16.6.07

¿ CÓMO SUPERAR EL ESTANCAMIENTO EN EL OESTE? PRETENSIÓN DE RECONQUISTA FRANCESA. APARICIÓN DE LAS ARMAS QUÍMICAS


Concluida la forzosa pausa invernal, que en algunos puntos del frente fue incluso acompañada por espontáneas confraternizaciones navideñas severamente reprimidas o censuradas por los mandos, la esperanza de los franceses consistía en retomar la senda de éxitos logrados en el Marne el año anterior. Cobraron forma entonces una serie de propuestas que pretendían desalojar de una vez a los alemanes de suelo francés y belga alcanzando el río Mosa: Joffre había previsto crear dos grandes boquetes en el dispositivo enemigo, partiendo de la Champaña ( en dirección sur-norte ) y desde el Artois ( dirección oeste-este ). Una vez conseguido esto, les tocaría el turno a las fuerzas de reserva concentradas en Verdun para presionar a los alemanes en retirada y rematar el golpe.

A partir del 16 de febrero de 1915 arrancó el primer avance en , precedido de una poderosa barrera de fuego artillero (pronto denominado "Trommelfeuer" , "ardiente redoble de tambor" en alemán) de 30 minutos de duración que según se esperaba aniquilaría las posiciones contrarias y facilitaría la labor de la infantería propia. Inmediatamente se descubrió la insospechada fortaleza de la red de trincheras, que permanecían más o menos intactas y que frenaban en seco a los atacantes con su acumulación de espesas barreras de alambre de espino, campos de minas y defensores con armas de tiro rápido ( ametralladoras, fusiles y cañones de elevada cadencia de fuego ). Algunas muestras de la superioridad de las tácticas defensivas sobre las ofensivas habían podido apreciarse durante la "Carrera hacía el mar" en otoño de 1914 o en las escaramuzas sangrientas del invierno, pero ahora ese hecho recibió plena confirmación.  A principios de marzo  de 1915 la moral de las tropas comprometidas había decaído tanto que el general J. B. Dumas, que dirigía el XVII cuerpo de ejército francés, dio instrucciones para golpear a culatazos a los reticentes a participar en los asaltos. Al cabo de un mes de esfuerzos, el 17 de marzo, la ofensiva de Champaña se apagó con un elevadísimo coste de 200.000 bajas francesas por 80.000 alemanas, sin apenas compensaciones territoriales.

Justo en esas fechas le correspondió a los ingleses el relevo en la presión, con un asalto en Neuve Chapelle: 350 piezas de artillería dieron cobertura a la infantería, aprovechando el novedoso reconocimiento aéreo para seleccionar blancos. Aunque se logró atravesar la primera línea germana, pronto se paralizó la progresión de las tropas británicas debido en parte al espectacular incremento de las pérdidas humanas y en parte a que los relevos acudieron con cinco horas de retraso, con lo que se esfumaron las posibilidades de un triunfo importante, con el añadido de 11.000 bajas angloindias. Apenas se consiguió desplazar las posiciones un par de kilómetros. 

A pesar de los desalentadores resultados se puso en marcha el 9 de mayo de 1915 el segundo golpe proyectado por Joffre, el ataque en Artois, (II batalla de Artois)  en las proximidades de la ciudades de Arras y Vimy. Una prometedora ruptura inicial, materializada en cinco kilómetros de profundización en zona enemiga conseguidos por la división Marroquí y la división 77º fue obtenida a base del despliegue de una barrera rodante de tiro de artillería, que incluso se abrió en semicírculo para adaptarse mejor al avance. Pero pronto cayó en el ya familiar estancamiento debido a las graves perdidas acumuladas y la veloz llegada de refuerzos alemanes transportados por ferrocarril hasta la segunda línea defensiva que resultó infranqueable; en cambio los refuerzos franceses progresaban penosamente a través de un terreno arrasado por el combate previo y sin caminos transitables. El 17 de junio finalizaron los enfrentamientos, con el coste de 100.000 bajas francesas y unas 75.000  alemanas. También se registró el primer uso francés de armas químicas, a base de proyectiles de disulfuro de carbono y fósforo.



 French trató de respaldar el esfuerzo de sus aliados franceses con renovados contrataques a partir del mismo 9 de mayo en Fromelles y La Bassee, al norte del Artois, pero con resultados igualmente desalentadores, entre otras cosas por el fracaso de los bombardeos preliminares a causa de la escasez de proyectiles o sus deficiencias de fabricación. Para completar la captura de los Altos de Aubers. empezó una nueva operación cerca de Festubert entre los días 15-27 de mayo. El bombardeo preliminar fue metódico pero desigual en su efectividad, a base de morteros de 120 mm a 380 mm, relativamente eficaces contra el alambre de espino. La artillería  actuó preferentemente contra las piezas alemanas identificadas desde el aire, pero no logró paralizar significativamente la actividad de las mismas. Por la noche se lanzaban granadas de fragmentación para interferir la afluencia de suministros y refuerzos y los intentos de reparar las defensas que los alemanes intentaban reconstruir. Esencialmente la lucha giró en torno al denominado Cuadrilátero, un reducto que los ingleses trataron de flanquear con dos penetraciones al sur y al norte del mismo. El 17 y 18 de mayo acudieron refuerzos alemanes y disminuyeron los bombardeos por el agotamiento de los depósitos de municiones de los morteros ligeros. El día 18 intervinieron 2 brigadas de refresco, la 3º brigada canadiense extraída de la división de ese origen, y la 4º brigada , extraída de la 2º división. Después de un nuevo bombardeo de preparación durante un par de horas, la lenta recepción de las órdenes a pesar de la introducción del teléfono de campaña produjo importantes desfases, hasta de tres horas más tarde de su emisión. Su consecuencia más grave fue la descoordinación entre las brigadas comprometidas en el avance. Tras un pausa, el día 24 de mayo hubo otro gran esfuerzo protagonizado esta vez por otra pareja de brigadas, en esta ocasión la 140º , extraída de la 47º división y la 2º canadiense, de la división homónima, sin resultados decisivos.

El adjunto de French, Douglas Haig, terminó plegandose de mala gana a las peticiones de sus generales de división Hacking y Gough que solicitaban un parón en la ofensiva. 

 Von Falkenhayn resumió así los hechos: 


"Acordamos transferir otra división desde el Oeste, aunque  allí los síntomas de una ofensiva de alivio a gran escala estaba haciéndose evidentes.


Esta empezó el 9 de mayo por los ingleses en Loos al suroeste de Lille, y por los franceses en los altos de Loretto, al noreste de Arrás, principalmente en el sector del VI ejército, por tanto. Los poderes de resistencia de los alemanes fueron sometidos a una dura prueba por esta ofensiva, y todavía más la templanza de los nervios de los líderes, como siempre en las batallas defensivas, las de los comandantes locales no menos que los del Alto Estado Mayor Sin embargo  todos los cálculos previos probaron ser correctos. Después de que la situación estuviera al filo de un canto durante un día, debido a la superioridad numérica enemiga, fue completamente restaurada por la intervención de las reservas alemanas, que eran naturalmente muy parcas. Entonces la anterior, desesperada lucha por las posiciones se reanudó. Fue mantenida por el enemigo con graves pérdidas hasta mediados de junio. Naturalmente hubo también pérdidas que lamentar en el lado alemán. En proporción un daño muchísimo mayor fue infligido al enemigo, en cualquier caso,  fueron soportables, y además el reiterado triunfo rechazando  a  un número de enemigos enormemente superior proporcionaron a las tropas un muy bienvenido incremento del orgullo y la autoconfianza."


El primer intento de romper el equilibrio recurriendo a recursos imaginativos y novedosos ocurrió durante la II batalla de Ypres, a finales de abril de 1915, dentro de una maniobra restringida autorizada por Falkenhayn para encubrir la transferencia de diez divisiones al frente oriental. Los alemanes habían realizado un experimento de armas químicas, exactamente de gases tóxicos, en enero de 1915 contra los rusos, pero lo inadecuado del procedimiento (el crudo frío invernal impedía la apropiada vaporización del gas) frustró las expectativas. En cambio en el saliente de Ypres, con unos adecuados depósitos cilíndricos y valorando el factor meteorológico de los vientos dominantes en el área, el efecto de los gases sobre fuerzas desprevenidas fue demoledor.

MAPA. LA II BATALLA DE YPRES


Los hombres de la división colonial argelina sobre los que se descargó el producto vieron al principio "... dos curiosas nubes amarillento verdosas que se diseminaban lateralmente, arremolinándose y movidas por una suave brisa, convirtiéndose en una bruma blanco-azulada, como las que hay sobre una superficie del agua en las noches neblinosas...", para verse a continuación presas de vómitos y asfixia que terminaron en una desbanda de los soldados supervivientes. Los atacantes alemanes no hallaron ninguna resistencia y penetraron incruentamente cuatro kilómetros solo contenidos, paradójicamente, por su propio gas, puesto que no portaban aún equipos protectores. El denodado sacrificio de una división canadiense desplazada apresuradamente evitó males mayores a los Aliados y a duras penas conservó la propia Ypres.

Una de las consecuencias de esta fallida ofensiva aliada de primavera fue la honda crisis política desatada en el gabinete británico. Los artículos del coronel Repington publicados en la prensa en el mes de mayo aludiendo a la escasez o inefectividad de las municiones de artillería empleadas durante los recientes combates y las subsiguientes consecuencias, tales como el desbaratamiento de las previsiones de acción y el aumento desorbitado de las perdidas de la infantería inglesa provocaron un gran revuelo en la opinión pública inglesa y un aumento de la presión del partido conservador que exigió formar un gobierno de coalición con el hasta entonces hegemónico partido liberal. En el trasfondo de la disputa subyacía la necesidad de afrontar una política de planificación industrial a largo plazo y a escala masiva; se propuso la creación de un ministerio de Municiones encargado de agilizar la fabricación de proyectiles y controlar su calidad. Coincidió esta crisis con la provocada por la dimisión de Lord Fisher, que renunció a la jefatura del Almirantazgo disgustado por los resultados inciertos del desembarco de Gallipolí, que el había desaconsejado.

El 19 de mayo de 1915 el primer ministro Asquith aceptó a los conservadores en su gabinete. Churchill se contaba entre los destituidos, salpicado por las dificultades que se presentaron en los Dardanelos y marcado por el antiguo resentimiento de los conservadores (cuyas filas había abandonado años antes para unirse a los liberales) que habían exigido su cese. Kitchener y Lloyd George mantuvieron sus puestos en los ministerios de Guerra y Economía, mientras que el conservador Lord Balfour tomaba la dirección naval del Almirantazgo.

6.6.07

BOMBARDEOS EN LA COSTA ORIENTAL INGLESA. DOGGER BANK. LOS SUMERGIBLES ALEMANES HASTA EL CASO DEL" LUSITANIA"

Después de un compás de espera de varios meses la flota alemana emprendió sus primeros actos agresivos señalando las localidades inglesas de Yarmouth, Scarborough y Hartlepool como objetivos para posibles cañoneos. La "Hochseeflotte" atacó Yarmouth el 3 de noviembre.

El 15 de diciembre de 1914 la 1ª división alemana de cruceros de batalla ( " Seydlitz" , "Moltke", "Derfflinger" y " Von der Tann", con el añadido del crucero acorazado "Blücher" ) zarpó de Wilhemshaven al mando de F. Von Hipper en dirección a la orilla opuesta del mar del Norte, adonde recaló en medio de un tiempo tempestuoso. El bombardeo de las ciudades comenzó a las 8.00 horas del 16 de diciembre y se prolongó durante 150 minutos, dañando las instalaciones portuarias ( muelles, talleres de maquinaria, etc ) y causando algunos daños en los barrios residenciales que produjeron 122 muertos y 400 heridos civiles. La relevancia del acto estuvo, mas que en los leves efectos materiales, en la explotación propagandística del incidente por los dos bandos: los británicos exagerando su "atrocidad" al causar víctimas civiles, los alemanes subrayando la simbólica vulnerabilidad del territorio costero británico, a pesar de la cacaraeada superioridad naval de Albión. FOTO. EL CRUCERO DE BATALLA "VON DER TANN "

Otro aspecto trascendente ( pero encubierto ) de la operación estaba relacionado con un objetivo mas ambicioso, ya que los navíos de Von Hipper debían servir de cebo para atraer a parte de la flota británica, y con la cobertura del grueso de la "Hochseeflotte", destruirla, disminuyendo así la preponderancia inglesa en buques de guerra. Pero la timorata retirada ordenada por el almirante Von Ingenohl, al mando de la escuadra de acorazados alemanes, que también había zarpado siguiendo a la fuerza de Von Hipper, estropeó la oportunidad. En realidad la idea del cebo era innecesaria: los ingleses conocían el sistema de códigos navales de sus enemigos gracias a la captura de los mismos realizada por los rusos en agosto de 1914, cuando estos lograron apoderarse del embarrancado crucero alemán "Magdeburg" en la costa báltica rusa. El importante hallazgo fue transferido al almirantazgo londinense que inmediatamente lo empleó para interceptar las comunicaciones por radio y descubrir los planes enemigos. Solo una serie de casualidades y el mal tiempo impidieron a los buques pesados ingleses interceptar a los alemanes aquel 16 de diciembre.

En cambio, en enero de 1915 los datos recabados en el "Magdeburg" darían sus frutos. Algo tranquilizado respecto a las posibilidades de su marina, Guillermo II cursó una directiva el 11 de enero que daba mayor libertad de acción a la Escuadra de Alta Mar. La tarde del 23 de enero la flotilla de cruceros de batalla de Von Hipper nuevamente se hizo a la mar con el propósito de aniquilar a las unidades ligeras inglesas que patrullaban el sector pesquero del Dogger Bank, entre Holanda y la región inglesa de Anglia Oriental. Desgraciadamente para Von Hipper y sus hombres los ingleses interceptaron y descifraron un radio con instrucciones sobre la salida. El mismo día 23 zarparon de Rosyth, en Escocia, la 1º y 2º escuadra de cruceros de batalla al mando de Beatty, el héroe de Heligoland. FOTO. EL ALMIRANTE BRITANICO BEATTY


La mañana del 24 de enero los cruceros ligeros que escoltaban a ambas agrupaciones rivales entraron en contacto; prudentemente Von Hipper ordenó una inversión de rumbo al advertir que el efecto sorpresa se había ido al traste. En el combate de persecución que se entabló inmediatamente, con una neta superioridad inglesa de cinco a tres en cruceros de batalla sin contar la desproporción de destructores, los navíos de Beatty abrieron fuego a 20 kilómetros de distancia a las 8.52 horas, y centraron en poco tiempo al mas lento ( 23 nudos de velocidad máxima ) y retrasado de los buques alemanes, el crucero acorazado "Blücher". Por añadidura, a las 9.40 recibió el crucero de batalla "Seydlitz" un demoledor impacto de calibre 343 mm que provocó un terrorífico incendio ( en parte debido a un error de diseño en la separación interna de los compartimentos de las torres de artillería ) que causó 159 muertos e hizo caer a bordo la velocidad solo 21 nudos.

El desgraciado "Blücher" fue demolido por una catarata de proyectiles de alto explosivo, y a las 10.30 su velocidad cayó a 17 nudos , sentenciándolo al quedar en manos de sus perseguidores. Peor suerte hubieran podido correr los alemanes, porque el ya tocado"Seydlitz", ahora en la cola de la formación ( el "Blücher" había virado al norte ) encajó una serie de impactos que inutilizaron casi toda su artillería pesada. Sin embargo, un error en la interpretación de las órdenes de Beatty, cuyo buque insignia , el "Lion", estaba averiado y en retaguardia, hizo que todos los cruceros de batalla persiguieran al "Blücher", dando de este modo un respiro a sus apurados contrapartes germanos, que forzaron máquinas y se escabulleron entre sus campos de minas defensivos, llegando finalmente a puerto a las 16.30 horas.

El solitario "Blücher" fue triturado a corta distancia por el fuego combinado de los ingleses, aunque se defendió valientemente hasta el último instante; a las 12.07 zozobró arrastrando consigo a la mayor parte de su dotación. El exasperado Beatty intento reanudar la persecución de los derrotados cruceros de batalla alemanes, pero como hemos visto, estos se habían puesto a salvo.

 MAPA. TRAYECTORIA DE LAS ESCUADRAS EN EL COMBATE DE DOGGER BANK

En total, en la batalla de Dogger Bank perecieron 954 alemanes, 80 fueron heridos y 85 terminaron prisioneros, por solamente 13 muertos y 30 heridos de sus rivales. Un satisfecho W. Churchill declararía semanas después ante el Parlamento: " Este combate entre los mejores buques de ambas Marinas, por la luz que arroja sobre el sistema de diseño y armamento y la relativa eficacia artillera, tiene un significado y valor inmensos. Es la primera prueba que hemos tenido(...) ante todo vindica, hasta cierto punto, las teorias de diseño, y especialmente del armamento con grandes piezas, siempre preconizadas por Lord Fisher. El alcance de los cañones ingleses se ha revelado superior al de los alemanes(...) El cañón de 343 mm no tiene igual en ninguna otra arma utilizada hasta el presente. Ahora disponemos del de 381 mm, con el que serán armados los cinco "Queen Elizabeth" y los cinco "Royal Sovereigns". Este cañón iguala en calidad al de 343 mm y es mucho más potente y destructivo". Ciertamente, Churchill sobrevaloraba  fanfarrónamente los méritos de la Grand Fleet, como se vería año y medio después .

Tras los aislados hundimientos de cargueros aliados a cargo de submarinos durante 1914, el jefe de Estado Mayor de la marina alemana, Von Pohl, previa consulta con el gobierno de Berlín, declaró el 4 de febrero de 1915 zona de guerra las aguas circundantes a las islas británicas, con el propósito de lanzar una campaña submarina sin restricciones. Pero existían dos escollos: los escasos efectivos del arma submarina en relación con la dimensión de la empresa, y la actitud de los neutrales que traficaban con Inglaterra, especialmente el mas poderoso de ellos, EE.UU.

Inmediatamente disponibles solo existían 23 sumergibles de autonomía oceánica y contando con los relevos y el tiempo de desplazamiento hacía los sectores de acecho solamente un total de nueve unidades estarían continuamente en primera línea. En marzo de 1915 los submarinos alemanes hundieron 80.700 toneladas de mercantes aliados y neutrales, 55.700 en abril y 120.000 en mayo.

 Esta prometedora opción de dañar decisívamente el comercio de Gran Bretaña se vio empañada por el grave incidente acaecido el 7 de mayo, cuando el trasatlántico inglés "Lusitania", de 31.550 toneladas, recibió un torpedo mientras navegaba al sur de Irlanda, disparado por el submarino U-20 comandado por Walter Schwieger. Debido a la rapidez del naufragio ( 18 minutos ) se produjo un elevado número de víctimas, 1.198, de las cuales 135 eran ciudadanos norteamericanos. FOTO. EL COMANDANTE DEL U-20, WALTER SCHWIEGER.





Las palabras del propio Schwieger, que moriría en acción en 1917, sirven para ilustrar este acontecimiento, y en general las disposiciones de acecho de los submarinos: " Estábamos cerca del canal de San Jorge; había mar gruesa. Una espesa niebla nos dejaba pocas esperanzas de poder atacar barco alguno, y con semejante tiempo, un torpedero podía venírsenos encima antes de que nos diésemos cuenta. Nos sumergimos, y una hora y media más tarde oí el ruido de unas hélices que no podían ser de ningún torpedero. Subí a 10 metros de profundidad para echar un vistazo por el periscopio; un gran crucero acorazado acababa de pasar sobre nosotros a gran velocidad (...) vine a la superficie y continué nuestro viaje. Poco después avisté un verdadero bosque de palos y chimeneas (...) más tarde vi que se trataba de un gran vapor que venía hacía nosotros, y me sumergí con la esperanza de poder atacarlo.
Al llegar a unas 4 kilómetros de nosotros cambió de rumbo (...) el vapor cambiaba otra vez de rumbo, poniendo la proa exactamente donde nosotros nos encontrábamos. Ya habíamos lanzado nuestros últimos torpedos y sólo nos quedaban dos de bronce, viejos y menos seguros. Estaría el vapor a unos 400 metros cuando hice fuego; el torpedo dio en el blanco, produciendo una pequeña explosión, seguida inmediatamente por otra mucho más fuerte. El oficial estaba a mi lado y le dejé el periscopio; después de una rápida ojeada exclamó: ¡ Dios mío! ¡ Si es el Lusitania!

Volví a ponerme al periscopio; el buque se hundía con increíble rapidez y en cubierta reinaba una confusión enorme. Los botes salvavidas, muy sobrecargados y arriados sin las debidas precauciones, daban la voltereta al llegar a la superficie del mar. Gentes enloquecidas corrían por todas partes; hombres y mujeres se arrojaban por la borda y trataban de izarse a los botes

A continuación Schwieger suspendió su patrulla y regresó a Wilhelmshaven.

El colérico gobierno norteamericano hizo llegar una nota al alemán el 14 de mayo exigiéndole medidas para acabar con hechos "tan contrarios a las leyes de la guerra". La prensa de los neutrales, azuzada por las agencias de noticias británicas, clamaba contra los "bárbaros métodos" de la campaña submarina. Viéndose acuciados por la furia de Washington, a partir del 6 de junio se cursaron varias medidas secretas en las que se prohibía torpedear a los buques de pasaje y a los barcos de bandera neutral, aunque los navíos Aliados enarbolaban muchas veces ilegítimamente esas banderas para camuflarse.

DOCUMENTO DE APOYO: BALANCE  Y  RAZONES DE LA SUSPENSIÓN DE LA CAMPAÑA SUBMARINA EN 1915, SEGÚN VON FALKENHAYN

26.5.07

REPLANTEAMIENTOS ESTRATEGICOS DE LOS IMPERIOS CENTRALES Y LOS ALIADOS EN EL INVIERNO DE 1914-1915

Rotas las presunciones basadas en el escenario de una guerra corta, ambos grupos de contendientes tuvieron que replantear sus estrategias. Se inició el intervencionismo de los gobiernos en la esfera económica y social, supeditando las necesidades materiales y el destino de los hombres al esfuerzo militar en los campos de batalla y a las industrias bélicas. Específicamente las Potencias Centrales impusieron ya en el invierno de 1914-1915 el control y racionamiento de ciertos productos, todavía limitado a una gama de artículos de origen tropical como el café, el caucho natural, el cacao, etc, que siendo genuinos productos de importación pronto escasearon. No obstante, en enero de 1915 comenzaron las primeras restricciones sobre un artículo de consumo masivo, el pan.

Cercados al oeste y el este por sus adversarios de la Entente, y separados de los accesos al Atlántico por el bloqueo naval de los ingleses en el mar del Norte y el Mediterráneo, los Imperios Centrales veían limitadas sus posibilidades de comercio exterior a Escandinavia, Holanda y momentáneamente a Italia y Rumanía; la desconexión con el resto del mundo y las colonias alemanas era completa. De hecho, los ingleses se ocupaban también de vigilar que los neutrales fronterizos de Alemania y Austria no recibieran productos extra para reexportarlos a estas últimas.

En esta tesitura, los altos estados mayores debían meditar los pasos a seguir tras el invierno de 1914-1915, cuando se reemprenderían los movimientos militares a gran escala. En los Imperios Centrales surgieron dos enfoques: los "occidentalistas" capitaneados por el nuevo jefe del OHL, Falkenhayn, que proponían mantener el grueso de las fuerzas alemanas en Francia y especulaban con una paz por separado con Rusia ( a través de Dinamarca se sondeó al zar Nicolás II al respecto), y los "orientalistas" dirigidos por Hindenburg y Von Hötzendorf que predicaban concentrar el vigor austro-alemán contra los rusos, percibidos como vulnerables por su deficiente equipación y organización, a pesar de su inmenso potencial humano y su contrastado espíritu de lucha. Los partidarios de ambas opciones cruzaban objeciones. Para los orientalistas una paz con Rusia sin haberla acorralado previamente en los campos de batalla era una posibilidad ingenua e irreal, y desconfiaban de imponer por las armas una decisión en el oeste debido a la igualdad armamentística en esa zona. Para los occidentalistas la amplitud del espacio ruso hacia inviable una victoria total en ese frente, solo serian alcanzables éxitos parciales, y creían que la guerra se ganaría ( o perdería ) en el considerado principal punto de concentración de fuerzas y recursos, el schwerpunkt, en Francia.

Incluso se añadió un tercer partido a partir de octubre de 1914, el de los balcánicos que exigían la conquista de Serbia, el despeje de las comunicaciones terrestres con Turquía y la atracción de Bulgaria y Rumania hacia las Potencias Centrales. Todo esto garantizaría refuerzos adicionales contra Rusia ( sumando los contingentes turcos de 700.000 hombres, los búlgaros de 400.000 y los rumanos de 500.000 ) y un importante abastecimiento de materias primas. Era la postura sostenida por el secretario de exteriores alemán, A. Zimmerman y muchos políticos austriacos.
IMAGEN. LA "VOLUBLE" ITALIA CORTEJADA POR SUS PRETENDIENTES.
De este modo pasaban a primer plano las naciones neutrales cortejadas por los diplomáticos beligerantes, que trataban de explotar afinidades y fobias, a fin de incrementar las fuerzas propias atrayendo nuevos aliados. En particular las presiones sobre Italia y Grecia se incrementaron de una manera notable. Grecia se debatía entre el liderazgo del aliadófilo primer ministro Venizelos ( reforzado por la reciente alianza del enemigo secular, Turquía, con Alemania ) y el rey heleno germanófilo Constantino, aunque la mayoría de la población se mostraba neutralista. En particular, los ingleses clamaron por una implicación griega en un posible asalto sobre Tracia Oriental, la última provincia turca en Europa. Esta idea venia motivada por la petición expresa del Gran Duque Nicolás a Gran Bretaña solicitando una intervención que aliviara el frente del Cáucaso. El Consejo de Guerra británico estudió inicialmente la cuestión en diciembre de 1914, y el ministro de Marina ( Primer Lord del Almirantazgo ) Winston Churchill sostuvo ante el primer ministro Asquith la necesidad de superar el estancamiento del frente Oeste y la obligada parada en las actividades bélicas provocada por el invierno concentrándose en posibilidades alternativas: en este caso, un ataque sobre el estrecho de los Dardanelos.  Las ventajas podían ser muchas. Golpearía la capital turca y prometía la pronta eliminación de este adversario; animaría a Bulgaria y Grecia a unirse  a los Aliados; ayudaría a Serbia; y restablecería la vital conexión marítima con . político liberal Lloyd George, entonces ministro de economía, compartía esta táctica de desbordamiento respecto al escenario central de los grandes frentes continentales, aunque era partidario de una intervención más modesta  en el mar Adriático contra Austria-Hungría en el puerto de Cattaro, aliviando a Serbia y animando a los italianos a unirse a la Entente. MAPA. VISTA DEL ESTRECHO DE LOS DARDANELOS

Una alternativa finalmente desechada contemplaba un desembarco en Alejandretta (Iskenderun ) para interrumpir el ferrocarril entre Estambul y Bagdad haciendo pie en Siria.  En la sesión del 13 de enero de 1915 el Consejo de Guerra se decidió por la empresa de los Dardanelos. El informe de Sackville Carden, destacado al frente de la flota en el Egeo, se mostraba favorable aunque subrayaba la necesidad de una acción metódica.

 En cambio, el generalato ingles y francés preferían la gran estrategia del choque decisivo en Francia ( exactamente el mismo parecer que el de los occidentalistas germanos ). En particular Joffre elaboraba jubilosas previsiones de recuperación de la zona ocupada y de aplastamiento de los alemanes hasta las fronteras; en esta misión estaría secundado por el Nuevo Ejército Británico que Kitchener estaba creando y entrenando en Gran Bretaña, y que para marzo de 1915 pasaría de la isla al continente en cantidades apreciables. El generalato aliado contemplaba con escepticismo las jugadas de desbordamiento y se negaba a ceder ni un hombre para proyectos que consideraba quiméricos. 

Con todo, el 13 de enero de 1915 el Consejo de Guerra se decidió por la empresa de los Dardanelos. Pero algo de escepticismo cundía entre los profesionales de la Royal Navy y la . El punto débil era la ambigüedad sobre como asegurar la ocupación de Gallipoli con un asalto exclusivamente naval, tal y como fue aprobado por el Consejo el 28 de febrero con el unánime apoyo de los políticos presentes pero con la velada oposición de Fisher, el primer Lord del Mar, que representaba la opinión profesional.
Asimismo, para el envite naval no se utilizarían a los modernos acorazados del tipo dreadnought, que debían vigilar desde las islas Orcadas los posibles movimientos de la flota alemana , sino a los prescindibles, anticuados y...frágiles acorazados predreadnought.

A regañadientes Kitchener y el ejército cedieron muy tardíamente el 10 de marzo optando por un cierto compromiso: en todo caso si fuera necesaria una acción terrestre se emplearían fundamentalmente en la empresa del desbordamiento tropas coloniales de la Commonwealth británica ( australianos y neozelandeses ), sin distraer hombres de la crucial lucha en Francia. 

5.5.07

TURQUIA SE UNE A LOS IMPERIOS CENTRALES: CONSECUENCIAS INMEDIATAS.

Ante la realidad de la conflagración mundial, el análisis realizado en Estambul por el gobierno del CUP, el Cómite para la Unión y el Progreso ( los "Jóvenes Turcos" ) presidido por su líder y  ministro de la Guerra Enver Pasha terminó por decantarse a favor de la causa de los Imperios Centrales el 29 de octubre de 1914. 

Alemania era percibida como una potencia amistosa, sobre todo desde la visita del káiser Guillermo II en 1898, que había recorrido Estambul y las provincias turcas y árabes, pronunciando un emotivo  discurso en Damasco: " El sultán y los trescientos millones de súbditos musulmanes que, dispersos por el orbe, le veneran como califa pueden tener la seguridad de que siempre habrán de encontrar a un amigo en el emperador alemán". Ambos países sostenían fructíferas relaciones económicas. En diciembre de 1899 se adjudicaron las obras del ferrocarril Berlín-Bagdad, empezadas en 1903. Bajo el reinado del sultán Mehmed Reshid, a finales de 1913 el gran visir Said Halim Pacha solicitó de Alemania  una  misión militar terrestre de cooperación. Fue puesta bajo la dirección del general Otto Liman von Sanders, bien relacionado con los ministros de marina e interior, Cemal y Talat, pero enemistado con Enver. Las relaciones con los miembros occidentales de la Entente eran asimismo correctas. Francia había concedido en  mayo 1914 un importante crédito. Debido al interés de los Jóvenes Turcos por promocionar su escuadra, existía una misión naval británica desde 1909, dirigida por el contralmirante Arthur Limpus desde 1912. En cambio, los rivales mas odiosos eran los vecinos balcánicos, especialmente Serbia y Grecia, pero sobre todo el histórico protector de estos países y tercer miembro de la Entente, Rusia, que además abrigaba indisimulados propósitos anexionistas sobre los estrechos de los Dardanelos y el Bósforo,  y pretendía  rectificaciones fronterizas en la Armenia turca.

El atentado de Sarajevo y la crisis posterior de julio de 1914 levantó recelos en Turquía, precisamente por la falta de identificación clara del país con alguno de los temibles bloques enfrentados. Por tanto se inicio  una apresurada búsqueda de cualquier socio dispuesto a garantizar la integridad territorial del imperio y conjurar cualquier tentación de reparto. Cemal Pacha, más inclinado al principio a recabar el patronazgo de Francia e Inglaterra, estaba de visita en Europa a principios de julio para presenciar unas maniobras navales galas. Durante la estancia fue informado por varios comisionados turcos que Londres estaba dando pretextos inconsistentes para no entregar los dos  acorazados dreadnoughts  ( el "Sultán Osmán" y  el "Resadiye" ) que Turquía había encargado en 1911, a pesar de que estaban pagados y terminados. Una vez en Paris, Cemal exigió garantías al ministerio de asuntos exteriores francés  respecto a las ambiciones rusas y los planes de un supuesto reparto del imperio turco. Solo recibió evasivas. El 18 de julio, al marcharse,  Cemal llegó a la conclusión evidente: para las potencias occidentales, Rusia era un socio mucho más valioso que cualquier estrechamiento del vínculo con Estambul.

El 1 de agosto el almirantazgo británico bajo orden directa de su titular, Churchill, requisó finalmente  los acorazados para incorporarlos a la Grand Fleet.. Se confirmaban así los peores temores suscitados entre los turcos durante el mes de julio. Este abuso precipitó las decisiones de los Jóvenes Turcos. El 2 de agosto se firmó un acuerdo con Alemania, mantenido en secreto. Su génesis ya había empezado a mediados de julio, cuando Viena ante el agravamiento de la crisis sugirió a los alemanes un acercamiento a Turquía para aislar a Serbia y presionar a  Bulgaria.


FOTO. EL CRUCERO LIGERO DE 4 CHIMENEAS " BRESLAU" ATRACADO EN EL CUERNO DE ORO ( ESTAMBUL )

El 10 de agosto recalaron en Estambul el crucero de batalla alemán "Goeben" y el de su misma bandera pero del tipo ligero "Breslau". Sorprendidos por la declaración de guerra en viaje por el Mediterráneo, su comandante, el contralmirante Souchon descartó forzar el paso por Gibraltar o refugiarse en el Adriático austro-hungaro, y prefirió dirigirse a la entonces neutral Turquia. Tras algunas operaciones de bombardeo sobre la Argelia francesa y eludir la persecución de una escuadra de cuatro cruceros acorazados británicos y varios destructores, ambos navíos llegaron a Estambul y fueron "naturalizados" como turcos. Aportaron un valioso refuerzo a la débil escuadra otomana. Este incidente alimentó las suspicacias de los Aliados, que procedieron a estrechar la vigilancia sobre las costas turcas, al tiempo que los agentes rusos atizaron desde octubre la agitación de la minoría armenia, una población caucásica de religión cristiana que aspiraba a crear un estado independiente a imitación de lo acontecido en los Balcanes, y que por ello había sido reprimida duramente en 1898 por el gobierno del sultán.

El 29 de octubre el "Goeben" y el "Breslau", con bandera turca, bombardearon por sorpresa y minaron los accesos de las principales bases navales rusas en el mar Negro ( Odessa, Nicolaiev y Sebastopol ), aunque causaron escasos daños. En represalia el 2 de noviembre de 1914 los Aliados decretaron el estado de guerra contra Turquía, y al día siguiente su flota cañoneó vigorosamente las fortificaciones turcas de Sedd-ul-bahr, en la entrada a los Dardanelos, donde era ya apreciable la presencia de oficiales y artilleros alemanes enviados como especialistas para reforzar las defensas de los fuertes de Chanak y Kilidulhabir. De este modo las Potencias Centrales se veían engrosadas por un nuevo miembro, en lo que se convertiría en uno de los mayores éxitos diplomáticos de Berlín durante la Primera Guerra Mundial.

Entre las trascendentales consecuencias del hecho estaban la aparición de nuevos escenarios de conflicto allí donde los confines del imperio turco limitaban con territorio aliado: el Mediterráneo oriental (en la costa anatolia y entre el protectorado ingles de Egipto y la Palestina turca ), el Cáucaso y el golfo Pérsico ( entre las colonias inglesas en Kuwait y Bahrein frente al Irak turco ). El mero cierre de la ruta marítima de los estrechos asestó un gravísimo contratiempo a Rusia, puesto que el abastecimiento de pertrechos militares procedentes de Francia y Gran Bretaña quedaba interrumpido, así como sus cuantiosas exportaciones de materias primas, "embotelladas" en el mar Negro. El aislamiento ruso quedaba sellado, porque el mar Báltico estaba controlado por la superior escuadra alemana y las rutas alternativas por el Ártico, Asia Central o el Pacífico eran tortuosas, mal comunicadas y extremadamente largas.

A pesar de todo, los Aliados occidentales veían la participación turca con bastante displicencia, a juzgar por las declaraciones realizadas en aquellos días por políticos británicos como Asquith: " Es el gobierno otomano, no nosotros, el que ha dado el toque de difuntos del dominio turco, no solo en Europa, sino también en Asia ", o la declaración de E. Grey: " No hacen falta más operaciones militares. No cabe duda de que habría que pagar un alto precio por Gallipoli. Pero así se acabaría la guerra con Turquía. Un buen ejército de 50.000 hombres y el poderío naval acabarían con la amenaza turca". En resumidas cuentas descontaban la presumible debilidad del nuevo adversario y esperaban que ante un envite de proporciones moderadas Turquía pronto se vendría abajo.

Cautelosamente, el 23 de octubre los ingleses ya habían estacionado una división colonial angloindia en Bahrein, para proteger las importantes instalaciones petroleras de Abadan, en la neutral Persia (actual Irán), donde mantenían considerables inversiones, vigilando de paso las actividades turcas en el vecino Irak. El 7 de noviembre, abiertas ya las hostilidades, los angloindios desembarcaron en Fao, en el extremo meridional de Irak y remontaron el estuario de Chatt-el-arab amenazando Basora, que cayó en sus manos el 23 de noviembre. El 4 de diciembre batieron a una pequeña fuerza turca en Kutna afianzando sus posiciones en Mesopotamia meridional. Las perdidas aún eran moderadas, 300 turcos y 65 angloindios fallecidos y 1.000 prisioneros turcos. El 4 de febrero de 1915 los británicos también se instalaron en la ciudad persa de Ahwaz para completar su circuito defensivo.

Por otra parte, los ingleses oficializaron el 18 de diciembre su protectorado sobre Egipto después de apartar al desafiante jedive, que había ratificado su lealtad a Turquía. El nuevo estatuto legal  dotaba de atribuciones reforzadas a las autoridades británicas permitiendo a estas proteger mejor el canal de Suez.

En el Cáucaso, donde el control de los pasos armenios abría el camino hacia el interior de la Anatolia turca, la envergadura de la lucha entre rusos y turcos fue desde el comienzo mucho mayor: el 1 de diciembre los rusos entraron en Batumi, un puerto del mar Negro, y el 21 de diciembre, en torno a la fronteriza ciudad rusa de Kars, 100.000 hombres por cada bando se enfrentaron en la batalla de Sarikamish que se prolongó hasta enero de 1915 agravada por las difíciles condiciones climáticas de alta montaña en pleno invierno. Unos 30.000 turcos perecieron y solo 20.000 afortunados pudieron refugiarse en Erzerum, en el interior de la gobernación de Armenia. Las pérdidas rusas también se contaron por decenas de miles, al tiempo que el general Vorontsov, demasiado lento en perseguir a sus maltrechos enemigos, era reemplazado por el más enérgico Iudenich. La lucha también se extendió a la vecina Persia, donde las tropas rusas penetraron desde el norte y donde los turcos tomaron brévemente Tabriz en enero de 1915, antes de abandonarla precipitadamente ante el acoso ruso.

FOTO. GRUPO DE AMETRALLADORES TURCOS.



A comienzos de 1915, exactamente el 3 de febrero, los turcos al mando de Ahmad Djemal y el asesor alemán Kress von Kressenstein pusieron en práctica una intentona sobre el canal de Suez, con la esperanza de que esta acción sirviera de estimulo a un levantamiento antibritánico en Egipto: 19.000 soldados del 4º ejército habían cruzado subrepticiamente el Sinaí y trataron de atacar por sorpresa cerca de Ismailia, pero fueron descubiertos por el reconocimiento aéreo, una técnica por entonces bastante novedosa. A punto de iniciarse el cruce del canal una tormenta de arena retrasó y complicó la delicada tarea de instalar los pontones, que además fueron desmontados por los defensores angloindios. Djemal Pachá, sabiendo que su única esperanza consistía en  un cruce rápido, al solo contar con los suministros justos después de la difícil marcha por el Sinai,  interrumpió el operativo y se replegó durante la noche. Había perdido 1.000 efectivos entre muertos y prisioneros. Egipto siguió firmemente bajo el protectorado inglés proclamado el año anterior.

1.5.07

ACCION EN LODZ. ASEDIO DE PRZEMYSL

FOTO. A LA DERECHA, PRISIONEROS RUSOS CAPTURADOS EN LODZ, A LA IZQUIERDA SOLDADOS ALEMANES CUSTODIÁNDOLOS.

El esfuerzo de guerra comenzaba en noviembre de 1914 a lastrar a los contendientes del frente Oriental, especialmente a Rusia.

El general Brusilov declaró recordando aquellos dias: "Transcurridos 3 meses de guerra la mayor parte de nuestros oficiales y soldados entrenados se habían perdido (...) el ejército se convirtió más y más en una especie de milicia mal entrenada". Los reemplazos rusos, aunque abundantes, estaban poco motivados para una campaña larga. Se hacían notar notables deficiencias incluso en suministros básicos de alimentos ( era común que los soldados dedicasen parte del tiempo a cosechar patatas en lugares donde estaban estacionados ). Asimismo, las dificultades eran moneda habitual a la hora de reponer las piezas de artillería y las ametralladoras averiadas o destruidas, e incluso faltaban de municiones ligeras. Los problemas alcanzaban también a la dirección operativa, minada por los fallos de comunicación en los momentos críticos, exceso de recurso a la improvisación, etc.

Intentando recuperar la iniciativa frente a los alemanes, el jefe de la Stavka, el Gran Duque Nicolás ( tío paterno del zar ) y el ministro de la guerra, Sukhomlinov, apartaron al desafortunado general Zhilinski del mando del frente noroeste sustituyéndolo por el de su mismo empleo Ruzski. Adoptando un estilo mas agresivo a mediados de noviembre los rusos se aprestaron a probar suerte de nuevo en Prusia Oriental, a pesar de la llegada del duro invierno.

En el otro lado, Hindenburg había sido informado por Ludendorff de que no cabía esperar un incremento sustancial de los efectivos destinados al frente del Este, puesto que Falkenhayn había rechazado en una reunión previa celebrada en Berlín con el mismo Ludendorff dar prioridad al sector oriental. Tal vez para endulzar esta amarga noticia, Hindenburg y su Estado Mayor fueron promovidos a la jefatura del recién creado "Ober Ost", el puesto que unificaba la tareas de planificación contra Rusia.

Ante los primeros signos de preparativos enemigos, los alemanes, conscientes de la importancia de mantener la iniciativa para lograr la victoria, se anticiparon nuevamente a la lenta jugada rusa. En un alarde de eficacia logística y de uso inteligente de la red de ferrocarriles el IX ejército de Mackensen fue trasladado velozmente desde el sur de Polonia a Gnesen, en Prusia Occidental. El 11 de noviembre el IX ejército penetró en área hostil, empujando al reconstituido 2º ejército ruso, ahora al mando de Scheidemann, hacia la importante localidad polaco-rusa de Lodz. Alarmado, Scheidemann intercambio mensajes con la Stavka sugiriendo una retirada mas profunda, lo cual fue descartado el 18 de noviembre.

Lodz contenía importantes almacenes de suministro que permitieron reequipar a los maltrechos hombres del 2º ejército ruso. Simultáneamente, tenia lugar una adecuada concentración de fuerzas a iniciativa de Plehve, jefe del 5º ejército ruso que permitió reunir una imponente masa de efectivos frenando a Mackensen, que confiadamente había marchado contra sus adversarios, para acabar viendo como tres divisiones de su flanco izquierdo quedaban aisladas al este de Lodz. Hoffman, tercero en el escalafon del "Ober Ost" anotó expresivamente el 22-XI: "nuestro flanco izquierdo ha sido golpeado. ¿Como podemos reconducir las cosas y salvar la situación?: No lo sé todavía. La cuestión esta en el filo de la navaja". FOTO: EL GENERAL SCHEFFER-BOYADEL, JEFE DEL XXV CUERPO.

Inesperadamente, el talento de los oficiales germanos volvió a ponerse de relieve. El general Scheffer-Boyadel, que dirigía al casi bloqueado XXV cuerpo, consiguió deslizar increíblemente a sus divisiones entre las lineas rusas aprovechando la ya característica confusión y caos organizativo de sus enemigos en los momentos álgidos; aparte de la ruptura del cerco, Scheffer capturó 16.000 prisioneros que logró trasladar hasta el campo propio. Un aturdido Ruzski apenas pudo hacer otra cosa que mover a sus vapuleadas huestes, que habían encajado mas de 100.000 bajas, hacia el interior de Polonia a fines de noviembre. Algunos asaltos alemanes en diciembre solo pudieron ser contenidos con dificultad, y en cualquier caso, una ancha franja fronteriza de la Polonia rusa estaba perdida.

FOTO. INFANTERIA RUSA CRUZANDO EL RIO VISTULA EN DICIEMBRE DE 1914

Las consecuencias inmediatas fueron una nueva promoción de Hindenburg y Ludendorff a mariscal de campo y teniente general, respectivamente, ascendidos personalmente por el mismísimo káiser, que viajó para la ocasión a la sede del "Oberost" en Posen.



En los Cárpatos se mantenía un precario equilibrio entre los rusos y los austrohúngaros. pero era la situación de  la estratégica ciudad de Przemysl la que acaparaba la atención. Antes de la guerra estaba poblada por ucranianos y polacos, con hasta un tercio de habitantes judíos. Sus obras de fortificación habían empezado después de 1815 de la mano de Franz von Scholl, pero fue a partir de 1861 cuando se levantaron los anillos exteriores. Su construcción fue llevada a cabo por Daniel von Satis-Soglio, mediante una serie de fuertes de acero y hormigón. El trabajo fue continuado y ampliado por Moritz Ritter von Brunner, que blindó los emplazamientos artilleros y las plataformas de control de tiro. El recinto fortificado de Przemysl había sido sitiado por lo rusos brevemente, en septiembre. Cuando empezó el segundo asedio el 11 de noviembre, en la ciudad el general H. Kusmanek von Burgneustatten, un alemán de Transilvania, comandaba una guarnición de 130.767 hombres con 21.484 caballos. La mayoría de los civiles habían escapado, pero todavía se encontraban en ella 30.000 habitantes y unos 2.000 prisioneros rusos.

Los austrohúngaros lanzaron patrullas agresivas, como la exitosa salida del teniente general Arpad Tamas el 14 de noviembre empleando 15 batallones golpeando hacía Irpin, al este del perímetro. Pero los problemas por la falta de ropa de abrigo de invierno pronto se hicieron notar. Las incursiones se fueron volviendo cada vez más arriesgadas.

Mientras la acción victoriosa de Limanowa efectuada por XIV cuerpo tirolés, ayudado por el VI cuerpo y una división húngara del Honved, sobre el 3º ejército ruso abrió la esperanza a una ruptura próxima del asedio. El día 15 de diciembre desde Przemysl 24 batallones de infantería y tres escuadrones de caballería irrumpieron osadamente sobre el cinturón de asedio ruso, pero tuvieron que renunciar al comprobarse la imposibilidad del 3º ejército austrohúngaro de enlazar con ellos debido a que los rusos lo habían frenado a 40 kilómetros de la ciudad.

El cerco ruso se fue recrudeciendo con fuertes combates en torno al IV distrito.  Después de la tregua navideña, los cálculos de las provisiones estimaban que se agotarían el 18 de febrero de 1915, si bien el sacrificio de 10.000 equinos podían alargarlas unas semanas. La guarnición disponible había descendido hasta los 127.811 soldados austrohúngaros a principios de 1915. Además estaba el problema de las enfermedades, que en marzo afectaban a 12.140 hombres.

Entretanto, los rusos habían construido vías ferroviarias alrededor del perímetro, conjurando así la posibilidad de incursiones exitosas. No obstante la 23º división del Honved efectuó una desesperada y catastrófica salida el 19 de marzo. Su fracaso precipitó el colapso final. Los depósitos de armamento y la estación de radio fueron volados por los defensores, que capitularon el día 22 de marzo de 1915. Nueve generales, 93 oficiales superiores, 7.500 oficiales y 117.000 soldados pasaron al cautiverio. Incluso más grave que estas pérdidas materiales fue el efecto que tuvo este desenlace sobre la opinión pública de la monarquía dual, que había seguido con gran expectación los avatares del sitio de Przemysl.

AUGE Y CAIDA DE LA FLOTA ALEMANA EN EL PACIFICO: CORONEL Y LAS MALVINAS. PRIMERA VICTORIA DE VON LETTOW: TANGA

Después de la arriesgada travesía desde China hasta la isla de Pascua, la escuadra alemana en el Pacífico ( en origen el escuadrón de Asia Oriental ) puso proa al litoral suramericano, exactamente a las costas chilenas que vislumbró el 30 de octubre de 1914. 

Advertido el almirante Von Spee de la presencia temporal del crucero ligero inglés Glasgow en el puerto chileno de Coronel, dirigió prestamente a sus buques a la caza del aparentemente solitario navío . Lo que él ignoraba era la presencia de una escuadra británica mandada por el contralmirante C. Cradock en las proximidades. Varias semanas antes, entre las medidas adoptadas por el Almirantazgo londinense para localizar y destruir a los corsarios alemanes de superficie, se había reunido una flotilla en las islas Malvinas compuesta por el anticuado y lento (12 nudos) acorazado Canopus, los cruceros acorazados Monmouth y Good Hope, y los ligeros Glasgow y Otranto. Cradock rebasó el cabo de Hornos con su agrupación dividida en dos grupos a lo largo del mes de octubre. Consternado, comprobó la reducida velocidad de su barco más potente, que haría imposible cualquier persecución de la agrupación alemana sin prescindir del engorroso Canopus. Por lo tanto Cradock prefirió destacarse con sus navíos rápidos. El 1 de noviembre ya sabemos que el Glasgow fue localizado por sus enemigos; a las 16.50 ambas formaciones se avistaron.
 
El contralmirante inglés, tal vez precipitadamente, aceptó el combate en unas condiciones algo desfavorables: los alemanes sumaban 16 piezas del calibre 210 mm, frente a dos de 234 mm y diez de 152 mm que sumaban el Good Hope y el Monmouth. Los buques ligeros de ambas flotillas llevaban piezas de 102 mm y alguna de 152 mm. Velocidad ( 22 nudos ) y blindaje de las principales unidades eran parecidos.

Navegando en paralelo con rumbo sur, a las 18.20 los germanos abrieron fuego sobre la línea británica que resaltaba nítidamente a poniente, mientras que ellos mismos se enmascaraban en la grisácea costa chilena al este.

FOTO. EL CONTRALMIRANTE CRADOCK
Pronto los artilleros y apuntadores del Scharnhorst y el Gneisenau centraron a sus rivales, que se vieron envueltos en llamas y estallidos, aunque también los alemanes recibieron a bordo algunos proyectiles de 152 mm El intercambio de tiro continuó hasta las 19.23 cuando explotaron los pañoles de municiones del Good Hope que destrozado, naufragó. En la persecución de las unidades restantes, el Monmouth fue rematado por el crucero ligero Nurnberg a las 21.00. El  Glasgow y el Otranto consiguieron escapar al amparo de la noche.

El balance era un desastre para los ingleses: se habían perdido dos cruceros acorazados y 1.650 vidas, incluida la del contralmirante Cradock. Solo hubo dos heridos alemanes.

FOTO. EL CRUCERO ACORAZADO GOOD HOPE
El 3 de noviembre la satisfecha flotilla germana echo el ancla en Valparaíso, Chile, festejada por los numerosos ciudadanos alemanes residentes en el puerto. Al día siguiente, cumpliendo los convenios internacionales para puertos neutrales que fijaban un plazo de 24 horas de permanencia para barcos beligerantes, zarpó de regreso al océano con un nuevo proyecto a la vista, pasar al Atlántico sur. El 2 de diciembre Von Spee y sus marinos, después de varias escalas y de capturar tres cargueros aliados, contemplaban el canal de Beagle. Fue en aquellos días cuando el almirante y sus capitanes de navío decidieron, tras ciertas discusiones, asestar un golpe de mano contra las instalaciones de Port Stanley en las Malvinas, el único depósito carbonero y de bastimentos en poder de los británicos en aquellas meridionales latitudes. Esta decisión le costaría muy cara a Von Spee: los escarmentados dirigentes navales británicos, Fisher y  W. Churchill, habían despachado con máxima urgencia el 11 de noviembre desde Gran Bretaña a las Malvinas a los cruceros de batalla Inflexible e Invincible al tiempo que cubrían otras posibles rutas de los alemanes movilizando en diversos puntos del Atlántico ( Ciudad del Cabo, Sierra Leona  ) y del Caribe a otras 30 unidades de la Royal Navy.

Los dos grandes cruceros de batalla fondearon en Port Stanley el 7 de diciembre donde coincidieron con los restos de la fuerza de Cradock y otros cruceros acorazados allí destacados. Se dispusieron a carbonear antes de proseguir viaje al Pacífico según lo meditado por el jefe de la agrupación, el almirante Sturdee. Precisamente con muy pocas horas de diferencia, en la amanecida del 8 de diciembre el Gneisenau y el Nurnberg se aproximaron a la isla Gran Malvina preparados para ejecutar el previsto bombardeo , aguardados a escasa distancia por sus confiados compañeros de travesía. El ataque a Port Stanley nunca tendría lugar, porque los alemanes fueron recibidos por el formidable fuego de los cañones de 305 mm e intentaron seguidamente retirarse, perseguidos al poco tiempo por la agrupación enemiga.

MAPA. LA BATALLA DE LAS MALVINAS: DRAMÁTICO PUNTO FINAL DE LA SINGLADURA DE VON SPEE


El Invincible y el Inflexible gracias a su mayor velocidad ( 26 nudos ) lograron alcance balístico sobre la flotilla germana al cabo de varias horas de vibrante persecución. Lo que vino a partir de las 12.55 fue una repetición del encuentro de Coronel pero a la inversa. Von Spee, comprendiendo que el final era inevitable, ordenó a las 13.20 a sus cruceros ligeros dispersarse y tratar de escapar, mientras el viraba con su buque insignia, el Scharnhorst y con el Gneisenau para enfrentarse directamente con los cruceros de batalla. El feroz intercambio artillero se prolongó hasta las 16.17, cuando zozobró el Scharnhorst con toda su tripulación incluido el mismo Von Spee. El Gneisenau le seguiría a las 18.02, machacado a quemarropa por las baterías de 305 mm del Inflexible.

El Nurnberg y el Leipzig, perseguidos a su vez por los cruceros acorazados Kent y Cornwall fueron aniquilados a lo largo de la tarde. Solamente el Dresden logró a duras penas huir hacia el cabo de Hornos al amparo de la oscuridad nocturna. Aparte de las naves perdidas, perecieron unos 2.000 marinos alemanes y 215 quedaron prisioneros, frente a 1 muerto y 7 heridos ingleses. El solitario Dresden del capitán Ludecke deambularía por los canales de la Patagonia chilena y el Pacífico hasta el 14 de marzo de 1915, cuando escaso de combustible y acorralado por varios cruceros ingleses en la isla de Juan Fernández terminó por autohundirse tras un breve combate, y sus 315 marineros supervivientes  fueron internados por las autoridades chilenas. De este modo concluía la trágica aventura de la escuadra alemana del Pacífico.

A miles de kilómetros de distancia, en el continente africano, se intensificaba la que sería más larga y encarnizada de todas las luchas coloniales. El África Oriental Alemana (Tanganyka y Urundi) era el asentamiento más poblado y con más recursos materiales de todas las posesiones de Berlín. Aunque cercado por tierra, era su alargada y vulnerable costa del océano Indico la ruta de agresión más inmediata, especialmente gracias al control que ejercían los británicos de la cercana isla de Zanzibar. Existía un motivo añadido para actuar sobre el litoral: la presencia amenazante del crucero ligero Köningsberg  que se mantenía al acecho del intenso tráfico mercante aliado en los canales del delta  del río Rufiji (el 20 de septiembre efectuó un salida y hundió a un crucero ligero enemigo), y que obligaba a una escuadra aliada de 25 naves a velar constantemente en esas aguas.



El 31 de octubre de 1914 llegó a Mombasa las tropas angloindias de  la Indian Expedicionary Force B (IEF B) del comandante general A. E.Aitken, con casi 8.000 efectivos. Conviene reseñar que las fuerzas comprometidas eran de segunda categoría. Uno de los oficiales, Richard Meinertzhagen, las describía duramente: " Son lo peor de la India, tiemblo al pensar lo que pueda pasar si encuentran una seria resistencia (...) los oficiales veteranos parecen más fósiles que líderes activos y enérgicos ". Su propósito era que desembarcaran en el puerto de Tanga, al noreste del Tanganyka, y se expandieran por toda la colonia alemana más tarde, en coordinación con la llamada fuerza IEF C que avanzaría desde la frontera de Kenia hacía la localidad de Longino.

Así, a las 7.05 del 2 de noviembre de 1914 el crucero ligero británico Fox entró en el puerto de Tanga y entregó un ultimátum a los alemanes. El arrojado coronel Lettow-Vorbeck, que acaudillaba la responsabilidad militar en Tanganyka reaccionó con presteza y el 4 de noviembre nueve compañías Schutztruppen  acudieron a enfrentar el desembarco usando el ferrocarril del Norte; este, como otras operaciones anfibias de los Aliados, adolecía de improvisación y de una lentitud exasperante en llevarse a término. El desembarco había comenzado el 3 de noviembre de madrugada, pero hasta la noche del 4 de noviembre Aitken no se decidió avanzar sobre Tanga.  Divididos en dos columnas, avanzando casi a ciegas a través de densas masas de vegetación y sin haber desembarcado su artillería, los angloindios entraron en Tanga, continuamente hostigados por el fuego de ametralladora de las fuerzas de Lettow emboscadas en los matorrales,  provocando un gran desorden entre los asaltantes. El caos fue completo en la noche del 4 al 5 de noviembre, con los angloindios retrocediendo hacia la cabeza de playa y buscando el amparo de la artillería del crucero Fox. Las pérdidas de las tropas de Aitken fueron de unas 1.000 a 2.000 bajas (hay discrepancias en las fuentes). El general británico fue degradado al rango de coronel a media paga tras el fiasco.

En la retirada, los ingleses dejaron en manos enemigas un arsenal que vino a aliviar las perentorias necesidades de equipo de los hombres de Lettow: 455 fusiles, 8 ametralladoras operativas y más de 500.000 cartuchos.

El fallido asalto inglés a Tanga proporcionó un amplio respiro a Tanganyka, puesto que las energías de las tropas coloniales aliadas se concentraron en la reducción de Camerún y Namibia, y porque en Londres era clarísima la negativa a distraer un solo soldado del ejército metropolitano en la considerada como campaña menor de África. Por otro lado, en Berlín se aclamó a la figura de Lettow, que empezó a convertirse en un símbolo de la resistencia alemana en África, y que hechos posteriores elevarían a la categoría de mito.

AMPLIACIÓN: LA ORGANIZACIÓN DE LA SCHUTZRUPPEN EN EL ÁFRICA ORIENTAL ALEMANA






19.4.07

LA PRIMERA BATALLA DE LOS LAGOS MASURIANOS. CONSOLIDACION ALEMANA FRENTE A RUSIA.

 Tras el rotundo éxito de Tannenberg la decisión definitiva se aproximaba en Prusia Oriental en septiembre de 1914. Los jefes del 8º ejército alemán se propusieron aprovechar el impulso de la victoria con tres objetivos a la vista: explotar el momento psicológico tan favorable que vivían los soldados por el triunfo, expulsar completamente a los rusos de suelo nacional, y aliviar la delicada situación de los austro-húngaros en Galitzia distrayendo a parte de las fuerzas del Zar.

El balance era más parejo que en agosto de 1914, e incluso proporcionaba una ventaja numérica a los alemanes. Hindenburg y Luddendorff contaban con  215.000 hombres  en 16 divisiones de infantería y dos de caballería, engrosadas por refuerzos ( no solicitados por Hindenburg, por cierto ) procedentes del frente Oeste. Opuestos a ellos había 146.000 rusos bajo el mando de Rennenkampf en 14 divisiones y tres de caballería . Los líderes alemanes sobrevaloraban las fuerzas enemigas, atribuyéndoles 20 divisiones.  Su principal preocupación era la posibilidad de un movimiento ruso en el área de Friedland para flanquear  la izquierda del 8º ejército.

Las intenciones rusas pueden seguirse por las conversaciones entre Oranovski, jefe del estado mayor del Frente Noroeste, con Rennenkampf y su jefe de estado mayor, el comandante Mileant sobre el peligro procedente de Lotzen. También intervino Zhilinski, subrayando la necesidad de preservar los pasillos de conveniencia entre Insterburg-Vilkaski, dejando a los restos del destrozado 2º ejército la tarea de proteger el bajo Narew. Es posible que esta actitud atrevida fuera alentada por las noticias sobre los éxitos en Lemberg conseguidos sobre los austro-húngaros. Por tanto, había esperanzas en continuar la ofensiva,  contando además con la afluencia de refuerzos para reconstruir el 2º ejército y el nuevo 10º ejército que se estaba creando en Osowiec, en la Polonia rusa.

Esta perspectiva dejaba poco margen de tiempo a los alemanes para que actuaran. Así que desde el 4 de septiembre Hindenburg y  Ludendorff  pusieron en marcha sus seis cuerpos de ejercito: XI, XX, I Cuerpo de la Reserva de la Guardia, I Cuerpo de Reserva, todos ellos al norte de los lagos Masurianos;  el XVII y I Cuerpos al sur de ellos. En cierto modo los planes de Hindenburg y Ludendorff  para anticiparse y aprovechar su temporal ventaja numérica eran un calco de la maniobra envolvente de Tannenberg. En el flanco derecho germano, insertado en los lagos Masurianos, los cuerpos de ejército de Francois debían infiltrarse a través de las líneas del 1º ejército ruso de Rennenkampf. Este, huérfano de apoyo desde la destrucción del 2º ejército en Tannenberg estaba principalmente acantonado frente a las defensas de la ciudad de Königsberg, a lo largo del ferrocarril que la unía con Insterburg.  

 FOTO. EL GENERAL RENNENKAMPF

El día 8 de septiembre fue atacada la línea rusa entre Wehlau y Angerburg, con poco éxito. En cambio al este del lago Spirding el I cuerpo de ejército capturó Arys y Bialla.

Rennenkampf, que temía una hipotética salida de la guarnición de Königsberg, no había redistribuido a sus fuerzas para el giro germano en el sureste; el día 9 de septiembre se encontró con la desagradable perspectiva de sufrir el mismo destino que Samsonov apenas dos semanas antes. 

Ese mismo día siguiente un avance general del XVII cuerpo sobre Lotzen fue rechazado con elevadas pérdidas, pero el I cuerpo procedente del sureste consiguió rodear a los defensores rusos provocando su retirada. En conjunto los cuerpos I y XVII de Francois habían conseguido la ruptura de las posiciones rusas  en torno al nudo ferroviario de Lötzen, tomando miles de prisioneros y 60 cañones.

 La perdida de Lyck el día 10 de septiembre amenazó claramente de envolvimiento al flanco izquierdo ruso. Con todo, algunas torpezas de los alemanes  ayudaron al 1º ejército ruso a eludir el grave peligro en el que se hallaba. La caballería alemana no consiguió desplazarse al compás de las fuerzas de Francois en la pantanosa comarca.

En esas condiciones, Rennenkampf ordenó abandonar las líneas de Wehlau-Angerburg y contragolpeó sobre el movimiento alemán sobre Goldap para ralentizarlo. La retirada rusa se realizó en perfecto orden. Como indicó Ludendorff al descubrir el repliegue enemigo: “ Se ha obtenido un gran éxito pero el ejército ruso aún no ha sido derrotado” 

A partir de entonces siguieron maniobras de persecución para intentar copar al 1º ejército ruso, pero este las eludió sosteniendo enérgicas acciones de retaguardia en la vecindad de Angerburg. Estas acciones alarmaron a Ludendorff,  que redirigió desde el nordeste al norte al XVII y al I cuerpos. De todos modos el ánimo de Rennenkampf y sus hombres estaba quebrantado: retrocedieron hacia Gumbinnen la jornada del 9 de septiembre, y los días 11 y 12 de septiembre terminaron por repasar la frontera, al resguardo de los puestos fortificados en el río Niemen, ya en territorio ruso. Se estima que las bajas alemanas fueron de unos 40.000 hombres y las rusas en torno a los 100.000 efectivos.

MAPA. LA BATALLA DE LOS LAGOS MASURIANOS.




Así concluía miserablemente el vasto plan de avance ideado por los rusos en la preguerra, en circunstancias mucho más dramáticas que el paralelo frenazo sufrido por los alemanes en el Marne. Los rusos habían perdido en toda la campaña de Prusia Oriental 300.000 hombres entre muertos, heridos graves y prisioneros. Las diezmadas unidades supervivientes abandonaron el suelo enemigo y la Polonia y Lituania rusas quedaban expuestas. Nuevamente, las tradicionales tácticas ofensivas quedaban en entredicho ante la superioridad que mostraban los defensores de cualquier nacionalidad; los cambios técnicos en el arte de la guerra parecían favorecerles.

Otra consecuencia fue el ascenso de la estrella de Hindenburg y Ludendorff, que refulgía fuerte desde Tannenberg y que ahora encontraba su confirmación con la renovación del éxito. La imagen marcial y grandilocuente de Hindenburg fue promocionada cuidadosamente mientras Ludendoff permanecía en segundo plano con el papel de eminencia gris del "equipo oriental".


FOTO. EL GENERAL FRANCOIS, QUE PARTICIPO EN TANNENBERG, Y MANDÓ EL ALA DERECHA ALEMANA EN LOS LAGOS MASURIANOS.

A pesar de todo la Stavka no daba su brazo a torcer y contando con sus inmensos recursos humanos seguía planeando penetrar en territorio alemán, esta vez más al sur, apuntando a la estratégica cuenca carbonífera e industrial de la Alta Silesia. Hindenburg había constituido en la zona un nuevo ejército, el 9º, agrupando a 19 divisiones, con reclutas recién salidos de los campamentos de instrucción y algunos veteranos transferidos de Prusia Oriental.


Apercibidos de las intenciones rusas y confiados en la competencia de oficiales, soldados y material propios Hindenburg y Ludendorff decidieron anticiparse a la jugada de sus contrarios y desencadenaron su propia ofensiva en Polonia el 9 de octubre, que les llevo a las proximidades de Varsovia el 12 del mismo mes. Los rusos, amparándose en su superioridad numérica en el sector (unas 60 divisiones) pronto frenaron la progresión de los germanos y les obligaron a retroceder hasta Chestokowa. Pero la maniobra había frustrado las ambiciones rusas y la retirada parcial fue perfectamente ejecutada por los generales alemanes.

4.4.07

OCTUBRE DE 1914 " LA CARRERA HACIA EL MAR " : EL FRENTE OCCIDENTAL EN OTOÑO DE 1914

A mediados de septiembre de 1914 el frente Occidental se extendía en una línea continua que partía de la frontera suiza, seguía aproximadamente el trazado fronterizo entre Francia y Alemania en Alsacia-Lorena y penetraba en Francia en una línea recta entre Longwy-Verdun hasta la desembocadura del Aisne en el río Oise.

En estas posiciones se estaba introduciendo un elemento que se haría obsesivamente familiar en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial: la trinchera. Aunque era un elemento de sobra conocido desde la antigüedad en la lucha de posiciones, a partir de 1914 iba a entrar en otra dimensión Los alemanes procedieron a excavarlas durante los días 11-15 de septiembre presentando así unas posiciones inexpugnables ante las desgastadas y lentas unidades aliadas. Las trincheras aun eran bastante primitivas e improvisadas en esta fase, meras fosas sin acondicionamiento con parapetos formados con la tierra suelta. Las mejoras y complejidades de las trincheras integradas en redes fortificadas llegarían semanas más tarde.

El siguiente movimiento, vista la inmovilidad del frente entonces establecido y entrada la estación otoñal que ralentizaba el desplazamiento de grandes masas de tropas, fue la denominada "Carrera hacia el mar", nombre que designó el intento de ambos bandos de llenar el vacío dejado en el valle del Somme y en Flandes por la simplificación del plan Schlieffen ordenada por Moltke. Tanto unos como otros consideraban que ahora se trataba de aprovechar ese flanco descubierto para envolver al adversario en el mejor de los casos o en el peor para capturar ( los alemanes ) o defender ( los Aliados ) los puertos del canal de la Mancha que ofrecían la comunicación mas directa entre Francia y Gran Bretaña.

FOTO. COLUMNA DE SUMINISTROS ALEMANA EN BÉLGICA SE DISPONE A PARTIR PARA TRASLADAR SU CARGAMENTO A PUESTOS DE AVANZADA.



Entre el 15 de septiembre y el 9 de octubre tropas reforzadas por nuevas y enormes levas procedentes de los cuarteles en el interior de los países beligerantes extendieron el frente desde Noyon en el río Oise hasta La Basee, a orillas del río Lys, próxima a la frontera belga, dejando el curso alto del río Somne y el importante distrito minero e industrial de Lille-Roubaix en poder alemán, en tanto que Arras y Amiens permanecían en manos francesas, después de los combates entablados en la región de Picardia ( 22-26 de septiembre ) y en el Artois ( 28 de septiembre al 10 de octubre ).

En el sector alemán, el 2º ejército fue desplazado y ubicado entre Noyon y Bapaume; el 6º, trasladado desde Lorena encontró su lugar entre Bapaume y Lille. En el Flandes belga, un reconstituido 4º ejército se parapetaba en el río Lys disponiéndose a avanzar contra las recién trasladadas divisiones inglesas del BEF, designadas para proteger los puertos de Calais y Dunkerque. En el resto del sector aliado el bisoño 10º ejército francés se oponía al 6º alemán, y el 2º ejército francés, reforzado con reclutas inexpertos, lo hacía respecto al 2º alemán.


MAPA. DESPLIEGUE DE LAS UNIDADES ALEMANAS Y ALIADAS EN FLANDES DURANTE EL OTOÑO DE 1914.


Paralelamente a estos acontecimientos, los alemanes dedicaron su atención a limpiar la bolsa fortificada de Amberes, junto a la frontera holandesa. 

Allí, unos 70.000 soldados belgas se habían refugiado desde agosto  y organizaron  algunas incursiones, como la que el 9 al 13 de septiembre  les llevó hasta Lovaina, además de infiltrar "saboteadores". A fines de mes la situación dio un vuelco cuando los alemanes alinearon hasta 160 cañones superpesados de asedio, los Krupp de 420 mm  y los  Skoda de 305 mm prestados por los austriacos, los mismos que habían anteriormente habían colapsado las defensas de Lieja, y trasladaron nuevos refuerzos. Los británicos deslizaron un pequeño contingente de infantería de marina el 4 de octubre en la ciudad, con pocos resultados. El 6 de octubre, ante la creciente presión enemiga en el río Nete, el gobierno belga y el rey Alberto abandonaron la ciudad y se refugiaron en Ostende. Las fuerzas alemanas interceptaron a parte de las columnas en retirada, capturándolas  u obligándolas a ser internadas en Holanda. El 10 de octubre Amberes se rindió formalmente. Al oeste de Amberes, las tropas belgas supervivientes evacuaron también el canal Terneuzen replegándose sobre Brujas, aunque la 7º división británica había desembarcado en Zeebruge , haciendo amago de posicionarse en Gante, aunque finalmente optaron por reunirse con sus aliados cerca de Ypres.


MAPA. EL ÁREA FORTIFICADA DE AMBERES





El nuevo comandante supremo alemán, Falkenhayn, había trasladado la sede del OHL a Charleville-Mezieres, un nudo ferroviario que permitía un mejor seguimiento de la evolución de la lucha. Tras la capitulación de Amberes el 12 de octubre empezó  el primer intento serio de alterar el nuevo equilibrio del frente con un asalto ingles entre La Basee y Armentieres, pronto bloqueado por los hombres del 6º ejército de Ruperto de Baviera. Las circunstancias eran similares a las de los combates de los meses anteriores: masas de infantería que diezmadas por el intensísimo fuego automático de ametralladoras, cañones ligeros (calibre menor a 100 mm, y por tanto baterías de campaña transportables) y fusiles. Los infantes solo encontraban seguridad agazapándose en las posiciones atrincheradas.

Un fanático contrasalto protagonizado por estudiantes alemanes alistados al principio de la guerra, y que ahora recibían su sangriento bautismo de fuego, fue a su vez rechazado por los ingleses, en sangrientas jornadas bautizadas por los conmocionados periódicos alemanes como la "Kindermord" (" la matanza de los inocentes"). Un poco mas al norte los restos del ejército belga al mando del rey Alberto lograron retener una pequeña porción de territorio propio en el área del río Yser, al contener los furiosos empujes de los alemanes del 4º ejército inundando la campiña tras la apertura de los diques de contención.

 En el mar, frente a las isla holandesa de Texel, la más occidental de las islas Frisias, el 17 de octubre una formación inglesa compuesta por los destructores de la clase "L" ( 1.000 toneladas de desplazamiento, velocidad de 29 nudos y armados con cañones de 100 mm), los "Legion", "Loyal", "Lance" y "Lennox", junto al crucero ligero "Undaunted", al mando del capitán Cecil Fox interceptaron a los destructores alemanes S-115, S-117, S-118 y S-119 (construidos en  1903 , velocidad de 29 nudos y equipados con piezas de 82 mm)  que conformaban la 7ª flotilla al mando de August Thiele, que tenían como misión minar las aguas belgas para dificultar los bombardeos de apoyo que efectuaba la Royal Navy. Los alemanes a pesar de su inferioridad y asumiendo que no podrían escapar, prefirieron cerrar distancias buscando el combate al torpedo. En el enfrentamiento subsiguiente toda la flotilla alemana fue deshecha, sin apenas pérdidas para los ingleses.

A partir del 19 de octubre los británicos del I cuerpo al mando de Douglas Haig intentaron desalojar a los alemanes de los alrededores de la ciudad belga de Ypres, pero impedidos por una resuelta defensa en las colinas bajas que rodeaban la localidad y por los cenagales creados por recientes y copiosas lluvias otoñales no lograron su objetivo. Entre los miembros de uno de los castigados regimientos bávaros emplazados en torno a Ypres estaba un anónimo soldado de 25 años llamado Adolf Hitler, condecorado por su valor como mensajero con una cruz de hierro durante esta primera batalla de Ypres.

A mediados de noviembre decreció progresivamente la intensidad de los combates en Ypres dejando un pavoroso panorama; unas 50.000 bajas inglesas y una cifra similar entre los franceses y más de 100.000 entre los alemanes, en ocasiones provocadas por brotes de tifus y disentería. "La carrera hacia el mar" terminaba en un nuevo empate, y las trincheras del frente occidental proliferaban alargándose 750 km entre el canal de la Mancha y Suiza, y ganaban en profundidad, mientras caían las primeras nevadas y se paralizaban las grandes operaciones.