17.4.11

MATADERO EN VERDUN: EPILOGO ( IV PARTE )

Por parte alemana la campaña de Verdun quedó clausurada el 2 de septiembre tras un mandato de Hindenburg emitido el 2 de septiembre de 1916, finalizando tajantemente las actividades agresivas. Pero la validez del refrán de "dos no pelean si uno no quiere" es incierta en determinados casos. Los círculos gubernativos parisienses no se mostraron dispuestos a permanecer a la expectativa y presionaron a Joffre, cuyo bagaje en la conducción de la guerra era mediocre en el último bienio, para tomar la iniciativa. El generalísimo francés visitó el 13 de septiembre los campamentos de Verdun para condecorar a soldados destacados y departir con Nivelle y Mangin la conveniencia de recuperar el terreno perdido desde febrero. Además contaban con el incentivo de disponer de superioridad artillera local, gracias al incremento de la producción propia y la sustracción de piezas alemanas por el compromiso en el Somme; aunque las acuciantes necesidades también obligaron a los franceses a distraer ocho baterías de 155 mm para reforzar aquella batalla septentrional.

El plan de Mangin contemplaba el empleo de cuatro divisiones actuando en las canteras de Haudromont, Thiaumont y las crestas de la Culebra, justo entre el pueblo y el fuerte Douaumont. Mangin rectificó ampliando los objetivos e incluyo los propios fuertes de Douaumont y Vaux, al constatar la imperiosa necesidad de recuperar los puntos dominantes si se quería sacar algo en limpio. Las claves de la acción serían una meticulosa y potente preparación artillera con 969 piezas, inaugurada el 3 de octubre, y mantenida durante tres semanas, concediendo preferencia a la aniquilación de las baterías contrarias. En esa tarea la aviación francesa, que se había hecho con la primacía indiscutible sobre los cielos del saliente, desempeño un papel crucial orientando el tiro y eliminando a los aviadores alemanes. A partir del 19 de octubre y hasta el día 24 se intensificó la presión de bombardeo sobre la línea adelantada, con nada menos que 500.000 proyectiles de 75 mm y 100.000 de 155 mm

A las 8.20 del 22 de octubre los franceses recurrieron a una añagaza. El tiro de cañón se alargó formando una barrera móvil y arrasando las trincheras de comunicación. Este hecho hizo cundir la alarma entre los alemanes que lo interpretaron como un signo inminente de un asalto de infantería, e hicieron entrar en liza sin restricciones su propia artillería. Eso era precisamente lo que esperaba Mangin, que mantuvo a sus soldados tranquilamente a cubierto. Entretanto, las baterías alemanas que habían revelado imprudentemente su emplazamiento fueron machacadas, quedando fuera de combate 72 de las 158 que estaban disponibles al principio. De este modo, cuando realmente las unidades de infantería francesa atravesaron la tierra de nadie a las 14.40 del 24 de octubre, bajo una espesa niebla, la respuesta alemana fue débil.

El bombardeo sobre fuerte Douaumont requirió el empleo de piezas de calibre desmesurado entre ellas dos cañones de 400 mm sobre ferrocarril, secundados por morteros de asedio de 370 mm; las columnas de humo resultantes a los impactos se alzaban un kilómetro sobre el cielo en Douaumont. Algunos de los proyectiles fueron capaces de perforar 2´5 metros de hormigón blindado matando a cientos de hombres de la guarnición y cortando la electricidad en el interior de la fortaleza. A las 4.00 de la madrugada el comandante Rosendahl consideró insostenible la situación y ordenó la evacuación de la mayoría de las estancias. Tampoco la salida al exterior representaba ninguna seguridad, saturado como estaba por explosiones que desparramaban nubes de gas tóxico. Al amanecer del 24 de octubre, después de que último retén contra incendios se replegase, solo quedó en el interior un puñado de centinelas.


FOTO. UNO DE LOS PODEROSOS CAÑONES DE 400 MM EMPLEADOS EN LA RECONQUISTA DE FUERTE DOUAUMONT.OBSERVESE SU PINTURA DE CAMUFLAJE

Las unidades francesas asignadas a cada objetivo eran la división 38º ( hacia Douaumont ) la división 133º ( entre Douaumont y Vaux ) y la división 74º ( hacia Vaux ), aunque el total de tropas comprometidas incluía otras unidades de apoyo hasta totalizar 170.000 hombres. El panorama que contemplaban era apocalíptico, rodeados por una niebla sazonada por inacabables columnas de humo negro sobre una tierra arrasada y desgarrada. Las últimas catarata de proyectiles habían triturado los puestos alemanes liquidando a los defensores, sepultando las ametralladoras y explosionado los depósitos de municiones. La 25º división de la reserva había perdido el grueso de sus efectivos, y otras divisiones germanas presentes, como la 34º que guarnecía Douaumont o la 33º división de la reserva estaban en un estado de postración similar.

FOTO. ASPECTO DE FUERTE DOUAUMONT DESPUES DE SU RECONQUISTA POR LOS FRANCESES EN EL OTOÑO DE 1916. OBSERVENSE LAS TORRES DE VIGIA Y DE AMETRALLADORA QUE HAN SOPORTADO LOS MÚLTIPLES BOMBARDEOS

Todos los objetivos designados cayeron la misma jornada del 24 de octubre o en la madrugada del día siguiente. Thiaumont fue ganado sin lucha, mientras que las estancias de fuerte Douaumont fueron despejadas por el regimiento colonial de Marruecos al leve precio de dos muertos y cuatro heridos. Por tanto los franceses reconquistaron en unas horas la zona encarnizadamente disputada desde febrero. 

Tras unas semanas de pausan en las que los franceses adelantaron la artillería y construyeron 20 kilómetros de carreteras y 22 de ferrocarril de vía estrecha para proporcionar la logística adecuada, el 15 de diciembre Mangin completó su plan apoderándose en la margen izquierda del Mosa de Vacherauville y en la derecha de Bezonvaux con otro golpe rápido usando ocho divisiones. La operación se prolongó hasta el 18 de diciembre de nuevo con pérdidas propias asumibles, y capturando 11.000 prisioneros.

Gracias a estos limitados pero muy aplaudidos triunfos el equipo Nivelle-Mangin fue aclamado como el de los hombres providenciales en los que Francia debía depositar su plena confianza. Mangin se convirtió en comandante del 6º ejército, y a finales de diciembre de 1916 el desgastado Joffre fue reemplazado por el ídolo del momento, Nivelle, en la jefatura máxima del ejército francés. La devastada campiña de Verdun recuperó una paz engañosa solo rota brevemente por menores ataques franceses en agosto de 1917 y finales de 1918.

El total de los hombres sacrificados en Verdun sigue siendo motivo de debate estadístico. Los historiadores oficiales franceses contabilizarían 162.000 muertos y desaparecidos, con 216.000 heridos (378.000 bajas en total) . Las cifras alemanas ascenderían a 142.000 muertos y desaparecidos, junto a 187.000 heridos (329.000 bajas en total). Otras estimaciones fundadas dan un conjunto sumado de 420.000 muertos y desaparecidos, y de 800.000 heridos. Un precio, en cualquier caso, inasumible para la mente humana salvo en circunstancias excepcionales como las que se dieron en las pasiones desatadas de la Primera Guerra Mundial.

29.3.11

REVELACIÓN DEL PODER AÉREO

Aunque el aprovechamiento de la observación aérea empleando globos se remontaba a las campañas del Directorio francés a finales del siglo XVIII, las limitaciones de maniobrabilidad de este ingenio habían impedido un uso realmente práctico. Los británicos retomaron su empleo en la guerra boer de 1899-1902, y los alemanes por su parte creyeron aunar en los zeppelines el concepto de aerostato con la indispensable cualidad móvil para conseguir una correcta exploración, especialmente sobre los mares.

La reciente aparición del aeroplano en 1903 fue acogida con desigual interés por los planificadores militares, a pesar de los rápidos progresos en el radio de alcance máximo de los vuelos del nuevo invento. Menudeaban declaraciones tan desatinadas como la de Richard Haldane ( ministro de la guerra británico ) en 1910 diciendo textualmente " No consideramos que el aeroplano tenga utilidad en la guerra". Aunque antes de 1914 se le reconocían ciertas posibilidades para emprender reconocimientos en profundidad sobre la retaguardia enemiga ( tarea que era la carencia principal de los globos ) lo cierto es que no se confiaba todavía en su plena fiabilidad técnica y, desde luego, ni se vislumbraba su uso como elemento activo de combate, debido a las dificultades de los primeros aviones para portar el peso de municiones y la absoluta carencia de armas adaptadas a su configuración.

En definitiva, los planificadores de los ministerios y estados mayores solo efectuaron inversiones reducidas para equipar a los principales ejércitos con unas cuantas docenas de aviones. En vísperas de la conflagración los británicos disponían de 87 unidades, los franceses de 136 y los alemanes de 180 ( otras fuentes citan 250 ), todas pensadas para efectuar vuelos de vigilancia y exploración. Los modelos eran muy diversos así como variadas las empresas fabricantes, si bien alguna de ellas aportaba un número crecido de aparatos como ocurría con la Voisin en Francia o la Fokker en Alemania.

La consagración y utilidad en las misiones de reconocimiento quedaron patentes desde las primeras semanas de la guerra, incluso en casos de notable relevancia estratégica. Un piloto francés detectó sin género de dudas el giro hacia el sur del 1º y 2º ejércitos alemanes durante la batalla del Marne, o de la información aportada por aparatos modelo Taube a Hindenburg y que le permitieron a este aclarar su visión sobre la disposición del 2º ejército ruso en Prusia Oriental, antes del enfrentamiento en Tannenberg.

Como era de esperar, estas actuaciones "indiscretas" de los vigías aéreos suscitaron las correspondientes contramedidas. Se dispusieron estratagemas de enmascaramiento y ocultación para las columnas de tropas en marcha a decenas de kilómetros del frente y aparecieron las nuevas dotaciones de cañones anti-aéreos especializados, equipados con granadas de techo de altitud cada vez más elevado, y estallido fragmentado. Pero rápidamente se consideró que el mejor antídoto contra el avión era...otro avión. De este modo nacieron las fuerzas aéreas de caza.

Al principio los lances eran enfrentamientos individuales en los cuales los pilotos utilizaban armas de fuego ligeras para tratar de amedrentar, y más tarde derribar, a sus oponentes en el éter. Incluso menudearon ensayos con métodos estrafalarios o pintorescos, usando arpones, ganchos o hasta el lanzamiento de grandes piedras para intentar dañar la estructura del avión contrario.

Pero desde el comienzo de 1915 la ametralladora demostró ser el medio de combate mas apropiado entre aeroplanos, por su alta cadencia de tiro y su amplio alcance. Además, a veces bastaba con acertar en la carlinga al piloto enemigo sin necesidad de dañar el mecanismo de su avión. El procedimiento usual era que el piloto disparase con un revólver o si se trataba de un biplaza, que el copiloto emplease la ametralladora en posición lateral o de cola. No obstante al quedar separadas las funciones de tirador y piloto en los biplazas la persecución del adversario y la búsqueda de la posición de disparo óptima se veían grandemente dificultadas.

La posición más idónea era colocar la ametralladora delante del piloto, para que este pudiera compaginar las dos funciones esenciales como "cazador", pero surgía otro problema: la interposición de la hélice en la trayectoria de las ráfagas. Un procedimiento engorroso consistía en elevar la ametralladora sobre un trípode por encima de la hélice, pero eso obligaba igualmente a estirarse al piloto poniendo en peligro su estabilidad en la carlinga y la precisión de disparo.


FOTO. UN MONOPLANO FOKKER E-III, CONSIDERADO EL PRIMER CAZA CONCEBIDO COMO TAL

Los franceses aplicaron un chapucero pero eficaz truco, el mecanismo deflector. Blindaron las hélices con paneles metálicos a fin de preservarlas de la trayectoria coincidente de las balas de la ametralladora. Con este método, el piloto Roland Garros derribaría en un par de semanas cinco aparatos enemigos y se convertiría en el primer "as" de las fuerzas de caza en abril de 1915. Precisamente los alemanes supieron del método cuando lograron incautar la unidad de Garros después de un aterrizaje forzoso de la misma. La efectividad del emplazamiento de fuego delantero quedaba demostrada, pero Antonius Fokker, un ingeniero de origen holandés pero asentado profesionalmente en el país germano, logró superar el primitivo sistema francés para preservar la hélice. Creó, a partir de un invento previo del suizo Schneider, un fiable mecanismo interruptor que permitía el disparo solo durante el intervalo entre el paso de las aspas de la hélice. Con esta incorporación armamentística, las 337 unidades fabricadas del Fokker Eindecker en sus series E-I, E-II y sobre todo la serie E-III ( en servicio a partir de agosto ) otorgaron temporalmente la supremacía del aire a los teutones hasta principios de 1916, cuando la introducción de los cazas franceses Nieuport 11 y Spad VII proporcionó ventaja a los Aliados.

FOTO. OTRA VISTA DE UN FOKKER E

En este periodo de progresivo afianzamiento del elemento aéreo hasta la segunda mitad de 1916, dentro del incipiente Fliegertruppen ( la fuerza aérea alemana, rebautizada luego como Deutsche Luftstreitkrafte ) se hizo notar la influencia del teniente Max Immelmann defendiendo la importancia del duelo individual y la maniobra, a la que aportó un giro con subida y viraje en pérdida. Pero sobre todo  destacó la influencia del as alemán O.  Boelcke, jefe del Jasta 2 ( escuadrón de caza ). Sostuvo la necesidad de reunir una élite de pilotos en  una escuadra ( Jagdstaffel o Jasta ). Fue una figura con una fuerte carga propagandística, ensalzada al nivel heroico. Son famosos los principios del dictado Boelcke, un conjunto de reglas básicas de enfrentamiento aéreo:  buscar una posición ventajosa desde arriba, el disparo dentro de alcance, lograr la sorpresa, enfrentar al enemigo, hacer luchar al Jasta como una unidad, obedeciendo las señales de los jefes.

Reequipado durante la batalla del Somme con los nuevos biplanos Albatros D-I y D-IIel Jasta 2 pudo desafiar otra vez a los Aliados en igualdad de condiciones. Entre los discípulos más devotos y aplicados de las reglas de Boelcke se hallaba un joven aristócrata silesiano, Manfred Von Richthofen, llamado pronto superar a su maestro, y convertirse en uno de los iconos más célebres de la Primera Guerra Mundial cuando se convirtió primero en líder del Jasta 11 en enero de 1917 y mas tarde en jefe del Jagdgeschwader I. Paralelamente, en Francia destacaban entre los ases del combate aéreo individual Fonk, defensor de la aproximación indirecta, y el capitán Guynemer. A nivel organizativo y doctrinal la mayor referencia fue el marqués de Rose, que ya antes de la guerra había sostenido la necesidad de disponer de aparatos armados ( aunque de un modo rudimentario con fusiles ), la adopción  del sistema de disparo sincronizado a primeros de 1916 y la formación de grupos de caza reuniendo a los mejores pilotos para posibilitar la "ofensiva total" en Verdun. Por parte británica, serían el capitán A. Ball y Mannock del RFC los que enunciaron la importancia del ataque desde arriba, el fuego a corta distancia, el uso del resplandor del sol y de las nubes para ocultarse, y la importancia de la buena forma del piloto, sin emplear los estimulantes o la bebida.

En otro aspecto de aplicaciones novedosas, durante la campaña de los Dardanelos los británicos inauguraron el empleo del avión torpedero  cuando un aparato del RNAS (Royal Navy Air Service) hundió un mercante turco.


5.3.11

ESPECIAL: EL EJÉRCITO BÚLGARO

FOTO. HOMBRES DE LA 7º DIVISIÓN BÚLGARA
Debido a su tormentosa historia desde la recuperación de la independencia en 1878, y a pesar de su reducida extensión y recursos materiales, Bulgaria era considerada la “Prusia” de los Balcanes. Después de la guerra ruso-turca de 1877, el congreso de Berlín del verano de 1878 frustró las expectativas de una Gran Bulgaria al sustituirla por el pequeño principado de Bulgaria ( obligado a prestar vasallaje al gobierno de Estambul hasta 1908 ) y además desgajado de la provincia de Rumelia oriental, de mayoría étnica búlgara, aunque los dirigentes de Sofia lograrían anexionarla en 1885. De este modo se alimentó el irredentismo, primero dirigido contra el imperio turco otomano y más tarde contra sus vecinos balcánicos cristianos por la posesión de Macedonia, cuyos habitantes eran catalogados de "búlgaros del oeste". En esas condiciones el ejército fue un organismo indispensable para mantener la integridad nacional y sostener las cambiantes fronteras, gozando de un fuerte arraigo y prestigio entre la población.

FOTO. EL GENERAL NEREZOV, COMANDANTE DE LA 9º DIVISIÓN JUNTO CON DELEGADOS ALEMANES.
El zar Fernando I ostentaba la máxima autoridad del ejército búlgaro ( “Bulgarska Voyska” ) pero el Teniente General Nikola Zhekov era el comandante operativo. Las fuerzas armadas reunían un total de 390.000 hombress. Estaban compuestas por el ejército en activo ( “ Deystvuyushta Armiya” ) de 85.000 soldados en ejercicio entre los 21 y los 23 años; el ejército de la Reserva ( “Reserna Armiya” ) con 250.000 hombres entre los 24 y los 40 años; y la Milicia Nacional ( “ Narodno Opolecnie” ) con 59.000 hombres entre los 41 y los 46 años.

IMAGEN. GRABADO REPRESENTANDO A OFICIALES Y SOLDADOS BÚLGAROS DEL PERIODO.

El país estaba dividido en tres regiones militares.

- la primera, con sede en Sofía, abarcaba la Bulgaria occidental.
- La segunda, con sede en Plodiv, se extendía por la Bulgaria meridional.
- La tercera, con sede en Ruse, comprendía la Bulgaria septentrional.

Más tarde se añadió una cuarta región con los territorios de la Macedonia serbia, ocupados y anexionados por los búlgaros desde finales de 1915, con sede en Üskub ( nombre búlgaro de Skopje )


MAPA. LAS REGIONES MILITARES BÚLGARAS ( INCLUIDA LA 4ª, CREADA TRAS LA OCUPACIÓN DE LA MACEDONIA SERVIA EN 1915)

Existían 15 divisiones de las cuales 13 eran de infantería ( una de ellas reconvertida en división de montaña en noviembre de 1916 ) y dos de caballería. Para las campañas se las agrupó en cuatro ejércitos:

El 1º ejército estaba bajo el mando del Teniente General Climent Boyadshiev, sucedido en 1916 por el Teniente General Dimit Geshov. Se desplegó en Macedonia bajo la supervisión del grupo de ejércitos del general alemán Mackensen.

El 2º ejército, al mando del Teniente General Georgi Todorov se acantonaba en la Macedonia suroriental.

FOTO. TROPAS BÚLGARAS EN EL FRENTE DE MACEDONIA

El 3º ejército, bajo el mando Stefan Toshev, sucedido en 1916 por el Teniente general Nerezov permanecía apostado en el norte de Bulgaria y se transformó en septiembre de 1916 al entrar en conflicto con Rumania, en el ejército del Danubio, en combinación con tropas alemanas y turcas. Participó en la conquista de la región costera rumana de Dobrudja, arrebatada a Bulgaria durante la II guerra Balcánica en 1913.

El 4º ejército del Teniente General Savov actuó como fuerza de ocupación en la parte griega de la Tracia occidental. Aparte de actuar en los ejércitos nacionales, seis divisiones estuvieron integradas temporalmente en el XI ejército alemán durante la conquista de Serbia.

 FOTO. AUTO BLINDADO AUSTIN II RUSO CAPTURADO POR LOS BÚLGAROS DURANTE LA CAMPAÑA EN DOBRUDJA, EL 17-XI-1916

Respecto a las divisiones, su dotación completa de hombres era de 24.000 efectivos, organizados en dos brigadas de infantería, cada una con dos regimientos, sumando así cuatro regimientos por división. Un regimiento contaba con 4.583 hombres ( por tanto 18.332 efectivos el total de regimientos divisionales ). Las cuatro compañías de un batallón reunían cada una 263 hombres, lo que 1.057 soldados por batallón. El regimiento se completaba con una compañía de ametralladoras de 80 hombres y una compañía de trabajadores no combatientes de 180 hombres.


IMAGEN. DIVERSOS UNIFORMES USADOS POR EL EJERCITO BÚLGARO EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL ( Original Osprey )


Aparte de los regimientos de infantería convencional, las divisiones contenían un regimiento de artillería de 1.959 miembros, compañías de policía militar ( “Polska Zhandermeriya” ), un batallón de ingenieros, un compañía médica, un batallón de caballería y una compañía de suministros.

En lo tocante a las divisiones de caballería, estas se componían de de dos brigadas, cada una con dos regimientos de 657 miembros. Un regimiento contaba con cuatro escuadrones de 141 hombres cada uno, incluyendo en sus filas personal no combatiente y ametralladoras. La división se completaba con un regimiento de artillería a caballo ( de tres batallones de tres baterías ) y compañías de señales, médica y de abastecimiento.


La mayoría de los fusiles y carabinas empleados eran Mannlicher austriacos 8 mm de los modelos 1890 y 1895, aparte de unos 50.000 Nagant M1891 rusos adquiridos durante las guerras balcánicas.

"LOST BULGARIA" EXCEPCIONAL GALERÍA DE FOTOS DEL EJÉRCITO BÚLGARO EN LA I GM 

6.2.11

CALLEJÓN SIN SALIDA EN EL ISONZO

El pulso particular que sostenían Italia y Austria-Hungría en los aledaños de los Alpes Julianos quedó momentáneamente en suspenso durante el invierno de 1915-16. Una gran acción preliminar entre el 1 y el 16 de marzo de 1916 , conocida como quinta batalla del Isonzo no aportó resultados tangibles. Los austriacos al mando del archiduque Eugenio aprovecharon el intervalo para recuperar posiciones en el Trentino. El XI y III ejércitos austrohúngaros desalojaron a partir del 15 de mayo a los italianos del 1º ejército del general R. Brusati, capturando la meseta de Asiago el 29 de mayo y exponiendo la llanura lombarda a una irrupción austro-húngara. Tan delicada fue la situación que el gobierno de Roma cursó urgentes peticiones de ayuda a Rusia solicitando una ofensiva de alivio en la retaguardia del enemigo. La demanda fue atendida y los austriacos se vieron obligados a retirar dos divisiones transfiriéndolas al frente oriental; a este hecho se sumaron las dificultades logísticas propias de un terreno tan montuoso, que acabaron paralizando la ofensiva de la monarquía dual. El 16 de junio los italianos lograron rehacerse parcialmente y retornar a la meseta de Asiago. El conjunto de pérdidas de esta campaña primaveral ascendió a 147.000 italianos ( de ellos 40.000 prisioneros ) y 81.000 austrohúngaros ( 26.000 prisioneros ) Dos meses después, engarzada dentro del planteamiento global de la coalición Aliada para efectuar un avance simultaneo en el verano de 1916, los mandos italianos desencadenaron el 4 de agosto la denominada sexta batalla del Isonzo, a lo largo de 24 kilómetros en las riberas de esta ensangrentada corriente fluvial. Planeada meticulosamente por el duque de Aosta, jefe del 3º ejército italiano, y por el muy cuestionado comandante en jefe, general Luigi Cadorna, famoso por su celo ordenancista, su estilo agrio y por culpar indiscriminadamente a la tropa de los fracasos acaecidos hasta la fecha, su propósito seguía siendo abrirse paso por la estratégica ruta Trieste-Laibach-Agram ( Zagreb ). Durante este enfrentamiento los italianos por fin despejaron el camino hacia la ciudad fronteriza de Gorizia, un objetivo calificado de principal y perseguido desde el año anterior, capturándola el 8 de agosto. Pero aún así la profundización territorial fue modesta, de entre 5-6 kilómetros, y como siempre, a un coste prohibitivo en pérdidas humanas, casi 20.000 muertos y 30.000 heridos entre sus filas, por otras tantas bajas austrohúngaras. Del 14 al 17 de septiembre los italianos volvieron a la carga en la séptima batalla del Isonzo, acción protagonizada por el 3º ejército. El frente de ataque se redujo a 10 kilómetros, un indicativo de las dificultades del país latino para reponer el enorme desgaste que suponía el tipo de lucha característico de las trincheras durante la Gran Guerra. Nuevos impulsos entre el 9 y el 12 de octubre dieron lugar a la denominada octava batalla del Isonzo, con el 2º y 3º ejércitos italianos enfrentados al V ejército austro-húngaro , y a un postrer esfuerzo entre el 1 y el 4 de noviembre conocido como la novena batalla del Isonzo. Tantos sacrificios continuados sumaron decenas de miles de bajas y fueron bastante estériles, porque apenas aportaron 3 kilómetros de perímetro ganado en torno a Gorizia. La región del Karst continuaba siendo esquiva para las huestes de Cadorna.

6.1.11

ESPECIAL: EL EJÉRCITO RUMANO EN 1916

El "Armata activa" o ejército ordinario, estaba formado por los hombres comprendidos entre los 21 y 28 años; el "Reserva armatei" o ejército de la reserva abarcaba a los que estaban entre los 24 años y los 40 años; y la milicia, los de 41 a 46 años. Entre 1914 y agosto de 1916 el ejército se amplió hasta llegar veinte divisiones de infantería y dos de caballería. El jefe del estado mayor era el general Dumutru Iliescu, aunque el rey Fernado I ostentaba legalmente el mando supremo.

FOTO. EL REY FERNANDO I DE RUMANIA ( IZQUIERDA ) DURANTE UNA VISITA A INGLATERRA. El 27 de agosto de 1916 el gobierno rumano se decidió finalmente a declarar la guerra a Austria-Hungría, con la pretensión de apoderarse de la región fronteriza de Transilvania, poblada mayoritariamente por rumanos aunque con grandes minorías de húngaros y alemanes. En esa fecha se movilizó a 833.601 hombres sumando oficiales y tropa, equipados con 800 ametralladoras y un auténtico museo de artillería de 1.300 piezas. Las divisiones de la Reserva número 21º,22º y 23º quedaron formadas el 9 de septiembre, dos semanas después del comienzo de la guerra para Rumania. A partir del conjunto de las divisiones disponibles se formalizaron siete cuerpos de ejército, distribuidos en cuatro ejércitos: I ejército del general Ioan Clucer, cuartel general en Craiova. Integrado por el 1º cuerpo de ejército. II ejército del general Grigoire Crainiceanu, cuartel general en Baicoi. Integrado por los 2º y 3º cuerpos de ejército. III ejército del general Alexander Averescu, cuartel general en Bucarest. Integrado por los 6º y 7º cuerpos de ejército. IV ( inicialmente "del Norte" ) del general Constantin Presan, cuartel general en Bacau. Integrado por el 4º cuerpo de ejército.

El 5º cuerpo de ejército permanecía a la expectativa para situaciones de emergencia.

FOTOS. MEDIOS DE TRANSMISIONES ANIMALES E INALAMBRICAS EN EL EJERCITO RUMANO A nivel de grandes unidades los ejércitos estaban estructurados en cuerpos, y estos en divisiones: las primeras 15 divisiones disponían de complementos de artillería y ametralladoras al completo, la decimosexta división de algunos, y el resto, de ninguno. La infantería era una mezcla de regulares, reservistas, territoriales y milicianos. Naturalmente los regulares recibían el mejor armamento y equipo, y la milicia debía contentarse con el más obsoleto. Una división del primer escalón ( las numeradas del 1º al 10º ) disponía de gran potencial, hasta 27.000 hombres. Estaba estructurada en dos brigadas de dos regimientos cada una ( por tanto 4 regimientos divisionales ). Aparte se les agregó una brigada de infantería de la Reserva. El reglamento estipulaba 4.793 hombres por regimiento divididos en tres batallones de 1.160 hombres cada uno. Un batallón se subdividía en cuatro compañías de a pie y una compañía de ametralladoras. En el caso de que el regimiento fuera calificado de infantería ligera ( " Vinatori" ) sus batallones se reducían a dos.

Las divisiones disponían de un escuadrón de caballería ( "Calarasi" ) y de una brigada de artillería compuesta de dos regimiento de dos o tres batallones cada uno. Asimismo se asignaba una compañía de ingenieros, una sección encargada de señales y comunicación ,y un batallón de servicios varios ( incluía servicios médicos y de aprovisionamiento ).

MAPA. LAS FRONTERAS DE RUMANIA EN 1916. ACANTONAMIENTO DE LOS EJÉRCITOS RUMANOS. La lista de las divisiones rumanas y sus mandos en agosto y septiembre de 1916: 1º Division: General Ioan Dragalina 2º Division: General Constantin Manolescu 3º Division: General Marin Nicolescu 4º Division: General Gheorghe Burghele 5º Division: General Petre Frunza 6º Division: General Constantin Cristescu 7º Division: General Ion Istrate 8º Division: General Ioan Patrascu 9º Division: General Ioan Basarabescu 10º Division: General Artur Vaitoianu 11º Division: General Ion Muica 12º Division: General Traian Gaiseanu 13º Division: General Alexandru Socec 14º Division: General Petre Vasilescu 15º Division: General Eremia Grigorescu 16º Division: General Constantin Anastasiade 17º Division: Desconocido 18º Division. Desconocido 19º Division: General N. Arghiescu 20º Division: General David Praporgescu 21º Division: Desconocido 22º Division: General Aristide Razu Curiosamente, las fuerzas armadas rumanas estaban bastante influenciadas por el modelo marcial de los Imperios Centrales en lo que se refería a vestimenta y armamento, puesto que en los años anteriores la monarquía rumana había procurado relacionarse cordialmente con ellos. Los rifles de infantería eran austriacos, sobre todo modelos Mannlicher de 1893 y 1895 y unas decenas de miles de Steyr M1912; y la artillería de campo la componían piezas de 75 mm Krupp modelo de 1903, alemanas. Baste recordar la apreciación socarrona que hacía Erwin Rommel mientras dirigía la toma de la villa rumana de Kurpenul en noviembre de 1916: "A la derecha yacía la batería que la 1ª sección habia destruido (...) Como no había enemigos en la zona de vanguardia me acerqué con una pequeña patrulla y eché un vistazo a la batería: ¡ cañones Krupp ! ¡ ingeniería alemana !" Respecto a la artillería pesada de campo se contaba con los Schneider M1910 del calibre 105 mm Aunque la milicia estaba dotada con equipos de 1870 como el fusil Peabody-Martini M1879, por otro lado había suficientes fusiles. La artillería adscrita a las divisiones de nueva formación ( de la 11º a la 20º ) eran cañones ligeros de 57 mm procedentes del desmontaje del anillo de fortificaciones de Bucarest y montadas sobre chasis improvisados, en los que el escudo lo constituía precisamente una parte de sus cúpulas originales. Los morteros eran una mezcla del modelo 1896 de la Vickers de 127 mm, y un surtido de modelos franceses y alemanes.

 El verdadero talón de Aquiles era la cuestión de la provisión de municiones. Había cuatro calibres distintos para los fusiles, pero el verdadero problema era que solo se disponía de 1.000 cartuchos por hombre, con lo que la escasez estaba garantizada. Con una industria armamentística débil, Rumania dependía para su municionamiento de capturas o importaciones aunque el gobierno, en la época en que decidía su intervención en la PGM apostaba por una guerra corta que haría innecesaria una reserva de municiones… La fuerza aérea ( "Corpul Aerian Romana" fundada el 20 de abril de 1913 ) estaba compuesta por cuatro escuadrones combinados ( "Escuadrila" ) encargados desde el 15 de agosto de 1916 de apoyar a cada uno de los ejércitos de infantería, y un "grup" adicional para custodiar Bucarest. En los primeros meses de la lucha estaba equipada con una desvencijada colección de aparatos franceses de preguerra ( en condiciones operativas eran 4 Caudron, 2 H. Farman, 10 M. Farman, 8 Voisin y 4 Nieuport ) aunque posteriormente recibiría considerables refuerzos formándose en enero de 1917 la "Aeronautica Regala Romana".

RUMANIA SE DECANTA POR LOS ALIADOS. HINDENBURG SUSTITUYE A FALKENHAYN

El gobierno de Bucarest, alentado por los efectos devastadores de la ofensiva Brusilov sobre Austria-Hungría y por el callejón sin salida de los alemanes en Verdun, se comprometió secretamente a unirse a la causa de los Aliados a mediados del mes de agosto aunque aguardó hasta el día 27 para efectuar su declaración oficial. Hasta entonces Rumania había sido un valioso suministrador de los preciados trigo y petróleo para Alemania y Austria-Hungría, con lo que su decisión les era doblemente perjudicial. El panorama se ensombrecía todavía más para los Imperios Centrales, ya muy agobiados por el cenit de las ofensivas enemigas del verano, al abrirse un nuevo flanco de combate en los Cárpatos transilvanos. Como amargo anticipo, Italia había declarado oficialmente la guerra a Alemania dos días antes, el 25 de agosto, (hasta entonces solo era beligerante contra Austria-Hungría) y se incautó de las propiedades y buques germanos presentes en el país.

Esta coyuntura desfavorable fue el colmo para la estrategia de Falkenhayn, totalmente deshauciada, un desprestigio que obviamente se extendió a su promotor. Empeoró su posición el haber descartado precisamente una intervención rumana a corto plazo. Sus últimos apoyos en el escalafón, como von Hohenborn, ministro de la guerra, el general von Lyncker, jefe del gabinete militar imperial, y von Müller, jefe del gabinete naval, le abandonaron. En el cuartel general de Pless, a lo largo de la tarde noche del 27 al 28 de agosto Guillermo II, ya bastante deprimido después de conocer la sorpresiva postura de Bucarest, recibió un aluvión de quejas de diversas autoridades civiles y militares. Asumiendo que Falkenhayn había perdido el favor de los altos grados del Heer, convocó unilateralmente a Hindenburg y Ludendorff para tratar de remediar la crisis, a pesar de la antipatía que sentía por ambos, temiendo ( acertadamente como se vería poco después ) que el impetuoso Ludendorff le despojaría de muchas funciones en la conducción del conflicto e incluso en la toma de decisiones en el gobierno civil de Alemania.

Consciente de que esa convocatoria a sus rivales en el mando representaba la retirada pública del favor del káiser, principal valedor que le restaba, el 29 de agosto Falkenhayn asumió que debía presentar su dimisión. Como paradoja final le fue encomendada la dirección de las fuerzas que debían reducir el desafío lanzado por los rumanos.

En la subsiguiente reunión celebrada el mismo día 29 con la pareja del Oberost, en la que estuvo presente el canciller Bethmann-Hollweg desplazado expresamente desde Berlín para atajar la tormenta, Guillermo II designó al viejo mariscal como nuevo jefe de Estado Mayor y a Ludendorff como segundo jefe en el puesto. Muy significativamente Ludendorff prefirió rebautizar su cargo como Primer General del Mando Supremo, estipulando que asumiría junto a Hindenburg la autoridad en "todas las medidas y decisiones que puedan ser adoptadas".

Inmediatamente se tomaron las primeras medidas tendentes a centralizar al máximo la conducción de las hostilidades, con la vista puesta en mejorar la eficiencia de los esfuerzos militares y civiles.

Hindenburg despachó una nota ese agitado 29 de agosto al ministerio de la guerra ordenando un drástico incremento de la producción bélica de municiones, que debía duplicarse, y de cañones y ametralladoras en una proporción triple. Todo antes de medio año, con vistas a dejarlas a disposición de las tropas para la siguiente temporada en la primavera de 1917.

Otra de las primeras disposiciones del  estreno del Duo estuvo orientada a crear un organismo decisorio que supervisase la actuación al unísono de todos los ejércitos de los Imperios Centrales y sus asociados. La propuesta fue sancionada en una conferencia presidida por el káiser Guillermo II en la que participaron delegados austrohúngaros, el zar de Bulgaria y el hombre fuerte de Turquía, Enver Pasha.Conrad von Hotzendorf, como jefe de Estado Mayor austriaco, trató de oponerse al severo recorte de competencias que suponía el surgimiento de esta institución, pero infructuosamente, dada la enorme dependencia en todos los aspectos de Austria-Hungría respecto a su socio alemán. De este modo nació el Mando Supremo de la Guerra desempeñado, claro esta, por Hindenburg y Ludendorff. El 8 de septiembre ambos acudieron a una conferencia  con los comandantes de los grupos de ejércitos y de los ejércitos mismos en el cuartel general del kronprinz Ruperto de Baviera, situado en Cambrai, para revisar la situación.

Después de un vivo debate, la asamblea de jefes aceptó que se había entrado en una fase de producción y desgaste, en la que los Aliados tenían la iniciativa operacional en el frente Occidental. La estrategia y las tácticas debían adaptarse al escenario resultante, para reducir las pérdidas en hombres y material, que tan terribles habían sido en 1916. Si no se obraba en consecuencia,  el riesgo de un colapso ante ofensivas enemigas reanudadas sería máximo en 1917.

Para contrarrestar esto, Ludendorff presentó a los grupos de ejércitos del Oeste una serie de pasos que incluían la conveniencia de construir dos “Ruckzugs stellungen” o posiciones de retirada fortificadas. Una debía cubrir la base del saliente de Noyon desde Arras hasta las cercanías de Soissons, que recibiría el nombre de Línea Sigfrido, y otra de menor longitud la base del saliente de Saint Mihiel o Línea Michel. Su objetivo era acortar el perímetro defensivo si fuera preciso, liberando unidades para crear una reserva de emergencia.

La planificación para las posiciones fortificadas se inició rápidamente. A finales de septiembre de 1916 el trazado de la línea Sigfrido estaba preparada y se acopiaron los materiales y personal para su construcción. 

La línea estaría a unos 40 kilómetros por detrás de los frentes del 1º, 2º y 7º ejércitos. En el centro de la línea la ciudad de San Quintín fue integrada como un baluarte. En la parte sur se aprovechó el valle del Oise y los altos boscosos del sector de Saint Gobain.

La longitud de la Línea Sigfrido abarcaba 142 kilómetros, acortando el frente unos 45 kilómetros. Sería capaz de recibir entre ocho y diez divisiones, aparte de una reserva de tropas y artillería. El 27 de septiembre, tras la aprobación del OHL, el Kronprinz Ruperto ordenó el inició de los  trabajos, que se esperaba concluyesen en cinco meses.

Otra posibilidad que puso sobre la mesa el Grupo de Ejércitos de Ruperto fue la construcción de una línea de retirada más al norte, entre Arras y La Bassee. Tendría unos 80 kilómetros de longitud y recibiría el nombre de la Línea Wotan. 


En cambio, discurría más cerca de la línea del frente del momento, a unos 15 kilómetros por detrás. Tampoco suponía un acortamiento del tramo a defender. Ludendorff le dio el visto bueno el 4 de noviembre de 1916, pero la escasez de materiales y obreros hizo que se retrasase su comienzo hasta que se completara la Línea Sigfrido.

La conferencia de Cambrai también puso las bases de una doctrina actualizada que se tradujo en una serie de documentos del OHL que promulgaban normas de construcción de fortificaciones, implantaban nuevas tácticas, e introducían cambios organizativas para gestionar en adelante las operaciones defensivas.


21.11.10

MATADERO EN VERDUN ( III PARTE )

Los alemanes al mando del capitán Guillhausen  consiguieron el 2 de junio de 1916 instalarse sobre la superficie de fuerte Vaux, mientras los franceses mantenían los subterráneos, al mando del comandante Raynal. Las escasez de agua en las cisternas se convirtió pronto en un problema para la guarnición del fuerte. Hubo intentos de auxilio desde el exterior con contrataques franceses los días 3-5 de junio, pero todos fueron rechazados por el fuego enemigo. La rendición final de los más de 500 defensores de Vaux se produjo el día 7 de junio.

 El 8 de junio los alemanes irrumpieron a través de los altos de Chambitoux de camino a Fleury. Se interponían unidades de la 52º división. Una de ellas, la brigada 103, retrocedió bruscamente 700 metros ante la amenaza, exponiendo el flanco derecho de la 151º división apostada en la granja Thiaumont, que no pudo mantenerla, causando un imprevisto revés a los franceses. Sobre los sucesos de esa madrugada se abrió una investigación que estableció que el 291 regimiento se entregó en masa en cuanto acometió el enemigo. El comandante Robert, del 293 regimiento, acusó a su unidad vecina, el batallón 347º, de faltar a su deber abandonando sus numerosas ametralladoras. De hecho, algunos de sus componentes desbandados fueron identificados en la propia ciudad de Verdun, donde habían buscado refugio.

El general Nivelle, consciente de la necesidad de cortar los brotes de pánico entre sus filas ordenó al comandante de la división aplicar las más severas sanciones. Varios oficiales y soldados fueron arrestados; dos tenientes corrieron peor suerte y fueron ejecutados sin juicio previo. El batallón 347º y el regimiento 293º fueron disueltos poco después por indicación de Joffre . Pese a los fracasos sucesivos la mayoría de los defensores seguían obedeciendo fielmente las consignas de proteger cada palmo de terreno, pero ciertamente andaban escasos de fe en la victoria y de confianza en sus mandos.

Después de que Vaux sucumbiera solo quedaba una, una sola, línea atrincherada por perforar para que los hombres del Kronprinz entrasen por fin en el esquivo centro de Verdun: la enclavada entre las cuestas de Thiaumont, las ruinas de Fleury y el fuerte Souville.
Solo con apoderarse de esas posiciones sus cañones podrían tirar sobre los puentes sobre el Mosa a menos de cinco kilómetros de distancia, decantando definitivamente la suerte de Verdun.
A lo largo de las primeras semanas del estío, Von Knobelsdorf no cejó y ordenó empujes continuados en el área, en una espiral creciente de pérdidas para ambos bandos. El 21 y 22 de junio una nueva cortina de fuego se desplomó sobre las asoladas trincheras francesas. Sacos terreros, alambres, parapetos, cuerpos humanos, quedaron hechos añicos. Esa noche del 21 al 22 se empleó un arma secreta: el gas fósgeno, conocido también como "cruz verde". Las máscaras antigas francesas no eran totalmente efectivas ante este nuevo tóxico, que en particular neutralizó a los sirvientes de las baterías artilleras. Las unidades de la guardia bávara aprovecharon para percutir a lo largo de seis kilómetros, asegurando las ruinas de Fleury en un épico combate en el que la sección de "sturmtruppen" de la división Alpina arrastró entre los escombros sus ametralladoras pesadas MG-08 neutralizando los puestos franceses con ráfagas directas. Desde allí su tiro alcanzaba las calles de Verdun.

 

IMAGEN. CUADRO REPRESENTANDO A LOS STURMTRUPPEN ALPINOS IRRUMPIENDO EN LAS RUINAS DE FLEURY EL 23 DE JUNIO DE 1916

Pero los alemanes estaban perdiendo impulso y estrechando demasiado su punta de ataque por pura carencia de los efectivos indispensables. En Fleury los bávaros precisamente tuvieron que frenar sus acciones a causa del fuego de flanco efectuado por los franceses desde los laterales del saliente. En particular la disminución de su cobertura artillera, hasta la fecha una de sus principales bazas, debido a la creciente amenaza en el Somme y en Galitzia les estaba haciendo perder pegada en el teatro del Mosa. Es un dato significativo que a primeros de agosto de 1916 la reserva divisional del OHL en el frente occidental ascendiera a ¡una unidad!

El desánimo que arrastraba el Kronprinz desde mayo empezó a contagiarse ahora al propio Guillermo II, a pesar de que seguía aferrándose en su fe por el jefe del OHL. La lista acumulada de bajas, sumadas a las del Somme, aumentaba vertiginosamente. Desde aquel momento la credibilidad y la confianza depositada en Falkenhayn por la opinión pública y por sus colegas militares se resquebrajaron. El canciller Bethmann-Holweg mostró abiertamente su preferencia por un relevo a favor de Hindenburg, y no fue el único dirigente destacado en adoptar esta postura. Entre ellos se contaban el kronprinz de Baviera Ruperto, industriales encargados de la industria bélica como Rathenau, Krupp, Ballin y Duisberg, o el líder del SPD en el Reichstag, Erzberger.

Entretanto, aún a sabiendas de que el suelo crujía bajo sus pies, Falkenhayn secundó la postura de Von Knobelsdorf y respaldo el empecinamiento en los ataques. Recibiría muchas críticas por ello.

Se volvió a apelar a la entrega y habilidad de los guardias bávaros. El 11 de julio se pusieron en marcha despejando los alrededores de Fleury y aplastaron a la 255 brigada francesa, cuyo jefe , el coronel Colequin de Lisle sucumbió en su puesto de mando, igual que el coronel Driant en el bosque de Caures medio año antes. Pero en cambio, el 140º regimiento de Prusia Oriental no pudo romper hasta el punto acordado de encuentro, el fuerte de Souville. Una partida aislada de bávaros del 2º batallón si consiguió alcanzar la explanada del fuerte proporcionando la que sería última alegría a los jefes del 5º ejército alemán, que creyeron estar ante un nuevo milagro como el de fuerte Douaumont. Pero una oportunísima barrera de fuego artillero francés les infligió un 50% de bajas y acabó con el atrevido intento de captura de Souville.

Después de esto, Falkenhayn reconoció implícitamente su fracaso dando consignas contradictorias para cesar los asaltos a gran escala a la vez que autorizaba poco después una "defensa agresiva". En definitiva, sin atreverse a dar la orden explícita de detenerse y admitir por tanto que renunciaba a Verdun, y seguramente, a su puesto en la conducción de la guerra.

El Kronprinz Guillermo puso fin a esa reluctancia de Falkenhayn para reconocer el fracaso destituyendo a Knobelsdorf el 21 de agosto. Esto suponía una censura directa al responsable del OHL. El propio Kronprinz dio paso voluntariamente al general Lochow, hasta entonces rector de las operaciones en la margen derecha del Mosa, para que ocupase la dirección del exhausto 5º ejército. Mientras, en el otro campo, Mangin, que durante el todavía crítico mes de julio había promovido contrataques sin descanso, se apuntó un tanto al desalojar definitivamente a los alemanes de las ruinas de Fleury el 18 de agosto. Verdun estaba salvada, aunque la lucha para recuperar el terreno perdido no había concluido.

23.8.10

EL DILEMA GRIEGO: MACEDONIA, CAMPO DE LUCHA DE BÚLGAROS Y ALIADOS

Después de la debacle de Serbia en 1915 y el fiasco de Gallipoli, evacuada a principios del año, las expectativas de los Aliados en los Balcanes quedaron severamente recortadas, buscando tan solo mantener una presencia testimonial sobre la península y así apoyar las presiones que efectuaban las facciones proaliadas dentro de las hasta entonces neutrales Rumanía y Grecia, y de paso salvar la cara ante la opinión pública dando a entender que Serbia, el origen formal de la guerra mundial, no había sido abandonada a su suerte. Enfrente se les oponía el pequeño pero aguerrido ejército de Bulgaria, veterano de las guerras balcánicas de 1912-13. Debido a la calma de la zona tras la ocupación de Serbia, hasta la fecha los búlgaros solo contaban con una contribución militar restringida de sus socias Alemania y Austria-Hungría.

En parte por ese carácter de encrucijada de contrapuestos intereses varios, las fuerzas de los Aliados desplegadas en la Macedonia griega trataban de representar a todos los miembros de la coalición. Al núcleo inicial anglofrancés estacionado en Salónica y a los serbios refugiados en el invierno de 1915-16, se les sumaron en agosto 5.000 rusos y 11.000 italianos. Durante aquellas semanas el papel ambiguo y complicado de los griegos quedó de manifiesto por su decisión de entregar a los búlgaros el fuerte Rupel, que jugaba un estratégico papel cerrando el valle del río Struma. La influyente embajada británica en Atenas elevó sonoras quejas por la cesión y aumentaron las divergencias sobre la definitiva postura a tomar entre los dirigentes helenos.

Mientras, los búlgaros respondieron al amenazador incremento de tropas enemigas en Macedonia iniciando una ofensiva el 17 de agosto contra la ciudad de Florina, cerca de la encrucijada de las fronteras de Albania, Serbia y Grecia., en la que participaron 18.000 hombres. Florina cayó pronto, el 19, aunque las fuerzas servias en el exilio evitaron un desplome de la línea. La respuesta fue en principio débil, limitándose a algunos bombardeos de la costa de la Tracia occidental en poder de los búlgaros a cargo de unidades ligeras de la Royal Navy.

Hubo que esperar hasta septiembre para que el general Sarrail emprendiera una acción resolutiva: primero con un poco efectivo asalto a las colinas que formaban el dispositivo exterior de Florina, aunque más tarde, a base de perseverar lograra recuperar la ciudad el 17 de septiembre y, efímeramente, el dominante pico Kajmakcalan. El 14 de octubre se usaron con profusión proyectiles de gases tóxicos, con nulo resultado porque no se logró ni arrebatar un metro de trinchera a los búlgaros.

Por otro lado, era frecuente que las adversas condiciones climáticas e higiénicas causaran más trastornos que la propia actividad enemiga: por ejemplo, unos 300 soldados ingleses fallecieron después de haber contraído malaria en su nuevo destino. FOTO. ELEUTERIO VENIZELOS, JEFE DE LOS ALIADÓFILOS GRIEGOS

Los inacabables bandazos de la caótica política griega y el inseguro panorama subsiguiente decidieron a los Aliados a recurrir a un intervencionismo descarado, violentando definitivamente la ya maltrecha neutralidad del país. El 30 de noviembre un destacamento francobritánico se apoderó de El Pireo ante la negativa del rey Constantino I de autorizar el tránsito de pertrechos a través de la capital. Menudearon las escaramuzas y tiroteos en el lugar, seguidos de una frágil tregua. Simultáneamente se propició un golpe de estado alentando la formación de un gobierno provisional con sede en Salónica y presidido por el primer ministro Venizelos, enfrentado desde hacía años al rey.

Inicialmente este gabinete provisional no logró imponer su voluntad en el sur de Grecia, pero mientras tanto los británicos encontraron así un motivo más para continuar su estrategia de hechos consumados desembarcando en diversas islas del Egeo, como ocurrió en Esciros, uno de los nodos del cableado telegráfico.

20.8.10

POR EL VALLE DE LAS SOMBRAS: EL SOMME ( II PARTE )

MAPA. PROGRESIÓN DE LA BATALLA DEL SOMME HASTA SU FINALIZACIÓN A MEDIADOS DE NOVIEMBRE DE 1916
Los británicos mejoraron sus métodos a lo largo del verano con el empleo de barreras móviles de fuego artillero y el tiro de contrabatería más preciso. El bosque de Leuze fue asegurado el 5 de septiembre y el día antes los franceses habían hecho lo propio con Bouchavesnes. 

Pero el gran revulsivo se esperaba con la presentación en combate de un arma inédita: el tanque. Entraron en acción 49 de ellos el 15 de septiembre. Aunque su escaso número, limitaciones técnicas y su uso inadecuado actuando individualmente en funciones demasiado estáticas de apoyo inmediato a la infantería mermaron su efectividad, su efecto psicológico fue importante y sus posibilidades de desarrollo futuro quedaron de relieve. De modo inmediato su presencia permitió la captura de la villa de Flers y una profundización de casi 2 kilómetros durante la jornada. Precisamente durante aquellos duros enfrentamientos fue herido mortalmente Raymond Asquith , hijo del primer ministro británico. Haig quedó impresionado con la novedad y solicitó la producción inmediata de un millar de unidades.

Se insistió con los empujes: el 25 de septiembre los Aliados capturaron Combles y el 26 Thiepval, allí gracias a la contribución de 13 blindados. Esta progresión se vio comprometida desde finales de mes por el incremento de las lluvias que activaron los barrizales, transformados por los bombardeos en verdaderos lagos de lodo. El problema más grave no se daba tanto en la primera línea como en el área capturada detrás de ella en las semanas anteriores, descrita gráficamente como “una esponja, atravesada por torrentes de barro”. FOTO. EL GENERAL RAWLINSON, JEFE DEL 4º EJÉRCITO BRITÁNICO EN EL SOMME

El cambio en la dirección militar alemana a finales de agosto, con el nombramiento del dúo Hindenburg-Ludendorff, se tradujo en un ahorro del esfuerzo defensivo, recortando perímetros y abandonando las posiciones demasiado expuestas. El estreno de liderazgo hasta logró insuflar nuevos ánimos a las agotadas tropas. El 2 de octubre un contraataque alemán recobró el villorio de Le Sars, mostrando la combatividad de los germanos a pesar de todos los padecimientos acumulados; pero también su penuria de reservas, porque 5 días más tarde tuvieron que evacuarla de nuevo. A partir de mediados de octubre el 4º y 5º ejércitos británicos libraron una serie de reñidas acciones a ambos lados del río Ancre para capturar Le Sars, las crestas de Le Transloy y los altos adyacentes. El punto más avanzado sobre la carretera de Bapàume fue curiosamente un túmulo prehistórico, Butte de Warlencourt y sobre todo el disputado reducto Suabia.

El triste panorama con el que se saldaba la feroz dilatación de la batalla a lo largo de 4 meses queda reflejado en las palabras de un sanitario canadiense, Earl Hembroff:

“ Muertos por todas partes, sobre todo destrozados, ya que los proyectiles insisten en sacarlos a la superficie. Cuerpos agarrotados, totalmente ennegrecidos por las bombas de humo. Un soldado raso británico abrazado a un boche, como en un combate mortal (…) y algunos ( supervivientes ) de los más grandes lloraban como niños “Otros en cambio maldecían la meteorología desfavorable y mantenían la necesidad de no dar tregua al acosado enemigo, a pesar del sufrimiento propio, como reflejó el general Rawlinson: “ El mal tiempo, que nos ha obligado a ir más lentos ha dado un respiro a los boches. Su artillería esta mejor organizada y su infantería combate con más tenacidad, pero siguen llegando desertores y cuanto más bombardeemos, más prisioneros y desertores tendremos. Por consiguiente, quisiera ser más o menos agresivo durante todo el invierno, pero no querría suavizar la situación el año que viene “.

Más tarde el 1 de noviembre llegó el capítulo final con la operación sobre Beaumont Hamel. Allí, sobre el cráter dejado por la explosión de la mina Hawthorne en julio se habían instalado posiciones defensivas germanas, se excavó una nueva mina y tras su detonación en el amanecer del 13 de noviembre la 5º división Highland se lanzó al ataque, apoyada además por una barrera móvil, grandes cantidades de gas liberadas por proyectores Livers, fuego indirecto de ametralladoras y el acompañamiento de tanques. Los defensores quedaron muy disminuidos y en unas horas la división británica se hizo con Beaumont Hamel, mientras que por el sur la 63º división penetraba siguiendo el cauce del río Ancre y por el norte la 2º división hacía lo propio en la cresta Redan. Tuvieron miles de bajas,  pero hicieron 7.000 prisioneros alemanes durante esos días.

Pero finalmente en el Somme el telón estaba a punto de caer: el 17 de noviembre la primera nevada cubrió los campos arrasados, y el último movimiento considerable de tropas tuvo lugar al día siguiente, junto a las riberas del Ancre. Después, el silencio tenso del invierno puso el epitafio a los 95.675 ingleses, 50.729 franceses y 164.055 alemanes muertos durante aquellos aciagos meses.

Algunas fuentes estiman las bajas totales sumando muertos, heridos y desaparecidos,  en 630.000 por los Aliados y alrededor de 660.000 por los alemanes. Otra fuente( Robertshaw ) menciona 419.000 británicos, 200.000 franceses y unos 437.000 a 680.000 alemanes  El desglose estadístico publicado en 1922 por el ministerio de la Guerra británico  en su publicación ´Statistics of the military effort of the British Empire during the great war ´contabilizaba para el periodo julio-diciembre de 1916 unas bajas británicas de 21.947 oficiales  y 459.868 de clase de tropa, frente a bajas germanas de 4.879 oficiales y 231.315 de clase de tropa, pero no incluye sus pérdidas ante los franceses al sur del río.


28.7.10

ESPECIAL BIOGRAFIAS: OTTO VON BELOW


Otto Ernst Vinzent Leo von Below ( 1857-1944 ) nació el 18 de enero de 1857 en Danzig. Enrolado en el ejército prusiano en 1875, ingresó en la Academia de la Guerra en 1884 donde estudió hasta 1887. Entre 1905 y 1909 sirvió como comandante del decimonoveno regimiento de infantería. Tras ser ascendido a general de brigada y dirigir la cuatrigesimotercera brigada de infantería en 1909, se convirtió en comandante divisionario en Prusia Oriental en abril de 1912.

Al principio de la guerra Below, ahora general en pleno, tomó la dirección del primer cuerpo de la reserva, al que lideró con distinción en las campañas abiertas en Prusia Oriental, como Gumbinnen, Tannenberg, y la Primera batalla de los lagos Masúricos. Esto le proporcionó el mando del VIII ejército el 7 de noviembre de 1914 sucediendo al general Hermann von Francois. Below desempeño un papel principal en la Segunda batalla de los lagos Masurianos y recibió la medalla Pour le Mérite el 16 de febrero de 1915. Pasó a conducir el 26 de mayo el ejército del Niemen, con el cual conquistó Kurlandia en 1915. De vuelta al VIII ejército, permaneció en Kurlandia hasta 1916, cuando fue enviado a Macedonia para hacerse cargo de las divisiones alemanas y búlgaras agrupadas en el “ grupo de ejércitos Below “.

Seis meses más tarde fue transferido a Francia como jefe del VI ejército. Eso fue un breve paréntesis porque el 9 de septiembre de 1917 fue de nuevo trasladado, ahora al frente italiano, donde se convirtió en el comandante en jefe del recién formado XIV ejército austroalemán. Al mes siguiente Below alcanzó el mayor de los éxitos ofensivos en Caporetto ( o decimosegunda batalla del Isonzo ) destrozando virtualmente a los ejércitos italianos de la zona. Reconocido como uno de los mejores comandantes de campo alemanes fue nombrado coronel en jefe del noveno batallón de cazadores el 18 de noviembre de 1916; en 1917 fue condecorado con la orden del Aguila Negra y, el 27 de marzo con las hojas de roble para su Pour le Mérite.

El 1 de febrero de 1918 Below retorno a Francia como líder del nuevo XVII ejército en el sector Arras-Cambrai. Participando en la ofensiva de primavera y en las batallas defensivas del verano contra los Aliados, Below intercambió puestos en las últimas semanas de la guerra con el jefe del I ejército, general Bruno von Murda. Tras el armisticio, Below fue enviado a Kassel donde fue puesto al cargo del frente occidental interior, evitando un golpe revolucionario marxista. Desde enero a junio de 1919 mantuvo s última responsabilidad, el decimoséptimo cuerpo en Danzig. Fue destituido a fines de junio de 1919 despues de haber amenazado con encabezar un levantamiento contra la aceptación del Tratado de Versalles. Murió en Besenhausen, cerca de Gotinga, el 9 de marzo de 1944

Basado en la traducción personal de: “ The Kaiser´s Warlords “ de Ronald Pawly, 2003.

17.8.09

DIRIMIENDO LA SUPREMACÍA EN EL MAR : JUTLANDIA ( II PARTE)

IMAGEN. GRABADO ENSALZANDO EL HEROISMO DE LOS MARINEROS DEL CRUCERO ALEMÁN "WIESBADEN" EN JUTLANDIA
Durante la grandiosa maniobra de despliegue de la Gran Flota no cesaron los enfrentamientos entre las diversas agrupaciones intermedias dispuestas entre los gruesos de ambas escuadras. En torno al inmovilizado crucero ligero Wiesbaden se movían, por un lado, los airosos cruceros de batalla de Von Hipper, que concluían la persecución sobre Beatty, y por la otra banda lo cruceros-acorazados de la 1ª escuadra del contralmirante R. Arbuthnot, compuesta por el Defence, Duke of Edinburgh, el Warrior y el Black Prince. Arbuthnot ordenó un brusco quiebro hacía el sur para aproximarse y rematar a bocajarro al Wiesbaden, que se estaba transformando ante la acumulación de disparos en un derrelicto humeante. Pero los hombres de Von Hipper, que en ese instante, 18.15, habían derivado hacia el noreste descubrieron a su dañado navío y a los expuestos buques de Arbuthnot, sobre los que inmediatamente abrieron fuego. El Lutzow pulverizó con dos salvas al Defence, de 14.800 toneladas. Siguiendo nuevamente la declaración de Von Hase: “ sucedió algo terrorífico. Con una tremenda explosión, el buque inglés se partió en dos; una llamarada inmensa lo envolvió por completo, y se hundió ante nuestros ojos”. El Defence era el buque insignia de Arbuthnot, que sucumbió junto con toda la tripulación, 893 hombres. El resto de su 1ª escuadra tampoco escapó al correctivo: el “Warrior” sufrió 21 impactos que afectaron a su sala de máquinas; sobrevivió algunas horas, antes de acabar hundiéndose a la mañana siguiente. El Black Prince siguió al “Duke of Edimburgh” en la maniobra para alejarse, pero acabó separándose de la escuadra británica, por causas nunca esclarecidas ( ¿ impacto de un torpedo, averías de los sistemas principales? ). Aislado, esa madrugada tendría un trágico encuentro con dos acorazados alemanes…

Mientras, desde las 18.20, los acorazados británicos castigaban la punta de la escuadra germana. En particular, salieron tocados el “Konig” , el “Markgraf”, el “Derfflinger” y el “Lutzow”. Este último recibió 4 proyectiles en la proa que arrancaron de cuajo una de las torres de artillería y generaron un tremendo incendio y una imponente inundación que hocicó el navío. El ya condenado “Wiesbaden” fue otro de los damnificados, aunque increíblemente se mantuvo todavía a flote.

Lo cierto es que los marineros de Albión habían conseguido desplegarse en una posición que amenazaba con cortar perpendicularmente el rumbo de la escuadra alemana, y teniendo en cuenta su mayor número, terminar envolviéndola. Ante ese gravísimo peligro, Scheer consideró virar en redondo. Fue precisamente antes de ejecutar esa maniobra evasiva cuando los británicos experimentaron un nuevo desastre: en medio del duelo artillero , el crucero de batalla Invencible de 17.250 toneladas y victorioso veterano de las Malvinas en 1914, fue blanco a las 18.31 de un cañonazo procedente del Derfflinger que hizo explotar los pañoles de municiones de su parte central, provocando sucesivas voladuras a las que solo sobrevivieron 6 náufragos. El Invencible se llevó consigo a 1.026 hombres, incluido el contralmirante Hood.

A pesar de anotarse este tanto, la situación de Scheer continuaba siendo muy precaria, sin poder vislumbrar a sus propios cruceros batallas y con mala visibilidad por el este-noreste, precisamente donde se acababa de extender al completo la Gran Flota. De ahí se entiende la orden emitida a las 18.35 de invertir el rumbo 180º sobre estribor, enfilando así hacia el suroeste y alejándose de la tenaza enemiga, mientras los destructores tendían cortinas de humo ocultando la maniobra. El giro, perfectamente ejecutado desconcertó a los ingleses, que no lo incluían en sus programas de táctica por considerarlo demasiado arriesgado y proclive a las colisiones. Los cruceros de exploración ingleses, escarmentados ante puntería alemana, procuraron mantener las distancias, con lo que no pudieron informar inmediatamente de los movimientos enemigos.

Todo ello condujo a un breve receso, con la interrupción total del fuego a las 18.50. La oportuna pausa fue aprovechada por Von Hipper trasladarse a otro de sus barcos, abandonando el arrasado Lutzow, que intentó por su parte renquear a puerto, escoltado por cuatro destructores. Ahora, la división de Von Hipper quedaba en la expuesta retaguardia cerrando la formación en retirada.

La respuesta de Jellicoe a la jugada de su antagonista fue tal vez demasiado cautelosa; en lugar de perseguirlo decididamente, se limitó a gobernar hacía el sur, permitiendo a los alemanes cierto respiro, que paradójicamente sería roto por el propio Scheer cuando a las 18.55 volvió a cambiar de rumbo, de nuevo contra los estupefactos y encantados británicos, que veían como la escuadra enemiga aceptaba nuevamente el desigual envite.
FOTO. EL ALMIRANTE JOHN JELLICOE, EN EL ACORAZADO INSIGNIA "IRON DUKE".
Esta decisión de Scheer de aceptar un nuevo mano a mano ha sido siempre muy polémica, tanto en sus justificaciones como en sus consecuencias. El propio almirante alegó con posterioridad que trataba de recuperar la iniciativa para no terminar acorralado y en mala posición para conseguir la ruptura de contacto aprovechando la oscuridad de la noche, aparte de tratar de rescatar a los tripulantes del indomable Wiesbaden. Algunos autores opinan que en realidad pretendía hacerle una pasada ( causando los correspondientes estragos ) por la popa a la Gran Flota, a la que habría situado con poca exactitud, y calculado una composición numérica errónea por defecto, y por tanto una longitud de formación más corta. Lo cierto es que corrió a estrellarse contra el mismísimo centro de la línea enemiga, repitiendo el escenario del que se había zafado media hora antes.

En pocos minutos la Hochseeflotte se vió envuelta en un verdadero alud de andanadas, con todo el arco del horizonte silueteado de fogonazos envolviendo mortalmente a la vanguardia germana. A las 19.12 Scheer tuvo que dar su brazo a torcer y ordenar su tercer giro a estribor de la jornada, pero apurado por la comprometida situación, radió a los cruceros de batalla de Von Hipper que insistieran y continuaran su marcha de colisión, en una especie de carga de la “caballería ligera acuática”. Esto equivalía casi a una inducción al suicidio, pero Hipper ( temporalmente a bordo de un destructor ) y sus capitanes de navío acataron la orden y llegaron a acercarse a menos de 7.000 metros de de los navíos ingleses. De nuevo los cruceros de batalla recibieron una implacable rociada de proyectiles. Estos también azotaron a los acorazados alemanes inmersos en plena maniobra de giro, especialmente el Konig que encajó hasta 21 impactos de elevado calibre; otros como el Grosser Kurfust y el Friederich der Grosse recibieron asimismo un duro correctivo.

A las 19.18 llegó la salvación, cuando se autorizó a los devastados cruceros de batalla actuar contra “la vanguardia enemiga”, lo que en la práctica les daba libertad para caer hacia el suroeste y eludir así el lazo mortal de la Gran Flota. El precio había sido importante: 21 impactos directos en el “Seydlitz” con 150 bajas, 17 en el “Derfflinger” con 190 bajas y cuatro impactos en el “Moltke”, mejor librado. Aparte de esta tardía pero oportunísima contraorden , posiblemente lo que salvó a los dos primeros cruceros citados fue la deficiencia de los proyectiles británicos de gran calibre ( comprobada después de la batalla a instancias del contralmirante Beatty ), que por un defecto de fabricación en las espoletas estallaban antes de haber perforado los blindajes, aminorando sus efectos destructivos. El concurso de las flotillas de destructores VI y IX del capitán Heinrich que sumaban 11 unidades en total, contribuyó a resguardar a los buques de Von Hipper puesto que a las 19.15, a instancias de Scheer, se arrojaron al ataque a 30 nudos, tendiendo cortinas de humo, atrayendo sobre si el fuego enemigo y lanzando un abanico de 12 torpedos: una actuación eficaz, porqué Jellicoe ordenó para esquivarlos una caída hacia fuera, a babor, que le alejaba 3.500 metros de la flota alemana y acabó por interrumpir el tiro de los cañones ingleses. No obstante, los intrépidos “zerstorer” pagaron su tributo: el S-35 de 640 toneladas fue alcanzado y se partió en dos arrastrando a 88 hombres, mientras que fueron dañados el S-51 y el V-28. Además debieron abandonar su pretensión de evacuar a la tripulación del destrozado Wiesbaden que terminaría por hundirse horas después con su dotación casi íntegra ( 588 marineros, salvo un superviviente ).

FOTO. EL ESCRITOR JOHANN KINAU, DE SEUDÓNIMO "GORCH FOCK", EMBARCADO EN EL "WIESBADEN" Y FALLECIDO EN JUTLANDIA
Al igual que la anterior decisión de Scheer, la caída hacia fuera de Jellicoe ha sido denostada por sus críticos que sostienen que en vez de caer 90º hacia fuera hubiera debido hacerlo solo sobre 45º hacia fuera o incluso adentro, para no dar opción de escape a los alemanes. Aún más se le ha reprochado que después de ejecutar esa maniobra no ordenase continuar a una velocidad de 20 nudos en pos del enemigo rumbo oeste; en cambio durante la siguiente media hora describió un semicírculo a velocidad 17 nudos, desde la 19.33 al sur, desde las 19.41 al suroeste y solo a las 20.00 al oeste pleno, por donde se alejaba la Hochseeflotte. Beatty instó a su superior a las 19.47 a una persecución más enérgica: “ Urgente. Propongo vanguardia de acorazados siga a cruceros de batalla. Podemos cortar ¿ la cabeza, la cola, la retirada? a toda la escuadra enemiga” A las 20.00 Jellicoe optó por seguir el consejo, aproó al oeste y solicitó a la 2º escuadra de acorazados del vicealmirante Jerram que se sumara a los cruceros de batalla de Beatty; pero Jerram, sin contacto visual con Beatty, no cumplimento la orden. Así que cuando los veloces cruceros de batalla ingleses, lanzados a toda velocidad en pos del enemigo hallaron a las 20.17 la cola de la formación alemana, compuesta por las molidas naves de Von Hipper que intentaban penosamente reparar los daños sufridos, se encontraron sin apoyo.

A pesar de ello, aquella incursión de Beatty hubiera podido ser el colmo de los bravos pero desmantelados “Derfflinger” y “Seydlitz”, que volvieron a recibir varios impactos, uno de ellos en el puente de mando del “Seydlitz”; pero el ángel de la guarda de ambas embarcaciones hizo horas extras durante el choque de Jutlandia, y la providencial intervención de los 6 viejos acorazados pre-dreadnought de la clase Deutschland volvió a rescatarlos in extremis. El fuego simultaneo de las 24 piezas de 280 mm que reunían los veteranos "Deutschland" fue suficiente para persuadir a Beatty de la conveniencia de suspender su acoso.

El vicecomandante británico, mucho más cauto después de las terribles voladuras de 3 de sus cruceros de batalla, y separado de la Grand Fleet, prefirió ahora no tentar la suerte y alejarse levemente hacia el sur. De este modo concluían los enfrentamientos entre los grandes colosos blindados , porque la caída de la noche impedía los combates en línea. El sol se puso a las 20.19, si bien durante el crepúsculo se mantuvieron escaramuzas menores entre los destructores y los cruceros ligeros que gravitaban alrededor de ambas escuadras. Los jefes de ambas meditaban los pasos a seguir durante la noche: dispositivos de marcha, objetivos que se pretendían alcanzar una vez llegada la amanecida, y especialmente, cuales serian las intenciones del enemigo.

Scheer, ya plenamente consciente de haberse enfrentado a la totalidad de la Gran Flota británica, se inclinó por dirigirse hacia el banco de Horns Reef, en demanda de la proximidad de la costa germana, y a mano de la protección de los campos de minas propios fondeados allí. Si en la mañana siguiente volviera a encontrarse con los barcos británicos en Horns Reef, su libertad de elección estaría asegurada. El almirante teutón, sospechando que los ingleses procurarían interponerse en su itinerario durante la noche, para obligarle a dirigirse hacia el oeste y por tanto al interior del Mar del Norte, ordenó a las flotillas de destructores II, V y VII, y parte de las VI y IX, que buscasen y hostigasen al adversario, aun a riesgo de quedarse sin cobertura propia en la mañana del 1 de junio. Respecto a los acorazados, a las 21.06 Scheer fue tajante: debían dirigirse en ruta directa ( 150 kilómetros ) a Horns Reef, sin apartarse del rumbo sur-sureste, ocurriera lo que ocurriera durante la travesía nocturna. MAPA. LA FASE NOCTURNA DE LA BATALLA: SCHEER SE DESLIZA POR DETRAS DE JELLICOE.El planteamiento de Jellicoe descartaba entablar una batalla nocturna, donde la superioridad numérica que disfrutaba quedaría virtualmente anulada, y las posibilidades de ser víctima de ataques torpederos, o aun peor, de “fuego amigo” por dificultades de identificación, elevadísimas. En principio el jefe británico se inclinó por seguir rumbo sur, pensando en interceptar al enemigo al clarear el día siguiente, si este elegía como vía de escape Heligoland o el estuario del Ems. Además decidió mantener junto a la Gran Flota toda su fuerza de destructores ( precisamente pintada de negro y entrenada para los ataques torpederos nocturnos ). La estructura de marcha adoptada se basaba en 6 columnas, separadas solo por 1,5 kilómetros, para evitar confusiones o separaciones alarmantes, mientras que las flotillas de destructores y la 2ª escuadra de cruceros ligeros se desplazaría en la retaguardia. Algo más adelantado, al suroeste, el incansable Beatty formaba la vanguardia junto a la 1ª y 3ª escuadras de cruceros ligeros.

La oscuridad se presentaba muy densa, debido a la ausencia de luna y al cielo cubierto. Insospechadamente a las 22.00 la Hochseeflotte se encontraba a tan solo 12 kilómetros al oeste-noroeste del grueso británico, justo detrás de él. Los alemanes terminaron sobrepasando por la cola a los acorazados antagonistas, pero se enzarzaron con algunos de los destructores y cruceros ligeros que cerraban la formación de Jellicoe. A partir de las 22.04 se produjeron una sucesión de feroces encuentros con intercambio de disparos y torpedos. Los primeros afectados fueron el crucero ligero de Su Majestad Cástor que tuvo 19 muertos y 23 heridos, y el alemán de la misma clase Hamburg con 40 bajas; a las 22.20 hubo otro enfrentamiento en el fueron alcanzados los cruceros ligeros Southampton con 36 muertos y 40 heridos tras recibir 18 proyectiles y el “Dublín” que por su parte sufrió ocho impactos con 27 bajas. Pero mucho peor parado terminó uno de sus oponentes, el germano Frauenlob de 2.670 toneladas que fue víctima de varios impactos y un torpedo arrojado por el Southampton que lo fulminó casi instantáneamente. El Frauenlob arrastró consigo a 313 hombres, incluido su capitán Georg Hoffman. Otro de los componentes del III grupo de reconocimiento de Von Reuter que terminó afectado, aparte del desgraciado Frauenlob, fue el crucero Stettin que padeció daños menores y 36 bajas.

A las 23.00 se produjo un suceso todavía más espectacular y sangriento, cuando el renqueante crucero acorazado “Black Prince” tocado durante los combates del día y que surcaba la mar a duras penas tratando de reincorporarse a la Gran Flota, identificó varias sombras insinuadas en la oscuridad como acorazados británicos y emitió la señal luminosa de reconocimiento. Error fatídico. Eran los acorazados alemanes “ Thuringen” y “Ostfriesland” de 22.000 toneladas, que acto seguido iluminaron con sus focos de gran potencia al infortunado navío y lo desintegraron en apenas cuatro minutos disparándole prácticamente a quemarropa ( estaban a solo 1.500 metros de distancia ) con toda su artillería. Ninguno de sus 857 tripulantes pudo salvarse.

A las 23.30 el conductor de la 4ª flotilla de destructores británicos, el “Tipperary” ( de la clase "Botha", desplazaba 1800 toneladas y daba 32 nudos ) mostró la señal de reconocimiento a unas sombras entrevistas: fue iluminado por los proyectores del II grupo de reconocimiento alemán, fuerte en 3 cruceros ligeros, e inmediatamente alcanzado por un aluvión de granadas que lo dejaron rápidamente destrozado, hundiéndose dos horas más tarde con 185 muertos; el resto de las unidades de la flotilla arrojaron torpedos y se alejaron. Para tratar de esquivar los artefactos el II grupo de reconocimiento ejecutó un brusco giro hacia el oeste, que provocó el abordaje del “Elbing”, de 4.300 toneladas, por el acorazado de su misma bandera “Posen” que le seguía a poca distancia moviéndose a 16 nudos. Evacuada su dotación, el inmovilizado buque seria autohundido por los propios germanos. Uno de los destructores de la 4ª flotilla, el “Spitfire” se vio en el trance de ser abordado deliberadamente por el acorazado “Nassau”, aunque terminaron rozándose lateralmente e intercambiando algunos disparos.

Estos enfrentamientos dispersos eran vislumbrados desde el resto de los barcos presentes con intensa emoción. Cediendo la palabra a Von Hase: “ Veíamos los fogonazos de los disparos, los grandes piques iluminados por los proyectores (…) no podíamos distinguir los detalles, pero los resultados de la lucha que se libraba se hacían patentes para nosotros cuando un llameante buque tras otro,al rojo vivo, desfilaba en las cercanías

Poco más tarde la 4ª flotilla volvió a protagonizar otro agónico episodio, cuando varias bengalas iluminantes arrojadas por los alemanes delataron su posición. El “Broke” tocado en el timón y con 81 bajas a bordo abordó al “Sparrowhawk” ( de la clase "K", de unas 1.000 toneladas y 31 nudos ), que instantes después era también abordado por el “Contest”. A las 3.00 el “Sparrowhawk” fue abandonado y rematado por otro destructor inglés. Este nuevo sacrificio no fue en balde, porque durante todo el incidente los destructores volvieron a usar sus tubos lanzatorpedos, haciendo diana en el crucero ligero “Rostock”,causándole 20 bajas y tales desperfectos que a las 3.45 sería evacuado y hundido por su propia dotación. A modo de colofón, la 4ª escuadrilla todavía lanzaría un postrer e infructuoso ataque en el que caerían el “Fortune” y el “Ardent”( también destructores de la clase "K"), con 150 muertos y decenas de heridos.

Junto a las vicisitudes de la 4º flotilla, otros destructores ingleses se vieron envueltos en desfavorables incidentes, como el “Turbulent”, que a las 00.15 se enfrentó al acorazado “Westfalen” y resultó hundido arrastrando a 90 de sus hombres. Su compañero de la 13º flotilla, el “Petard” fue asimismo alcanzado pero consiguió escapar al precio de 15 bajas. En torno a las 00.30 la mayor parte de la escuadra germana había rebasado por completo la cola de su antagonista, suceso que fue percibido desde los acorazados británicos de la 6ª división, al descubrir que los combates se desplazaban en una línea desde estribor a babor. Jellicoe, sin información precisa sobre la entidad de las fuerzas que estaban combatiendo y desconociendo la presencia de acorazados entre ellas prefirió mantenerse como iba. Lo cierto es que ambas flotas, después de haber cortado su rumbo y casi coincidir, siguieron marchas divergentes. Scheer ya acariciaba su objetivo, los protectores campos de minas de Horns Reef. Tan solo la 12ª flotilla de destructores ingleses se interponía en su camino. Esta flotilla se había ubicado a unos 15 kilómetros al norte de la 1ª escuadra de acorazados de Jellicoe, para luego desplazarse otros 8 kilómetros hacia el este, lo que la llevó a interceptar casualmente a la Hochseeflotte a las 1.45, detectando a la II escuadra de los pre-dreadnought. A las 1.52 el comandante de la flotilla, Stirling, radió su importante descubrimiento, que sin embargo no fue recibido en ninguna estación inglesa, posiblemente por las interferencias de las estaciones radiotelegráficas alemanas en tierra firme.

Los destructores de Stirling tomaron posiciones para un ataque torpedero a vuelta encontrada, adelantando primero a la agrupación enemiga, arrojando finalmente a las 2.10 un abanico compuesto por una docena de torpedos. En los barcos teutones no se apercibieron hasta el último instante del peligro, y su desesperada maniobra evasiva no salvó al acorazado “Pommern” de 13.200 toneladas que a las 2.20 pegó un formidable estallido de llamaradas y se perdió junto con toda su marinería, 844 hombres, constituyendo la baja más sangrienta de la flota alemana en todo el combate. Por añadidura, el destructor inglés “Maened” que arrojó con un breve retraso sus tres torpedos hizo blanco en su homologo alemán V-4, que tuvo 22 bajas y se hundió velozmente, aunque sus náufragos fueron pronto rescatados por barcos propios.

Virtualmente, ahí finalizó la batalla de Jutlandia, porque ambas agrupaciones continuaron alejándose, y a las 3.00 del 1 de junio los gruesos respectivos estaban ya a 50 kilómetros uno de otro, separación que seguiría dilatándose. Los expectantes vigías no hallaron rastro alguno del adversario, ni entonces ni en las horas siguientes bajo la creciente amanecida. Scheer aguardó un tiempo en Horns Reef hasta que le llegaron las noticias del naufragio del Lutzow, en retirada desde hacia varias horas y que no pudo finalmente superar sus vías de agua y otros destrozos, aunque fue evacuado ordenadamente por los 4 destructores que le habían prestado escolta.

Tras confirmar el final del crucero de batalla, el almirante alemán se deslizó entre los campos de minas propios llegando por fin a la anhelada base de Wilhemshaven al mediodía del 1 de junio de 1916.

Durante aquellas mismas horas y ante la ausencia del enemigo, Jellicoe reagrupó sus muy desperdigadas unidades, sin ir mas lejos a la 6ª división que solo al mediodía logro conectar con el resto de los acorazados. Después de varios rastreos infructuosos, el jefe británico terminó por dirigirse de regreso a Scapa Flow, un tanto chasqueado e inmediatamente criticado en su país por mostrar falta de resolución frente a una fuerza contraria manifiestamente más débil.