4.9.12

RUMANIA SUCUMBE

El ejercito rumano enfrentado a una débil resistencia austrohúngara de milicias y grupos improvisados de mineros armados ( alrededor de 30.000 ) solo avanzó tímidamente en el sureste de Transilvania, manteniéndose a la expectativa de que los rusos atravesaran los Cárpatos por Bukovina, suponiendo que semejante fuerza combinada les permitiría irrumpir en la llanura húngara. Para conjurar este peligro los alemanes enviaron 3 divisiones a Bukovina, desde el frente occidental para apoyar a los austriacos del archiduque Carlos y su lugarteniente alemán Von Seekt.


Mackensen desplazó su fuerza, el denominado “ejército del Danubio” que operaba desde Bulgaria comprendiendo tropas búlgaras, alemanas, turcas y austríacas ( posiblemente la colaboración mas estrecha llevada a cabo por los diferentes miembros de las Potencias Centrales en todo el conflicto ) a lo largo de Dobrudja, la llanura costera fronteriza entre Rumania y Bulgaria. Después de que las tropas de Lechitski fueron repelidas de los Cárpatos, en lo que constituyo el último suspiro de la ofensiva Brusilov, los rusos aguardaron a que fueran precisamente los rumanos los que tomaran la iniciativa abriendo los pasos de montaña sorprendiéndolos desde la retaguardia. Falkenhayn aprovechó esta descoordinación entre rusos y rumanos para poner a punto a su IX ejército en el oeste de Transilvania mientras el apurado I ejército austríaco del general Arthur Arz Von Straussenburg golpeaba a su izquierda. Ludendorff, tal vez aviesamente ante la oportunidad de enmendar la plana a su antiguo superior y ahora subordinado, lo “bombardeó” con telegramas que el propio Falkenhayn calificó de “superfluos y anodinos”.



Sus doble ofensiva por los flancos contra el 1º ejército rumano tuvo lugar en un frente de 80 kilómetros de anchura al suroeste y al noreste de Hermannstadt ( actual Sibiu ). Mientras la fuerza principal atacaba la ciudad, el cuerpo Alpino del general Kraft Von Dellmensingen en la derecha se movió tras el enemigo para asegurar el paso Rotenturm ( actual Turnul Rosu ) y bloquear el escape rumano hacia el sur. Los hombres de Falkenhayn irrumpieron tras librar una batalla de cuatro días a finales de septiembre, continuando la marcha hacia oriente frente a una ligera resistencia. Este avance forzó al 4º ejército rumano en el norte a retirarse, permitiendo a los austríacos de Von Straussenburg alcanzar las fronteras de Moldavia aunque allí el endurecimiento de la resistencia y las nevadas los detuvieron.

Entretanto Mackensen descargaba su golpe desde el sur; a primeros de septiembre asedió Turtuki, un complejo fortificado a orillas del Danubio que algunos rumanos bautizaron pomposamente como “nuestro Verdun”, aunque las dos divisiones que la custodiaban capitularon inmediatamente…Silistria, la otra gran fortaleza rumana en el Danubio y puerta a la región costera de Dobrudja cayó poco después. A finales de mes Mackensen amenazaba el puerto de Constanza, principal salida al mar Negro del país balcánico, e importante depósito de suministros.

Ante la esperanza que abrían estos triunfos de conseguir un rápido colapso del nuevo socio de los Aliados, Ludendorff atendió las peticiones de envío de refuerzos, apreciando la posibilidad de atrapar a sus enemigos en Valaquia, y ordenó a Max Hoffmann, ascendido a jefe de estado mayor del Oberost tras la promoción de Ludendorff, que transfiriese 3 divisiones de infantería y 2 de caballería al sur.

El 10 de octubre los rumanos fueron completamente desalojados de suelo austrohúngaro. Mackensen y su jefe de estado mayor Gerhard Tappen gastaron varias semanas cohesionando sus heterogéneas tropas, que sostenían un frente de unos 100 kilómetros entre el Danubio y el mar Negro al acecho de Constanza. El día 19, una vez preparado, Mackensen emprendió el avance desmoronando instantáneamente las líneas enemigas y el 23 de octubre se apoderó del codiciado puerto y de grandes depósitos petroleros sitos en él. Tras una indicación de Ludendorff dispuso su fuerza principal hacia el suroeste, donde se preparó para cruzar el Danubio. Al mismo tiempo el IX ejército forzó los pasos de los Alpes Transilvanos y descendió a las planicies de Valaquia. Falkenhayn había tanteado los desfiladeros desde finales de octubre, apreciando más posibilidades en los pasos Vulcan y Szurduk en el flanco derecho; la complicada tarea de forzarlos recayó sobre el general Kühne con 4 divisiones de infantería y 2 de caballería. Parte de ellas fueron equipadas con útiles especializados de montaña.

Entre las unidades que participaron asegurando los picos dominantes sobre esos pasos se contaba el batallón de  montaña de Württemberg,  cuya 2ª compañía dirigía el teniente  E. Rommel. Este escribiría recordando sus peripecias en Muncelul y el ascenso a la Cota 1.794:  " Empezó a llover cuando comenzabamos  a ascender sin el beneficio de un guía. La lluvia se hizo más fuerte mientras la noche empezaba a caer y se volvía al poco negra como la pez. La fría lluvia se convirtió en un aguacero y nos empapó hasta el tuétano. Avanzar más sobre la empinada y rocosa pared era imposible, así que vivaqueamos a ambos lados del camino de mulas a una altitud de 1.510 metros (...) todos los intentos de encender un fuego con madera de pino enano fallaron. Nos reunimos en cuclillas muy juntos envueltos en mantas y medias tiendas y temblando por el frío (...) Finalmente se hizo la suficiente claridad para continuar la ascensión hacia la Cota 1.794 y pronto alcanzamos la línea de nieves. Cuando alcanzamos la cumbre, nuestras ropas y mochilas estaban congeladas, pegadas a nuestras espaldas"


  Kühne atacó el 11 de noviembre y después de seis días de combate consiguió atravesarlos y alcanzar los llanos camino de Craiova, que ocupó el 21 de noviembre. A continuación giro a la izquierda, hacia el este, para alcanzar el río Alt, cuyos puentes habían sido demolidos. Sus destacamentos de caballería exploraron hacía el sur y tomaron el único puente intacto que restaba sobre el Alt, lo que permitió a los destacamentos de Kühne flanquear a parte del 1º ejército rumano, que fue copado cuando trataba de replegarse sobre el Danubio.

MAPA. PRINCIPALES OPERACIONES EN LA CONQUISTA DE RUMANIA, OTOÑO 1916




Mackensen tampoco permanecía ocioso. Cruzaba el Danubio el 23 de noviembre, girando al noreste, y una semana más tarde estaba a solo 20 kilómetros de Bucarest. Simultáneamente a la izquierda de Kühne el cuerpo Alpino se abrió camino por el Roterturm, llegando a Pitesti a fines de noviembre y continuó al norte del río Arges. Este movimiento envolvente abrió el camino a las tropas que aguardaban en Krondstadt , que finalmente rebasaron el paso clave de Pedreal. De todos modos Kühne tuvo que hacer una pausa sobre el Alt, procurando concertar posiciones con el ejército del Danubio a su derecha y con el cuerpo Alpino a su izquierda.

Los rumanos, ante el desastre previsible decidieron jugarse el todo por el todo y contraatacaron al suroeste de Bucarest apuntando al ejército del Danubio con la esperanza de aislar a las unidades avanzadas de Mackensen. Una de las divisiones turcas impidió. Ahora fue el turno del contraataque definitivo de Mackensen cuando la caballería de Kühne empujó adelante abriendo una brecha por la que irrumpió la infantería del IX ejército, a la vez que la unión del flanco izquierdo de Kühne con el derecho de Dellmensingen se transformó en un rodillo en el interior de la Valaquia central. La culminación tuvo lugar el 6 de diciembre con la huída de las autoridades y la caída de Bucarest. Las fotos de Mackensen montando en un soberbio caballo blanco por sus calles fue reproducida por los periódicos alemanes, ávidos de buenas noticias.

A partir de entonces Mackensen recibió el mando del IX ejército y el general Kosch pasó a dirigir el ejército del Danubio. La persecución de las tropas rumanas en franca retirada no pudo explotarse adecuadamente por lo precario de los caminos en pleno invierno. A principios de 1917, con asistencia rusa, los rumanos estabilizaron un frente sobre el delta del Danubio y el bajo curso del Sereth. Pero la mayor parte del país; Valaquia, Dobrudja y el sur de Moldavia quedaron bajo el dominio de las Potencias Centrales, incluyendo sus fuentes de petróleo y cereales, tan necesarios para aliviar los efectos del bloqueo.



Ludendorff estaba exultante. Había temido una dura batalla en torno a Bucarest, aunque la destrucción de los campos petrolíferos de Ploiesti suponía un contrapunto negativo. Pero asegurar el espacio balcánico para las Potencias Centrales después de haber rozado el desastre durante el verano era un premio y un buen auspicio para la recién estrenada dirección suprema del dúo Hindenburg-Ludendorff. La guerra podía continuar. En cambio los Aliados, especialmente Rusia, veían como se esfumaba una de sus cartas sorpresa para resolver en breve la lucha a su favor. La guerra también se alargaba para ellos. Pero seguían teniendo enormes recursos y voluntad de victoria. Tampoco cejaron.

10.7.12

LA BAZA DE LAS NACIONALIDADES SIN ESTADO ( 3ª PARTE ): LA REVUELTA ÁRABE

Trasladando la cuestión de las nacionalidades a Oriente Medio, los agentes de inteligencia británicos habían multiplicado sus contactos con los grupos árabes descontentos del interior del imperio turco. Donde lograron más éxito fue en Hiyaz, la zona costera occidental de la península arábiga.  Allí, con el título de jerife ( descendiente de Mahoma ) que le confería legitimidad religiosa para controlar la ciudad santa de La Meca Hussayn Ibn Alí,  jefe del clan local dominante de los hachemitas, fue confirmado por el sultán Abdul Hamid II en 1908 como  nuevo. Los  desencuentros entre Hussayn y el triunvirato de la CUP  ( Comité para la Unión y el Progreso ) de los Jóvenes Turcos arrancaban de lejos, por desavenencias,  en cuestiones como la reforma administrativa de la provincia  o el ferrocarril entre La Meca-Medina. Discretamente envió a su hijo Abdalá a El Cairo para sondear a los ingleses.

En una serie de encuentros informales entre febrero y abril de 1914 Abdalá se entrevistó con Lord Kitchener ( por aquellas fechas cónsul general del protectorado en Egipto ) y con su secretario para Oriente, Storrs. Les expuso el precedente de Kuwait en 1898, cuando Gran Bretaña había respaldado al emir local frente a los turcos y asumido el protectorado de aquel enclave.  Kitchener se mostró interesado, pero neutral por el momento, respecto a los conflictos entre los hachemitas y el gobierno de Estambul. No obstante, el canal de comunicación había sido creado. Una vez  iniciada la guerra en el otoño de 1914 Storrs lo reabrió, a la vista de la previsible intervención turca. Kitchener, ya de regreso a Londres y desempeñando  el ministerio de la Guerra,  aprobó estos nuevos intercambios de mensajes. En ellos Hussayn explicaba su contemporizaba ante las presiones  de las autoridades turcas para que proclamase la Yihad y otras medidas que estas exigían, a la vez que trataba de clarificar los objetivos en caso de rebelión ¿ la autonomía para Hiyaz o acaudillar un movimiento más amplio que englobase a todos los árabes?

Las relaciones entre el jerife y el gobernador turco de Hiyaz, Vehip Pacha, eran tensas. Vehip sospechaba de la lealtad de Hussayn y sus hijos, y sostenía ante el gobierno otomano la necesidad de sustituirlos. Para clarificar la actitud del gobierno, Faisal, uno de los hijos de Hussayn, se desplazó a Damasco y Estambul. Tenía conexiones por haber sido representante en el parlamento turco, y al  tiempo deseaba sondear la postura de las sociedades arabistas de Siria y calibrar su apoyo a una posible sublevación. Recaló en Damasco en marzo de 1915, entrevistándose primero con el gobernador turco Cemal Pacha, que a su vez intentaba involucrar a los hachemitas y las tribus del desierto que les eran adictas a participar en una segunda incursión contra el canal de Suez. Después Faisal concertó entrevistas secretas por mediación de la familia Bakri con miembros de las sociedades nacionalistas árabes Al-Fatat, de carácter civil y Al-Ahd, que agrupaba a militares árabes del ejército turco.

Después continuó su viaje a Estambul, donde departió con el Sultán, y con los ministros Talat y Enver. Ambos le instaron a que los hachemitas apoyasen al máximo el esfuerzo de guerra, garantizando con esa muestra de lealtad la plena confianza del gobierno de Estambul. Faisal dejó la capital a mediados de mayo de 1915, en un ambiente enrarecido por el desembarco de Gallipoli. De paso de nuevo por Damasco, los arabistas locales le presentaron un programa conocido más tarde como "Protocolo de Damasco". En él se apuntaban las fronteras naturales del hipotético reino árabe: al norte hasta la línea Mersin-Adana-Mardín, al este la frontera con Persia, la meridional sobre el mar Arábigo y el Índico. El mar Rojo y el Mediterráneo marcarían el límite occidental. Asimismo se recomendaba un entendimiento con Gran Bretaña a nivel de negocios y alianza entre iguales. De este modo se autorizaba al jerife para sostener tratos con Londres, se le hacían promesas de apoyo y se le reconocía como futuro rey.

Pertrechado con estas informaciones el 20 de junio de 1915 Hussayn sostuvo un crucial debate con sus hijos para decantar la postura que debían seguir. Decidieron someter las condiciones del Protocolo al escrutinio de los británicos de El Cairo. Abdalá envió una carta a Storrs erigiéndose en "portavoz de los árabes" y solicitando que se aprobasen unas condiciones esenciales en el plazo de un mes. El  Alto Comisionado en Egipto, Henry McMahon, máxima autoridad británica en El Cairo desde la marcha de Kitchener,  juzgaba excesivas las demandas territoriales del jerife, pero al empantanarse  la campaña de Gallipoli en agosto con el  fallo del golpe de mano sobre Suvla, suavizó su tono, aunque siguió negándose a fijar las futuras fronteras pormenorizádamente. La premura de los británicos aumentó a fines de año. Temiendo que su prevista evacuación de Gallipoli liberase ingentes destacamentos enemigos que podrían usarse contra Suez o en Irak, el interés por azuzar una revuelta árabe adquirió gran prioridad. En una carta a los hachemitas el 24 de octubre, McMahon se declaraba dispuesto a escuchar las demandas arabistas pero siempre y cuando  " no supusieran un perjuicio para los beneficiarios de los tratados que tenemos establecidos con los jefes árabes", refiriéndose a los emiratos del golfo Pérsico bajo protectorado de Londres desde finales del siglo XIX. También establecía que las zonas de Irak meridional ocupadas en la campaña de 1914-15 debían quedar bajo alguna clase de control británico.

Asimismo era preciso tener en cuenta las pretensiones francesas en la zona. McMahon conocía la petición de marzo de 1915 del gobierno parisino sobre un reconocimiento de sus "derechos"  sobre Siria y Cilicia, si bien en su respuesta a los hachemitas la restringió a la franja costera al oeste de Alepo-Damasco.

En la correspondencia fechada entre el 5 de noviembre de 1915 al 10 de marzo de 1916 quedó sellada definitivamente una alianza armada, con referencias explicitas a la creación de un "reino árabe" bajo el mandato de Hussayn y su dinastía. El inició del sitio de Kut obligó a los ingleses a transigir sobre el destino de las  provincias del sur de Irak. Debían ser incorporadas al final del conflicto al reino, y lo mismo las costa siria. A partir de ese momento las condiciones que se discutieron fueron eminentemente prácticas: la entrega de oro, armas y cereales a los futuros sublevados.
FOTO. FAISAL IBN HUSSAYN,  LÍDER DE LOS GUERRILLEROS ÁRABES SUBLEVADOS CONTRA LOS TURCOS EN 1916.

Faisal visitó de nuevo Damasco durante enero de 1916. Supuestamente para entregar un primer contingente de beduinos destinados a la segunda incursión sobre Suez. Cemal Pacha lo agasajó en su cuartel general, pero sin disipar las dudas existentes. Sus nuevos contactos con los Backri le demostraron la desarticulación del movimiento arabista en Siria, tras los juicios de Aley, las deportaciones a Anatolia y el traslado de los regimientos árabes locales a Gallipoli y Mesopotamia. Por tanto, deshecho como inválida las veleidades de una revuelta inmediata y procuró mejorar sus relaciones aparentes con Cemal para ganar tiempo e interceder por los nacionalistas árabes encarcelados.

En febrero Enver viajó brevemente a Medina para solicitar muyahidines. Al mes siguiente, el jerife Hussayn dio una respuesta poco satisfactoria y repleta de reclamaciones de signo político. Enver le emplazó secamente a obedecer las exigencias de Estambul. En abril se hicieron públicas las sentencias a muerte del juicio de Aley, ejecutadas semanas después con el ahorcamiento de 21 nacionalistas sirios. Faisal comprendió que en esas circunstancias solo en el Hiyaz  era factible encender el levantamiento previsto, gracias al aislamiento de la región y a la posibilidad de ayuda británica directa a través del mar Rojo. Por ello, abandonó Damasco el 16 de mayo. El aumento de la tensión no le pasó desapercibido a Cemal, que nombró a un general resolutivo, Fahri Pacha, para tomar el mando de la guarnición de Medina, compuesta por 11.000 soldados y  de su terminal ferroviaria de la línea que recorría el Hiyaz.

EL ARQUEÓLOGO Y AGENTE BRITÁNICO T.E. LAWRENCE, QUE FOMENTÓ LA REBELIÓN ÁRABE DE 1916
Frente a ellos, el 5  de junio Alí, hijo mayor de Hussay solo podía oponer 1.500 beduinos, reunidos bajo el pretexto de contribuir a la segunda incursión sobre Suez. A pesar de la disparidad de cifras, en los días siguientes empezaron las escaramuzas y el 9 de junio Alí le envió un ultimatum a Cemal, descubriendo definitivamente la postura de su clan. Al día siguiente, estalló formalmente la sublevación, con epicentro en La Meca, con los primeros disparos sobre los cuarteles turcos. El gobernador, Ghalib Pacha, se había trasladado a Taif, en las montañas próximas, para veranear, llevándose consigo parte de la guarnición de la ciudad santa. Solo quedaba allí  un pequeño destacamento de 1.400 hombres. Aunque uno de los cuarteles de las afueras resistió hasta el 9 de julio, los rebeldes pronto se adueñaron  de La Meca. El mismo 10 de junio, en una acción simultanea a los sucesos de La Meca, 4.000 jinetes beduinos marcharon sobre el cercano puerto de Yeda, defendido por 1.500 soldados turcos. Capitularon el 16 de junio, tras ser bombardeados por dos buques de la Royal Navy y ametrallados por aviones ingleses, en la primera colaboración directa de los Aliados con la rebelión árabe. También el 10 de junio Abdalá incomunicó al gobernador Ghalib en Taif. Aprovechando algunas baterías de artillería egipcia enviadas por los ingleses ( contraviniendo  anteriores promesas de no involucrar en el conflicto a los egipcios ) los rebeldes obligaron a Ghalib a rendirse el 21 de septiembre. En aquel momento, el área en poder de Hussayn y sus hijos  incluía La Meca, Taif. Yeda, Rabigh ( ocupada por Alí en agosto ) y Yenbo.

Poco después Hussayn se proclamó  abiertamente "rey de las tierras árabes", aunque los ingleses se cuidaron mucho de reconocer tal título. Esta proclamación provocó una cierta división de opiniones en el mundo islámico. Muchos la juzgaron como una usurpación de los derechos del califa turco  legítimo, por ejemplo la Liga Musulmana de la India.

A pesar del éxito relativo del alzamiento, la situación de los hachemitas en otoño de 1916 era muy delicada. Había grandes dificultades para mantener en filas a los hombres de las tribus  en un servicio prolongado. Era absoluta la dependencia respecto a  la paga regular británica y de sus entregas de armas para retener a los reclutas. La posición estratégica era precaria y se temía un potente contrataque de Fahri Pacha desde Medina, donde además los turcos habían encumbrado a un "antijerife" en la persona de Alí Haydar, hachemita de una rama  familiar secundaria.

Para intentar fortalecer la posición del movimiento independentista, los ingleses recurrieron a prisioneros árabes otomanos de los campos de concentración de Egipto y la India. Utilizando como agente a Nuri al-Said, un irakí capturado en Mesopotamia, fue posible reunir algunos cientos de voluntarios especialistas.  Asimismo los franceses habían ofrecido el concurso de soldados musulmanes de sus colonias y enviaron una misión de asesoramiento al mando del coronel  Bremond el 21 de septiembre, despertando los recelos británicos; rápidamente  trasladaron a Storr al Hiyaz para asegurar la preeminencia británica y tutelar a sus aliados. En la delegación militar  que acompañó a Storr destacaba un arqueólogo, T. E. Lawrence, buen conocedor de Oriente Medio y de las costumbres árabes y turcas. Había servido brevemente en Irak durante el sitio de Kut. Convertido en oficial de inteligencia  del Negociado Árabe en El Cairo trabó amistad con Faisal,  que estaba reuniendo guerreros tribales en las cercanías del puerto de Yenbo, en Hamra.  Tras inspeccionar el campamento  concluyó que la intervención de tropas foráneas sería contraproducente, abogando en cambio por aumentar el apoyo técnico y los pagos en oro y  mejorar el abastecimiento. Pronto se convirtió en consejero  del príncipe Faisal. Además sus apreciaciones  para no comprometer grandes contingentes ingleses en el Hiyaz fueron bien recibidos por los comandantes británicos en Egipto, apurados de efectivos por las grandes ofensivas aliadas que estaban teniendo lugar en Europa aquel verano.


Entretanto Fahri comenzó su expedición para reconquistar Yenbo y Rabigh, siguiendo la ruta costera. Faisal acudió con 5.000 hombres para frenarlo, pero se vio pronto aislado de su hermano Alí en Rabigh por los flanqueos turcos. Lawrence regresó oportunamente desde El Cairo, donde había estado informando de sus impresiones. Las relaciones del agente británico con Faisal se hicieron más estrechas y este le proporcionó ropas árabes para que pudiera moverse con mas soltura entre los beduinos. Considerando lo crucial de la situación, Lawrence solicitó la colaboración de  Royal Navy, obteniendo que el capitán W. Boyle despachara 5 navíos al puerto de Yenbo. Aunque anticuados, su artillería representaba una considerable ventaja. Los rebeldes árabes fueron expulsados de su posición adelantada en el oasis de Nakhl Mubarak  aunque Faisal condujo un repliegue ordenado al puerto. Los turcos se desplegaron el 11 de diciembre de 1916 en sus afueras, pero desesperaron de poder capturar  Yenbo ante la presencia de los cañones de los barcos ingleses y de sus reflectores, que hacían imposible un ataque nocturno por sorpresa. Las cansadas tropas de Fahri también fueron hostigadas por algunos aeroplanos, que si bien causaron poco daño real, desmoralizaron a los soldados turcos, castigados por las enfermedades. Abandonando la oportunidad de sofocar la frágil rebelión en sus inicios, Fahri se retiró de regreso a Medina. La primera difícil etapa de la revuelta árabe había culminado con éxito.

Abdalá bloqueó a Fahri en Medina, pero evitando cuidadosamente desgastarse en un asalto directo que seguramente hubiera sido infructuoso. Faisal y Lawrence optaron en cambio  por concentrarse en una campaña de movimientos dirigiéndose contra Wejd al tiempo que saboteaban el ferrocarril del Hiyaz y acentuaban el aislamiento de la guarnición de Medina. Wejd cayó en enero de 1917.

 Para entonces ya se había aceptado la importancia de coordinar a los rebeldes con la EEF ( Fuerza Expedicionaria Egipcia ) del general Archibald Murray, que hasta la fecha se había mantenido a la defensiva custodiando el canal de Suez frente a las incursiones turcas, pasó a la acción en el Sinaí. Aunque su dotación de municiones y equipos de artillería no eran muy abundantes, en un avance ciertamente lento por la necesidad de construir elementos logísticos como un ferrocarril y un acueducto paralelo en la costa norte del Sinaí, logró apoderarse de El Arish el 20 de diciembre de 1916, garantizando la seguridad de Suez y aproximándose a Palestina.





8.7.12

LA CRISIS DEL DESCONTENTO: LA RETAGUARDIA DESDE EL INVIERNO DE 1916-17



A fines de 1916, el agotador esfuerzo soportado por todos los contendientes en las tremendas batallas de desgaste del año tuvo como consecuencia  un marcado aumento de la intranquilidad  en amplios sectores de las diezmadas tropas así como en parte de la población civil que sostenía el engranaje de los suministros bélicos y veía empeorar sus condiciones habituales de vida. A veces se trataba de algo tan evidente como la angustia personal por la pérdida o el daño sufrido por seres queridos,  o la  incertidumbre ante un futuro desolador en medio de la perspectiva de un alargamiento de la guerra sin esperanzas de resolución. Los precios de muchos artículos de primera necesidad se elevaban y se fue imponiendo un racionamiento más rígido, especialmente en las Potencias Centrales y Rusia, a medida que el bloqueo enemigo, la prioridad otorgada a los suministros militares, o la desorganización en los transportes entorpecía los abastecimientos, sobre todo los urbanos. Por ejemplo, en Alemania el fracaso de la cosecha de patatas y la caída en el  aprovisionamiento de carbón conducirá al penoso "invierno de los nabos". El mercado negro o informal crecía a la par en Berlín, Viena o San Petersburgo.

En una dimensión colectiva, en algunos países esa creciente inquietud fue canalizada por grupos o figuras políticas con propósitos muy diferentes . La disensión comenzó a brotar frente al modelo de las "uniones sagradas" que había imperado desde agosto de 1914. Una de las respuestas ante esta intranquilidad o sentimiento de decepción fue la sustitución de dirigentes políticos y militares desgastados o vacilantes por otros que impulsaran con más energía y habilidad la prosecución del concepto de la "guerra total" que se imponía ante el alargamiento del conflicto, con el reforzamiento de la autoridad del estado y la movilización sistemática de los recursos de la nación. En Francia, el mariscal Joffre fue destituido el 12 de diciembre de 1916 y sustituido por Nivelle, y en el gobierno galo, ese mismo día  el jefe de gobierno Aristide Briand recurrió a una crisis ministerial, que culminaría en marzo del año siguiente con su reemplazo por Painlevé. En Alemania había ocurrido lo mismo unos meses antes con la sustitución de Falkenhayn por Hindenburg y Ludendorff. En Gran Bretaña una crisis de gobierno descabalgó a Asquith, que dio paso el 7 de diciembre al gabinete del también liberal imperialista Lloyd George.

En sentido contrario,  en septiembre de 1915 se convocó una reunión de socialistas disidentes con la línea oficial de sus partidos en Zimmerwald, en la neutral Suiza. Unos cuarenta delegados proclamaron su voluntad a favor de una "paz blanca", sin anexiones ni indemnizaciones. Con escasa representatividad y sin conexiones con las grandes maquinarias burocráticas de los partidos socialdemócratas, el llamamiento no tuvo repercusión. Sin embargo empezó a dibujarse una estrategia, defendida por algunos revolucionarios profesionales como el ruso Lenin, favorables a transformar  la lucha "imperialista" que tenía lugar entre las potencias, en una lucha interna, capitalizando el descontento para derribar los regímenes existentes e implantar las tesis marxistas de la "dictadura del proletariado"; postura que ya habían sostenido desde el mismo estallido de la contienda.


Más tarde, en abril de 1916 otra cita de las mismas características en Kienthal, también en Suiza, consideró inoperante la mera protesta contra la guerra y solicitó el repudio declarado de las "uniones sagradas". En Gran Bretaña las quejas contra la promulgación del reclutamiento obligatorio y la insumisión al mismo fueron acalladas con la represión, y  personajes como el catedrático Bertrand Rusell que cuestionaban abiertamente la política belicista del gobierno británico fueron sancionados o encarcelados. También el movimiento pacifista ganaba nuevos adeptos en Alemania. El antiguo dirigente socialdemócrata Liebknecht  terminó de romper con su formación, ahondando en sus protestas pacifistas y antigubernamentales, y fue condenado a cuatro años de reclusión. En Francia. el líder socialista Merrheim se desmarcó y apoyado por la rama metalúrgica del sindicato CGT abogó por la "paz blanca". Las huelgas azotaron Italia en el verano de 1917, produciendo choques violentos entre los manifestantes y la policía con un saldo de víctimas; en agosto de 1917 se produjeron 40 muertos solo en la ciudad de Turín.

A nivel oficial se lanzaron una serie de ofertas para entablar conversaciones de paz por mediación de un país neutral, la más destacada de las cuales fue la presentada por el canciller Bethmann-Hollweg el 12 de diciembre de 1916 ante el Reichstag. Aprovechando el impacto causado por la caída de Bucarest pocos días antes y la entrada triunfal del general Mackensen y sus huestes en la capital rumana,  las Potencias Centrales proponían negociaciones de paz a la Entente. Pero el  formato del comunicado, conteniendo referencias soberbias a esos recientes éxitos en los campos de batalla,  lo convertían en una nota de victoria,  inadmisible para los Aliados

 Curiosamente, el guante fue recogido al otro lado del océano por el presidente norteamericano Wilson,  reelegido en noviembre, que hizo pública una nota el 20 de diciembre en la que solicitaba que se definieran las condiciones de paz de cada uno de los beligerante, con la intención de poner las bases para un acercamiento de puntos de vista.

Otra serie de iniciativas pacificadoras procedieron del Vaticano, preocupado por los combates fratricidas entre europeos y en muchas ocasiones, entre católicos. Desde su elección en 1914 el Papa Benedicto XV había reprobado los acontecimientos y lanzó diversas propuestas para reinstaurar la paz.   En su encíclica "Ad beatissimi Apostolorum"   analizó las causas del conflicto y proclamó una neutralidad estricta. En 1914 promovió  la tregua no oficial de Navidad, teniendo cierto eco en el frente occidental. 

El 1 de agosto de 1917 Benedicto XV ofreció su mediación a todos los beligerantes. El proyecto arrancaba de lejos, de varios sondeos realizados a principios de año, en un momento de cierto equilibrio de las fuerzas contendientes. Su plan era una paz de compromiso. En mayo se había enviado a Munich al nuncio Eugenio Pacelli, el cual mantuvo discretas conversaciones durante tres meses. El nuncio de Viena reprodujo la misma tarea ante el emperador Carlos, que se mostraba muy receptivo. Esta actuación ante las Potencias Centrales se escogió porque el realismo necesitaba de concesiones de la parte que controlaba territorio metropolitano enemigo.

A primeros de agosto a todas las capitales implicadas se les notificó un mensaje de siete puntos con bases de negociación precisas, a saber: evacuación del norte de Francia y Bélgica con la devolución a Alemania de sus colonias; negociaciones conciliadoras sobre temas territoriales bilaterales ( Alsacia-Lorena para el caso de Francia y Alemania, el Trentino para el caso de Italia y Austria-Hungría ); la revisión con idéntico talante de equidad sobre los asuntos de Armenia, los Balcanes y Polonia;  la renuncia mutua a indemnizaciones salvo excepciones puntuales. Para el ordenamiento posterior se contemplaba el principio de libertad de los mares, el desarme simultáneo,  y la instauración de arbitrajes obligatorios en casos de disputa.

Desgraciadamente durante el verano la postura alemana se endureció por los acontecimientos en Rusia, y el OHL alemán se mostró reluctante a ceder respecto a Bélgica, sin que el gobierno berlinés pudiera hacerle variar su postura. La respuesta a la oferta papal fue finalmente muy ambigua. Por su lado, los Aliados envalentonados por la reciente participación de EE.UU, que parecía reforzar la expectativa de una victoria final, también se mostraron remisos y acusaron al Vaticano de tratar de "salvar” a las Potencias Centrales


EL PAPA BENEDICTO XV TRATO DE MEDIAR EN LA BÚSQUEDA DE  UN ACUERDO DE PAZ 
Estas propuestas quedaron reunidas en la exhortación apostólica " Dés le début" distribuida el 15 de agosto de 1917, que reproducimos en el enlace  Exhortación papal de Benedicto XV sobre la I GM

Por último, cabe mencionar la iniciativa del recién entronizado emperador austrohúngaro Carlos I. A través de su familia política lanzó en marzo de 1917 sondeos para solicitar conversaciones de paz. Envió a su suegra María Josefa a Neuchatel, en Suiza para que encargará a sus cuñados Sixto y Javier de Borbón y Parma, que servían como oficiales en el ejército belga como intermediarios de su propuesta. Primero solicitó los puntos indispensables que los Aliados juzgaran como mínimos para sentarse en la mesa de conversaciones. Estos fueron la entrega de Alsacia-Lorena, el restablecimiento de Bélgica, el de Serbia con la anexión de Albania, y la cesión de Constantinopla a los rusos. No se mencionaban las promesas hechas a Italia en el tratado de Londres de 1915. Evidentemente, también el principio de autodeterminación de las nacionalidades quedaba pisoteado en estas demandas. En su réplica Carlos aceptaba las peticiones sobre Alsacia y Bélgica, proponía alguna clase de federación entre Serbia, Montenegro, Bosnia y Albania, tutelada por Austria-Hungría. El príncipe Sixto, desplazándose entre Neuchatel y Paris en diversas ocasiones, se entrevistó con Poincaré y Briand, y más tarde en compañía de su hermano se desplazó clandestinamente a Luxemburgo para citarse con el emperador Carlos el 22 de marzo. Este comunicó su aceptación de los requisitos franceses y su voluntad de influir sobre Guillermo II en esa dirección., y escribió una carta recogiendo esta postura el 24 de marzo. El 31 de marzo Sixto viajó de nuevo con el documento para tratar los pasos a seguir con Poincare y con A. Ribot, el jefe de gobierno francés. Pero este último se mostró escéptico negándose a recibir a Sixto. Los dirigentes franceses consideraron que debían advertir a Lloyd George y al primer ministro italiano Sonnino de los contactos establecidos.  A la hoja de mínimos aceptada por Carlos debían añadirse las promesas hechas a Italia a costa del imperio austrohúngaro ( Trentino, Trieste y la costa dálmata ) y las exigencias británicas sobre la flota y las colonias alemanas. El príncipe Sitxo marchó de  regreso a Suiza, a Zug, y pasó a Viena el 8 de mayo. Carlos y su ministro de exteriores, el conde Czernin, aceptaron vagamamente "el principio de intercambio de territorios con Italia". Pero pedían a su vez  garantías sobre la integridad del imperio Habsburgo. si este último aspecto era aceptado, " Austria-Hungría estará dispuesta a firmar una paz por separado".

 El infatigable Sixto hizo un postrer viaje a Gran Bretaña  tratando con Lloyd George y el rey. Tropezó con la duda de los límites de la paz ¿ que harían los alemanes? ¿ estarían de verdad los austrohúngaros dispuestos a abandonar a su socio ?. Los políticos franceses no estaban dispuestos a dar garantías de mantenimiento a Austria-Hungría, puesto que estaban atados por sus promesas a rumanos, serbios y diversos comités de eslavos en el exilio, que implicaban el desmantelamiento del estado danubiano. Es posible que además influyeran motivos ideológicos, como la militancia masónica de muchos círculos dirigentes parisinos y su enconada  hostilidad  hacía la católica monarquía de los Habsburgo. Ribot hundió definitivamente cualquier expectativa cuando rechazó públicamente en la asamblea francesa cualquier tentativa de acuerdo. Mas tarde su sucesor en el cargo, Clemenceau, leería publicamente la carta de Carlos I escrita en marzo, para ponerle en evidencia ante los alemanes e insinuar la duplicidad del joven emperador.

18.9.11

LA BAZA DE LAS NACIONALIDADES SIN ESTADO ( 2ª PARTE ) PILSUDSKI Y EL REINO DE POLONIA

En una serie de repartos iniciados en 1772 y culminados en 1795, el antiguo reino polaco quedó dividido entre sus vecinas Rusia, Austria y Prusia. Parcialmente revivido en 1807 y 1809  por Napoleón, que arrancó sus sectores  a los prusianos y austriacos para crear el gran ducado de Varsovia, volvería a desaparecer en 1815 cuando transformado en un "Reino del Congreso de Viena" quedó bajo la tutela del zar ruso. Las fracasadas insurrecciones de 1830 y 1863 arrojaron oleadas de exiliados con afanes  independentistas por el resto de Europa y América, o sirvieron para crear sociedades secretas en la propia Polonia rusa.

Entre sus miembros destacaría Josef Pilsudski, epítome del  fervoroso patriota polaco,  especialista en la lucha clandestina, curtido por muchos años de exilio y actividades subversivas. Nacido en 1867 en el seno de la pequeña nobleza nacionalista, coqueteó durante su juventud con el movimiento socialista, considerándolo una fuerza capaz de romper el status quo del zarismo, y de rebote, obtener la independencia polaca respecto a Rusia. Durante años compaginó su papel como editor de periódicos, agitador, presidiario en Rusia y Alemania, ladrón de bancos y terrorista ( llego a implicarse en el atentado contra Alejandro III que le costó la condena a muerte al hermano de Lenin ). Paulatinamente fue alejándose del socialismo de cuño internacionalista y acentuando su nacionalismo. En 1906 estableció su centro de operaciones en Cracovia y su comarca étnicamente polaca, por aquel entonces parte integrante del imperio austrohúngaro. Contaba con el beneplácito de Viena, puesto que las autoridades le consideraban el agente adecuado para vengarse de la agitación paneslava que San Petersburgo fomentaba  descaradamente contra su vecino danubiano. Creó una red de asociaciones deportivas que le sirvieron para formar unidades paramilitares embrionarias, que recibieron el reconocimiento austriaco como fuerzas auxiliares al estallar la guerra en 1914. El 19 de agosto de ese año el Estado Mayor Austrohúngaro ( AOK ) autorizó oficialmente el uso del idioma polaco en estas unidades. Durante los dos años siguientes él y sus partidarios formaron  la Legión Polaca, peleando junto a los austríacos contra los rusos. En noviembre de 1914 había recibido suficientes voluntarios como para alcanzar el tamaño de una brigada. Tras sufrir fuertes pérdidas en el invierno de 1914-15, fue restaurada con una nueva oleada de voluntarios, regresando a primera línea en marzo de 1915.

[ Documento de ampliación:]
LA COOPERACIÓN ENTRE LOS AUSTRIACOS Y EL MOVIMIENTO NACIONALISTA POLACO, CRÓNICA DEL PERIODISTA MURCIANO JUAN PUJOL

De hecho, hasta fue posible crear una segunda brigada de la Legión, compuesta por dos regimientos de infantería, tres baterías de artillería y dos escuadrones de caballería. Posteriormente surigiría una tercera brigada legionaria, de menores dimensiones. Estas tropas sirvieron con distinción en los Cárpatos, Bukovina, Besarabia, y contribuyeron a frenar en Galitzia la ofensiva Brusilov en el verano de 1916.


FOTO. PILSUDSKI ( CENTRO ) Y OTROS OFICIALES DE LA LEGIÓN POLACA EN 1914


Ludendorff, al llegar a la jefatura del OHL e incluso antes, durante la campaña de 1915, contempló Polonia como una posible cantera de tropas al por mayor, aunque bajo un rígido control alemán. La mayor parte de la Polonia rusa ocupada desde mediados de 1915 quedó bajo la jurisdicción de dos comandancias alemanas, una el Gobierno General de  Varsovia dirigido por el general Von Beseler, y otra con una dimensión más puramente militar en Brest-Litovsk y controlada por el Oberost ( dirigido por Max Hoffmann desde septiembre de 1916 ) Los austrohúngaros mantenían a su cargo una porción menor en torno a Lublin, bajo la dirección del general  Von Diller, reemplazado en abril de 1916 por Karl  Kuk.

 El canciller Bethmann-Hollweg mantenía una postura parecida a la de Ludendorff.  En conversaciones con  el ministro de exteriores austrohúngaro conde Burián  durante el verano de 1916  Hollweg acordó crear un estado polaco, pero muy disminuido en tamaño y funciones. No tendría política exterior propia y su ejército estaría supervisado por Alemania, en tanto que las cuestiones comerciales y de negocios serían compartidas por las Potencias Centrales. Bethmann Hollweg de hecho hablaba de una Polonia "autónoma". El gobernador Von Beseler escribió al canciller: " Desde que toda la cuestión de Polonia no concierne a ella misma sino a la seguridad de Alemania y su posición dominante en el Este, el tema es primariamente una cuestión militar y debe ser tratada con el OHL, con quien yo estoy en contacto".

El de 14 enero de 1917 se proclamó un Consejo de Estado Provisional, compuesto por 25 miembros bajo la dirección de Waclaw Niemojowski en el aspecto civil, con atribuciones limitadas, centradas en los campos de educación, justicia e información. Pilsudski desempeñaba la dirección militar del Consejo


SOLDADOS DE LA LEGIÓN POLACA, ATAVIADOS CON UNA IMPROVISADA MEZCLA DE PRENDAS Y EQUIPO DE DIVERSAS PROCEDENCIAS

Los alemanes trataron de potenciar la Legión pero manejándola según su criterio.  De este modo 20.000 hombres fueron transferidos desde la Legión al "Polnische Hilfskorps-Wehrmacht", bajo mando alemán. A partir de este punto, las relaciones de Pilsudski con sus patrones de las Potencias Centrales se deterioraron rápidamente, y  al negarse el 2  de julio de 1917  a realizar el juramento de alianza fue deportado  a Magdeburgo donde permaneció confinado hasta el fin de la guerra.. La mayoría de sus hombres siguieron sus consignas  y optaron por desertar y pasar a la clandestinidad, aunque algunos de los miembros de la 2ª brigada se mantuvieron en el Polnische Wehrmacht apelando al pragmatismo, hasta principios de 1918.  Para sustituir a Pilsudski y el disuelto  Consejo de Estado Provisional los alemanes recurrieron a un Consejo de Regencia integrado por el cardenal Alejandro Kakowski, arzobispo de Varsovia, el príncipe Lubomirski, que había ostentado la alcaldía de Varsovia en 1916,  y Jozef Ostrowski, un terrateniente y antiguo político en Rusia. La terna de candidatos a la monarquía seguía pendiente, a dilucidar entre varios príncipes de las casas de Sajonia, Baviera y Wurttemberg, aparte del candidato austríaco, el archiduque Carlos Estefan.

Por otro lado,  estas fricciones  y la debilidad de la  Rusia revolucionaria, que hasta entonces había bloqueado las simpatías de la Entente por los amplios círculos de exiliados polacos en Occidente, cambiaron drásticamente la postura en las capitales aliadas. En agosto de 1917, se fundó en París un Comité Nacional Polaco  bajo la presidencia del nacionalista Roman Dmowski, con la bendición de los Aliados, que ahora apostaron por la independencia del país.

2.7.11

LA BAZA DE LAS NACIONALIDADES SIN ESTADO: LA SUBLEVACIÓN IRLANDESA EN LA PASCUA DE 1916

En las décadas previas a la guerra mundial, las tormentosas relaciones de los irlandeses con Gran Bretaña giraron en torno al acalorado debate sobre el proyecto de autonomía para Irlanda, el denominado “Home Rule”. Los liberales del Parlamento de Londres manejaron dos iniciativas en ese sentido en 1886 y 1893 a propuesta de Gladstone, en ambos casos fallidas. El primer ministro liberal Asquith relanzó en 1912 la idea, con el respaldo del por entonces principal partido irlandés, el Partido Parlamentario Irlandés de John Redmond. La tercera “Home Rule” fue de hecho apadrinada por Lloyd George y aprobada en la Cámara de los Comunes después de apasionadas discusiones, pero la oposición judicial y callejera de los conservadores y de los protestantes irlandeses unionistas( en su mayoría descendientes de colonos angloescoceses asentados en los siglos XVI y XVII ) paralizaron la aplicación del texto, y el estallido de la guerra en el verano de 1914 dejó en suspenso  la puesta en práctica la “Home Rule”.

En particular, los protestantes de los condados del Ulster agrupados alrededor del Partido Unionista efectuaron convincentes demostraciones de masas, tales como el pacto del “Ulster Covenant”el 28 de septiembre de 1912, por el que 500.000 protestantes de desvincularon solemnemente de cualquier obediencia a un futuro gobierno autónomo con sede en Dublín. Esta postura traería importantes repercusiones en años posteriores, puesto que los liberales británicos, para disminuir las quejas, aceptarían que los 6 condados del Ulster quedaran desgajados administrativamente de la Irlanda del plan autonomista.

Además en los años de 1912-14, acompañando la reactivación de la vieja rivalidad entre unionistas y nacionalistas irlandeses ( fueran autonomistas o independentistas ) el fenómeno de las milicias más o menos encubiertas cobró nuevo auge. Por el lado unionista surgió en enero de  1913 la UVF ( Ulster Volunteers Force ), con 100.000 inscritos; y como contrapartida entre los nacionalistas católicos aparecieron los Irish Volunteers, que reunieron entre 1913 y 1916 más de 160.000 miembros, y el minoritario Citizen Army de Jack White y James Connolly, un jefe sindicalista.

El comienzo de la Gran Guerra escindió el ambiente nacionalista irlandés: una mayoría apostó por la colaboración con los británicos y el apoyo al esfuerzo bélico en los frentes. Entre ellos se contaban los autonomistas del Partido Parlamentario y el grueso de los Irish Volunteers, orientados en la sombra por la sociedad secreta de los Irish Republican Brotherhood; todos esperando obtener posiciones en la administración local como retribución a su implicación en la conflagración. De hecho, Redmond lanzó una apasionada arenga en Woodenbridge el 20 de septiembre de 1914  solicitando que los Irish Volunteers se enrolasen en el ejército británico. Este grupo sería conocido como los "National Volunteers" y muchos quedaron englobados en las divisiones británicas 10º y 16º. En cambio una minoria de los Irish Volunteers liderada por Eoin MacNeill aspiraba a la independencia plena y rechazaba secundar la política exterior de Londres, aunque en principio se mostraba reluctante a emprender un desafío armado sin garantías de éxito. Este grupo, de unos 12.000 miembros al principio, conservó el nombre de la organización  y estableció un consejo militar propio en 1915.  Más allá, el grupo de Connelly y un diminuto partido creado el 5 de mayo de 1905 por Arthur Griffith , el Sinn Fein, se mostraban bastante más dispuestos a fomentar una rebelión, eso si, cuando llegaran las circunstancias propicias.

A principios de 1916 la posición más ferviente de busqueda de la independencia inmediata la personificaban Patrick Pearse, profesor y poeta, relacionado con la asociación cultural de la Liga Gaélica, y el ya mencionado James Connelly. Ambos llegaron a la conclusión de la conveniencia de preparar un levantamiento armado, al que consideraban el unico modo de sacudir la actitud contemporizadora de la mayoría de los nacionalistas irlandeses. Para efectuar sus propósitos, ocultaron sus autenticas intenciones a los dirigentes de los Voluntarios Irlandeses ( en parte por seguridad, para evitar filtraciones a la inteligencia británica ). Los conspiradores escogieron inicialmente el Domingo de Gloria ( 23 de abril de 1916 ) como la oportunidad ideal, aprovechando la convocatoria de unas maniobras rutinarias de los Voluntarios Irlandeses.

El 22 de abril Sir Roger Casement, un exiliado y antiguo miembro del cuerpo diplomático británico que desde 1914 había permanecido en Alemania recabando apoyos para la causa irlandesa desembarco en el condado de Kerry despues de un viaje en submarino. Debía establecer contacto con los independentistas y coordinar un desembarco clandestino de armas alemanas transportadas por el carguero "Aud". Pero todo el plan era conocido por la inteligencia británica que interceptó el buque obligando a su autohundimiento, y arrestó a Casement.

El jefe de Estado Mayor de los Voluntarios, McNeill, desazonado por la noticia, intentó desactivar los preparativos suspendiendo los ejercicios previstos para el Domingo de Gloria pero Pearse se las compuso para mantenerlos, al menos en Dublin, y citó para lunes a parte de sus seguidores, ajenos a las intenciones últimas de su jefe.


FOTO. PATRICK PEARSE, PRINCIPAL JEFE DEL LEVANTAMIENTO IRLANDES DE 1916.
En la mañana del 24 de abril, Lunes de Pascua, una variopinta columna de 200 hombres dirigida por Pearse desfiló enarbolando la bandera republicana verde-blanca-naranja a lo largo de la calle O´Connell a la vista de los estupefactos paisanos hasta alcanzar el edificio de Correos de Dublin en la calle Sackville. Poco despues de las 12 de la mañana en el pórtico del edificio Pearse leyó una proclama demandando la "libertad y soberanía nacionales", y evocando las sucesivas y anteriores sublevaciones irlandesas de siglos pretéritos como elemento legitimador de su acción. La reacción del público fue dispar: desde encendidos aplausos, el sobrecogimiento y hasta algunas descalificaciones. Entretanto, los hombres de Pearse se hicieron fuertes en la robusta edificación, al tiempo que en otras partes de la ciudad hasta un millar de rebeldes se apoderaban de diversos puntos claves, como los tribunales o el ayuntamiento enmedio de la impotencia de la policia. El armamento de los rebeldes era muy precario: algunas pistolas y fusiles mausers alemanes, un puñado de Lee-Enfields británicos , revolveres Webley en tan escasa cantidad que solo los portaban los oficiales.; como único complemento simbólicas escopetas de caza o piquetas. Ni un solo cañon.


LA PROCLAMA DE LOS VOLUNTARIOS  IRLANDESES EN LA REBELIÓN DE 1916

A la una de la tarde se produjo el primer combate cuando Pearse repelió a una columna de Lanceros Reales que intentaba expulsarle de la sede de Correos. Al anochecer, los insurrectos dominaban el centro de Dublín, pero al faltar acciones semejantes en el resto del país su aislamiento los condenaba a una rápida derrota. El martes 25 los ingleses reaccionaron energicamente y 15.000 soldados al mando del general W. Lowe convergieron sobre la ciudad, apoyados por fuego naval desde la cañonera "Helga" apostada en el curso del río Liffey. Al atardecer los soldados emplazaron su propia artilleria en las calles, con la cual batieron las posiciones rebeldes en las barriadas periféricas. En particular, en el sector de Mount Street Bridge una veintena de irlandeses del 3º batallón de Dublin de los I.V. dirigidos por el comandante Eamon de Valera se hicieron fuertes en edificios como la Clanwilliam House o el Nº 25 de Northumberland  Road. Allí  se trabó el miércoles 26 una lucha muy reñida, donde los ingleses sufrieron 234 bajas entre muertos y heridos. Los rebeldes apenas pudieron mantener la comunicación entre ellos apelando a las piernas de sus mensajeros. Esa tónica se mantuvo durante toda la semana, con los sublevados del Ejército Republicano Irlandes ( IRA ) como lo bautizo Connolly para recalcar su carácter unitario, cada vez más acorralados: el viernes 28 el edificio de correos quedó envuelto en llamas y sus últimos defensores lo evacuaron y capitularon el sábado 29 de abril a las 15.45 horas.


MAPA. PRINCIPALES POSICIONES DE LOS REBELDES IRLANDESES Y LAS TROPAS INGLESAS EN DUBLÍN
El saldo de la insurrección fue de 3.000 muertos y heridos. Tras el aplastamiento, se declaró la ley marcial y se desencadenó una ola de arrestos sobre los nacionalistas, con unas 2.000 detenciones. En los juicios de excepción de los días inmediatos se decidieron 90 penas de muerte, ejecutadas fulminantemente entre el 3 y el 12 de mayo. Entre ellos se contaban Pearse, Connolly ( fusilado en una silla a causa de sus heridas ), el resto de firmantes de la declaración de independencia y los oficiales que habían estado al mando de las columnas rebeldes. Solo uno de ellos, gracias a su condición de ciudadano norteamericano,  De Valera salvó su vida, puesto que los ingleses consideraron que su muerte podía provocar un incidente diplomático con los EE.UU, inmersos ademas en la cercana campaña para la reelección del presidente Wilson, que no deseaba enajenarse la voluntad de los electores norteamericanos de origen irlandés.

FOTO. DE VALERA, PRISIONERO DE LOS INGLESES TRAS EL APLASTAMIENTO DE LA REBELIÓN

8.5.11

ACTUACIONES DE LOS SUBMARINOS ALEMANES EN 1916

La campaña submarina alemana se había apuntado una serie de éxitos a finales de 1915, a pesar de los condicionantes impuestos por Berlin tras el caso "Lusitania". Fueron hundidas un total 1.300.000 toneladas de cargueros aliados o neutrales en comercio con ellos. Esta impresionante cifra, con todo, podía ser asumida en vista de las construcciones navales británicas, 650.000 toneladas en el mismo periodo. Casi más dañinos eran los efectos indirectos de la amenaza submarina al repercutir gravemente sobre el coste de los fletes ( hasta diez veces superiores a los precios de 1914 ) y los sobrecostos derivados en combustible y tiempo al tener que navegar en zig zag o alargar las rutas marítimas más importantes para evitar el acecho de los sumergibles enemigos. En el mes de enero de 1916 el almirante Holtzendorff volvió a poner sobre el tapete la necesidad de anular las restricciones que pesaban sobre la actuación de los submarinos. Estimaba que con este procedimiento se podrían hundir en el Atlántico Norte y el Mediterráneo 631.000 toneladas al mes de cargueros aliados. Sosteniendo ese esfuerzo durante medio año se podría yugular el abastecimiento básico de Gran Bretaña. Se disponía de 46 unterseeboote y los astilleros proveerían de 100 unidades adicionales a lo largo del año. El informe se trató en el Cuartel General de Pless el 4 de marzo y fue recibido favorablemente, pero un nuevo desencuentro con EE.UU a resultas del torpedeamiento del paquebote "Sussex" de 1.117 toneladas que navegaba por el canal de la Mancha y el fallecimiento de pasajeros norteamericanos ( y del compositor español Enrique Granados y su esposa ) cambió la primera apreciación. El amago de una ruptura diplomática en la nota del presidente Wilson del 20 de abril, exigiendo que los submarinos procedieran según al método de detención, registro y evacuación de los cargueros surtió efecto. Los almirantes alemanes consideraban este método impracticable y arriesgado, y por tanto inasumible para sus tripulaciones, pero el gobierno alemán no estaba dispuesto (todavía ) a afrontar una posible implicación de EE.UU en la guerra si se aceptaba la campaña sin restricciones que prometía el éxito en el mar. El 24 de abril canceló sus planes. De este modo solo se mantuvieron en activo contra el tráfico la menguada flotilla de Flandes, la destacada en el Mediterráneo y la que operaba contra la navegación hacia los puertos rusos en las aguas del Ártico. En cierto manera, se repetía el escenario de 1915 que tanto frustró a Tirpitz y lo condujo a la renuncia en aquel entonces, con el agravante de que en 1916 si se disponía de un número de submarinos oceánicos capaz de mantener la presión en el nivel necesario. Durante los tres primeros trimestres del año el tonelaje hundido tuvo un promedio de 140.000 toneladas al mes, y en el último trimestre se disparó a las 320.000 toneladas mensuales. TABLA. TONELAJE ALIADO HUNDIDO POR LOS SUBMARINOS ALEMANES EN 1916 Es decir, una espectacular cifra de 2.200.000 toneladas hundidas en el cómputo anual. La moderada contrapartida fue la pérdida de 22 submarinos alemanes. La ausencia de medidas antisubmarinas específicas y eficaces aparte de los rudos método de la embestida contra el casco o del disparo a cañón, ( otras medidas como las cargas de profundidad o las minas sensibles del tipo H II aún estaban en fase de estudio y fabricación) explican la magnitud de los daños que obviamente habrían experimentado un alza si se hubiera autorizado una campaña sin restricciones. Pero el ya mencionado temor a una intervención norteamericana frenaba esta prometedora estrategia de la Potencias Centrales. En el escenario mediterráneo, no obstante, la fuerza submarina se mostró muy activa. A principios de 1916 la Deutsche U-flotille del capitán Waldemar Kophamel basada en la costa austro-húngara estaba compuesta por cinco eficaces unidades, los U-21, U-33, U-35, U-38 y U-39. A mediados de 1916 fueron reforzados con seis unidades del tipo UB II. Estas fueron desmontadas en piezas, transportadas por ferrocarril al puerto de Pola y ensambladas allí. Por el mismo procedimiento se incorporaron tres unidades del tipo UC II. Los UB-4,UB-42, UB-45 y UC-23 partirían más tarde hacia Estambul. Aparte, otro grupo de sumergibles germanos utilizando la ruta de los estrechos de Gibraltar y Otranto y esquivando a las patrullas de vigilancia aliada se unieron a la flotilla de Kophamel. Fueron el U-32, U-63, U-64, U-65, U-72 y el U-73. Los periplos más fructíferos se lo apuntó el que es sin discusión el as de ases de los submarinistas alemanes de ambas guerras mundiales, Lothar von Arnauld de la Pereire al mando del U-35 que consiguió hundir 57.148 toneladas en su salida del 9 de junio al 3 de julio ( y permitiéndose de paso una breve visita diplomática el 21-22 de junio a Cartagena donde entregó una carta de Guillermo II dirigida a Alfonso XIII expresándole su satisfacción por el trato a los alemanes huidos de Camerún e internados en España ). En su siguiente salida de Cattaro entre el 14 de septiembre y el 9 de octubre batió su propia marca con un registro de 66.747 toneladas. FOTO. EL JOVEN COMANDANTE ( 28 AÑOS ) DEL UB-47, WOLFGANG STEINBAUER A la cacería en el Mare Nostrum se sumó un recién llegado, el UB-47 de Wolfgang Steinbauer, que entre agosto y octubre de 1916 despachó al fondo del Mediterráneo central y del Egeo 24.426 toneladas de mercantes aliados. Lograría una espléndida propina cuando el 27 de diciembre sorprendió al acorazado francés predreadnought "Galois", de 14.500 toneladas y lo despachó a las profundidades, salvándose la mayor parte de la dotación.

17.4.11

MATADERO EN VERDUN: EPILOGO ( IV PARTE )

Por parte alemana la campaña de Verdun quedó clausurada el 2 de septiembre tras un mandato de Hindenburg emitido el 2 de septiembre de 1916, finalizando tajantemente las actividades agresivas. Pero la validez del refrán de "dos no pelean si uno no quiere" es incierta en determinados casos. Los círculos gubernativos parisienses no se mostraron dispuestos a permanecer a la expectativa y presionaron a Joffre, cuyo bagaje en la conducción de la guerra era mediocre en el último bienio, para tomar la iniciativa. El generalísimo francés visitó el 13 de septiembre los campamentos de Verdun para condecorar a soldados destacados y departir con Nivelle y Mangin la conveniencia de recuperar el terreno perdido desde febrero. Además contaban con el incentivo de disponer de superioridad artillera local, gracias al incremento de la producción propia y la sustracción de piezas alemanas por el compromiso en el Somme; aunque las acuciantes necesidades también obligaron a los franceses a distraer ocho baterías de 155 mm para reforzar aquella batalla septentrional.

El plan de Mangin contemplaba el empleo de cuatro divisiones actuando en las canteras de Haudromont, Thiaumont y las crestas de la Culebra, justo entre el pueblo y el fuerte Douaumont. Mangin rectificó ampliando los objetivos e incluyo los propios fuertes de Douaumont y Vaux, al constatar la imperiosa necesidad de recuperar los puntos dominantes si se quería sacar algo en limpio. Las claves de la acción serían una meticulosa y potente preparación artillera con 969 piezas, inaugurada el 3 de octubre, y mantenida durante tres semanas, concediendo preferencia a la aniquilación de las baterías contrarias. En esa tarea la aviación francesa, que se había hecho con la primacía indiscutible sobre los cielos del saliente, desempeño un papel crucial orientando el tiro y eliminando a los aviadores alemanes. A partir del 19 de octubre y hasta el día 24 se intensificó la presión de bombardeo sobre la línea adelantada, con nada menos que 500.000 proyectiles de 75 mm y 100.000 de 155 mm

A las 8.20 del 22 de octubre los franceses recurrieron a una añagaza. El tiro de cañón se alargó formando una barrera móvil y arrasando las trincheras de comunicación. Este hecho hizo cundir la alarma entre los alemanes que lo interpretaron como un signo inminente de un asalto de infantería, e hicieron entrar en liza sin restricciones su propia artillería. Eso era precisamente lo que esperaba Mangin, que mantuvo a sus soldados tranquilamente a cubierto. Entretanto, las baterías alemanas que habían revelado imprudentemente su emplazamiento fueron machacadas, quedando fuera de combate 72 de las 158 que estaban disponibles al principio. De este modo, cuando realmente las unidades de infantería francesa atravesaron la tierra de nadie a las 14.40 del 24 de octubre, bajo una espesa niebla, la respuesta alemana fue débil.

El bombardeo sobre fuerte Douaumont requirió el empleo de piezas de calibre desmesurado entre ellas dos cañones de 400 mm sobre ferrocarril, secundados por morteros de asedio de 370 mm; las columnas de humo resultantes a los impactos se alzaban un kilómetro sobre el cielo en Douaumont. Algunos de los proyectiles fueron capaces de perforar 2´5 metros de hormigón blindado matando a cientos de hombres de la guarnición y cortando la electricidad en el interior de la fortaleza. A las 4.00 de la madrugada el comandante Rosendahl consideró insostenible la situación y ordenó la evacuación de la mayoría de las estancias. Tampoco la salida al exterior representaba ninguna seguridad, saturado como estaba por explosiones que desparramaban nubes de gas tóxico. Al amanecer del 24 de octubre, después de que último retén contra incendios se replegase, solo quedó en el interior un puñado de centinelas.


FOTO. UNO DE LOS PODEROSOS CAÑONES DE 400 MM EMPLEADOS EN LA RECONQUISTA DE FUERTE DOUAUMONT.OBSERVESE SU PINTURA DE CAMUFLAJE

Las unidades francesas asignadas a cada objetivo eran la división 38º ( hacia Douaumont ) la división 133º ( entre Douaumont y Vaux ) y la división 74º ( hacia Vaux ), aunque el total de tropas comprometidas incluía otras unidades de apoyo hasta totalizar 170.000 hombres. El panorama que contemplaban era apocalíptico, rodeados por una niebla sazonada por inacabables columnas de humo negro sobre una tierra arrasada y desgarrada. Las últimas catarata de proyectiles habían triturado los puestos alemanes liquidando a los defensores, sepultando las ametralladoras y explosionado los depósitos de municiones. La 25º división de la reserva había perdido el grueso de sus efectivos, y otras divisiones germanas presentes, como la 34º que guarnecía Douaumont o la 33º división de la reserva estaban en un estado de postración similar.

FOTO. ASPECTO DE FUERTE DOUAUMONT DESPUES DE SU RECONQUISTA POR LOS FRANCESES EN EL OTOÑO DE 1916. OBSERVENSE LAS TORRES DE VIGIA Y DE AMETRALLADORA QUE HAN SOPORTADO LOS MÚLTIPLES BOMBARDEOS

Todos los objetivos designados cayeron la misma jornada del 24 de octubre o en la madrugada del día siguiente. Thiaumont fue ganado sin lucha, mientras que las estancias de fuerte Douaumont fueron despejadas por el regimiento colonial de Marruecos al leve precio de dos muertos y cuatro heridos. Por tanto los franceses reconquistaron en unas horas la zona encarnizadamente disputada desde febrero. 

Tras unas semanas de pausan en las que los franceses adelantaron la artillería y construyeron 20 kilómetros de carreteras y 22 de ferrocarril de vía estrecha para proporcionar la logística adecuada, el 15 de diciembre Mangin completó su plan apoderándose en la margen izquierda del Mosa de Vacherauville y en la derecha de Bezonvaux con otro golpe rápido usando ocho divisiones. La operación se prolongó hasta el 18 de diciembre de nuevo con pérdidas propias asumibles, y capturando 11.000 prisioneros.

Gracias a estos limitados pero muy aplaudidos triunfos el equipo Nivelle-Mangin fue aclamado como el de los hombres providenciales en los que Francia debía depositar su plena confianza. Mangin se convirtió en comandante del 6º ejército, y a finales de diciembre de 1916 el desgastado Joffre fue reemplazado por el ídolo del momento, Nivelle, en la jefatura máxima del ejército francés. La devastada campiña de Verdun recuperó una paz engañosa solo rota brevemente por menores ataques franceses en agosto de 1917 y finales de 1918.

El total de los hombres sacrificados en Verdun sigue siendo motivo de debate estadístico. Los historiadores oficiales franceses contabilizarían 162.000 muertos y desaparecidos, con 216.000 heridos (378.000 bajas en total) . Las cifras alemanas ascenderían a 142.000 muertos y desaparecidos, junto a 187.000 heridos (329.000 bajas en total). Otras estimaciones fundadas dan un conjunto sumado de 420.000 muertos y desaparecidos, y de 800.000 heridos. Un precio, en cualquier caso, inasumible para la mente humana salvo en circunstancias excepcionales como las que se dieron en las pasiones desatadas de la Primera Guerra Mundial.

29.3.11

REVELACIÓN DEL PODER AÉREO

Aunque el aprovechamiento de la observación aérea empleando globos se remontaba a las campañas del Directorio francés a finales del siglo XVIII, las limitaciones de maniobrabilidad de este ingenio habían impedido un uso realmente práctico. Los británicos retomaron su empleo en la guerra boer de 1899-1902, y los alemanes por su parte creyeron aunar en los zeppelines el concepto de aerostato con la indispensable cualidad móvil para conseguir una correcta exploración, especialmente sobre los mares.

La reciente aparición del aeroplano en 1903 fue acogida con desigual interés por los planificadores militares, a pesar de los rápidos progresos en el radio de alcance máximo de los vuelos del nuevo invento. Menudeaban declaraciones tan desatinadas como la de Richard Haldane ( ministro de la guerra británico ) en 1910 diciendo textualmente " No consideramos que el aeroplano tenga utilidad en la guerra". Aunque antes de 1914 se le reconocían ciertas posibilidades para emprender reconocimientos en profundidad sobre la retaguardia enemiga ( tarea que era la carencia principal de los globos ) lo cierto es que no se confiaba todavía en su plena fiabilidad técnica y, desde luego, ni se vislumbraba su uso como elemento activo de combate, debido a las dificultades de los primeros aviones para portar el peso de municiones y la absoluta carencia de armas adaptadas a su configuración.

En definitiva, los planificadores de los ministerios y estados mayores solo efectuaron inversiones reducidas para equipar a los principales ejércitos con unas cuantas docenas de aviones. En vísperas de la conflagración los británicos disponían de 87 unidades, los franceses de 136 y los alemanes de 180 ( otras fuentes citan 250 ), todas pensadas para efectuar vuelos de vigilancia y exploración. Los modelos eran muy diversos así como variadas las empresas fabricantes, si bien alguna de ellas aportaba un número crecido de aparatos como ocurría con la Voisin en Francia o la Fokker en Alemania.

La consagración y utilidad en las misiones de reconocimiento quedaron patentes desde las primeras semanas de la guerra, incluso en casos de notable relevancia estratégica. Un piloto francés detectó sin género de dudas el giro hacia el sur del 1º y 2º ejércitos alemanes durante la batalla del Marne, o de la información aportada por aparatos modelo Taube a Hindenburg y que le permitieron a este aclarar su visión sobre la disposición del 2º ejército ruso en Prusia Oriental, antes del enfrentamiento en Tannenberg.

Como era de esperar, estas actuaciones "indiscretas" de los vigías aéreos suscitaron las correspondientes contramedidas. Se dispusieron estratagemas de enmascaramiento y ocultación para las columnas de tropas en marcha a decenas de kilómetros del frente y aparecieron las nuevas dotaciones de cañones anti-aéreos especializados, equipados con granadas de techo de altitud cada vez más elevado, y estallido fragmentado. Pero rápidamente se consideró que el mejor antídoto contra el avión era...otro avión. De este modo nacieron las fuerzas aéreas de caza.

Al principio los lances eran enfrentamientos individuales en los cuales los pilotos utilizaban armas de fuego ligeras para tratar de amedrentar, y más tarde derribar, a sus oponentes en el éter. Incluso menudearon ensayos con métodos estrafalarios o pintorescos, usando arpones, ganchos o hasta el lanzamiento de grandes piedras para intentar dañar la estructura del avión contrario.

Pero desde el comienzo de 1915 la ametralladora demostró ser el medio de combate mas apropiado entre aeroplanos, por su alta cadencia de tiro y su amplio alcance. Además, a veces bastaba con acertar en la carlinga al piloto enemigo sin necesidad de dañar el mecanismo de su avión. El procedimiento usual era que el piloto disparase con un revólver o si se trataba de un biplaza, que el copiloto emplease la ametralladora en posición lateral o de cola. No obstante al quedar separadas las funciones de tirador y piloto en los biplazas la persecución del adversario y la búsqueda de la posición de disparo óptima se veían grandemente dificultadas.

La posición más idónea era colocar la ametralladora delante del piloto, para que este pudiera compaginar las dos funciones esenciales como "cazador", pero surgía otro problema: la interposición de la hélice en la trayectoria de las ráfagas. Un procedimiento engorroso consistía en elevar la ametralladora sobre un trípode por encima de la hélice, pero eso obligaba igualmente a estirarse al piloto poniendo en peligro su estabilidad en la carlinga y la precisión de disparo.


FOTO. UN MONOPLANO FOKKER E-III, CONSIDERADO EL PRIMER CAZA CONCEBIDO COMO TAL

Los franceses aplicaron un chapucero pero eficaz truco, el mecanismo deflector. Blindaron las hélices con paneles metálicos a fin de preservarlas de la trayectoria coincidente de las balas de la ametralladora. Con este método, el piloto Roland Garros derribaría en un par de semanas cinco aparatos enemigos y se convertiría en el primer "as" de las fuerzas de caza en abril de 1915. Precisamente los alemanes supieron del método cuando lograron incautar la unidad de Garros después de un aterrizaje forzoso de la misma. La efectividad del emplazamiento de fuego delantero quedaba demostrada, pero Antonius Fokker, un ingeniero de origen holandés pero asentado profesionalmente en el país germano, logró superar el primitivo sistema francés para preservar la hélice. Creó, a partir de un invento previo del suizo Schneider, un fiable mecanismo interruptor que permitía el disparo solo durante el intervalo entre el paso de las aspas de la hélice. Con esta incorporación armamentística, las 337 unidades fabricadas del Fokker Eindecker en sus series E-I, E-II y sobre todo la serie E-III ( en servicio a partir de agosto ) otorgaron temporalmente la supremacía del aire a los teutones hasta principios de 1916, cuando la introducción de los cazas franceses Nieuport 11 y Spad VII proporcionó ventaja a los Aliados.

FOTO. OTRA VISTA DE UN FOKKER E

En este periodo de progresivo afianzamiento del elemento aéreo hasta la segunda mitad de 1916, dentro del incipiente Fliegertruppen ( la fuerza aérea alemana, rebautizada luego como Deutsche Luftstreitkrafte ) se hizo notar la influencia del teniente Max Immelmann defendiendo la importancia del duelo individual y la maniobra, a la que aportó un giro con subida y viraje en pérdida. Pero sobre todo  destacó la influencia del as alemán O.  Boelcke, jefe del Jasta 2 ( escuadrón de caza ). Sostuvo la necesidad de reunir una élite de pilotos en  una escuadra ( Jagdstaffel o Jasta ). Fue una figura con una fuerte carga propagandística, ensalzada al nivel heroico. Son famosos los principios del dictado Boelcke, un conjunto de reglas básicas de enfrentamiento aéreo:  buscar una posición ventajosa desde arriba, el disparo dentro de alcance, lograr la sorpresa, enfrentar al enemigo, hacer luchar al Jasta como una unidad, obedeciendo las señales de los jefes.

Reequipado durante la batalla del Somme con los nuevos biplanos Albatros D-I y D-IIel Jasta 2 pudo desafiar otra vez a los Aliados en igualdad de condiciones. Entre los discípulos más devotos y aplicados de las reglas de Boelcke se hallaba un joven aristócrata silesiano, Manfred Von Richthofen, llamado pronto superar a su maestro, y convertirse en uno de los iconos más célebres de la Primera Guerra Mundial cuando se convirtió primero en líder del Jasta 11 en enero de 1917 y mas tarde en jefe del Jagdgeschwader I. Paralelamente, en Francia destacaban entre los ases del combate aéreo individual Fonk, defensor de la aproximación indirecta, y el capitán Guynemer. A nivel organizativo y doctrinal la mayor referencia fue el marqués de Rose, que ya antes de la guerra había sostenido la necesidad de disponer de aparatos armados ( aunque de un modo rudimentario con fusiles ), la adopción  del sistema de disparo sincronizado a primeros de 1916 y la formación de grupos de caza reuniendo a los mejores pilotos para posibilitar la "ofensiva total" en Verdun. Por parte británica, serían el capitán A. Ball y Mannock del RFC los que enunciaron la importancia del ataque desde arriba, el fuego a corta distancia, el uso del resplandor del sol y de las nubes para ocultarse, y la importancia de la buena forma del piloto, sin emplear los estimulantes o la bebida.

En otro aspecto de aplicaciones novedosas, durante la campaña de los Dardanelos los británicos inauguraron el empleo del avión torpedero  cuando un aparato del RNAS (Royal Navy Air Service) hundió un mercante turco.


5.3.11

ESPECIAL: EL EJÉRCITO BÚLGARO

FOTO. HOMBRES DE LA 7º DIVISIÓN BÚLGARA
Debido a su tormentosa historia desde la recuperación de la independencia en 1878, y a pesar de su reducida extensión y recursos materiales, Bulgaria era considerada la “Prusia” de los Balcanes. Después de la guerra ruso-turca de 1877, el congreso de Berlín del verano de 1878 frustró las expectativas de una Gran Bulgaria al sustituirla por el pequeño principado de Bulgaria ( obligado a prestar vasallaje al gobierno de Estambul hasta 1908 ) y además desgajado de la provincia de Rumelia oriental, de mayoría étnica búlgara, aunque los dirigentes de Sofia lograrían anexionarla en 1885. De este modo se alimentó el irredentismo, primero dirigido contra el imperio turco otomano y más tarde contra sus vecinos balcánicos cristianos por la posesión de Macedonia, cuyos habitantes eran catalogados de "búlgaros del oeste". En esas condiciones el ejército fue un organismo indispensable para mantener la integridad nacional y sostener las cambiantes fronteras, gozando de un fuerte arraigo y prestigio entre la población.

FOTO. EL GENERAL NEREZOV, COMANDANTE DE LA 9º DIVISIÓN JUNTO CON DELEGADOS ALEMANES.
El zar Fernando I ostentaba la máxima autoridad del ejército búlgaro ( “Bulgarska Voyska” ) pero el Teniente General Nikola Zhekov era el comandante operativo. Las fuerzas armadas reunían un total de 390.000 hombress. Estaban compuestas por el ejército en activo ( “ Deystvuyushta Armiya” ) de 85.000 soldados en ejercicio entre los 21 y los 23 años; el ejército de la Reserva ( “Reserna Armiya” ) con 250.000 hombres entre los 24 y los 40 años; y la Milicia Nacional ( “ Narodno Opolecnie” ) con 59.000 hombres entre los 41 y los 46 años.

IMAGEN. GRABADO REPRESENTANDO A OFICIALES Y SOLDADOS BÚLGAROS DEL PERIODO.

El país estaba dividido en tres regiones militares.

- la primera, con sede en Sofía, abarcaba la Bulgaria occidental.
- La segunda, con sede en Plodiv, se extendía por la Bulgaria meridional.
- La tercera, con sede en Ruse, comprendía la Bulgaria septentrional.

Más tarde se añadió una cuarta región con los territorios de la Macedonia serbia, ocupados y anexionados por los búlgaros desde finales de 1915, con sede en Üskub ( nombre búlgaro de Skopje )


MAPA. LAS REGIONES MILITARES BÚLGARAS ( INCLUIDA LA 4ª, CREADA TRAS LA OCUPACIÓN DE LA MACEDONIA SERVIA EN 1915)

Existían 15 divisiones de las cuales 13 eran de infantería ( una de ellas reconvertida en división de montaña en noviembre de 1916 ) y dos de caballería. Para las campañas se las agrupó en cuatro ejércitos:

El 1º ejército estaba bajo el mando del Teniente General Climent Boyadshiev, sucedido en 1916 por el Teniente General Dimit Geshov. Se desplegó en Macedonia bajo la supervisión del grupo de ejércitos del general alemán Mackensen.

El 2º ejército, al mando del Teniente General Georgi Todorov se acantonaba en la Macedonia suroriental.

FOTO. TROPAS BÚLGARAS EN EL FRENTE DE MACEDONIA

El 3º ejército, bajo el mando Stefan Toshev, sucedido en 1916 por el Teniente general Nerezov permanecía apostado en el norte de Bulgaria y se transformó en septiembre de 1916 al entrar en conflicto con Rumania, en el ejército del Danubio, en combinación con tropas alemanas y turcas. Participó en la conquista de la región costera rumana de Dobrudja, arrebatada a Bulgaria durante la II guerra Balcánica en 1913.

El 4º ejército del Teniente General Savov actuó como fuerza de ocupación en la parte griega de la Tracia occidental. Aparte de actuar en los ejércitos nacionales, seis divisiones estuvieron integradas temporalmente en el XI ejército alemán durante la conquista de Serbia.

 FOTO. AUTO BLINDADO AUSTIN II RUSO CAPTURADO POR LOS BÚLGAROS DURANTE LA CAMPAÑA EN DOBRUDJA, EL 17-XI-1916

Respecto a las divisiones, su dotación completa de hombres era de 24.000 efectivos, organizados en dos brigadas de infantería, cada una con dos regimientos, sumando así cuatro regimientos por división. Un regimiento contaba con 4.583 hombres ( por tanto 18.332 efectivos el total de regimientos divisionales ). Las cuatro compañías de un batallón reunían cada una 263 hombres, lo que 1.057 soldados por batallón. El regimiento se completaba con una compañía de ametralladoras de 80 hombres y una compañía de trabajadores no combatientes de 180 hombres.


IMAGEN. DIVERSOS UNIFORMES USADOS POR EL EJERCITO BÚLGARO EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL ( Original Osprey )


Aparte de los regimientos de infantería convencional, las divisiones contenían un regimiento de artillería de 1.959 miembros, compañías de policía militar ( “Polska Zhandermeriya” ), un batallón de ingenieros, un compañía médica, un batallón de caballería y una compañía de suministros.

En lo tocante a las divisiones de caballería, estas se componían de de dos brigadas, cada una con dos regimientos de 657 miembros. Un regimiento contaba con cuatro escuadrones de 141 hombres cada uno, incluyendo en sus filas personal no combatiente y ametralladoras. La división se completaba con un regimiento de artillería a caballo ( de tres batallones de tres baterías ) y compañías de señales, médica y de abastecimiento.


La mayoría de los fusiles y carabinas empleados eran Mannlicher austriacos 8 mm de los modelos 1890 y 1895, aparte de unos 50.000 Nagant M1891 rusos adquiridos durante las guerras balcánicas.

"LOST BULGARIA" EXCEPCIONAL GALERÍA DE FOTOS DEL EJÉRCITO BÚLGARO EN LA I GM 

6.2.11

CALLEJÓN SIN SALIDA EN EL ISONZO

El pulso particular que sostenían Italia y Austria-Hungría en los aledaños de los Alpes Julianos quedó momentáneamente en suspenso durante el invierno de 1915-16. Una gran acción preliminar entre el 1 y el 16 de marzo de 1916 , conocida como quinta batalla del Isonzo no aportó resultados tangibles. Los austriacos al mando del archiduque Eugenio aprovecharon el intervalo para recuperar posiciones en el Trentino. El XI y III ejércitos austrohúngaros desalojaron a partir del 15 de mayo a los italianos del 1º ejército del general R. Brusati, capturando la meseta de Asiago el 29 de mayo y exponiendo la llanura lombarda a una irrupción austro-húngara. Tan delicada fue la situación que el gobierno de Roma cursó urgentes peticiones de ayuda a Rusia solicitando una ofensiva de alivio en la retaguardia del enemigo. La demanda fue atendida y los austriacos se vieron obligados a retirar dos divisiones transfiriéndolas al frente oriental; a este hecho se sumaron las dificultades logísticas propias de un terreno tan montuoso, que acabaron paralizando la ofensiva de la monarquía dual. El 16 de junio los italianos lograron rehacerse parcialmente y retornar a la meseta de Asiago. El conjunto de pérdidas de esta campaña primaveral ascendió a 147.000 italianos ( de ellos 40.000 prisioneros ) y 81.000 austrohúngaros ( 26.000 prisioneros ) Dos meses después, engarzada dentro del planteamiento global de la coalición Aliada para efectuar un avance simultaneo en el verano de 1916, los mandos italianos desencadenaron el 4 de agosto la denominada sexta batalla del Isonzo, a lo largo de 24 kilómetros en las riberas de esta ensangrentada corriente fluvial. Planeada meticulosamente por el duque de Aosta, jefe del 3º ejército italiano, y por el muy cuestionado comandante en jefe, general Luigi Cadorna, famoso por su celo ordenancista, su estilo agrio y por culpar indiscriminadamente a la tropa de los fracasos acaecidos hasta la fecha, su propósito seguía siendo abrirse paso por la estratégica ruta Trieste-Laibach-Agram ( Zagreb ). Durante este enfrentamiento los italianos por fin despejaron el camino hacia la ciudad fronteriza de Gorizia, un objetivo calificado de principal y perseguido desde el año anterior, capturándola el 8 de agosto. Pero aún así la profundización territorial fue modesta, de entre 5-6 kilómetros, y como siempre, a un coste prohibitivo en pérdidas humanas, casi 20.000 muertos y 30.000 heridos entre sus filas, por otras tantas bajas austrohúngaras. Del 14 al 17 de septiembre los italianos volvieron a la carga en la séptima batalla del Isonzo, acción protagonizada por el 3º ejército. El frente de ataque se redujo a 10 kilómetros, un indicativo de las dificultades del país latino para reponer el enorme desgaste que suponía el tipo de lucha característico de las trincheras durante la Gran Guerra. Nuevos impulsos entre el 9 y el 12 de octubre dieron lugar a la denominada octava batalla del Isonzo, con el 2º y 3º ejércitos italianos enfrentados al V ejército austro-húngaro , y a un postrer esfuerzo entre el 1 y el 4 de noviembre conocido como la novena batalla del Isonzo. Tantos sacrificios continuados sumaron decenas de miles de bajas y fueron bastante estériles, porque apenas aportaron 3 kilómetros de perímetro ganado en torno a Gorizia. La región del Karst continuaba siendo esquiva para las huestes de Cadorna.