hindenburg la autoridad en "todas las medidas y decisiones que puedan ser adoptadas".

Inmediatamente se tomaron las primeras medidas tendentes a centralizar al máximo la conducción de las hostilidades, con la vista puesta en mejorar la eficiencia de los esfuerzos militares y civiles.

Hindenburg despachó una nota ese agitado 29 de agosto al ministerio de la guerra ordenando un drástico incremento de la producción bélica de municiones, que debía duplicarse, y de cañones y ametralladoras en una proporción triple. Todo antes de medio año, con vistas a dejarlas a disposición de las tropas para la siguiente temporada en la primavera de 1917.

Otra de las primeras disposiciones del  estreno del Duo estuvo orientada a crear un organismo decisorio que supervisase la actuación al unísono de todos los ejércitos de los Imperios Centrales y sus asociados. La propuesta fue sancionada en una conferencia presidida por el káiser Guillermo II en la que participaron delegados austrohúngaros, el zar de Bulgaria y el hombre fuerte de Turquía, Enver Pasha.Conrad von Hotzendorf, como jefe de Estado Mayor austriaco, trató de oponerse al severo recorte de competencias que suponía el surgimiento de esta institución, pero infructuosamente, dada la enorme dependencia en todos los aspectos de Austria-Hungría respecto a su socio alemán. De este modo nació el Mando Supremo de la Guerra desempeñado, claro esta, por Hindenburg y Ludendorff. El 8 de septiembre ambos acudieron a una conferencia  con los comandantes de los grupos de ejércitos y de los ejércitos mismos en el cuartel general del kronprinz Ruperto de Baviera, situado en Cambrai, para revisar la situación.

Después de un vivo debate, la asamblea de jefes aceptó que se había entrado en una fase de producción y desgaste, en la que los Aliados tenían la iniciativa operacional en el frente Occidental. La estrategia y las tácticas debían adaptarse al escenario resultante, para reducir las pérdidas en hombres y material, que tan terribles habían sido en 1916. Si no se obraba en consecuencia,  el riesgo de un colapso ante ofensivas enemigas reanudadas sería máximo en 1917.

Para contrarrestar esto, Ludendorff presentó a los grupos de ejércitos del Oeste una serie de pasos que incluían la conveniencia de construir dos “Ruckzugs stellungen” o posiciones de retirada fortificadas. Una debía cubrir la base del saliente de Noyon desde Arras hasta las cercanías de Soissons, que recibiría el nombre de Línea Sigfrido, y otra de menor longitud la base del saliente de Saint Mihiel o Línea Michel. Su objetivo era acortar el perímetro defensivo si fuera preciso, liberando unidades para crear una reserva de emergencia.

La planificación para las posiciones fortificadas se inició rápidamente. A finales de septiembre de 1916 el trazado de la línea Sigfrido estaba preparada y se acopiaron los materiales y personal para su construcción. 

La línea estaría a unos 40 kilómetros por detrás de los frentes del 1º, 2º y 7º ejércitos. En el centro de la línea la ciudad de San Quintín fue integrada como un baluarte. En la parte sur se aprovechó el valle del Oise y los altos boscosos del sector de Saint Gobain.

La longitud de la Línea Sigfrido abarcaba 142 kilómetros, acortando el frente unos 45 kilómetros. Sería capaz de recibir entre ocho y diez divisiones, aparte de una reserva de tropas y artillería. El 27 de septiembre, tras la aprobación del OHL, el Kronprinz Ruperto ordenó el inició de los  trabajos, que se esperaba concluyesen en cinco meses.

Otra posibilidad que puso sobre la mesa el Grupo de Ejércitos de Ruperto fue la construcción de una línea de retirada más al norte, entre Arras y La Bassee. Tendría unos 80 kilómetros de longitud y recibiría el nombre de la Línea Wotan. 


En cambio, discurría más cerca de la línea del frente del momento, a unos 15 kilómetros por detrás. Tampoco suponía un acortamiento del tramo a defender. Ludendorff le dio el visto bueno el 4 de noviembre de 1916, pero la escasez de materiales y obreros hizo que se retrasase su comienzo hasta que se completara la Línea Sigfrido.

La conferencia de Cambrai también puso las bases de una doctrina actualizada que se tradujo en una serie de documentos del OHL que promulgaban normas de construcción de fortificaciones, implantaban nuevas tácticas, e introducían cambios organizativas para gestionar en adelante las operaciones defensivas.


23.8.10

EL DILEMA GRIEGO: MACEDONIA, CAMPO DE LUCHA DE BÚLGAROS Y ALIADOS

Después de la debacle de Serbia en 1915 y el fiasco de Gallipoli, evacuada a principios del año, las expectativas de los Aliados en los Balcanes quedaron severamente recortadas, buscando tan solo mantener una presencia testimonial sobre la península y así apoyar las presiones que efectuaban las facciones proaliadas dentro de las hasta entonces neutrales Rumanía y Grecia, y de paso salvar la cara ante la opinión pública dando a entender que Serbia, el origen formal de la guerra mundial, no había sido abandonada a su suerte. Enfrente se les oponía el pequeño pero aguerrido ejército de Bulgaria, veterano de las guerras balcánicas de 1912-13. Debido a la calma de la zona tras la ocupación de Serbia, hasta la fecha los búlgaros solo contaban con una contribución militar restringida de sus socias Alemania y Austria-Hungría.

En parte por ese carácter de encrucijada de contrapuestos intereses varios, las fuerzas de los Aliados desplegadas en la Macedonia griega trataban de representar a todos los miembros de la coalición. Al núcleo inicial anglofrancés estacionado en Salónica y a los serbios refugiados en el invierno de 1915-16, se les sumaron en agosto 5.000 rusos y 11.000 italianos. Durante aquellas semanas el papel ambiguo y complicado de los griegos quedó de manifiesto por su decisión de entregar a los búlgaros el fuerte Rupel, que jugaba un estratégico papel cerrando el valle del río Struma. La influyente embajada británica en Atenas elevó sonoras quejas por la cesión y aumentaron las divergencias sobre la definitiva postura a tomar entre los dirigentes helenos.

Mientras, los búlgaros respondieron al amenazador incremento de tropas enemigas en Macedonia iniciando una ofensiva el 17 de agosto contra la ciudad de Florina, cerca de la encrucijada de las fronteras de Albania, Serbia y Grecia., en la que participaron 18.000 hombres. Florina cayó pronto, el 19, aunque las fuerzas servias en el exilio evitaron un desplome de la línea. La respuesta fue en principio débil, limitándose a algunos bombardeos de la costa de la Tracia occidental en poder de los búlgaros a cargo de unidades ligeras de la Royal Navy.

Hubo que esperar hasta septiembre para que el general Sarrail emprendiera una acción resolutiva: primero con un poco efectivo asalto a las colinas que formaban el dispositivo exterior de Florina, aunque más tarde, a base de perseverar lograra recuperar la ciudad el 17 de septiembre y, efímeramente, el dominante pico Kajmakcalan. El 14 de octubre se usaron con profusión proyectiles de gases tóxicos, con nulo resultado porque no se logró ni arrebatar un metro de trinchera a los búlgaros.

Por otro lado, era frecuente que las adversas condiciones climáticas e higiénicas causaran más trastornos que la propia actividad enemiga: por ejemplo, unos 300 soldados ingleses fallecieron después de haber contraído malaria en su nuevo destino. FOTO. ELEUTERIO VENIZELOS, JEFE DE LOS ALIADÓFILOS GRIEGOS

Los inacabables bandazos de la caótica política griega y el inseguro panorama subsiguiente decidieron a los Aliados a recurrir a un intervencionismo descarado, violentando definitivamente la ya maltrecha neutralidad del país. El 30 de noviembre un destacamento francobritánico se apoderó de El Pireo ante la negativa del rey Constantino I de autorizar el tránsito de pertrechos a través de la capital. Menudearon las escaramuzas y tiroteos en el lugar, seguidos de una frágil tregua. Simultáneamente se propició un golpe de estado alentando la formación de un gobierno provisional con sede en Salónica y presidido por el primer ministro Venizelos, enfrentado desde hacía años al rey.

Inicialmente este gabinete provisional no logró imponer su voluntad en el sur de Grecia, pero mientras tanto los británicos encontraron así un motivo más para continuar su estrategia de hechos consumados desembarcando en diversas islas del Egeo, como ocurrió en Esciros, uno de los nodos del cableado telegráfico.

12.7.07

EL APLASTAMIENTO DE SERBIA


A pesar de la tensión generada por la ofensiva aliada en Champaña Falkenhayn autorizó en septiembre de 1915 la transferencia de efectivos para ejecutar el principal sueño austriaco: conquistar Serbia. La ocasión parecía especialmente propicia porque Bulgaria, vecina de Serbia, estaba basculando hacía los Imperios Centrales animada por el fiasco aliado en Gallipolí; el 6 de septiembre un enviado búlgaro, el coronel Gancev,  se entrevistó con los dirigentes militares austriacos y alemanes, y el 22 de septiembre los búlgaros iniciaron silenciosamente su movilización.

Aunque los planificadores de las Potencias Centrales hubieran querido flanquear simultáneamente a los serbios desde el oeste partiendo de Bosnia el debilitamiento de las unidades austrohúngaras allí acantonadas, por las transferencias al frente italiano lo hacía inviable. Esto redujo a esas fuerzas en Bosnia al papel menor de fijar a las fuerzas montenegrinas para que no interfirieran  las operaciones principales que partirían desde el norte. El 11 º ejército alemán de Von Gallwitz tomó posiciones en Voivodina, en la desembocadura del río Temes. En la misma región, junto al Sava y la confluencia de este con el Danubio,  se dispuso el 3º ejército austriaco, bajo la dirección del general Kövess, agrupando a cuatro divisiones austríacas y un cuerpo alemán de tres divisiones. Todas las fuerzas quedaban adscritas en el grupo de ejércitos del general Mackensen, el artífice de la reciente victoria en Gorlice-Tarnow.



 Los preparativos, asignados a los oficiales del Estado Mayor alemán fueron laboriosos y muy precisos, como recordaba Von Falkenhayn: "El 6 de octubre estuvo marcado por la apertura de las operaciones del 3º ejército austrohúngaro y de nuestro 11º ejército, y el 11 de octubre por los búlgaros. Fue posible madurarlo tan pronto puesto que los preparativos para el despliegue y el cruce del río habían sido absolutamente completados. Ya en la primavera oficiales del  Alto Estado Mayor alemán  habían recorrido toda el área hasta el menor detalle, y todas las medidas de preparación posible habían sido tomadas. Cada posición para baterías, cada posible punto de vadeo, el  acantonamiento de las tropas reunidas, y sus abastecimientos, fueron acordadas, y puentes y otros materiales de cruce, municionamiento y comisariado fueron puestos a punto. Las tropas no tenían otra cosa que hacer salvo marchar y proceder inmediatamente al cruce.  El agudo oficial al cargo de estos preparativos, teniente coronel Hentsch, del estado mayor sajón, se incorporó al estado mayor del grupo de ejércitos Mackensen como intendente general .  Fue principalmente debido a su esfuerzo que estuvimos en disposición de conseguir el efecto sorpresa trayendo las tropas en el último momento, y, además, que toda la tremenda campaña militar de cruzar el Sava y el Danubio fue llevado a cabo limpiamente, sin ningún tropiezo." 

 Al igual que en las anteriores y fracasadas campañas emprendidas en solitario por los austriacos el territorio abrupto, muy boscoso y cortado por torrentes impetuosos, y la existencia de epidemias endémicas dificultó el desenvolvimiento de las tropas incursoras, pero los serbios también acumulaban el desgaste de un año de hostilidades ininterrumpidas, y aunque lentamente, comenzaron a ceder ante las eficientes acometidas  planificadas por el estado mayor de Mackensen, entre cuyos miembros se encontraba, además  de Hentsch,  un brillante subalterno llamado H.Von Seeckt, futuro jefe del ejército en la república de Weimar.


El  9 de octubre capituló la capital, Belgrado. Por añadidura Bulgaria, decidida por las promesas alemanas de saciar sus viejas ambiciones sobre la región de Macedonia se inclinó definitivamente el 11 de octubre por el bando de las Potencias Centrales ( consumando el que sería último gran éxito diplomático de estos ) y declaró finalmente la guerra a Serbia. Esta vio como su frente se duplicaba a oriente y su resistencia sucumbió bajo el embate del 1º y el 2º  ejércitos búlgaros dirigidos por K. Boyadshiev y G. Todorov que lograron el 21 de octubre capturar Skopje y cortar  el ferrocarril entre Serbia y Salónica, conjurando la alarmante posibilidad de una incorporación a la lucha en el interior de los Balcanes de 35.000 soldados aliados del general francés M. Sarrail, que acababan de afianzarse en aquel puerto griego, después de arrancar el 27 de septiembre una autorización del inestable gobierno heleno. Este oficialmente seguía siendo neutral, pero se hallaba dividido en dos desde la tormentosa destitución del proaliado primer ministro E. Venizelos ( que contaba mayoría en el parlamento ) a manos del progermano rey Constantino I. El monarca colocó a candidatos suyos en la jefatura del gobierno, sin lograr pleno reconocimiento de muchos sectores de opinión griegos. Los Aliados venían aprovechando esta confusa situación desde hacía varios meses, instalándose en varias islas griegas del Egeo ( Tenedos, Lemnos, etc ) para apoyar la pugna de Gallipolí haciendo valer la supremacía marítima que ejercían en el Mediterráneo.

Entretanto el 5 de noviembre caía Nish, la segunda mayor ciudad de Serbia; a mediados de mes el ejército serbio había tenido que abandonar casi todo su país y retirarse a la meseta de Kosovo, en el suroeste de la nación. Algunos contraataques desesperados fueron contenidos por los búlgaros a finales de noviembre y los serbios tuvieron finalmente que emprender una desordenada retirada a través de las nevadas colinas albanesas, bajo la mirada desconfiada de sus habitantes, sufriendo hostigamientos ocasionales a manos de los mismos. L. Waring recogería años después estos testimonios: "Los que compartieron la retirada dan una versión confusa de frío, hambre, un paisaje espléndido, emboscadas de los albaneses, de caminos cubiertos de caballos muertos, de moribundos al borde del camino. Nos hablan de que los embajadores de Rusia y Gran Bretaña se tumban sobre paja junto al ministro de Asuntos exteriores serbio, su esposa y su hijo, mientras en la habitación contigua se tumban sin orden ni concierto los ministros, secretarios, cónsules, trujamanes, criados italianos y franceses. Nos cuentan que el rey, tumbado en una camilla tirada por cuatro bueyes, comparte las dificultades del camino con el soldado común ".
IMAGEN.GRABADO REPRESENTANDO LA RETIRADA SERBIA POR ALBANIA

No obstante a primeros de diciembre de 1915 unos 200.000 soldados serbios y varias decenas de miles de civiles alcanzaron los puertos adriáticos de Durazzo ( Durres ) y San Giovanni de Medua ( Lezha )*, azotados por una epidemia de tifus, donde fueron recogidos por docenas de mercantes aliados que los trasladaron a la isla griega de Corfu y posteriormente, una vez reequipados y curados, de nuevo al continente en la Macedonia griega, donde Sarrail había constituido un nuevo frente balcánico contra los búlgaros.

Los Imperios Centrales obtenían de este modo un nuevo triunfo, eliminando la amenaza que pesaba sobre Austria-Hungría desde el sur y despejando una vía de comunicación segura hasta Turquía. Incluso Conrad von Hotzendorf  conjeturó  que Rusia se avendría a una paz negociada tras el colapso de Serbia, según reflejó en un memorandum entregado al emperador Francisco José; pero en Petrogrado hicieron oídos sordos.

Hasta el habitualmente sobrio Falkenhayn mostró cierto optimismo y quedó deslumbrado por las consideraciones de un libro publicado ese otoño, " Mittleuropa ", de F. Naumann, que propugnaba la creación de un bloque territorial desde el Báltico hasta el Mediterráneo bajo la égida alemana, como paliativo al bloqueo naval inglés y alternativa geoestratégica. Pero de este manera el OHL comenzó a entrometerse excesivamente en la labor de los políticos, y con el tiempo acabaría imponiéndose completamente a estos, hasta el punto de marcar la agenda de los objetivos de guerra alemanes. En particular Falkenhayn vetó una propuesta de la cancillería referente a la presentación de una propuesta de paz de Berlín a la Entente.


*AMPLIACIÓN: EL COMBATE NAVAL DE GARGAÑO 28-29 DICIEMBRE 1915

Dentro del esfuerzo por interferir el creciente tráfico mercante  de los Aliados para evacuar a los restos del ejército serbio se produjo esta acción naval. El 28 de diciembre de 1915 un reconocimiento aéreo señaló la presencia en el puerto albanés de Durazzo (Durres) de dos destructores italianos y de siete mercantes. El almirante Haus, jefe de la K.u.K. Kriegsmarine, ordenó al Linienschiffskapitan Heinrich Seitz von Treffen que actuase contra ellos. Esa noche salieron de Cattaro los destructores Balaton, Csepel, Lika, Tatra y Triglav, conducidos por el crucero ligero Helgoland, el insignia de Seitz.

A las 2.35 horas del día 29 de diciembre, cerca del estuario del Bojasa, el Balaton detectó un periscopio y embistió al submarino francés Monge, del que recogió a los supervivientes. Tras llegar a Durazzo a las 7.00 horas cuatro destructores se adelantaron y destruyeron tres mercantes, con el Helgoland y el resto de la flotilla dando cobertura y enfrentándose a las baterías de costa. Desgraciadamente, al salir del puerto el Lika y el Triglav entraron en un campo de minas al tratar de esquivar el campo de tiro del Hegoland. El Lika se hundió rápidamente tras chocar con dos artefactos. El Triglav fue tomado a remolque con dificultades. 

A las 11.35 horas salieron de Cattaro el crucero acorazado Kaiser Karl VI y cuatro torpederos para prestar auxilio. Pero poco después Seitz fue informado del avistamiento de columnas de humo en el horizonte. Eran cruceros y destructores Aliados salidos de Brindisi al conocerse la incursión sobre Durazzo, interponiéndose en la ruta de la flotilla austrohúngara y sus bases. El tullido Triglav fue evacuado y Seitz giró hacia el suroeste. La fuerza Aliada que perseguía a los austrohúngaros la componían el crucero británico Darmouth, el crucero italiano Quarto y cinco destructores franceses, disparando a partir de las 13.50 horas. Además otra fuerza Aliada con el crucero ligero británico Weymouth, el crucero italiano Nino Bixio y cuatro destructores italianos estaba próxima. 


                                           FOTO. H. SEITZ VON TREFFEN

Durante las tres horas siguientes se produjo una agitada persecución que llevó a la flotilla de Seitz hasta las cercanías de la costa italiana. A las 18.00 horas Seitz inició el giro hacia el norte, en dirección al litoral austrohúngaro pasando justo por delante de sus perseguidores y desapareciendo en la creciente oscuridad.

En la mañana del 30 de diciembre los barcos de la monarquía dual entraron a salvo en el puerto de Sebenico. El almirante Haus no quedó muy contento con la pérdida de dos de sus destructores modernos, y destituyó a Seitz, a pesar de su probada habilidad conduciendo la incursión.