21.7.09

POR EL VALLE DE LAS SOMBRAS: EL SOMME ( I PARTE )


MAPA. POSICIONES DE PARTIDA BRITÁNICAS EL 1 DE JULIO DE 1916 AL NORTE DEL SOMME, Y LÍNEAS Y UNIDADES ALEMANAS PRESENTES EN EL SECTOR.


A pesar de la sangría de Verdun, las previsiones aliadas para una ofensiva determinante en el verano de 1916 siguieron su curso. La fuerza británica en Francia había aumentado hasta alcanzar los 1.146.357 soldados en abril, rozando el millón y medio a finales de junio. Haig hubiera preferido descargar el golpe en Flandes, pero los franceses le convencieron para propinarlo más al sur, en el sector del río Somme, que había permanecido en calma relativa desde los combates de otoño de 1914. El grandioso proyecto habría contado con la participación de 39 divisiones francesas agrupadas en tres ejércitos ( el 2,6 y 3 ) mando de Foch, pero tuvo que reducirse drásticamente a la vista de la preocupante evolución en Verdun. Joffre finalmente disminuyó su contribución a 26 divisiones ( no disponibles simultáneamente ), cediendo el protagonismo y el esfuerzo central a los británicos. Se acordó que la operaciones de asalto directo empezarían el 29 de junio. No obstante, el poderoso bombardeo preliminar, concebido como la principal herramienta ofensiva puesto que teóricamente la infantería se limitaría a rematar la faena sobre el terreno despejado, comenzaría el 24 de junio.

Los mandos del OHL esperaban alguna clase de maniobra de diversión enemiga en el frente Occidental para aliviar la presión que padecían los franceses en Verdun, pero no descubrieron con antelación el punto exacto. Sobre el frente escogido, de unos 30 kilómetros de longitud y próximo al nudo de carreteras de Bapaume que Haig había establecido como objetivo mínimo, se hallaba establecido el II ejército alemán de Von Below. Este sí se había apercibido de los preparativos Aliados, pero no consiguió persuadir a sus superiores de la inminencia de un gran ataque. El II ejército estaba compuesto por 11 divisiones, cinco de las cuales permanecían apostadas al norte del Somme, en torno a las riberas del Ancre; otras tres estaban al sur, hasta el Seurre que marcaba el punto más meridional del futuro empuje enemigo. Las tres restantes se mantenían como reserva en las inmediaciones. En conjunto, el equipamiento de estas unidades era correcto ( de hecho la mayoría de sus miembros exhibían los nuevos cascos metálicos  redondeados “stahlhelm” que reemplazaban al clásico “pickelhaube” puntiagudo de cuero ). Eso si, andaban algo escasas de artillería pesada y aviones debido a las transferencias realizadas para reforzar al V ejército que disputaba la posesión de Verdun desde principios de año. La tranquilidad del sector, en cambio, había permitido erigir una sólida red de trincheras ampliamente provistas de alambre de espino, o nidos de ametralladoras y morteros que cubrían las rutas de aproximación.

De hecho, la inminencia del ataque en el Somme coincidió con la última gran apuesta de Falkenhayn el 21 de junio de 1916 sobre la margen izquierda del Mosa, al oeste de Verdun, precisamente cancelada cuando el rugido de los cañones Aliados se desencadenó en el Somme el día previsto, el 24 de junio. Organizada en baterías que reunían 2.200 bocas de fuego ( 1.500 inglesas y unas 700 francesas ), la artillería aliada estaba desplegada 900 metros por detrás de su propio frente, mientras que las piezas pesadas de sitio permanecían 1,5 kilómetros detrás de aquellas. Desde ese día y durante la semana siguiente, sin interrupciones, este dispositivo arrojó sobre las posiciones alemanas la inaudita cifra de 1.500.000 proyectiles con los devastadores y mortíferos efectos imaginables:
El rugido nunca cesaba (…) no nos llegaba agua o comida (…) los hombres se volvían histéricos y sus camaradas tenían que golpearles para impedirles que corrieran al exterior y se expusieran al vendaval de proyectiles; hasta las ratas eran presas del pánico y se refugiaban en nuestros camastros. Corrían por las paredes y tuvimos que matarlas con las palas”, escribió el veterano S. Westmann, en un episodio que sirvió de inspiración para el capítulo VI de la novela de Remarque “ Sin novedad en el frente”. Esta versión aliada del “Trommelfeuer” practicado anteriormente por los alemanes en Verdun o por los rusos en el lago Naroch fue diseñada por Haig, Rawlinson, ( comandante del 4º ejército británico comprometido en la operación ) y el general francés Nivelle, confiados en que esa barrera preparatoria de fuego infligiría daños cruciales. A continuación sería el momento de ejecutar el plan de progresión de Haig, con el 4º ejército y las divisiones francesas de Foch actuando como puntas de lanza; una vez culminada la ruptura, estas fuerzas girarían hacia el norte para ampliar el derrumbe alemán, dejando una brecha que sería explotada por la caballería británica que aguardaba en retaguardia. Los ingleses deberían girar al norte y noreste y los franceses al sureste. El objetivo inmediato, pero sin fijar plazos,  de los franceses eran las elevaciones al este del Somme y al sur de Peronne.  El de los ingleses, las alturas desde Le Tras los hasta Achiet. 

El asalto de la infantería aliada estaba originalmente establecido para el 29 de junio, pero se retrasó hasta el amanecer del 1 de julio por culpa de las copiosas lluvias y porque se descubrió que el bombardeo, a pesar de su inmensa potencia, no había conseguido arrasar todas las barreras de alambre de espino. De todos modos el grado de destrucción fue muy notable: “ todos los obstáculos fueron aplastados y asimismo las trincheras fueron en su mayor parte sepultadas” apuntaría Falkenhayn posteriormente.

La guinda la puso el último bombardeo preparatorio, entre las 6.25-7.30 del 1 de julio, a razón de 3.500 proyectiles por minuto, culminado con la explosión final de varias enormes minas excavadas trabajosamente en el subsuelo a las 7.28.

Llegó la señal para que los infantes británicos y franceses se adelantaran en sus áreas respectivas, avanzando en líneas levemente separadas y a paso regular ( aunque algunas divisiones fueron algo más imaginativas, como la 31º, que empezó a desplegarse 10 minutos antes del momento cero ). La progresión fue desigual; en ciertos puntos el alambre de espino alemán se mantenía casi intacto y los espacios despejados en él eran tan estrechos que provocaba congestiones de paso, con los hombres casi detenidos, mientras que en otros lugares estaba mucho más dañado y permitía vía libre. Como había sucedido el año anterior y en Verdun, los defensores comenzaron a brotar de sus búnkeres de 10 metros de profundidad, aturdidos y cansados, pero portando sus mortíferas ametralladoras.

A las 8 de la mañana Haig se mostró bastante satisfecho con los aparentes progresos. Sus hombres no tanto, porque estaban experimentando un severo castigo que saturaba los puestos de socorro con miles de heridos. Habían entrado en combate 13 divisiones británicas que acumulaban 57.000 bajas, de ellas unas 20.000 mortales, la jornada más sangrienta sufrida por el ejército británico en su historia. Por ejemplo, el batallón 6º Royal Warwicks encajó 520 muertos y 316 heridos sobre un total de 836 efectivos originales, es decir, baja al completo.

Las ganancias de espacio fueron magras: tan solo un par de kilómetros de penetración en el mejor de los casos en Montauban y Mametz, aparte del reducto “Leipzig”; en cambio en Gommecourt, Beaumont y Thiepval prácticamente no se había conseguido nada. Las 5 divisiones francesas participantes, dirigidas por el general Fayolle, se apuntaron un leve éxito, tal vez por haber dispuesto de artillería de mas calibre, capturando un tramo de la primera línea de trincheras alemanas y alcanzando las afueras de Herbecourt, aunque lejos todavía de su objetivo marcado, Peronne.

Desde luego, del mismo modo que en 1915, el abismo abierto entre las esperanzas puestas en ofensivas consideradas clave y definitivas, y la realidad decepcionante era muy difícil de digerir. De hecho, no fue aceptado. El pensamiento recurrente de Haig y otros mandos de los beligerantes en la misma tesitura podría resumirse de la siguiente manera:” Bien, es preciso continuar y acabar lo empezado, cueste lo que cueste. Un poco más de presión y sacrificio, y seguro que esos desgraciados de enfrente acabarán cediendo”. Ese tipo de convicciones prolongaría la espantosa batalla durante cinco meses, transformándola en un espeluznante desafío de desgaste, de manera similar a lo acontecido en Verdun.
MAPA. VISTA GENERAL CON LA RED VIARIA DEL SOMME Y LAS 3 LÍNEAS FORTIFICADAS ALEMANAS

Hasta mediados de julio prosiguieron las acciones restringidas aunque costosas para intentar rebasar la segunda línea alemana, sobre todo en Contalmaison y el bosque de Mametz, que finalmente quedó asegurado el 13 de julio. Los franceses se apuntaron algunos progresos en la carretera de Bray a Peronne, atravesando la meseta de Flacourt. Todo ello en medio de ímprobos esfuerzos y sazonado de persistentes contraataques alemanes contra Montauban y Mametz. En la noche del 13 al 14 un golpe de mano nocturno alimentó las ilusiones Aliadas, con la captura de Bazentin-Le-Petit seguida el 15 de julio por la irrupción en el bosque de Delville; pero los alemanes se rehicieron ante la lentitud del avance y retuvieron esa floresta, en parte gracias a la progresiva incorporación de 14 divisiones alemanas de refresco a lo largo de esas semanas, equilibrando la superioridad numérica inicial de los Aliados ( que era de 4 a 1 en la primera semana de julio )

Por lo demás, aunque distaba de ser un factor determinante, los Aliados se habían hecho con el dominio sobre los cielos del Somme, con 201 aviones galos y 185 británicos, frente a 129 alemanes. En los combates preparatorios en junio, ni siquiera el liderazgo de Max Immelman, el mejor piloto germano del momento, pudo alterar este desequilibrio, y el mismo Immelman acabó siendo derribado y muerto.
                                           CUADRO. COMBATE EN POZIERES JULIO 1916


El 19 de julio se llevó a cabo una incursión de distracción en Fromelles y las vecinas colinas de Aubers, inmediatamente al norte del área en disputa del Somme, a cargo de veteranos del Anzac duchos en la expedición a Gallipoli. Desde un comienzo la ejecución de esta incursión fue motivo de controversia. El general Elliot, jefe del contingente australiano y un oficial del Alto Estado Mayor, Howard, sostuvieron que debían cancelarse los preparativos a causa de la solidez de las defensas alemanas y la falta de un motivo consistente para arriesgarse, puesto que el adversario no estaba retirando sus tropas desde allí para enviarlas como refuerzo al Somme. Su postura fue agriamente contestada por el comandante del cuerpo de ejército al que estaban asignados los australianos, Sir Richard Haking, que sostenía lo siguiente: “ Las tropas están preparadas, están dispuestas y ansiosas por atacar, y me parece que cualquier cambio de planes tendría consecuencias negativas sobre las tropas en este momento”. No debía desmoralizarse a los soldados retrasando o cancelando el operativo. La verdad es que Fromelles supuso un nuevo y sangriento varapalo, con 2.100 muertos, 4.000 heridos y 500 prisioneros, por solo 1.500 bajas alemanas.

A finales de julio, los líderes políticos y mediáticos en Londres mostraron las primeras señales de zozobra ante la magnitud de las pérdidas sufridas por el ejército en esta campaña. Desde el Estado Mayor Imperial en la ciudad del Támesis, Robertson escribía a Haig: “los que mandan comienzan a inquietarse un poco respecto a la situación (…) si la pérdida de, digamos, 300.000 hombres nos permitirá obtener resultados realmente extraordinarios, porque si no, deberíamos contentarnos con algo menos de lo que estamos haciendo ahora

3.8.08

DIRIMIENDO LA SUPREMACIA EN EL MAR: JUTLANDIA ( I PARTE)




Tras el relevo del almirante Von Pohl en el mando de la Flota de Alta Mar alemana por el almirante Reinhard  Scheer, aquella adoptó un talante más agresivo para retar a los británicos a un combate decisivo con los británicos en el mar del Norte. FOTO. EL ALMIRANTE  SCHEER


En principio, ateniéndose a precedentes anteriores, Scheer había elaborado planes para bombardear el puerto de Sunderland a fin de atraer a una fracción de la flota inglesa y destruirla. Al cabo el proyecto fue sustituido por una batida por el canal de Skagerrak, para dejarse ver en la costa sur noruega atacando a posibles navíos mercantes aliados que traficasen con Escandinavia, con el mismo objetivo de servir de anzuelo que en el caso anterior.




Una orden radiada el 30 de mayo de 1916, ordenando a los buques germanos prepararse para la salida fue interceptada y descifrada por los ingleses, en posesión del código naval alemán desde el incidente del Magdeburg en la costa rusa en agosto de 1914, de tal modo que la Gran Flota levó anclas de su base de Scapa a las 21.30 horas de ese mismo día, anticipándose a sus enemigos. Se incorporaron a ella los ocho acorazados de la 2ª escuadra de combate salidos de Cromarty, y los seis cruceros de batalla y los cuatro potentes acorazados de Evan-Thomas, procedentes de Rosyth bajo la dirección del vicealmirante Beatty. El conjunto de la Gran Flota estaba subordinada al almirante Jellicoe, con su insignia en el acorazado Iron Duke. La escuadra de Beatty, compuesta de buques rápidos, estaría encargada de formar la fuerza de exploración avanzada, separándose hasta 60 millas del grueso.



La homóloga agrupación de reconocimiento alemana la componían  cinco cruceros de batalla bajo el mando del vicealmirante Von Hipper, apoyada por tres docenas de destructores y cruceros ligeros. Había salido del estuario del río Jade a las 01.00 horas del 31 de mayo, seguida las 02.30 horas del resto de la Hochseeflotte, compuesta por 16 acorazados y su correspondiente acompañamiento de destructores y cruceros ligeros. Scheer desplegaba su insignia a bordo del  Friederich der Grosse. Además, seis lentos y vulnerables pre-dreadnoughts de 13.200 toneladas se le sumaron al poco tiempo, zarpando del estuario del Elba, representando más una carga que una ayuda para el contingente. 

LISTA DE LOS BUQUES ALEMANES PRESENTES EN JUTLANDIA

Así, en la madrugada del 31 de mayo de 1916 los alemanes navegaban en paralelo a la costa danesa de la península de Jutlandia, desconociendo que toda la inmensa flota inglesa ( 37 acorazados y cruceros de batalla, ocho cruceros acorazados, 20 cruceros ligeros y 78 destructores ) se dirigía desde hacia horas a su encuentro. Solo el crucero de batalla Australia permanecía en reparaciones después de un choque fortuito.


Scheer recibió las primeras noticias de los movimientos adversarios a las 05.30 horas y las 06.48 horas, a través de los informes de submarinos vigías, que avistaron acorazados enemigos en número reducido. No obstante el almirante interpretó estos informes parciales como un indicio favorable para su ferviente deseo de que se correspondieran con una presencia limitada y desperdigada de formaciones enemigas, lo que encajaría en sus planes de entablar combate con superioridad...


El orden de marcha de los alemanes hacia Skagerrak se dividía en dos agrupaciones separadas 50 millas, con los cruceros de batalla de Von Hipper en cabeza seguidos por la masa de los 22 acorazados ( incluidos los anticuados pre-dreadnought ) desplegados en línea de fila, para poder entablar combate sin necesidad de redesplegarse. Los británicos mantenían, como hemos dicho, un dispositivo parecido pero aun más separado, con los buques de Beatty formando en tres columnas y los cruceros ligeros exploradores adelantados a su vez, efectuando un amplio barrido en un arco de 100 millas de longitud. El grueso de Jellicoe les seguía dispuesto en seis columnas, lo que en caso de combate obligaría a un presuroso redespliegue.


Disminuyendo distancias conforme transcurrían el reloj, a las 14.15 del 31 de mayo uno de los cruceros ligeros, el Galatea  descubrió a dos destructores alemanes que registraban al vapor danés  N.J. Fjord. Ambos destructores formaban parte del grupo de Von Hipper y se enzarzaron a las 14.28 en un intercambio artillero con los ingleses. a partir de ese momento los mensajes del descubrimiento de la presencia del adversario recorrieron ambas escuadras rivales. El Galatea terminó arrumbando al noroeste, en pos de sus compañeros mientras era perseguido por la agrupación de Von Hipper al completo, que aproó su rumbo al oeste. Beatty dirigió el suyo al sur-sureste. Como consecuencia, a las 15.15 los cruceros de batalla de ambas nacionalidades se avistaron por convergencia de rumbos. A las 15.45 comenzó la batalla propiamente dicha, cuando los alemanes abrieron fuego con una distancia de separación de 15.700 metros, seguidos a los pocos segundos por las torres artilleras enemigas. Los directores de tiro alemanes, favorecidos por una visibilidad asimétrica centraron más pronto a los navíos antagonistas. A las 16.00 las formaciones se habían aproximado hasta los 12.800 metros. Los impactos mutuos comenzaron a sucederse. La situación se torno tan comprometida para Beatty que este ordenó caer hacia fuera para aumentar las distancias. Justo en ese instante se produjo la primera pérdida en su escuadra cuando una salva del  Von der Tann alcanzó de pleno al  Indefatigable, que cerraba la formación: comenzó a arrojar humo por sus superestructuras y perdió el rumbo. Otros dos impactos directos sellaron su destino, coronado por una serie de explosiones y llamaradas rojas. 1015 hombres se perdieron con la voladura del Indefatigable.



FOTO. EL CRUCERO LION, BUQUE INSIGNIA DE BEATTY.


A pesar del golpe sufrido los ingleses experimentaron cierto alivio gracias a la plena incorporación de los 4 acorazados de Evan-Thomas, que se habían separado un tanto de los cruceros de batalla antes del cañoneo y que ahora se agregaban presurosos a Beatty, y también al incremento de la distancia, hasta los 16.000 metros. De hecho entre las 16.08 y las 16.12 los cruceros de batalla  Von der Tann y Moltke, en la trasera de la formación de Von Hipper recibieron un duro castigo a cargo de los terroríficos proyectiles del calibre 381 mm de los acorazado de Evan-Thomas, y tuvieron que zigaguear constantemente para eludir la peligrosa lluvia explosiva. Pero en cabeza de las formaciones el duelo continuaba y a las 16.25 los ingleses cosecharon un nuevo desastre, esta vez en el Queen Mary , alcanzado por el Derfflinger. Según lo describía el director de tiro de este, Von Hase:




" Del castillo de este buque brotó una inmensa llamarada roja. Después se produjo una explosión a proa , seguida de otra mucho mayor en el centro del buque. Oscuros trozos del crucero de batalla volaron por los aires, e inmediatamente todo el buque reventó, con una terrorífica explosión. Se alzó una gigantesca columna de humo y los mástiles se rindieron hacia dentro. La formidable humareda lo ocultó todo, mientras seguía alzándose más y más, y calculo que llegaría a los 300 o 400 metros de altura ".




El Queen Mary arrastró consigo a 1.158 marinos; para consternación de Beatty, que sin embargo alentado por la plena incorporación de los acorazados de Evan-Thomas, no arrojó la toalla y mantuvo el rumbo sureste, a la par que sus rivales. FOTO. LA VOLADURA DEL QUEEN MARY




En medio del combate de las grandes moles se movían y contendían los pequeños destructores, en un paisaje de escasa visibilidad, entorpecida por el humo, pero con enfrentamientos a distancia mucho más corta, en ocasiones casi a bocajarro. Al principio los alemanes salieron peor parados y perdieron a los destructores V-29 y V-27, de 640 toneladas, pero la suerte era cambiante y durante un ataque torpedero los destructores ingleses Nestor y Nomad  ( de la clase "M", de unas 1.000 toneladas y 35 nudos ) fueron tocados y quedaron inmovilizados. En ese instante los dos grupos de cruceros de batalla se vieron en presencia de la flota de Alta Mar. Este vital descubrimiento le fue notificado a Jellicoe a las 16.45, al tiempo que Beatty invertía el rumbo hacía el norte tratando ahora de arrastrar al conjunto enemigo hacía el núcleo de Gran Flota. En el proceso, los alemanes remataron al Nestor y al Nomad, que se defendieron bravamente con sus torpedos antes de sucumbir.


Con todo, Beatty, escarmentado del triste resultado de la refriega anterior, aprovechó su mayor velocidad para mantenerse fuera del alcance de la artillería de Von Hipper, dejándolo en cambio bajo el tiro de la suya, al tiempo que obligaba a estirarse a toda la línea enemiga porque los acorazados germanos no superaban los 20 nudos. La apariencia, no obstante, era que los barcos británicos trataban de huir a toda velocidad y que la oportunidad soñada de destruir a una parte de la escuadra inglesa parecía materializarse para los teutones...aparentemente.




Una avería en el Seydlitz hizo caer la velocidad de la agrupación de Von Hipper a 25 nudos, encajando además diversos impactos de 381 mm durante esta "Carrera hacia el norte". A pesar de todo los alemanes aguantaron el letal chaparrón y también lograron colocar impactos no decisivos en los acorazados de Evan-Thomas que cerraban la formación de Beatty. A las 17.50 una tercera agrupación británica entró en liza, los cruceros de batalla del almirante Horace Hood, que anteriormente habían patrullado en dirección al Skagerrak, y que ahora acudían prestos a sumarse al enfrentamiento, logrando inmovilizar al crucero ligero Wiesbaden. También el destructor ingles Shark quedó averiado y parado tras las escaramuzas con sus homólogos alemanes. FOTO. EL MALHADO CRUCERO LIGERO WIESBADEN.




Esta sorpresiva intervención de Hood condujo a Scheer a sospechar que había más buques pesados adversarios en la zona. Entretanto Beatty se apunto un éxito de maniobra cruzándose en la trayectoria de Von Hipper ( formando la posición táctica "T" ) colocando así múltiples blancos en el Derfflinger e incendiando al Seydlitz, obligando a Von Hipper a gobernar primero al este y finalmente al sur, en demanda de la cobertura del grueso de la flota de Alta Mar, a las 18.00 horas. En ese mismo momento Jellicoe y Beatty establecieron contacto visual, aunque el primero no se decidió a ordenar el despliegue de su escuadra porque desconocía el rumbo exacto por el que Scheer se estaba acercando; el tiempo apremiaba porque el crepúsculo era inminente y restaban pocas horas de luz, requiriendo el despliegue de una fuerza tan vasta muchos minutos.

A las 18.21 las unidades de Beatty y Hood se fusionaron quedando el segundo en cabeza de la unificación. Por su parte Von Hipper, sintiéndose amparado al acercarse a la Hochseeflotte, optó por cambiar de rumbo orientándonse hacia los ingleses al norte-noreste. También Jellicoe se decidió a dar el paso de organizar sus buques sobre el ala de babor, precisamente la más alejada del enemigo, justificando esta preferencia en el temor a un posible ataque torpedero de los destructores enemigos, temor exagerado considerando que el mismo disponía una flotilla de destructores que habrían desbaratado tal eventualidad. En la decisión también influyó la errónea estimación que tenía de la posición exacta de la Hochseeflotte. Pero lo cierto es que la elección lo alejaba diez kilómetros del enemigo, dando a este cierto respiro. La Gran Flota tardó unos 25 minutos en culminar la maniobra, completada a las 18.38.

1.2.08

FULMINANTE CAIDA DE ERZURUM. TURQUIA, A LA DEFENSIVA EN ANATOLIA

Una vez conseguido el reluctante permiso del Gran Duque Nicolás para proseguir con sus agrupaciones y amenazar Erzurum, el bastión turco esencial en Armenia, el general Iudenich acondicionó los caminos y tendió un ferrocarril de vía estrecha desde Sarikamish para dar más consistencia a su proyectada marcha. Tambien se coordinó con el general Lyakhov, que acaudillaba a los rusos en la costa del mar Negro y a Chernozubov que hacía lo propio en la región de Azerbayán para que siguieran su estela ofensiva. En pocos días el IV cuerpo Caucásiano de Chernouzov aseguró el flanco izquierdo ruso entrando en Hinis y Malazgirt, tanto tiempo disputada el año anterior; Lyakhov había establecido contacto con el II cuerpo Caucásiano y se preparaba en el flanco derecho junto al mar.

En el frente principal, se tomó contacto con los fuertes exteriores que protegían Erzurum y se transportaron desde Kars piezas pesadas destinadas al inminente asedio de las ciudadelas turcas. En esos críticos momentos Enver Pasha trataba de desplazar 7 divisiones desde los Dardanelos al Cáucaso; pero estas topaban con la dificultad de que antes de llegar a destino debían atravesar cientos de kilómetros desde la terminal ferroviaria de Ankara y por tanto el despliegue de los refuerzos no sería posible antes de abril de 1916.

Erzurum quedaba así ciertamente expuesta, y confiada a sus propios recursos. En principio parecían suficientes: su perímetro fortificado consistía en un grupo de 11 fuertes artillados, con sus dos flancos asegurados por otras 4 fortificaciones. Por último, un tercer anillo contaba con 6 fortalezas más, completando las defensas principales. Las trincheras habían sido erigidas allí donde lo permitía el terreno rocoso. Varios puntos montañosos eran considerados impenetrables...supuestamente. Se consideraba que la guarnición idónea debería tener como mínimo la cifra 75.000 hombres, pero eran menos de 50.000 los disponibles, en malas condiciones tras el abandono precipitado de la línea Koprukoy. El total de piezas artilleras emplazadas ascendía a 400, aunque solo 150 podían ser clasificadas como modernas. Enver estimaba que al menos serían suficientes para sostener una defensa prolongada, confiando además en la sólida reputación de la infantería turca para esa lucha de asedios, y en la convicción de que los rusos no andaban sobrados de cañones de altos calibres.

MAPA. OPERACIONES DE 1915-1916 EN ARMENIA.

Es cierto que Iudenich no estaba listo para emprender un asedio en toda regla. El método para superar el obstáculo que representaba Erzurum parecía estar en alguna rápida maniobra de envolvimiento que provocara el pánico y un nuevo repliegue de los turcos. Al II cuerpo del Turquestán de Przevalski se le encomendó infiltrarse a través de la meseta del río Kara, tenida por inexpugnable, eso sí, precedidos por lo ya típicos ataques de distracción preliminares. El plan fue expuesto por Iudenich a sus oficiales el 8 de febrero. El 11, a las 14.00 horas los artilleros rusos abrieron fuego sobre dos de los fuertes turcos, capturando al anochecer el de Dalan-Goz. En las horas siguientes los progresos fueron desiguales pero varias columnas de fusileros, trepando dificultosamente crestas a 2.000 metros de altitud tomaron el fuerte Kara Gobek, para a continuación apuntarse el fuerte Tafet donde el X cuerpo otomano fue machacado.

Al acabar el día 14 de febrero los rusos descendían de las alturas y pululaban la meseta de Kara. A primeras horas del 15 de febrero el reconocimiento aéreo determinó que los turcos, incapaces de bloquear la brecha abierta en el anillo de fuertes, abandonaban sus posiciones. Yudenich ordenó a Przevalski que asaltase Erzurum por el norte; este no se demoró y al atardecer había traspasado el último circuito fortificado. En la mañana del 16 de febrero de 1916 los cosacos del Terek se posesionaron de la disputada villa. Fueron apresados 5.000 soldados turcos y otros 10.000 fueron baja por muerte o heridas, a lo que se añadía la incautación de 300 cañones. Teniendo en cuenta la amplitud de la victoria, las pérdidas rusas eran modestas: un millar de muertos y 8.000 heridos, buena parte por congelación.

Se explotó el éxito enviando a la caballería cosaca por la carretera a Erzican dando caza a los rezagados, hasta detenerse en el poblado de Mamahatum, a 80 kilómetros al oeste de Erzurum. Otra agrupación aprovechó para cruzar el valle del Choruk, al pie de los Alpes Pónticos y acampar en Bayburt, respaldando el avance anfibio que realizaba el general Lyakhov en el mar Negro. Desde el 5 de febrero, combinando acometidas terrestres y pequeños desembarcos detrás de las líneas turcas precedidos por bombardeos navales, las tropas rusas fueron ocupando la franja litoral hacia el oeste. La flota rusa era preponderante en aquellas aguas, primero gracias a sus 5 pre-dreadnought de 12.500 toneladas, y más todavía desde el verano de 1915, con la incorporación de los potentes acorazados Marija y Katerina II . De este modo el almirante Ebenhardt, que mandaba la flota estacionada en Sebastopol, pudo prestar una eficaz cobertura a las operaciones de Lyakhov. El 5 de marzo los rusos rebasaron Atina y se plantaron a 50 kilómetros de Trebisonda ( Trabzon ), el mayor puerto de la zona, sin apenas efusión de sangre ( menos de 300 bajas propias ).

MATADERO EN VERDUN ( II PARTE ) Especial memorias del Kronprinz




MAPA. CROQUIS DE LA SITUACION DE VERDUN EN MAYO DE 1916, SEGUN EL PERIODICO " EL DIARIO ESPAÑOL".


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Traducción de las memorias del Kronprinz a partir de la edición inglesa original de 1922. ( correspondientes a las páginas 173-177 )

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"Entre las muchas irrealidades diseminadas sobre mí por rencor o estupidez, esta el aserto de que yo soy responsable de las pérdidas en Verdun y el fracaso final allí. La persistencia con que esta leyenda brota una y otra vez hace necesaria una explicación de los hechos.

La orden para atacar Verdun, naturalmente, no provino de mí. Se originó en una decisión del Alto Mando. Esta decisión y las razones del Alto Mando para la empresa encuentran expresión en un informe al Káiser del general Von Falkenhayn, como cabeza del Cuartel General en las navidades de 1915. Este informe contiene el siguiente pasaje:

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" Detrás del sector francés del frente occidental, hay, dentro del alcance objetivos por cuya conservación los franceses están compelidos a arriesgar hasta su último hombre. Si lo hacen así, las fuerzas francesas, desde que no tendrán opción, se agotarán, tanto si obtenemos nuestro objetivo como si no. Si los franceses no lo arriesgan todo, y el objetivo cae en nuestras manos, el efecto moral sobre Francia será enorme.


Para esta operación local, Alemania no será forzada seriamente a exponerse en otros frentes. Ella puede confiadamente encarar los ataques de diversión que se esperan en otros puntos: no solo eso, podemos esperar disponer de tropas suficientes para responderles con contraataques "



Al poco, el Alto Mando cursó ordenes para el avance sobre Verdun. Indudablemente el Alto Mando estaba influenciado por nuestra inferioridad numérica y un deseo de anticiparse a un previsible ataque del enemigo con su máximo vigor en algún punto indeseable para nosotros. La organización británica había en este periodo alcanzado plena efectividad; la francesa había sido renovada. En la primavera de 1916, las tropas enemigas en el oeste sobrepasaban a las nuestras en más de un millón; de acuerdo a los propios cálculos del general Von Falkenhayn, los alemanes totalizábamos 2.350.000 contra 3.470.000 de la Entente y también éramos inferiores en la provisión de municiones. Al juzgar el plan, el mando de el V ejército sostuvo la opinión de que ambas márgenes del Mosa debían ser atacadas simultáneamente y con poderosas fuerzas. Este procedimiento fue vetado por el Alto Mando. El ataque sobre la margen oriental solamente fue impulsado bajo las instrucciones directas del Alto Mando, y probablemente se hubiera saldado con éxito sin la intervención de circunstancias imprevistas.

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Los preparativos para el ataque habían escapado al conocimiento de los franceses. La concentración de la artillería no fue interferida de ninguna manera; la infantería de asalto había sufrido pérdidas irrelevantes en los preparativos del avance. Todo había sido brillantemente preparado. Entonces, el mismo día originalmente seleccionado para el ataque, tormentas de lluvia y nieve se desencadenaron, frustrando toda posibilidad para que la artillería observase sus objetivos. De día en día hubo de posponerse el ataque, hasta que tuvo lugar 10 días más tarde de lo originalmente previsto. El mando del 5º ejército padeció un periodo de incertidumbre porque tal como transcurrían las cosas, cada hora perdida significaba una disminución de nuestras posibilidades de un triunfo rápido. De hecho, en ese periodo de espera, nuestro proyecto fue revelado por dos miserables bribones del Landwehr que desertaron a los franceses. Con todo, ya no les fue posible a nuestros adversarios implementar sus contramedidas con la rapidez suficiente.

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El ataque empezó el 21 de febrero de 1916, y el ingente éxito de los tres primeros días es bien conocido. La infantería del III y XVIII cuerpos y el VII cuerpo de reserva, efectuó maravillas de coraje. La toma de Douaumont lo coronó todo. De hecho, incluso habríamos arrollado entera la margen oriental de Verdun si las reservas prometidas hubieran arribado a tiempo. Porque fallaron en hacerlo es algo que escapa a mi comprensión. El capitán Von Brandis, que arrolló Douaumont, me confió que el cuarto día había apreciado una completa ausencia de franceses en todo el distrito de Douaumont-Sonville-Tavannes.


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Pero nuestras propias tropas habían consumido su vigor; el clima era horrible y las raciones no pudieron ser distribuidas como se requería. Que hubiera sido posible tomar la margen oriental de Verdun entera, manteniendo sin pausa la ofensiva, queda patente a partir del hecho de que los jefes locales franceses habían ya dado órdenes para la evacuación. Solamente más tarde fue anulada esta orden por Joffre. De las declaraciones y descripciones que recientemente he examinado en un informe de un oficial francés que luchó en Verdun, es evidente que el tercer día la defensa de la margen oriental estaba rota. Aun más, el gran peligro de la posición de los franceses el 24 de febrero ha sido descrito por el general Mangin en la "Revue de deux Mondes".

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La fatiga de nuestras tropas tras una tremenda proeza y la falta de reservas nos despojaron del premio de la victoria. Yo no acuso: meramente rememoro los acontecimientos.

Desde ese día en adelante, la sorpresa ya no pudo mantenerse; y los impetuosos avances por asalto fueron sustituidos por un gigantesco forcejeo por cada metro de suelo. Al cabo de unas pocas semanas percibí claramente que no sería factible quebrar la inexpugnable defensa, y que nuestras pérdidas terminarían desbordando la proporción de las ganancias.

Consecuentemente, pronto hice todo lo que estaba a mí alcance para poner un final a los embates. Repetidamente dí expresión a mi parecer y las deducciones que debían ser extraídas.

En este asunto sostuve algunas discrepancias con mi jefe de Estado Mayor, el general Schmidt von Knobelsdorff, y mis peticiones fueron al principio descartadas. Las órdenes llegaban: "Continuar el ataque".


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En consideración a los altos valores morales que implicaban la continuación del cometido, una opinión contraria tenía que encontrar enorme oposición; y que el Alto Mando estaba sujeto a mirar Verdun desde un punto de vista diferente al del mando del 5º ejército, debe ser incondicionalmente aceptado. A pesar de ello, incluso mirando desde ese superior punto de vista, yo creo que mis sugerencias habían sido correctas.


Cuando mas tarde aun, la situación se transformó en desagradable, en vista de la futilidad de los sacrificios, me sentí indispuesto a sancionar la continuación de la ofensiva, comunicándolo personalmente al káiser y haciendo representación escrita al Alto Mando; después de lo cual, el káiser adoptó mis propuestas y dio la deseada orden de finalizar la ofensiva. Tras la destitución el 29 de agosto del general Von Falkenhayn como jefe del Alto Mando y del departamento de operaciones, las órdenes para cesar las acciones fueron ratificadas por el mariscal Von Hindenburg el 2 de septiembre de 1916, junto con instrucciones para convertir las que habían sido provisionales en posiciones permanentes."

6.10.07

KUT-EL-AMARA ( II ). RUPTURA EN KOPRUKOY

FOTO. TROPAS INGLESAS ESCOLTAN A PRISIONEROS DURANTE LA LUCHA POR IRAK
A poco de iniciado el asedio, el 9 de diciembre, Townshend desestimó una demanda de los turcos invitándole a capitular puesto que había recibido esperanzadoras noticias: desde Basora se preparaba la salida de una fuerza de socorro. Con algo de retraso, esta columna ( denominada Cuerpo del Tigris ) partió el 4 de enero de 1916 al mando de Fenton Aymler. Compuesta por 19.000 hombres, pertenecientes a la 7ª división angloindia (  Meerut ) del general Younghusband con la adición de tres brigadas, se enfrentó pocos días más tarde en Sheik Saad a los 30.000 turcos encargados de detenerla, con cierto éxito puesto que logró abrirse paso. No obstante a mediados de mes se supo que la situación en el interior de Kut se estaba deteriorando y que solo quedaban víveres para algunas semanas. El 21 de enero Aymler se vio frenado en Hanna y tuvo que detenerse aguardando refuerzos y esperando la disminución del caudal crecido del río Tigris hasta el 7 de marzo, lo cual disminuyo drásticamente la esperanza de apoyar a los asediados a tiempo. Con todo, el 6 de abril la fuerza de Aymler estaba a solo 24 kilómetros al este Kut, en Sannaiyat donde trabó una cruento lucha con el enemigo: sus hombres solo lograron avanzar unos cientos de metros antes de ser frenados, y eso a costa de padecer graves pérdidas. 

MAPA. LA BAJA MESOPOTAMIA ( SUR DE IRAK ) CON LOS PRINCIPALES PUNTOS DE LUCHA EN TORNO A KUT.

Ante el penosísimo panorama en Kut-el-Amara, donde se había declarado el hambre, los ingleses intentaron un inédito experimento en la historia: organizar un puente aéreo en que algunos aeroplanos arrojarían fardos de suministros. Pero esta ingeniosa medida fue insuficiente debido a la limitada capacidad de carga de los aparatos de la época y a la cantidad reducida de aviones disponibles para los ingleses en Irak. Townshend, acorralado, solicitó una autorización para negociar la rendición el 23 de abril. Menos de una semana después, el 29 de abril de 1916 finalmente los 13.000 angloindios supervivientes se entregaron a los turcos. Estos permitieron la liberación o intercambio de 2.500 heridos y enfermos graves, pero mas de 4.000 de los prisioneros morirían debido a las penosas condiciones de su cautiverio. El capitán ingles E. Moulsey, que era transportado en una barcaza contempló las difíciles circunstancias de los cautivos que eran conducidos a pie hacía Bagdad desde el 6 de mayo: " Los ojos de nuestros hombres observaban desde unos rostros pálidos, alargados por el sufrimiento de una muerte demasiado lenta, y extendían las manos en dirección a nuestra barca. A medida que arrastraban un pie tras otro, algunos caían y los guardias les pegaban con porras y palos(...) morían con un líquido verde que les salía de entre los labios, con la boca bien abierta por donde entraban y salían las moscas ". Por otro lado, una expedición rusa que se desplazaba atravesando Persia hacía Mesopotamia también llegó demasiado tarde para auxiliar a Kut, y luego de librar algunas escaramuzas infructuosas con los turcos en Khanikin, desandaron su camino. Fue el punto más meridional al que llegarían nunca los contingentes zaristas.

Documento de apoyo: las dificultades de comunicación de Turquía con su frentes y con Alemania y Austria 


Mientras tanto continuaba la disputa entre rusos y turcos en Armenia. En vista de la desfavorable evolución para las armas del zar en otros frentes y el inminente reforzamiento turco una vez fracasada la amenaza de los Aliados en Gallipoli, amén del desplome serbio que despejaba el corredor balcánico permitiendo las comunicaciones entre los Imperios Centrales y Turquía, el general Iudenitch optó por adelantarse y pasar atrevidamente al ataque en Armenia, durante la conmemoración de la Navidad ortodoxa ( 7-14 de enero de 1916 ). El III ejército turco había fortificado unas posiciones, la denominada línea Koprukoy, que se extendía 120 kilómetros cubriendo Erzurum, la capital regional. Al norte, próxima al mar Negro, se apoyaba en los Alpes Pónticos ( de hasta 3.000 metros de altitud ), y al sur en el Bingol Dag, un macizo de similares características abruptas.


Un amplio movimiento de flanqueo era desaconsejable durante el riguroso invierno anatólico, e Iudenich se decidió por un ataque frontal pero contando con la sorpresa. El secreto era esencial para la consecución del asalto: no se informó a ningún oficial por debajo del rango de comandante de división y se dispusieron sistemas de cuidadoso enmascaramiento( "Maskirovka" ) : esparciendo el rumor de que se emprendería una ofensiva masiva en Persia, lo cual era solo parcialmente cierto ( el contingente de Molotsov reunido por orden del Gran Duque daba a esta afirmación apariencia de verdad ), trasladando trenes militares en esa dirección haciéndolos retornar por la noche. Los permisos y disposiciones de Navidad se mantuvieron como si nada sucediese. Todos los despliegues próximos al frente se efectuaron al amparo de la oscuridad. Hasta la conocida proclividad de Iudenich por mantener el correcto equipamiento de sus hombres sirvió para disimular las voluminosas entregas de material para afrontar el invierno en la oculta campaña. FOTO. EL GENERAL IUDENICH, SENTADO EN UNA SALA DE MAPAS; POCO PODIA IMAGINAR QUE TRES AÑOS DESPUES CONDUCIRIA EN SU PATRIA UN EJERCITO BLANCO CONTRA PETROGRADO (SAN PETERSBURGO), DOMINADA POR LOS COMUNISTAS.


El Gran Duque Nicolás vacilaba en autorizar la marcha, probablemente recordando el fracaso de su antagonista Enver Pasha en Sarikamish el invierno anterior, en circunstancias parecidas. Pero la exigencia de la Stavka de trasladar unidades ociosas desde el Cáucaso a Galitzia terminaron por decidir al Gran Duque a dar vía libre a Iudenich. El día 9 de enero de 1916 se impartieron órdenes para que el II cuerpo del Turquestán atacara a la mañana siguiente, y el cuerpo Caucasiano el 12 de enero. Ambos movimientos constituirían meros actos de distracción, destinados a desorientar las reservas turcas. El quinto día sería el gran momento, cuando la 4ª división de fusileros Caucásianos encabezara la esperada ruptura.
La coyuntura era propicia, porque los turcos no se habían apercibido de las intenciones de sus enemigos y todavía no habían llegado las unidades transferidas desde Gallipoli. El listado de las fuerzas que guarnecían la línea Koprukoy ascendía a unos 75.000 hombres con 120 cañones, organizados al norte con el X cuerpo con 3 divisiones , el XI cuerpo con ocho divisiones en el centro, y 12 batallones de gendarmes y la 2ª división de caballería en Bingol Dag. Mas allá de la Koprukoy propiamente dicha, velando en Mus ( al oeste del lago Van ) se contaban la 37ª división y varios miles de irregulares kurdos de caballería. La 17ª división componía la reserva.

Lo escarpado del territorio impedía erigir una línea continua. Se había fortificado las cumbres de las colinas, resguardándolas con alambre de espino y perforando la roca con dinamita se crearon recovecos para disponer los puestos de ametralladoras y artillería cubriendo las rutas de aproximación.

El primer ataque de Iudenich se desencadenó según lo previsto el 10 de enero sin lograr comprometer las reservas turcas; en cambio, el segundo ataque el 13 de enero aunque a costa de elevadas pérdidas, sí las distrajo. Ahora maduraron los planes de Iudenitch cuando a plena luz la 4ª división de fusileros Caucásicos apoyada por 34 cañones descargó el gran golpe y perforó las defensas enemigas. Al día siguiente unidades de la infantería rusa atravesaron la segunda línea otomana. A pesar de que la resistencia fue leve, los miembros de la 4ª división padecieron lo suyo al transitar por los senderos, con nieve hasta la cintura. La retirada parcial de los turcos empeoró su situación, al agrandar la grieta entre el vapuleado X cuerpo y las tropas turcas que guarnecían Bingol Dag. Finalmente en la noche del 16 al 17 de enero el mando turco cedió y ordenó la retirada general a Erzurum, abandonando las rotas defensas de Koprukoy. A pesar de ser efectuada con orden, el XI cuerpo no pudo evitar perder el 70% de sus efectivos y 30 cañones. Unos 40.000 soldados se refugiaron en Erzurum, pero las penalidades pasadas habían dejado su huella debilitándolos.

Las pérdidas rusas ascendían a 11.000 hombres de los cuales 2.500 lo eran por congelación. Inflamado por el triunfo, Iudenich propuso al Gran Duque apoderarse de Erzurum. Nuevamente, el Gran Duque vaciló ( y de nuevo Alexeyev, desde el Cuartel General lo desaprobó ) pero terminó cediendo el 23 de enero a los ruegos de su subordinado. Tampoco está vez podría contarse con refuerzos, excepto los consabidos reservistas locales.

1.9.07

EL LAGO NAROCH Y LA OFENSIVA BRUSILOV: CANTOS DE CISNE DEL EJERCITO ZARISTA





FOTO. CAIDOS RUSOS ANTE UNA ALAMBRADA EN EL NAROCH.












A pesar de su estruendosa derrota del año anterior, el ejército ruso fue capaz de retomar la iniciativa en la primavera de 1916, para sorpresa del OHL y del Ober Ost, que suponían a sus rivales orientales reducidos a una impotencia pasiva. Atendiendo a las ansiosas demandas francesas solicitando algún tipo de maniobra de alivio de la presión en Verdun, la Stavka presidida por el general Alekseyev y Nicolás II concibió un importante ataque en forma de pinza que se daría en el conjunto de lagos situados al este de Vilna. Coordinada por el general Evert, participarían el reconstituido 2º ejército engrosado con 350.000 hombres y más de un millar de cañones, al mando del general Smirnov, de 67 años y trayectoria poco destacada.

Esta fue la proclama de Evert a sus tropas el 17 de marzo:


“ Soldados del frente occidental,
Vuestras filas, excesivamente debilitadas, contando con una reducida cantidad de fusiles y cartuchos, han contenido durante seis meses el avance enemigo, y, después de haberlo rechazado en el Molodetchno, en el sector mismo cuyo frente había roto el adversario, han llegado a tomar las posiciones que tenemos actualmente.

Su Majestad y la patria esperan hoy de vosotros una nueva proeza: arrojar al enemigo más allá de la frontera del Imperio. Mañana mismo tenéis que empezar vuestra obra. Confío ciegamente en vuestro valor, en vuestra arraigada abnegación por el zar, en vuestro amor por la patria, y, por lo tanto, en que habréis de cumplir vuestro sagrado deber con el zar y con la patria, liberando a vuestros hermanos del yugo extranjero, bajo el cual gimen hoy.

Dios nos acompañe en nuestra sagrada obra

Firmado: Evert, general asistente

 Lo que se conoció como batalla del lago Naroch comenzó el 18 de marzo de 1916, con un "trommelfeuer" ruso, algo inédito en el frente Oriental. Pero sus efectos fueron mínimos, puesto que los alemanes habían advertido desde 2 semanas antes los preparativos gracias a su eficaz exploración aérea que descubrió el traslado de columnas enemigas en marcha al oeste, resaltando en mitad de la nieve. La coordinación mutua entre la artillería y la infantería rusas fueron además muy deficiente y cuando el 20 de marzo las primeras oleadas acometieron contra el X ejército alemán del general Eichhorn ( que contaba originalmente con 75.000 efectivos y 300 cañones ) sufrieron una terrible revés, acumulando 50.000 bajas el 24 de marzo con ridículas ganancias de terreno... apenas penetrando 1,5 kilómetros de profundidad en 3,5 kilómetros de base.


 EL LAGO NAROCH SEGÚN EL TESTIMONIO DE VON HINDENBURG

No obstante los alemanes padecieron ciertas dificultades porque sus reservas debían desplazarse desde Vilna, donde terminaba la cabecera de ferrocarril, hasta el lago Naroch cubriendo una distancia de 70 kilómetros de cenagales y senderos de barro, a pesar de lo cual lograron duplicar las huestes del X ejército en pocos días. La ofensiva fue languideciendo a medida que las características deficiencias rusas en suministros, atención sanitaria ( unos 12.000 hombres perecieron por congelación ) y caos en el mando se fueron agudizando al transcurrir las semanas; el 14 de abril finalizó por completo, al coste de 122.000 bajas rusas por 20.000 alemanas. A lo largo de abril hasta las magras ganancias de terreno se esfumaron ante localizados contrataques germanos. 

FOTO. TROPAS ALEMANAS EN LAS INMEDIACIONES DEL NAROCH, 1916.


















El Ober Ost en ningún momento se sintió demasiado alarmado en y manejó los combates con sangre fría, pero por otro lado estos contribuyeron a enrarecer todavía más las relaciones de Hindenburg y Falkenhayn, ya que el primero llegó a apelar vía Ludendorff al mismísimo káiser en el mes de mayo, quejándose de la estrategia del jefe del OHL y acusándole de consumir insensatamente todas las reservas militares en lo que ya se denominaba "la trituradora" ( Die Mühle ) de Verdun. Dejando de lado estos graves altercados en la jefatura, lo cierto es que el OHL se las prometía muy felices en el frente Oriental, considerando que los ataques de marzo equivalían a un esfuerzo suicida para ayudar a los Aliados occidentales. 

En reuniones bilaterales de los dos estados mayores de los Imperios Centrales celebradas a finales de mayo con la participación de Conrad von Hotzendorff se estimó que Rusia no podría volver a la carga como mínimo durante varios meses, periodo considerado imprescindible para que repusiera sus pérdidas. Comprometido en sus propios sueños de grandeza contra Italia, Conrad von Hotzendorff consiguió que Von Falkenhayn no vetara expresamente el proyecto, a pesar de que el jefe alemán abrigaba serios temores sobre los planes austrohúngaros y temía que sus socios careciesen de reservas en caso de que los rusos reanudasen sus actividades en Galitzia. Pero Von Falkenhayn cedió por razones políticas para no desairar a su socio. Conrad von Hotzendorff procedió entonces a trasladar desde Galitzia Oriental algunas divisiones contra los italianos.


MAPA. EL FRENTE ORIENTAL EN 1916

Las esperanzas del mando ruso, empero, no se disiparon después de la decepción del Naroch. El 4 de abril fue ascendido al mando del frente del suroeste el talentoso general Alexei Brusilov, que se había desempeñado brillantemente al mando del 8º ejército en medio de las debacles de 1915. La Stavka había sido informada de las intenciones aliadas para desencadenar una ofensiva a finales de la primavera ( que se materializaría en la batalla del Somme ), y se aprestó a darle cobertura con nuevas operaciones de gran estilo en el este. A mediados de abril Alekseyev trató el tema con sus jefes de ejército, inclinándose en principio por repetir el intento del Naroch en otro punto del frente al norte de las impenetrables marismas del Prypiet, las cuales separaban la zona bajo responsabilidad alemana, al norte, de la austrohúngara al sur. Una de las razones de esa insistencia de atacar el sector alemán era el mantenimiento, a pesar de las pérdidas recientes, de la neta superioridad numérica en esa área septentrional, una diferencia favorable a los rusos de 700.000 hombres, posible gracias a las inagotables canteras humanas del enorme país. La propuesta no fue bien acogida: recordaba demasiado al intento fallido del Naroch y la constancia de la solidez alemana estaba presente en la memoria, aunque el general Evert se mostró dispuesto a repetir la jugada de marzo. En esa tesitura empezó a oírse la voz de Brusilov solicitando autorización para una ofensiva al sur del Prypiet, en Galitzia, con la extraordinaria novedad de avanzar en un frente ancho. Esta inopinada propuesta se basaba en la idea de alcanzar la sorpresa táctica, al resultar menos perceptible a los observadores enemigos el despliegue de grandes masas y equipos si se distribuían en una extensión más amplia. 

MAPA. DETALLE DE LA OFENSIVA BRUSILOV 

Asimismo, esto impediría que el grueso de las fuerzas propias quedase encajonado en un pequeño saliente fácilmente batido desde tres lados por el fuego enemigo; consideraba como ideal una línea de ataque de al menos 100 kilómetros. Entre los elementos tácticos que debían facilitar esa misión contarían: aproximar las trincheras propias a las adversarias reduciendo al mínimo la tierra de nadie, una cuidadosa planificación previa utilizando la fotografía aérea para cartografiar los emplazamientos contrarios ( exactamente lo que venían haciendo profusamente desde el principio de la contienda los Aliados occidentales y los alemanes ), el adelantamiento de los puestos de artillería a las zonas de vanguardia y la mejora en la coordinación de sus comandantes con las otras ramas del ejército.

Brusilov encontró una decidida oposición de sus colegas , que se inclinaban por la idea aceptada hasta la fecha por todos los beligerantes de atender al principio de concentración de fuerzas en un terreno reducido, de 15-20 kilómetros como máximo. Pero a falta de procedimientos mejores, Alekseyev terminó cediendo a finales de mayo y dio su visto bueno. El avance tendría lugar a comienzos de junio en Galitzia y el sur de la Polonia rusa. Después de hacer febriles preparativos, Brusilov descargó su ataque el 4 de junio en una línea de 300 kilómetros desde la frontera rumana hasta las marismas del Prypiet, el área correspondiente al denominado Frente del Suroeste ruso ( que comprendía a los ejércitos 8º, 9º,7º y 11º ). La acumulación artillera fue poderosa, cercana a las 2.000 piezas, aunque al distribuirse en un frente amplio resultó menos apabullante...¡ pero más efectiva ! Ciertamente los austrohúngaros fueron completamente sorprendidos. En torno a la ciudad de Lutsk estaban acampados los 200.000 hombres del IV ejército del archiduque Josef Ferdinand que recibió la acometida del 8º ejército ruso de Kaledin, con 150.000 hombres. Tras un bombardeo de un día, y como recogió más tarde una comisión austriaca: " Los bombardeos, aparte de destruir los obstáculos de alambre dejaron toda la zona de la batalla cubierta por una inmensa y espesa nube de polvo y humo (...) que no dejaba ver a los hombres y dificultaba la respiración, y permitió que los rusos pasaran por encima de los restos de las alambradas y entraran en nuestras trincheras en grandes olas. " El 5 de junio la guarnición de Lutsk huyó y esta cayo en manos del ejército zarista. FOTO. EL ARCHIDUQUE JOSEF FERDINAND, JEFE DEL IV EJERCITO AUSTROHUNGARO EN JUNIO DE 1916


En la parte central del embate, el 11º ejército de Sakharov se apuntó también ganancias territoriales; y sobre todo en el extremo sur, en Bucovina, el 9º ejército de Lechitski consiguió doblegar al VII austro-húngaro del barón Von Pflanzer-Baltin capturando 11.000 prisioneros en una sola acción. Tan solo el 7º ejército de Sherbachev falló relativamente, al no aplicar las recomendaciones de Brusilov; alargó demasiado tiempo el bombardeo ( 48 horas ) lo que eliminó el efecto sorpresa, y atacó en un frente estrecho que terminó en el previsible callejón sin salida.

La dificultad para elegir el destino a las reservas austrohúngaras cuando eran varios los puntos amenazados sucesivamente fue, como ya previó Brusilov, otra de las claves de la ofensiva. El caso de Von Pflanzer-Baltin fue especialmente ilustrativo: primero desplazó al sur del río Dniester sus reservas ante la amenaza inicial solo para ver como los rusos reanudaban el asalto al norte del río dejándole fuera de juego y obligándole a dar orden de retirada general, en cuyo trascurso perdió la mitad del VII ejército, unos 100.000 hombres. Para el 20 de junio nada menos que 200.000 soldados austrohúngaros engrosaban las listas de prisioneros.

Si no se produjo la completa desintegración del frente la razón estaba en que los rusos desbordaron sus disponibilidades de suministros locales. La mayoría de las reservas rusas continuaban emplazadas al norte del Prypiat, vigilando a los alemanes: en cierto modo, el grandioso éxito había tomado desprevenidos a los mandos zaristas sitos en Mogilev, que no realizaron preparativos adecuados para explotar el vacío logrado por Brusilov. Entretanto, los estados mayores de los Imperios Centrales, asumiendo su error de haber infravalorado la capacidad de reacción rusa, procedieron a paliar en lo posible el catastrófico panorama de junio. Falkenhayn consideraba que era prioritario bloquear la brecha de Lutsk, y transfirió seis divisiones alemanas procedentes de Occidente y de la parte norte del frente Oriental. Puestas a las órdenes de Von Linsingen, el I y IV ejércitos austrohúngaros también quedaron subordinados a su mando, y otro oficial germano, Hans von Seekt ( futuro jefe del Reichwehr en la posguerra ) pasó a ser jefe de estado mayor del destrozado VII ejército austriaco, a pesar de que  esta reorganización bajo hegemonía alemana provocó una intensa amargura entre los oficiales austrohúngaros. El mismo Conrad Von Hotzendorff  aceptó de mala gana no emprender ninguna iniciativa sin el visto bueno del OHL; a partir del 24 de junio las divisiones que él confiadamente había transferido desde Galitzia a Italia tuvieron retornar apresuradamente.


FOTO. EL GENERAL BRUSILOV, A LA IZQUIERDA CON UNIFORME COSACO, JUNTO AL GENERAL RUZSKI.


















Sin embargo muchas palancas decisivas estaban escapando de las manos de Brusilov. Desde el 2 de julio el Frente del Oeste se puso en marcha pero no consiguió apabullar al enemigo de la misma manera que sus compatriotas del Frente del Suroeste en las semanas precedentes. El 4º ejército de Evert porfió en el área de Baranovichi  con 20 divisiones pero después de una  progresión adecuada en las primeras jornadas en las que destruyó una división austriaca, se encontró bloqueado por dos divisiones alemanas de refuerzo. Se perdieron 80.000 hombres. El 3 de julio, los ejécitos 3º y 8º bajo la estrecha supervisión del propio Brusilov obligaron al ejército alemán del Sur, el "Südarmee" bajo el mando de Bothmer, a replegarse pero el general ruso no consiguió una ruptura, aunque capturó 30.000 prisioneros en la zona de Stockhod. Aun peor, el ejército de Guardias estaba fuera de su jurisdicción. Confiado en reavivar las anteriores penetraciones, el comandante de esta fuerza, Bezobrazov,  emprendió por su cuenta desde el 28 de julio una serie de ataques en las proximidades  de Kovel, un destacado nudo ferroviario, sobre un terreno especialmente inadecuado por los  densos pantanos  en las orillas del rio Stockhod, y por la estrechez del frente de operaciones escogido. Sus pérdidas fueron enormes, sin apenas contrapartidas. Este fiasco contribuyó a que los rusos ya acumulasen a finales de julio 450.000 bajas. Los refuerzos alemanes, tras renunciar al duelo en Verdun, afluían desde el frente Occidental. A mediados de agosto, 18 divisiones alemanas transferidas se unieron a las seis ya presentes y bloquearon eficazmente las tentativas de Brusilov por el norte. A finales de agosto estaba claro que la campaña de verano ruso, la "ofensiva Brusilov" se había estancado sin apuntarse un triunfo decisivo. Igual que las otras grandes batallas de desgaste coetáneas en Francia.

Pero sus últimos estertores, con la captura de Halicz por el 9º ejército en Bukovina, tuvieron una importancia política desproporcionada, ya que convencieron finalmente a Rumania para tomar partido por los Aliados el 27 de agosto. También habían contribuido a minar la confianza en la viabilidad a largo plazo de las fuerzas armadas austrohúngaras, al tiempo que se había auxiliado indirectamente a los italianos, y especialmente a los Aliados occidentales al obligar a los alemanes a retirar del Oeste un total de 18 divisiones.

Algunas cifras proclamadas por los rusos dan una idea  de la enorme magnitud del "verano de Brusilov": la captura de  417.000 prisioneros, 1.000 cañones y  25.000 km2 de terreno.