7.1.17

QUINTA CARTA DE LUDENDORFF: MARNESCHUTZ-REIMS



El 14 de junio el Alto Mando Alemán preparó su su quinta ofensiva, a pesar de que los signos de agotamiento de sus tropas eran evidentes. La mayoría de los comandantes de ejército hubieran preferido retrasarla hasta haber restablecido las condiciones óptimas en sus tropas. En cambio, Wetzell, Hindenburg y los consejeros del káiser le dieron su beneplácito. El plan  consistía en un ataque doble a ambos lados de Reims para mejorar las comunicaciones del 7º ejército entre el Aisne y el Marne. Por tanto, era una operación limitada desde su misma concepción. Aunque se incluyó posteriormente intentar dominar las alturas cercanas a la ciudad. El 7º ejército de Von Bohen tenía que atravesar el río Marne en dirección al este, hacía Epernay; cooperarían moviéndose hacia el oeste para completar la tenaza el 1º ejército de Von Mudra ( 14 divisiones) y el 3º de Von Einem (12 divisiones) apuntando hacia Epernay y Chalons sobre-el-Marne.  Más tarde se debía lanzar una ofensiva mayor en Flandes, el viejo proyecto de Ludendorff. Sin embargo, la campaña era tan previsible que a lo largo del mes de junio se propaló su certeza, y cuando se desencadenó el 15 de julio la defensa francesa estaba más que dispuesta. La concentración de reservas enemigas contra el flanco del saliente alemán en el Marne estorbó aún más el proyecto.

El respaldo artillero era de 6350 cañones y 2200 morteros, a los que se unían hasta 900 aviones. El avance comenzó entre las 4.35 y 5.30  tras un bombardeo de cuatro horas. La infantería del 17º ejército de Von Boehn  atravesó el Marne y el Garde en dirección a Dormans y Fere-Champenois. Un problema añadido fueron los vientos del sur que barrieron la capa de gas empleada en los bombardeos. Al anochecer los alemanes ocuparon una cabeza de puente de 5 kilómetros por 15 al sur del río, desde el valle de Surmelin hasta el pueblo de Pourcy. Pronto se vieron dañados por los bombarderos de la artillería y la aviación francesa. Al día siguiente estaban bloqueados por los ejércitos del 5º y 6º ejércitos franceses de Degoutte y Berthelot. Petain agregó para más seguridad al 9º ejército del general Mitry con nueve divisiones.



Mientras, al este de Reims, el dispositivo del general Gourard aguantaba la presión del 1º ejército de Von Mudra  y el 3º de Von Einem, que trataban de llegar a Chalons-sobre-el-Marne. El fuerte de la Pompelle había caído, y los alemanes encontraron evacuadas las trincheras en las colinas de Haut y Cornillet. Cuando intentaron superar la segunda línea francesa, fueron neutralizados por el fuego combinado de ametralladoras y artillería. Los combates fueron especialmente duros en Perthes. Ludendorff dio la noche del 16 de julio la orden de cesar las operaciones.  El coronel Mertz von Quirnheim, del departamento de operaciones del OHL trazó en su diario: " Estado de ánimo bastante deprimente. Difícil  cuestión, ¿ que va a pasar a partir de ahora? (...) Estoy convencido de que este momento ni Ludendorff ni Wetzell saben que acción siguiente deben tomar" A continuación, Ludendorff se trasladó  el día 17 a los cuarteles del príncipe Ruperto en Tournai para seguir preparando el soñado avance en Flandes, el plan Hagen.


Pero una llamada de teléfono desde Avesnes acabaría con sus proyectos. No habría una sexta carta para el "Gran Intendente" del ejército alemán.

10.12.16

ESPECIAL: EL DEUTSCHE CONSERVATIVE PARTEI ( DKP ) y EL DEUTSCHE VATERLANDS PARTEI ( DVLP) DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

El estallido de la guerra en agosto de 1914 y la proclamación de la Burgerfriede alteraron el modo de tomar decisiones en el II Reich. Inesperadamente, la pugna política tenía que librarse con nuevas normas, con una perspectiva en buena medida diferente.

No había que preocuparse de nuevas elecciones generales, apenas por debates acerca de las tarifas del grano; la prensa estaba censurada en parte y la confrontación contra el partido socialdemócrata aplazada para no perturbar el esfuerzo bélico. Más adelante, la autoritaria influencia de los generales Hindenburg y Ludendorff se hizo sentir en la administración y en las decisiones del gobierno. Derivas perceptibles en la dinámica del partido desde 1911 se acentuaron con la guerra: tendencia hacia el nacionalismo radical buscando el consenso de todos los grupos populares de extrema derecha, con exigencias de anexiones tanto en el este como en el oeste; la desconfianza hacia el sistema parlamentario y la posible reforma del sufragio de las tres clases prusianas, la preservación de instituciones monárquicas y las sospechas sobre las intenciones de la socialdemocracia. También la determinación de convertirse en un partido de masas derechista, reclutando trabajadores asalariados y autónomos, buscando un nuevo nombre adecuado para semejante formación. Menudearon los lemas procedentes del ambiente Volkisch,  para acentuar la unidad del pueblo  durante el periodo bélico. 

Una muestra práctica lo constituye la postura del partido durante la discusión del incidente de Zabern. Una  escalada de disputas culminadas en arrestos de civiles y en el registro del periódico "Zaberner Anzeiger" por miembros del ejército en aquella localidad alsaciana en noviembre de 1913 provocó una crisis mediática y política, en la que el DKP se alineó con la actuación de los militares y la postura del káiser respaldándolos. Los conservadores criticaron la tibieza del canciller Bethmann cuando este explicó la postura del gobierno en el parlamento. El conde Kuno Westarp  afirmó que "el ejército es una valiosa parte de la nación a la que se debe proporcionar particular apoyo" señalando que esa identificación  "es una profunda tradición enraizada entre nosotros, los prusianos".

Otra preocupación creciente fue contrarrestar el vigor de la izquierda derrotista, especialmente en el parlamento. Hacia 1916 estos esfuerzos habían conducido al convencimiento de que era imprescindible sustituir al canciller Bethmann y a cualquier otro cargo de gubernativo que mostrara síntomas de fragilidad.

Las relaciones entre la Liga de Granjeros ( BdL) y el DKP fueron parecidas a las de los años de preguerra. Por un lado, los jefes de la BdL  criticaban la brusquedad con que eran propagados los comportamientos antes descritos, pero en general dieron su aquiescencia al programa de antiparlamentarismo,  rechazo al gobierno, a los socialistas y a los judíos. Roesicke y Wangenheim, dos de sus líderes más conocidos, contribuyeron significativamente a estas campañas tendentes a crear un polo nacionalista.

Por otra parte, el liderazgo oficial conservador de Heydebrand adoptó una postura reluctante ante cada nueva estrategia emprendida. Los compromisos por parte de los líderes del DKP no eran más fáciles que antaño. Heydebrand y sus colegas estaban muy lejos de ser capaces de  desactivar la agenda del nuevo nacionalismo que suplantaba el estilo tradicional por uno de estilo revolucionario. Esto contribuyó a un marcado escepticismo respecto a la hegemonía de Heydebrand sobre el partido, algo que hubiera sido impensable antes de 1914.

En septiembre de 1914 los pangermanos y otros nacionalistas radicales exigieron anexiones extremas. Tras la decepción de la batalla del Marne, la dirección conservadora estuvo más decidida a limitar la agitación anexionista y volcarla en demandas puramente económicas. En noviembre de 1914 los pangermanos y Hugenberg trazaron más planes detallados para resolver el destino de la Polonia rusa, conquistada por Hindenburg y Ludendorff en 1915, y para julio de 1916 el "Comité Independiente para una Paz Alemana" había ilustrado la amplitud del movimiento sobre los objetivos de guerra. Incluso entonces Heydebrand procuró contenerlos. Westarp fue el único miembro de alto rango del DKP que firmó el manifiesto del Comité Independiente.

Heydebrand no quiso implicar públicamente a su partido en el movimiento contra Bethmann, temiendo que en medio de la guerra esto pudiese socavar la autoridad del estado alemán. Esta postura fue interpretada como una muestra de hipocresía,  y denunciada por los pangermanos, los líderes de la BdL y todos aquellos conservadores hostiles a Bethmann. En agosto de 1916 los pangermanos conservadores que estaban usando el Comité  Independiente para consolidar su campaña contra Bethmann maniobraron contra Heydebrand al mismo tiempo. Según ellos, Heydebrand “ya era un líder solo de nombre”. Aunque esta afirmación era un tanto exagerada, las tensiones acumuladas y el impacto de la resolución de paz del Reichstag en julio de 1917 obligaron a Heydebrand a pronunciarse. Por tanto permitió a los portavoces del DKP expresarse con mayor entusiasmo respecto a los objetivos bélicos, una posición que mantendrían hasta el fin de la guerra. Para entonces, los objetivos ya no eran el asunto prioritario de los pangermanos, más preocupados por la agitación del “frente interior” y la necesidad de enfrentarse a la propaganda derrotista procedente del izquierdismo.

¿Por qué existió esa reluctancia conservadora a unirse al movimiento pangermano en la reivindicación de los objetivos de guerra radicales? Heydebrand permaneció distante tanto por razones de táctica política como por convicciones. El 31 de diciembre había escrito que los planes de Class y Hugenberg iban demasiado lejos, y no los consideraba ni practicables ni útiles. Heydebrand mantuvo esa postura muchos meses. Tanto él como  Westarp eludieron la súplica de subordinados como Grumme y Gebsattel que pedían suscribir una postura previa. Lo hicieron apelando al clásico margen de  libertad de maniobra de debían mantener los parlamentarios del partido: Heydebrand escribió: “Si llegaran las conversaciones de paz, sería mucho menos satisfactorio para el partido y su dirección, que tendrían que debatir responsablemente en el parlamento estando atados a demandas previas procedentes de representantes de la opinión pública ajenos al parlamento”.  Esta afirmación ayuda a comprender porque Heydebrand y Westarp  continuaron disfrutando de la confianza de ciertos sectores del Partido Conservador, que estaba en 1917 profundamente dividido. Cuando el Comité de los 50 se reunió el 18 de febrero de 1917, la rama de los conservadores pangermanos tomó la previsible actitud de atacar la postura titubeante de Heydebrand. Pero la mayoría estaba sólidamente detrás del presidente del DKP. Uno de ellos declaró que los cabecillas del partido habían actuado correctamente al no participar “en los fuegos de artificio baratos de una revuelta” contra Bethmann.

Por otra parte, la mayoría de dirigentes eran más hostiles ante Inglaterra que contra Rusia, y era inevitable que desconfiasen de la pretensión de grandes anexiones que los pangermanos reclamaban en el Este.

Los conservadores estuvieron siempre motivados por el deseo de dirigir el sentimiento expansionista pangermano para realzar su propia posición económica y política en el país.

Criticaron al gobierno por consentir la participación de socialdemócratas y sindicalistas en el diseño de la economía de guerra; se mantuvieron enrocados ante posibles cambios, incluso los propuestos por la derecha nacionalista. De hecho, ¿cómo reaccionaron ante los planes formulados por grupos ajenos al partido para una mayor captación de las masas? El Partido de la Patria Alemana (Deutsche Vaterlandspartei, DVLP) sería el resultante Sus orígenes pueden rastrearse en el memorándum de W. Kapp en mayo de 1916 titulado “Los círculos nacionalistas y el canciller del Reich”. Fueron distribuidas 300 copias entre personalidades nacionalistas, jefes militares y altos funcionarios del gobierno. Su tesis se resumía en que solo una paz victoriosa facilitaría “la concentración y reforma de los partidos políticos” y covertiría “nuestra fracturada vida partidista” en algo saludable. También criticaba a Bethmann por su política interior y exterior, y demandaba su sustitución. Bethmann lo calificó de “filibustero de la opinión pública”. También se aseguró de que Kapp no fuera designado de nuevo para su cargo de gobernador provincial de Prusia Oriental, que venía desempeñando desde 1906.


25.10.16

ESPECIAL: EL SERVICIO SECRETO FRANCÉS EN ESPAÑA DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Desde 1871 existía el Servicio Especial (SS) o Servicio de Información (“Service  de Renseignement”, SR ). Sus actividades exteriores estaban controladas desde 1899 por la sección de información del estado mayor del ejército bajo el coronel Charles J. Dupont. Dentro del SR fue creada en la primavera de 1915 una sección de centralización a las órdenes del capitán Ladoux que supervisaba las tareas de contraespionaje.

La terminal del Servicio de Información del ejército en España fue puesta en manos del coronel Andre M. Tillon, agregado militar de la embajada en Madrid. Al principio se ocupaba sobre todo de la incipiente propaganda, de los  pedidos de materias primas estratégicas, y especialmente de la supervisión de todas las fronteras españolas, para evitar la infiltración de agentes enemigos en Francia, el flujo de armas y dinero a los rebeldes marroquíes, la captura de desertores, etc. Estructuralmente, se recurrió a la sectorialización, en la que cada supervisor construía una red de agentes franceses e informadores españoles.

Tillon fue sustituido el 15 de septiembre de 1916 por el coronel Denvignes. Tenía experiencia en el estado mayor de Joffre. Denvignes encontró la organización de su antecesor adecuada y se limitó a ensancharla y dotarla de más recursos presupuestarios.


                                                         FOTO.  JOSEPH DENVIGNES

Fue destituido en febrero de 1918 mediante un consejo de guerra por un escándalo que reveló las conversaciones entre Denvignes y Alfonso XIII en las que se solicitaba la mediación del monarca para obtener una paz por separado con Austria. Sería reemplazado por el coronel Joseph Tisseyre.

Respecto a la Marina gala,  primeramente estableció una delegación en Barcelona para extender progresivamente el control sobre todo el litoral español. El escogido para liderar la tarea fue Arsene Robine, con experiencia en la gestión de navieras comerciales. Al comienzo su misión era vigilar el posible contrabando en barcos neutrales. Cuando la irrupción de submarinos alemanes se transformó en la cuestión principal, ya no fue suficiente el conocimiento de temas mercantes y hubo que potenciar el servicio, para lo que fue llamado el teniente de navío Robert de Roucy, con el cargo de agregado naval en la embajada. Los agentes responsables de los distintos sectores resultantes de la distribución de la costa debían informar a Tolón en el caso de pertenecer al área mediterránea y a La Rochela en el caso de estar destacados en el Cantábrico. Sin embargo, pronto quedo claro el personalismo de Roucy, porque él centralizaba los informes y solo después los reexpedía. De hecho a primeros de 1916 recibió una reconvención oficial por esta actitud. Con todo, había ventajas operativas en este proceder coordinado, y además el agregado naval fue adquiriendo notoriedad en otras misiones, como la propaganda encargada por el ministerio de Exteriores. En realidad fue una evolución natural.

Al principio las demarcaciones costeras eran 5, que fueron aumentadas a 7 en el verano de 1916 y a 11 en marzo de 1917. Los agentes españoles podían cobrar un sueldo regular o bien por objetivos conseguidos ( seguimientos, vigilancias portuarias, robo o copia de documentación, datos sobre agentes enemigos). Otro aspecto del funcionamiento de los sectores era la colaboración de las representaciones consulares francesas, de las que había unas setenta en España. Muchos de los cónsules honorarios eran residentes con negocios, conocimiento del entorno y con relaciones sociales locales, lo que facilitaba su labor de escrutinio. De hecho hubo casos en que los cónsules se convirtieron en los jefes de sector, como por ejemplo Joseph Doumolin en Granada-Almería o Charles Lombard en el litoral de Valencia y Alicante (siendo cónsul en Gandía).

Roucy mantuvo su puesto hasta el verano de 1917, cuando la filtración de un informe en el que juzgaba severamente el comportamiento de Alfonso XIII llegó a conocimiento del gobierno español. Fue sustituido  por el capitán de fragata Aristide B. Petit-Thouars, que exigió a cada división costera la entrega de un informe periódico y aumentó el número de sectores hasta los 19 en octubre de 1917, para responder al desafío de la guerra submarina sin restricciones. A lo largo del conflicto aumentó significativamente la cantidad de medios pecuniarios.

Cada jefe de sector enviaba sus informes exhaustivos sobre todos los aspectos de la guerra submarina,  tales como el movimiento de víveres y petróleo en el litoral, la correspondencia para los sumergibles, la evasión de alemanes, las señales de Morse, los hundimientos en aguas jurisdiccionales españolas o sus cercanías, la propaganda enemiga, las inclinaciones de los políticos y autoridades locales, etc. También se vigiló a los hombres de negocios y a los alemanes de Camerún. Tampoco faltaron los seguimientos sobre las huelgas que perjudicaban los calendarios de los convoyes. Además se registraban los avistamientos realizados por  los pescadores y  los rumores en los puertos aireados  por informadores a sueldo. En otro orden de cosas se ocupaban también del auxilio a los náufragos aliados.

El servicio francés también procuró explotar las aristas morales provocadas por la guerra submarina ¿Qué métodos eran empleados para ello? La difusión de la denuncia de la campaña submarina enemiga mediante la prensa, folletos, fotografías e imágenes, cine. Petit-Thouars y sus hombres recurrieron a la recopilación de información procedente en la prensa gala y española, documentación y redacción de notas,  distribuyéndolas a su vez, dando prioridad a los incidentes con submarinos que involucrasen a barcos españoles o acaecidos en aguas limítrofes.

Uno de los mayores éxitos de los informadores franceses fue hacerse con un topo en el consulado alemán en Barcelona que les proporcionaron acceso al correo, el portero Pablo Wunderling, nombre clave “Maravilla”, y sobre todo con “Caramba”, topo que hasta el día de hoy permanece anónimo y que proporcionó acceso a las comunicaciones de la mismísima embajada teutona.

 En Madrid se elaboraba el “Buletin d’ informations quotidien”, enviado a través de los consulados franceses con orden de filtrarlos a los medios. En las publicaciones del sur de España destacaban  como receptores de estas noticias eran el “El diario conservador” y “El reformista” en Cádiz, “La tierra” en Cartagena, “El popular” y “El regional” en Málaga o “El Levante agrario” en Murcia.

Muy revelador del ambiente de suspicacia fue el grotesco incidente que afectó a  los monjes de Chipiona, denunciados como espías alemanes por el arqueólogo galo Pierre Paris,  encargado de las excavaciones del  vecino yacimiento de la antigua Baelo Claudia.

21.8.16

EL CÁUCASO A MEDIADOS DE 1918

En febrero de 1918 movimientos preliminares para retomar el control de los territorios ocupados por los rusos en los años precedentes. Los hitos más destacados fueron la entrada pacífica el día 24 en Trebisonda, y en Erzurum el 11 de marzo, apoderándose de grandes depósitos de alimentos dejados atrás por el ejército ruso en disolución. Hacía el día 24 de marzo había alcanzado la frontera existente en 1914. No se detuvieron ahí, sino que penetraron en los distritos de Batumi (el 18 de abril), Kars (el 25 de abril) y Ardahan perdidos desde 1878 y que el tratado de Brest-Litovsk reconocía de nuevo como turcos. En los plebiscitos  efectuados bajo control de Estambul, se obtuvieron mayorías de hasta el 97,5% favorables a la reincorporación. El 11 de agosto la anexión fue refrendada por el sultán Mehmed VI.

La intervención también se hizo notar en Georgia, Armenia y Azerbayán, que el tratado acababa de reconocer como independientes y dominados por la inestabilidad. El interés del gobierno turco de Enver se centraba en Baku, principal ciudad de la zona y centro petrolífero del recién desaparecido imperio ruso. La localidad estaba bajo un confuso condominio de los bolcheviques, que controlaban a los obreros rusos, y nacionalistas armenios del Dashnak, reunidos en el soviet o comuna de Baku. En marzo de 1918 se produjeron violentas persecuciones contra los musulmanes azeríes residentes en parte de los barrios, saldados con unos 10.000 muertos y miles de refugiados. Estos organizaron un poder alternativo en las pequeñas ciudades y zonas rurales donde eran mayoritarios,solicitando la protección turca. El 4 de junio de 1918 los azeríes y turcos firmaron un tratado de alianza, a cambio del apoyo turco para aplastar a los bolcheviques. Estas actividades del gobierno otomano molestaron en Berlín, que hubiera preferido ver a las  divisiones estacionadas en el Cáucaso concentradas frente a los Aliados en Palestina e Irak. Los políticos de Estambul arguían que la toma de Baku, aparte de consolidar los intereses de su país en la zona, serviría de trampolín para echar a los ingleses de Persia y recuperar Bagdad más adelante. Además, de momento el frente palestino permanecía en calma.

Para esta ambiciosa misión, Enver alistó el llamado “Ejército islámico del Cáucaso”, poniendo al frente del mismo a su hermanastro Nuri Pachá, un veterano del levantamiento senussi contra los italianos e ingleses en Cirenaica y el desierto egipcio. No obstante, el llamamiento de voluntarios encontró una discreta acogida y fue necesario reforzarlo con soldados regulares turcos. 


FOTO. NURI PASHA ( A LA DERECHA) CON UN AYUDANTE EN BAKU,  TRAS LA  TOMA DE LA CIUDAD

 Un primer intento sobre Baku el 5 de agosto fue rechazado por los cañones bolcheviques y por la inesperada aparición de un destacamento británico procedente de Persia. Tras recibir más regimientos de refuerzo, Nuri consiguió finalmente apoderarse del destacado centro petrolífero el 15 de septiembre de 1918. De este modo el imperio turco afianzaba su influencia sobre el naciente Azerbayán. Sin embargo este halagüeño panorama se vio interrumpido por las malas noticias que justo en aquellos  días empezaban a llegar del frente palestino.

Por su parte las tropas alemanas llegaron a Novorosisk en junio persiguiendo a los acorazados "Volia" y "Svobodnaya Rossiya". El primero fue devuelto a Sebastopol y el segundo fue autohundido con torpedos el 19 de junio para no ser entregado. Al enrarecerse las relaciones con los bolcheviques por los incumplimientos del tratado,  los alemanes entraron  en tratos con los rusos blancos de Krasnov. Además, utilizando los servicios del príncipe Matchabelli y otros exiliados georgianos extendieron su presencia a Georgia, donde el gobierno del menchevique de Tcherelli intentaba congraciarse con Alemania y afirmar su independencia frente a los bolcheviques de Rusia y las pretensiones de Estambul.

19.8.16

CUARTA CARTA DE LUDENDORFF:" OPERACIÓN GNEISENAU " ( BATALLA DE NOYON)

El mando alemán tuvo que afrontar el problema derivado del amplio saliente creado por el éxito parcial de la operación Blücher, vulnerable al hostigamiento de la aviación y a los cañones de largo alcance franceses.

Aunque Ludendorff barajó adoptar la postura defensiva,  la descartó  porque pensaba que eran “demasiado débiles para no atacar” .También pensaba que continuar con la racha de asaltos  tendría un efecto estimulante sobre sus decaídos socios de Viena y Estambul.

Finalmente quedo acordado activar el plan “Gneiseanu”, protagonizado por el XVIII ejército de Von Hutier en la zona Noyon-Montdidier, donde debía enfrentarse a partir del 9 de junio a los franceses del 1º ejército de Debeney y sobre todo al 3º de Humbert, ambos coordinados por el general Fayolle.

Sus aviadores comunicaron las concentraciones enemigas a principios de junio. Los preparativos tuvieron tal premura que no pudieron circunscribirse a marchas nocturnas de enmascaramiento. Foch y Petain fueron informados por la inteligencia que 45 divisiones alemanas estaban listas para actuar entre el Oise y el Somme. Ambos jefes estaban cuestionados desde los sucesos del 27 de mayo, y a pesar del apoyo de Clemenceau, eran conscientes de que otra debacle parecida provocaría su cese y tal vez la caída del gobierno.
Fayolle había organizado la defensa en profundidad. Para atender las peticiones de este, Petain y Foch recuperaron varias divisiones prestadas a los británicos y persuadiendo a Pershing para movilizar 5 divisiones americanas que hasta el momento permanecían detrás del sector británico.




Gracias a todas estas medidas Humbert pudo alcanzar a fecha de 4 de junio 7 divisiones en primera línea y 5 en la segunda, aparte de una reserva de 7 divisiones de infantería y 3 de caballería.


Tanto Fayolle como Humbert eran partidarios de una defensa elástica, su red se extendía en una profundidad de 9 kilómetros. Respecto a las fuerzas de Hutier, estas verdaderamente solo disponían de 11 divisiones en línea respaldadas por una reserva de 7 divisiones de calidad variable. De hecho, completar sus cifras solo había sido posible apelando a 23.000 reclutas del reemplazo de 1899 y 60.000 hombres procedentes de varios servicios auxiliares. Tener que recurrir a semejantes procedimientos extraordinarios ya indicaban que Ludendorff  encontraba cada vez más complicado reunir los contingentes necesarios para mantener el frenético ritmo ofensivo. Desde el punto de vista del equipamiento, “Gneisenau” contaría con 625 baterías de artillería y de unos 500 aviones. Algunas de las divisiones estaban afectadas por el brote de gripe que se acentuaría tristemente meses más tarde.





En la noche del 9 de junio la mayoría de las divisiones alemanas acudieron a las áreas de concentración, mientras la característica barrera de artillería ideada por Brunchmuller caía entre los puestos adelantados del adversario, utilizando proyectiles de alto explosivo y gas mostaza. El primer escalón de Sturmtruppen salió a las 3.45 de la madrugada a lo largo de un sector de 25 kilómetros de largo, salpicado de colinas y bosquecillos. La niebla protegió  pero ralentizó el avance. A pesar de ello, a las 6 de la mañana, el flanco izquierdo de Von  Hutier había alcanzado el río Oise. El comandante alemán había concentrado su potencia esencial  entre Rollot y Thiescourt, en el centro de su despliegue. Ciertamente la primera línea francesa se había desmoronado en tres horas. Las vanguardias empezaron a infiltrarse en el valle del Aronde. Pero las reservas francesas estaban acudiendo velozmente y muchos tramos aún eran sostenidas por defensores que se mantenían firmes. Al anochecer el XVIII ejército alemán había penetrado unos 10 kilómetros, un resultado estimable pero alejado de una ruptura decisiva.


Tampoco el día 10 de junio trajo un cambio trascendental. En su flanco izquierdo los hombres de Von Hutier se hicieron fuertes en la margen occidental del Oise, lo que obligó a Fayolle a retrasar su flanco derecho hasta las viejas posiciones de 1914. Pero los alemanes no pudieron explotar esta ventaja en tanto su propio centro no avanzara. Y la oportunidad se esfumó.




FOTO. EL GENERAL FAYOLLE

Fayolle había decidido contratar con cinco divisiones ( las de infantería 129º, la 152º, la 165º y la 48º) apoyadas por la 1ª división aérea, puestas todas ellas a disposición de Mangin, rescatado de su ostracismo para la ocasión. La pregunta era cuando desencadenar la jugada. Las divisiones estarían respaldadas por cuatro grupos de blindados Schneider, Saint Chamond que sumaban 163 vehículos. Fayolle prefería esperar hasta completar los preparativos. Mangin quería actuar cuanto antes. En la tarde del 10 de junio las divisiones comprometidas estaban todavía en tránsito o llegando a sus puntos de concentración. Foch dio su beneplácito a la puesta en acción al día siguiente, como hizo público en su despacho diario: “Las operaciones de mañana representan el fin de la batalla defensiva que hemos librado por más de dos meses. Deberían marcar el freno definitivo a los alemanes y la reanudación de la ofensiva por nuestra parte. Deben triunfar. Hagamos que todos entiendan esto”.

Así ocurrió. A las 11 de la mañana del 11 de junio el centro del XVIII ejército fue embestido desde tres puntos diferentes: Courcelles, Saint Martin y especialmente sobre Mery. En pocas horas los germanos fueron desalojados del valle del Aronde. Al mismo tiempo se apagaba un débil intento del VII ejército de Boehn al suroeste de Soissons. Poco después Von Hutier recibió órdenes de pasar a la defensiva.


El saldo de pérdidas era de 40.000 bajas francesas por 25.000 alemanas. “Gneiseanu” fue menos sangrienta que las operaciones anteriores, pero también de menor duración, y para los atacantes, con menos ganancias territoriales.




6.8.16

ÚLTIMA EXPEDICIÓN DE LOS HABSBURGO: LA BATALLA DEL SOLSTICIO O II BATALLA DEL PIAVE

El frente italiano en Piave-Alpes al este del lago Di Garda había permanecido en calma mientras la tormenta estallaba en Francia. Precisamente las tropas alemanas que habían participado en Caporetto habían sido transferidas para participar en la campaña de primavera. 

Tanto Viena como Roma, conscientes de sus limitaciones, hubieran preferido permanecer a la expectativa del desenlace de los sucesos en Francia, pero se vieron presionadas por sus respectivos socios a impulsar acciones suplementarias en sus propios escenarios. La más decidida fue Austria-Hungría, a pesar de que sus posibilidades logísticas estaban languideciendo: escasez de alimentos para las tropas, falta de caballos y mulas, desgaste de locomotoras y vehículos desprovistos de piezas de repuesto. Con todo, podía alinear una respetable fuerza de unas 60 divisiones (algunas fuentes las reducen a 55 realmente operativas) El jefe del estado mayor, Arz von Straussenberg empezó su planificación en febrero de 1918 tras una reunión con una delegación alemana en Bolzano, para que la campaña austriaca coincidiera con el esfuerzo supremo de Ludendorff. 

¿ Cuál sería su planteamiento de avance? A primera vista un esfuerzo concentrado desde el Trentino parecía el más apetecible para flanquear al enemigo, pero tropezaba con el inconveniente de depender de una sola línea ferroviaria a través de los Alpes en el valle del alto Adigio y el valle de Sugano. La propuesta era sostenida por el general a cargo del XI ejército en la zona, el antiguo jefe de estado mayor Conrad von Hotzendoff. Finalmente se eligió acompañar ese movimiento, dirigido hacía Castelfranco con otro simultaneo de cruce del Piave por el VI ejército y V ejércitos austrohúngaros. La intención era converger sobre Padua, copando a las tropas enemigas, imponiendo a Italia un armisticio. Entonces, tal vez, los austrohúngaros podrían reforzar a sus aliados alemanes en el noreste de Francia. Si el gobierno italiano seguía combatiendo a pesar de todo, seguramente parte de las tropas americanas en Europa serían desviadas a Italia para sostenerla en su necesidad, con lo que el alivio para los alemanes se  produciría igualmente.

La pinza de los Alpes puesta en marcha el 15 de junio, con escaso éxito, disminuyendo ya al día siguiente. En el Piave, bajo la dirección de Von Bojna la cosa pareció arrancar de manera más prometedora, gracias al esfuerzo de las Sturmtruppen austriacas, fundadas por oficiales formados en unidades alemanas. El VI ejército en Montello y el V ejército en la proximidad de la desembocadura consiguieron establecer cabezas de puente al oeste de la corriente, en algunos puntos con 5 kilómetros de profundidad. Hacia el día 18 habían conseguido soldarlas y establecer una posición de unos 20 kilómetros a lo largo de la ribera occidental.

FOTO.   ARDITI EN FOSSALTA DI PIAVE, JUNIO DE 1918

 Pero las reservas para explotar este incipiente éxito no existían, y la crecida del Piave dificultaba el abastecimiento que además debía enfrentarse al hostigamiento de la aviación italiana, dueña del espacio aéreo. Armando Díaz y su jefe de estado mayor, Badoglio, pusieron en marcha un firme contraataque italiano  en Montello esa misma fecha, encabezado por la tropa más profesionalizada de Italia, los Arditi, fundados el año anterior y ampliados como parte del programa de recuperación tras la debacle de Caporetto, hizo comprender a mando austrohúngaro que la operación había fallado. Los días 21 y 22 de junio las fuerzas austrohúngaras abandonaron las posiciones obtenidas y se retiraron de vuelta al este del río. Los italianos se contentaron con haber frenado al adversario, y solo al mes siguiente realizaron algunas incursiones al este del Piave. No obstante, esta batalla del Solsticio, como también fue llamada en Italia, marcaba una clara recuperación de las capacidades de combate italianas, puestas en entredicho desde Caporetto; y para la monarquía Dual una comprobación de su impotencia, sin capacidad para nuevas iniciativas. Las bajas estimadas eran de 90.000 para los italianos,  y 150.000 para los austrohúngaros.  
FOTO. MIEMBROS DE LA IX UNIDAD DE ASALTO DESPUÉS DE LA TOMA DE COL MOSCHIN,  16 DE JUNIO DE 1918. A LA IZQUIERDA CON BASTÓN, EL COMANDANTE GIOVANNI MESSE, FUTURO MARISCAL EN LA SGM.


El destino final del imperio de los Habsburgo quedaba ahora totalmente supeditado a la suerte de los embates de Ludendorff en el frente Occidental.

22.7.16

ESPECIAL: SUBMARINOS ALEMANES INTERNADOS EN ESPAÑA EN 1918

El UC-48 del alférez de navío Helmuth Lorenz abandonó Zeebrugge el 17 de marzo de 1918 en misión de minado sobre la costa normanda. Dañado por el ataque de un destructor británico y un yate armado norteamericano, vio mermada su capacidad de inmersión y pérdida de combustible. Considerando inviable retornar a su base sorteando las defensas del paso de Calais, se refugió en la tarde del 23 de marzo en El Ferrol. Allí fue sometido a un cuidadoso proceso de neutralización: retirada de municiones y torpedos, piezas de la radio, de los tubos lanzatorpedos, del cañón y del motor. Lorenz, su segundo y 6 marineros más permanecieron en El Ferrol para mantenimiento mientras que los otros 22 tripulantes fueron enviados al centro de internamiento en Alcalá de Henares.

ARTÍCULOS Y RESEÑAS DE LA PRENSA ESPAÑOLA SOBRE LA LLEGADA DEL UC-48 A EL FERROL EL 23 DE MARZO DE 1918

En la madrugada del 24 de mayo de 1918 entraba en Santander el UC-56 del alférez de navío Wilhelm Kiesewetter. Había salido de Zeebrugge el 13 de mayo en misión para el golfo de Vizcaya. Por averías en su maquinaria, que le impedía sumergirse pero si navegar en superficie,  buscó refugio en el puerto cantábrico. A las 11.00 del 25 de mayo el submarino fue guiado al dique de Gamazo, donde se le incautaron las municiones (no portaba torpedos), se le desmontaron las hélices, piezas de los motores, escotillas  y elementos de la radiotelegrafía. Una vez finalizado el proceso fue remolcado a la dársena de Maliño y fue internado.

En la tarde de ese mismo día fueron enviados a Alcalá de Henares los 23 miembros de la dotación, y solo permanecieron en el puerto Kiesewetter, un suboficial y 5 marineros, aunque en agosto el capitán fue trasladado a Alcalá. Ante las dificultades de mantenimiento el 3 de septiembre se permitió al suboficial mecánico A. Schmidt y a un cabo viajar de vuelta a Santander para atender esas labores.

Unos días antes, el 20 de agosto, se le habían desmontado al UC-56 los ejes y arbotantes de las hélices, los timones de popa. Quedó bajo la custodia a partir del 27 de agosto del cañonero de 560 toneladas “Marqués de Molins”, y sucesivamente, de los pequeños destructores “Bustamante” y “Villaamil” y del torpedero Nº8.

PORTADA DE LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA 25- 5 -1918


ARTÍCULO DE EL DIA 25-5-1918

"Submarino alemán en Santander. Nuevos detalles de la llegada del sumergible.—Las autoridades de Marina.~Lo que dice el segundo comandante.-Otras noticias. , Santander, 24 (10 n.). El submarino  U-56 , que arribó esta mañana con averías, vigilaba.la zona norte del mar Cantábrico. Parece ser que, navegando hace varios días cerca de la costa, los tripulantes del sumergible notaron que la maquinaria del mismo no funcionaba con regularidad. En vista, de ello, pensaron arribar al puerto de Bilbao; pero el comandante del submarino, que había navegado a bordo del vapor mercante "Freechstrut" , y que conocía puerto de Santander, prefirió entrar en realizándolo al romper el día. Penetró en la bahía y amarró dos  cables a la boya qué tienen para su servicio los vapores españoles frente al puerto Chico.
Inmediatamente circuló la noticia y numeroso publico se estacionó en los muelles
Los más curiosos pretendieron acercarse al submarino en botes, no lográndolo, por haberse prohibido llegar a diez metros de distancia"

ARTÍCULO DE LA ÉPOCA 25-5-1918

"SUBMARINOS ALEMANES EN ESPAÑA . El "U.-56„ en Santander Detalles del submarino de su tripulación.—Juramento de no evadirse.—Otros pormenores. El U-56 ira á El Ferrol. SANTANDER 24.—Continúa el submarino U-56 en el dique Gamazo. Tiene averías de consideración en los motores y en el timón de profundidad. Entre sus tripulantes hay algunos heridos. Lleva el submarino los colores verde, azul y encarnado y al costado ostenta la bandera alemana. Mide 50 metros de largo, desplaza 500 toneladas y dispone de des tubos lanzatorpedos y de un cañón de pequeño calibre en la parte de proa. Fué construido en 1912 y forma parte de los de antiguo tipo, que, en número de 66, poseía Alemania antes de la guerra. Se ha podido averiguar que el submarino vigilaba las aguas del Cantábrico, y que hace pocos días su tripulación advirtió en el buque una avería, sin poder determinar cuál fuera la causa de ella. Pensaron los tripulantes del barco alemán arribar á Bilbao; pero el comandante, conocedor del puerto de Santander, decidióse á entrar en éste. Dícese que el U.56, antes de arribar definitivamente, recorrió la bahía durante la madrugada, volviendo después á salir al alba de El Sardinero, donde esperó hasta las siete de la mañana, pidiendo práctico. Esta tarde, en la comandancia de Marina, prestaron solemne juramento de no evadirse, el comandante, los oficiales y la marinería del sumergible alemán. La ceremonia se celebró ante el comandante y las autoridades de Marina. Después del juramento, los tripulantes del U.56; quedaron en libertad para recorrer la población. Se hospedan en el Hotel Royal, por cuenta del cónsul de Alemania. Han comprado ropas en la calle. En el consulado fueron obsequiados con champagne. El comandante del submarino se niega a dar detalles del viaje. Se lamenta da no poder seguir tomando parte en la guerra. El segundo comandante estuvo en Ostende durante el bombardeo; pues fué enviado para encargarse de una escuadrilla de submarinos. Ha dicho que ésta es la segunda vez que la tripulación del submarino ha gastado todos los torpedos que tenía, y ha añadido que podían haberse sumergido, pero que era peligrosísimo, por no poder volver á subir. Cuando llegaban á Santander, cerca del Cabo Mayor, vieron á un barco, que al ver al submarino se alejó. También ha manifestado que podían haber regresado á Alemania sumergidos; pero que era un suicidio". NOTA: LOS PERIODISTAS IDENTIFICAN ERRÓNEAMENTE AL UC-56  TOMÁNDOLO POR EL U-56.

Un caso algo diferente fue el del UC-74. Al mando del alférez de navío Hans Schüler realizó el último crucero de guerra alemán en el Mediterráneo. Minó la entrada del canal de Suez y el 2 de noviembre de 1918 hundió a 2 cargueros de un convoy. Con poco combustible y ya sin la disponibilidad de las bases austrohúngaras decidió rendirse en Barcelona el jueves 21 de noviembre, diez días después de la firma del armisticio. Tras tocar en el muelle de la Paz y contactar con la Comandancia de Marina fue conducido a la dársena del Morrot. Fue fondeado entre el cañonero “Don Álvaro de Bazán” y el torpedero Nº5. Su munición fue depositada en el Parque de Artillería de la ciudad. El 23 de noviembre la mayoría  de la tripulación fue expedida a Alcalá de Henares.

ARTÍCULO DE LA ACCIÓN 23-11-1918


"Barcelona, 22 (10,30 n.)- El comandante de Marina ha comunicado al cónsul de Alemania  la orden del Gobierno para que sea internado el submarino UC-74 llegado ayer a este puerto (...) Durante  el día el submarino estuvo empavesado, ostentando la bandera imperial. Se asegura que el capitán se ha negado a izar la bandera roja. A media tarde se ha comunicado a los tripulantes la orden de quedar internados,  saliendo todos del submarino (...) El UC-74 tiene aspecto de haber permanecido bastante tiempo navegando. Se halla su cubierta completamente oxidada."


ARTÍCULO DE EL SIGLO FUTURO 23-11-1918


"En el tren correo de Madrid han marchado veinticinco oficiales y marineros de la dotación del submarino alemán U-C 74, de cuya llegada a Barcelona informé oportunamente. Van para ser internados en Alcalá de Henares"

10.7.16

TERCERA CARTA DE LUDENDORFF: "OPERACIÓN BLÜCHER-YORCK"


Al verse bloqueado en Flandes, el OHL decidió trasladar el empuje de sus fuerzas orientándolo contra los franceses en el sur, en las riberas del Aisne. En principio, se trataba más bien de una operación restringida, concebida para arrastrar las reservas francesas fuera del área crítica del Somme y Flandes. Una vez conseguido esto, se reanudarían allí los ataques y se suspenderían en el Camino de las Damas.  Según recordaba Ludendorff en sus memorias: “La operación más favorable en sí misma era continuar el ataque contra el ejército británico en Ypres y Bailleul (…) Pero antes de que se pudiera atacar allí otra vez, tenía que debilitarse al enemigo y mejorar nuestras comunicaciones” . Contemplaba un movimiento del grupo de ejércitos en el área del Camino de las Damas, desde el drama de abril de 1917 un sector "tranquilo". Desde el 17 de abril se despacharon las órdenes al grupo de ejércitos del Kronprinz. Comprometía a tres ejércitos alemanes: el XVIII de Von Hutier, el VII de Von Boehn y el I de Von Mudra que totalizaban 41 divisiones. Actuarían a lo largo de una línea de 35 kilómetros desde Anizy a Berry-au-Bac. 

Los destacamentos que defendían ese paraje formaban parte del 6º ejército frances del general Denis A. Duchene, consistente en 6 divisiones reforzadas por el IX cuerpo británico de Alexander Hamilton-Gordon, compuesto por 4 divisiones
( la 8º, 50º y 21º en línea y la 25º en reserva) , apostadas en la parte más oriental del Camino de las Damas.

Al ejecutar Blücher, primero debía alcanzarse la línea Soissons-Reims, inmediatamente al sur del Aisne. Posteriormente estaba previsto ampliar los flancos asegurando Compiegne y Reims.

Ludendorff dio luz verde al proyecto a finales de abril de 1918. Aunque era deseable comenzarlo inmediatamente después del cese de Georgette a principios de mayo, era preciso tiempo extra para entrenar reemplazos, transferir tropas y artillería, instalar depósitos de munición y otros suministros.Se introdujeron mejoras a partir del análisis de las acciones anteriores de las Sturmtruppen, incorporando una quinta ametralladora en cada compañía de infantería, y también equipando con ellas a las columnas de transporte con fines antiaéreos. Fueron entregados pesados ejemplares de fusiles antitanques, que necesitaban para su manejo por dos personas.


Expectativas de la operación Blucher-Yorck, según testimonio del coronel Von Unruh

El plan Blucher comenzó el 27 de mayo, con un ataque protagonizado por 15 divisiones y 7 en reserva del VII y I ejércitos, con unas 3.719 piezas de artillería. Las tropas habían realizado marchas nocturnas desde el 20 mayo, encubriendo su concentración. El jefe francés, Duchene, tenía fama de ser un ordenancista rutinario, aunque bien relacionado con las altas esferas, porque su cuñado era jefe de estado mayor de Petain. No prestó atención a los signos de concentración enemiga hasta el día previo al asalto, y no había dispuesto a las tropas para una defensa en profundidad, sino que  había colocado a 4 de las divisiones francesas y 3 de las británicas en primera línea, dejando solo 3 divisiones de reserva. Es cierto que el 6º ejército tenía un frente amplio que cubrir, 80 kilómetros, de modo que las divisiones estaban sobreestiradas custodiando 7,5 kilómetros o más de frente. Además las unidades inglesas habían sido trasladas recientemente para recuperarse del castigo sufrido semanas antes durante la ofensiva Michael, y se encontraban con los efectivos incompletos y exhaustos.

El 27 de mayo el bombardero inicial fue el mayor realizado por la artillería germana en 1918 y causó estragos en el 6º ejército, que como hemos dicho, permanecía en su mayor parte en posiciones adelantadas. La apertura del
 bombardeo empezó a las dos de la madrugada. Había sido planeado por Bruchmuller: primero con miles de proyectiles de gas, más tarde la barrera se extendió 11 kilómetros en profundidad dentro de la zona aliada. El fuego de morteros fue dirigido sobre las defensas de alambre de espino y las trincheras adelantadas. A las cuatro de la madrugada les llegó el turno a las Sturmtruppen. Estas confirmaron las excelencias de sus "tácticas de infiltración". El estado mayor del 6º ejército había retrasado la destrucción de los puentes sobre el Aisne y los alemanes sacaron partido de ello. Al anochecer estaban en cerca de Fismes de Vesles, quebrando el centro del 6º ejército francés, unos 20 kilómetros de penetración. En esa primera jornada 4 divisiones aliadas fueron pulverizadas y otras 4 gravemente dañadas. Era la derrota inapelable de los hombres de Duchene. 

El entusiasmo inundó al OHL y al Káiser, que dejó su villa en Spa. El 28 de mayo cayeron Soissons y Fismes, y el Vesle fue vadeado. Los comunicados del Alto Estado Mayor anunciaban la toma de 15.000 prisioneros.  Mientras, la organización logística y sanitaria alemana trabajaba a pleno rendimiento para atender a los heridos, reconstruir las comunicaciones y abastecer de municiones a sus tropas triunfantes. Al mismo tiempo afianzaban la superioridad área neutralizando globos y aviones enemigos de exploración. La resistencia era desigual. El asombro inicial de Hindenburg y Ludendorff por la amplitud de la irrupción dio paso a la búsqueda de una victoria decisiva. Ludendorff recomendó “un ritmo acelerado de persecución (…) la infantería en la línea de fuego estará acompañada en todo lugar por morteros de trinchera y cañones de campaña que deben acribillar cualquier resistencia con fuego directo 

Ante semejantes circunstancias la tentación de explotar el gran éxito era inevitable. En la concepción misma de la campaña de la primavera de 1918 Ludendorff  seguía el principio de ofensivas escalonadas: “En todas las ocasiones  enfaticé la necesidad de no olvidar la formación necesaria para la defensa, y de identificar el momento en el que la ofensiva debe ser detenida y la defensa asumida nuevamente. Ese momento debe ser identificado a partir del endurecimiento sistemático de la resistencia enemiga”. Pero era difícil mantener la previsión original y acabó imponiéndose una revisión.  Ludendorff se enfrentaba ahora a una decisión crítica. Podía ralentizar la acción actual, lo que incrementaría el desgaste de las reservas francesas y volver a su ofensiva septentrional. Por otro lado, estaba consiguiendo resultados incomparables en Blücher, y comenzaba a barruntar una marcha hacia Montdidier y Noyon (el llamado plan Gneisenau) y seguir por el suroeste contra Paris. Aunque vacilaba, Ludendorff convocó a unas cuantas divisiones del grupo de ejércitos del príncipe Ruperto hacía el sur. el XVIII y el VII ejércitos debían mantener su empuje. Así la operación Blücher se ampliaría para avanzar hacia París y forzar una batalla decisiva.

No todo el cuadro era ventajoso. Aparecieron los  idénticos problemas que habían lastrado la operación Michael: Las comunicaciones informativas vía cable o mensajeros estaban sobrepasadas líneas de abastecimiento estiradas, especialmente en el centro del avance, donde el IV cuerpo de Von Conta  estaba creando un saliente. Faltaban ferrocarriles o transporte motorizado para apoyar a las unidades avanzadas. Ciertas unidades depauperadas se entregaban al saqueo de depósitos aliados capturados, relajando su disciplina castrense.

Aunque Soissons había caído, en las elevaciones cercanas los franceses resistían tenazmente. En el ala izquierda ocurría otro tanto con los restos de las divisiones británicas, que aprovechaban el terreno abrupto al oeste de Reims para aguantar. En el alto mando frances los días 27 y 28 reinaba más la incertidumbre que la alarma. Conforme se fue conociendo el descalabro de Duchene el temor se fue abriendo paso, y la necesidad de una respuesta a la altura del desafío enemigo. Petain se apresuró a reunir 14 divisiones de infantería y 4 regimientos de artillería pesada, amén de algunos de artillería ligera de 75 mm.  En torno a Reims el oportuno despliegue del 5º ejército de Micheler garantizaba la conservación de esta ciudad, convertida en el pivote del hasta entonces inestable flanco derecho aliado. Petain y  su jefe de estado mayor, Maurice Barescut, programaron un contragolpe con 4 divisiones hacia el norte de Soissons y 3 hacía Fismes. Foch informó a Pershing de estas intenciones, en parte para recabar contingentes norteamericanos aunque actuasen integrados en la linea francesa. Y antes de  nada, era preciso detener la irrupción de Von Conta sobre el Marne

A pesar de esas contramedidas, seguían llegando al OHL noticias alentadoras. El día 30, al norte de Soissons los alemanes se impusieron en la meseta de Nouvron a los franceses. Dos de sus cuerpos de ejército rebasaron el río Ourcq. Hacía el día 31 de mayo habían llegado a Chateau Thierry, sobre el Marne. Ludendorff y sus colaboradores discutían las posibles prioridades:

a) Un plan para ordenar al ala izquierda del VII ejército cruzar el Marne, girar hacia el este sobre Epernay para cortar el saliente de Reims. Fue desaconsejada por el Kronprinz y su jefe de estado mayor, Von der Schulenburg, que la consideraban demasiado complicada.

b) Activar el plan Gneisenau, suponía movilizar al XVIII sobre Noyon con el ojo puesto sobre Compiegne. Esta posibilidad era desaconsejada por el coronel Wetzell, jefe de operaciones de Ludendorff.

c) Continuar con Blücher cruzando el Marne en Chateau Tierry, propuesta sostenida por el Kronprinz y Wetzell.

d) Trasladar el empuje a Verdun, siguiendo la técnica de las ofensivas escalonadas, tesis también respalda por Wetzell. Disgustaba a Ludendorff y todos aquellos que recordaban el martirio en la "trituradora" de 1916.


En esta hora de emergencia, fue imperativo que acudieran refuerzos americanos, a pesar de la premisa mantenida hasta entonces de que operasen bajo mando americano y no dispersos dentro de los otros ejércitos Aliados. La 3º división de infantería (sin su artillería) del general Joseph Dickman después de bajar en la cabecera ferroviaria de Montmirail fue la primera en acudir. Su grupo avanzado, un batallón motorizado de ametralladoras se unió en la noche del 31 de mayo al 1 de junio a una división colonial francesa al sur de Chateau Tierry, ayudando a proteger los dos puentes principales sobre el Marne. El resto de la división fue incorporándose a lo largo de los dos días siguientes en la línea Chateau-Dormans. También apoyaron el contraataque sobre la cabeza de puente de Jaulgonne.

La 2º división del general Omar Bundy abandonó su acantonamiento al noroeste de París. Estaba preparada para acudir a Cantigny, pero ante la urgencia se incorporó al XXI cuerpo francés del general Degoutte en el Marne, sobre la carretera París-Reims. La participación de los norteamericanos fue acogida con alivio por los franceses; el comandante Clark informaba a Pershing el 6 de junio: “Están muy entusiasmados con las tropas americanas. En múltiples ocasiones se alcanza a oír sus expresiones de gratitud y elogio por la rápida llegada de los americanos”.


18.8.15

RESTRUCTURACIÓN DE EUROPA ORIENTAL HASTA EL ESTÍO DE 1918




Tras el avance alemán  por Ucrania y ligeros enfrentamientos con algunas bandas bolcheviques concluyó la actividad militar propiamente dicha. Antes de mediados de marzo de 1918  las unidades más combativas habían sido transferidas al frente Occidental. No obstante las operaciones de redondeo proseguían. En mayo tropas de infantería y  el crucero de batalla Yavuz Sultan Selim ( antiguo Goeben )  habían ocupado Sebastopol, entre los restos abandonados de los acorazados predreadnought rusos. 

Desde la paz de Brest-Litovsk  las funciones del Oberost (  Mando militar supremo del Este ) fueron drásticamente reducidas y traspasadas a una agencia mixta germano-ucraniana con sede en Kiev dirigido por el general Groener para tratar de reunir todo el cereal posible. Los resultados de esta agencia fueron mediocres, debido a la ocultación y a la falta de entendimiento con los agricultores nativos. No obstante, algunas fuentes afirman que fueron enviados a Alemania y especialmente a Austria-Hungría algo más de un millón de toneladas de cereales ucranianos. 


FOTO. SKOROPADSKI CON VARIOS DE SUS ASESORES

El 29 de abril un golpe de estado puso al frente de Ucrania al hetman Pavlo Skoropadski, deponiendo a los nacionalistas republicanos que habían detentado el poder hasta ese momento. Aunque el hetman otorgó un nuevo impulso a la administración civil haciéndola salir de la confusión, pronto fue tildado de rusófilo y de preservar los intereses de los terratenientes agrarios.


FOTO. EL KÁISER CON SKOROPADSKI

En los territorios del Báltico se siguió el mismo procedimiento. Fueron puestas bajo un control directo del Alto Estado Mayor a través del  VIII ejército alemán del general Gunther von Kirchbach, cuyo jefe de estado mayor, el teniente coronel Frantz, era un hombre de confianza de Ludendorff. Posteriormente Kirbach se haría cargo de las tropas del grupo de ejércitos de Kiev, tras el asesinato del general  Eichhorn el 29 de julio. Tomó el mando del VIII ejército Hugo von Kathen, que instaló su cuartel general en Dorpat. En la Rusia Blanca permanecía el X ejército de Von Falkenhayn, con sede en Minsk.




El 1 de mayo el jefe del Oberost, Max Hoffmann, trasladó su sede a Kovno junto con el departamento administrativo . Desde su choque con Ludendorff  a principios del año, después de  desaconsejar al káiser anexiones a gran escala en el Este de Europa, Hoffmann había visto sus responsabilidades mermadas. Él y su estado mayor tenían ahora poca actividad entre sus manos. Sin embargo, las noticias procedentes de la Rusia sacudida por la revolución bolchevique perturbaban esta aparente calma. Aún era necesario mantener una pantalla de tropas para ahuyentar a los grupos bolcheviques de la frontera.
En agosto de 1918 permanecían todavía desplegadas en los territorios orientales 37 divisiones alemanas, apoyadas por siete divisiones austrohúngaras en Ucrania bajo la dirección de Krauhs.

Aunque por un lado el evidente desplome del poder ruso por muchos años resultaba gratificante, las noticias de las matanzas, robos y confiscaciones en el nuevo estado soviético perturbaban a muchos oficiales alemanes. Hoffmann entró en contacto con algunos representantes rusos contrarrevolucionarios, y respaldó la opinión del comandante Schubert, agregado militar en Moscú, de una acción decisiva para derribar a los bolcheviques y establecer un nuevo gobierno. No parecían necesarias muchas tropas, teniendo en cuenta que de momento Lenin y Tortsky solo contaban con los batallones de tiradores letones  e improvisados destacamentos de la Guardia Roja  formados por obreros y elementos de catadura dudosa. 



En los territorios bálticos las autoridades germanas de ocupación ensayaron distintas fórmulas de autonomía o de embrión de estados-clientes.

En el caso de Lituania se había autorizado una conferencia de Vilna en septiembre de 1917 , que eligió un Consejo de 20 miembros,  dotado de poderes ejecutivos. Este Consejo intentó publicar el Acta de Independencia de Lituania que había aprobado el 16 de febrero de 1918, con un sistema republicano independiente . Los alemanes, no reconocieron tal declaración. Para evitar una  posible incorporación a Alemania, los lituanos del Consejo de Estado encabezados por Smetona y Saulys escogieron a Wilhelm von Urach, conde de Württemberg, como  rey, con el nombre de Mindaugas II, en julio de 1918. Paradójicamente  esta opción tampoco fue aprobada por las autoridades alemanas, y Mindaugas II  ni siquiera pudo visitar el país, aunque aprendió velozmente rudimentos del idioma local.
FOTO. MINDAUGAS II

 En la Livonia ( provincia oriental de Letonia) bajo control ruso, el Consejo Nacional Letón se proclamó el 16 de noviembre de 1917 y se declaró una provincia letona autónoma siguiendo las  fronteras étnicas el 30 de ese mes. La República independiente letona se creó el 15 de enero de 1918. Tras la revolución rusa, las tropas alemanas avanzaron desde las ocupadas Kurlandia y Riga ( provincias occidental y central de Letonia), y al terminar el mes de febrero de 1918 controlaban completamente Livonia y Estonia. Con el tratado de Brest-Litovsk, Rusia aceptó la perdida de Kurlandia y, por los acuerdos de agosto de 1918, también la de Livonia y Estonia.

 El proyecto del Gran Ducado de Livonia o Ducado Báltico Unido ("Vereinigtes Baltisches Herzogtum"),  preveía crear un ducado de Kurlandia y un ducado de Estonia y Livonia, unidos de manera personal con la corona de Prusia y regidos por el “Oberbefehlshaber der gesamten Deutschen Streitkräfte im Osten”, o Comando Supremo de todas las Fuerzas Alemanas en Oriente, que incluía todo el personal militar y administrativo que controlaba los territorios ocupados. Debía ser una prolongación más bien administrativa del anterior Oberost militar.

Más al norte, en la zona que permanecía bajo control ruso, la revolución de marzo de 1917 había creado el gobierno autónomo de Estonia el 12 de abril de 1917 a partir de la antigua provincia zarista de Estonia y la de Livonia. Tras la revolución de Noviembre, la Asamblea Provincial Estonia se declaró  poder soberano en Estonia el 28 de noviembre de 1917.  El 24 de febrero de 1918, un día antes de la entrada de las tropas alemanas, se declaró la independencia de Estonia.

Paralelamente a estos acontecimientos la administración alemana, junto a los alemanes nativos del Báltico, comenzaron a organizar consejos provinciales entre septiembre de 1917  y marzo de 1918. 

Entre el 8 de marzo y el 12 de abril de 1918, el "Kurländische Landesrat "y el "Vereinigter Landesrat" de Livlandia, Estlandia, Riga, y Ösel, se declararon independientes, formando el ducado de Kurlandia ( "Herzogtum Kurland" ) y el Ducado Báltico ("Baltischer Staat"). 

El 12 de abril de 1918, una asamblea provincial formada por 35 alemanes bálticos, 13 estonios y 11 letones formularon una resolución en la que solicitaban al káiser que reconociera las provincias del Báltico como una monarquía y que las convirtiera en protectorado. Ambos estados proclaman su unión personal con el reino de Prusia, aunque el gobierno germano nunca reconoció este hecho, si bien  fueron reconocidos nominalmente como estados soberanos por el káiser Guillermo II el 22 de septiembre de 1918.

Aguas arriba del río Dvina, el 25 de marzo fue proclamada la república nacional de Bielorrusia bajo el liderazgo del presidente Jan Sierada, un antiguo coronel, que reclutó un pequeño ejército de 11.000 hombres dirigidos por el general Paval Zhauryd bajo supervisión alemana.

En el transcurso de la primavera de 1918 el nuevo gobierno bolchevique había perdido el control de ingentes zonas del antiguo imperio ruso. Aparte de las entregadas a las Potencias Centrales y los poderes nacionalistas tutelados por estas,  el jefe de los cosacos del Don, Krasnov, aclamado por sus hombres el 11 de mayo, en colaboración con el general Denikin se había hecho con el dominio de las zonas al sur del Volga, dificultando el abastecimiento de Moscú. La lucha en torno a la estratégica ciudad de Tsaritsin ( actual Volgogrado) se alargaría varios meses.

Trotski había ordenado el desarme de los legionarios checos, pero estos se rebelaron y a primeros de junio de 1918 dominaba un amplio tramo del ferrocarril Transiberiano y las zonas adyacentes, singularmente el sur de los Urales. La actividad de la Legión Checa aportaba otra incertidumbre, puesto que la escasa información exageraba su potencia y se temía que pudiese formar un gobierno reconciliado con los Aliados que reabriera el frente Oriental.  En la ciudad de Samara se instaló un gobierno alternativo de Social-Revolucionarios y liberales, el Komuch, bajo la protección de los checos. La captura de Kazán proporciono activos en oro procedentes del banco imperial ruso. 

En Omsk, Siberia, había otro gobierno de los blancos presidido por el almirante Kolchak, antiguo jefe de la flota del Mar Negro. 

Respecto a los puertos de Murmansk y Arcángel los anglofranceses pensaban usarlos para su acariciado propósito de reactivar el frente Oriental ante la presión de las ofensivas alemanas de primavera ( “las cartas de Ludendorff” ) en el frente Occidental.

Se pensaba en permitir la intervención japonesa, obteniendo el visto bueno previo de EE.UU, en el área Vladivostok-Siberia. En principio se trataría de recuperar el control sobre los almacenes de suministros bélicos e impedir que no fueran usados por los bolcheviques.El ministro de exteriores japonés, Ichiro conversó con el embajador norteamericano, Morris, para obtener vía libre. Pero salió a la palestra la cuestión de la integridad territorial de Rusia, y el temor a que estas acciones de Tokio facilitaran un acercamiento entre Berlín y Moscú. Además, de rebote, podían poner en cuestión la política de “puertas abiertas” hacia China ardientemente defendida por Washington desde principios de siglo.

Wilson y Lansing solo respaldaron una acción coordinada que “debía llevarse a cabo mediante la cooperación internacional y no por parte de una sola potencia que actuase como mandataria de las demás”.

Las noticias (falsas) de que los finlandeses nacionalistas armados por Alemania estaban cerca de Murmansk a finales de febrero de 1918 llevaron al comisario de defensa soviético de guerra, Trotski, a autorizar al soviet local para que aceptara la ayuda de las misiones aliadas. El 6 de marzo de 1918 desembarcaron 200 infantes anglofranceses.

El riesgo político de pérdida de apoyos para Wilson por el debate que suscitaría la intervención. No obstante autorizó el envío del crucero “Olympia”. Los proyectos ingleses pasaban por una marcha desde el norte y desde Vladivostok-Siberia. Para conseguir el apoyo de Wilson los supeditaron a un proyecto interaliado con los japoneses. En Vladivostok desembarcaron 500 japoneses tras un incidente a primeros de abril. El comisario de exteriores soviético Chicherin exigió el 5 de abril aclaraciones sobre las intenciones de los Aliados.

El 8 de abril fue presentado un borrador inglés al Consejo Supremo de la Guerra Aliado para proteger el material de los puertos del Ártico, pero fue vetado por Bliss, el representante norteamericano. El 15 de abril los ingleses insistieron con un proyecto propio, que implicaba a los 70.000 miembros de la Legión Checa. Los británicos preveían trasladar al norte a 20.000 de ellos. El 2 de mayo el Consejo Supremo aprobó la fórmula. La postura de EE.UU a una acción en la costa ártica fue más receptiva, en palabras de Lansing. Pero el 20 de mayo Wilson siguió oponiéndose a una intervención, argumentando que detraería recursos vitales del frente Occidental en un momento tan delicado como la lucha en el Marne. En esta opinión era aconsejado por el Jefe del Estado Mayor del ejército norteamericano, March.

Los británicos insistieron por boca del ministro de Exteriores Balfour el 28 de mayo en la intervención en Rusia, pero condicionada a la unidad de los Aliados.

El 1 de junio Lansing y Wilson acordaron participar si Foch daba su visto bueno a la “distracción” de recursos. El 3 de junio lo avaló el Consejo y finalmente el día 15 lo hizo Foch. Pero Wilson solamente autorizó la aportación de tres batallones con 5.700 hombres en total.

Así, a todo el litoral del Mar Blanco fueron llegaron paulatinamente desde marzo de 1918 contingentes de la marina inglesa, totalizando unos 15.000 hombres, supuestamente para proteger los depósitos de armamento entregados como ayuda, y colaborando con los 7.000  milicianos rusos blancos al mando del general Miller. También llegaron progresivamente cañoneros de la clase Fly e Insect, y monitores del tipo M, para asegurar el control de los ríos Dvina, Yomtsa, Vaga y Onega.


El 17 de julio guardias rojos asesinaron al zar Nicolás II y su familia en Ekaterimburgo, en los Urales, donde permanecían detenidos, al aproximarse tropas del bando blanco. Así pagó el zar  con su vida y la de su familia el error cometido en el verano de 1914.




1.8.15

LA DISPUTA POR EL VALLE DEL JORDÁN Y EL EJE FERROVIARIO DAMASCO-MAAN

 A  finales de 1917 se extendió la actividad de los rebeldes árabes hacia el sur de Palestina. Jafar al Askari fue el encargado de las operaciones. Aparte de las milicias árabes, los Aliados habían puesto a su disposición algunos medios actualizados, como una brigada de vehículos blindados, una escuadrilla de aviación y una batería de cañones.

De momento, Lawrence  consideraba más ventajoso puentear Maan, importante estación ferroviaria poderosamente guarnecida por unos 6.000 soldados de infantería turcos y un regimiento de caballería en el otoño de 1917. Era un blanco tentador pero estaba demasiado defendida para las  capacidades de irregulares árabes que dirigía junto con Al Askari y el príncipe Faisal.


Después de la conquista de Jerusalem en diciembre de 1917, los rebeldes árabes se habían convertido de alguna manera en el “flanco derecho” del general Allenby.  Asumiendo ese papel,  pusieron su interés en los territorios de la  denominada Transjordania, constituidos por las tierras altas en la franja comprendida entre el Jordán y el desierto. Zayd, el benjamín del jerife Hussayn, se apoderó de Shawbak, y el 15 de enero de 1918 de Tafila ( aunque esta última fue disputada por los turcos hasta el 18 de marzo ).


En febrero de 1918 Lloyd George propuso a Allenby reactivar la campaña  en Palestina, buscando  aprovechar el buen sabor de boca que había producido en la opinión pública la toma de Jerusalem. No obstante el comandante británico, antes de reanudar el avance hacia Galilea y Damasco prefería despejar su flanco derecho capturando Amán, cerrando definitivamente el eje ferroviario  enemigo que conectaba con Maan y Medina.


Por tanto, la EEF ( Egiptian Expedicionary Force ) se puso en marcha hacia el este, ocupando como paso preliminar Jericó el 21 de febrero. Entre el 8-12 de marzo estuvo ocupada en levantar una pantalla defensiva en Wadi Auja con el fin de prevenir interferencias de la artillería turca desde el norte.  Los jefes de la EEF y de los hachemitas elaboraron un complejo plan por intermediación del teniente coronel Alan Dawnay, consistente en hostilizar Maan para facilitar el avance simultaneo de la EEF contra Amán. Lawrence debía atraer a la tribu local de los Bani Sakhr a la causa de los independentistas.


La actuación del ejército de Al Askari sobre Maan fue un fracaso por los inesperados y fuertes aguaceros. Con todo, debido a la lentitud de las comunicaciones tradicionales, basadas en correos a caballo y palomas mensajeras, la parte británica del plan siguió adelante lo mismo. El 21 de marzo los destacamentos del EEF cruzaron el Jordán y empezaron el ascenso a través de los senderos hacía las serranías y mesetas de la margen oriental. Al principio las cosas perecían funcionar: la población de Al-Salt, de población mixta cristiano-musulmana fue ocupada el 25 de marzo de manera incruenta, puesto que el grupo Yildirim, ahora bajo la dirección de Liman von Sanders, prefirió reagruparse sobre Amán, considerada el punto clave, puesto que su pérdida supondría el cerco de los 20.000 soldados turcos acantonados en Medina y Maan.
Los británicos se aproximaron lentamente, buscando dañar primero las infraestructuras de las que dependía el ferrocarril, en este caso un túnel y un viaducto. Pero la marcha del día 27 quedó entorpecida por las lluvias que ya había perjudicado la maniobra contra Maan. El barro resbaladizo imposibilitaba el uso de carretas, y hasta los camellos perdían la estabilidad. Los turcos, al ocupar posiciones estáticas, padecían el problema a menor escala. Von Sanders desplegó 2.000 soldados turcos en las rutas de acceso a la ciudad provistos con 70 ametralladoras y 10 cañones protegidos  en reductos. Las 3.000 tropas de la Commonwealth que marchaban contra ellos vieron su apoyo artillero mermado por las dificultades de movimiento sobre el lodo. Aparte de eso, las patrullas de caballería turca se dedicaban a tareas de hostigamiento a orillas del Jordán.  Por todo ello el 30 de marzo se decidió la retirada hacia Jerusalem, abandonando incluso Al-Salt. La fallida empresa le había costado a los británicos 200 muertos y un millar de heridos.




MAPA.  LA PALESTINA TURCA Y EL FERROCARRIL DAMASCO-MEDINA


Mientras, Faisal y sus hombres insistían sobre Maan. Concibieron un movimiento en tenaza desde el norte y el sur, aprovechando la reducción de la guarnición que parcialmente había sido transferida a Amán. El 12 de abril los árabes rebeldes atacaron la estación de Jarduna. Tras su ocupación Lawrence dinamitó el puente ferroviario del lugar. El mismo día, la estación de Ghadir al Hajj, al sur de Maan, fue asaltada por el grupo al mando de Nuri al Said, que demolió 5 puentes y casi un kilómetro de trazado de ferrocarril. Con ello se interrumpía la conexión con Medina. El 13 de abril tomaron posiciones en las alturas de Simma, inmediatamente al oeste de Maan. El 15 de abril se lanzó el asalto directo, prolongado durante cuatro jornadas seguidas. Los habitantes de la ciudad se mostraron solidarios con los turcos, temerosos de sufrir un saqueo a manos de los rebeldes, en una muestra  del contraste entre la actitud de los árabes sedentarios frente a los nómadas que componían el grueso de las fuerzas sitiadoras. El agotamiento de las municiones de la batería de artillería francesa de cobertura restó potencia al asalto. Finalmente, Al-Askari desistió aceptando un fracaso que le había costado 90 muertos y 200 heridos. No obstante, él y Faisal insistieron en varias arengas a sus hombres que se trataba de un contratiempo temporal.



Los sucesos de la “operación Michael” en el frente Occidental tuvieron su reflejo en la campaña palestina. El 27 de marzo desde Whitehall ordenaron a Allenby que pasara a una “defensa activa” y que preparase el traslado a Francia de 5 divisiones con unos 60.000 hombres, que abandonarían Palestina y Egipto dos meses después. A cambio la EEF recibió contingentes de nuevos reclutas procedentes de la India, a los que era menester adiestrar antes de poner en acción. Este retraso suponía, como mínimo, suspender los movimientos ofensivos hasta el otoño.


Allenby  estaba descontento con el retraso, y planeó una actuación antes del traslado definitivo de sus mejores unidades. Consistía en una repetición del anterior ataque sobre Amán. Esta vez las unidades de caballería Anzac debían asegurar los vados del Jordán y cubrir a la infantería que ascendería por los 3 caminos principales que suben a la meseta de Amán. Debían recuperar Al-Salt y despejar Shunat Nimrin de enemigos. Con la ayuda de la tribu Bani Sakhl debían cortarse los senderos restantes, y más tarde, marchar sobre Amán. El jefe de caballería del EEF, Harry Chauvel, desconfiaba del plan temiendo que los alemanes dedujeran sus movimientos interceptando la radiotelegrafía o por revelaciones indiscretas de los tornadizos beduinos de Bani Sakhl.
No obstante, el 30 de abril condujo a sus jinetes australianos a través del Jordán. Liman von Sanders reaccionó velozmente y aquella misma mañana desplegó una brigada de caballería liberada desde el Caúcaso y varios grupos de infantería alemana, aprovechando un puente de pontones oculto que les permitía operar sobre ambas orillas del río. Esta intervención hizo perder a los británicos todos los caminos a Al-Salt menos uno. Los Bani Sakhr ni se presentaron ante Shunat Nimrin. Tras cuatro días de lucha y temiendo ser cercados. Chauvel solicitó permiso para replegarse, abandonando otra vez Al-Salt. El 4 de mayo todos los supervivientes habían retornado al oeste del Jordán, pero al coste de 214 muertos y 1.300 heridos en la infructuosa expedición.
Los turco-alemanes habían mostrado una elevada capacidad de recuperación, y Allenby entendió que debía refrenar su ímpetu hasta pasado el verano, cuando sus tropas de reemplazo estuviesen debidamente entrenadas.